Quizá… algún día

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Fuimos al lugar con la ilusión de contribuir al retorno de la normalidad, impregnados de respeto por lo que allí había pasado, con la voluntad de no quedarse al margen de semejante acto, de aunar fuerzas, de sumar vida. Fuimos con la fortaleza del que continua respirando, del que continúa creyendo en la bondad de las esencias, a pesar de semejante acto, con la fuerza de quien se sabe en su lugar, en la creencia del Ser, en la infinita potencia de la esencia. Fuimos recordando esa chispa peculiar del lugar, esa vida , su camaradería, sus infinitas historias acumuladas en sus siglos de existencia, protagonista de tintas desde que naciera… Fuimos a sumar con nuestro granito de arena…

Y si, Las Ramblas estaban a rebosar de quienes , como nosotros, la quisieron cuidar, mimar, amar…La Rambla lloraba en un silencio sepulcral. Siendo el mismo lugar…no, no era  lo mismo. La Rambla se había convertido en un lugar de peregrinación, de respeto a los fallecidos, el paso se hacía lento, plomizo. La tímida sonrisa en honor a la vida, se veía desplazada por las lágrimas que afloraban, lágrimas de tristeza, no eran ya de rabia, lágrimas serenas que calaban el alma, frío a pesar del calor. Expresiones de duelo, olor a flores, a velas. Silencio, mucho silencio alrededor de aquellos lugares concretos donde se había robado una vida. Señales de respeto, frases de amor, de llanto… de vida.

Un caminar lento hasta el epicentro y allí…una gran explosión de Amor como si La Rambla de repente se ensanchara en infinitas veces más su dimensión, en un campo multicolor, que si bien provenía del horror, el dolor y la barbarie… Se convertía en una fuerte expresión de Amor, como si allí estuviera el latir de su corazón, un latido débil todavía entonces, pero constante, a ritmo, a compás, a duende. Un latido sabio, un latido de siglos de presenciar las historias de esta Humanidad, de celebraciones, de manifestaciones, de usos y abusos. Un latido que recogía a muertos y a vivos, en un mecer armónico de ambas caras de la Vida. Un latido que acompañaba al duelo, un latido que invitaba a la Vida.

Y hasta hoy no lo he podido escribir, porque sigue habitando en mi un sentimiento de escepticismo que me incomoda, decepción, desolación, una pregunta sin respuesta, Hasta cuándo? Hasta cuándo este deshonrar justificado en creencias absurdas que a lo único que nos lleva es a la propia autodestrucción. Hasta cuándo este utilizarnos. Hasta cuándo este dejarnos. Y hablo de todos nosotros, ni de los unos, ni de los otros, de ningún color especial, de Todos, de Nosotros. Creo en la Esencia verdadera, en nuestra naturaleza de amor y bondad. En una y mil veces se me demuestra que cuando vamos a Ella, a esa Esencia, desaparece la oscuridad. Pero parece como que no queremos, que nos instauramos en un saber absoluto que nos manipula, que nos sitúa en una posición de debilidad tal…capaz de despreciar a los demás, como si fuéramos meros daños colaterales, peones de un tablero condenados a salir de él en defensa de una reina que sólo sabe moverse en línea recta… Me da igual el nombre que se le ponga a esa pieza… La vida no es un tablero de dos colores, ni nosotros piezas que se mueven bajo unas estrictas reglas, ese comportamiento nos deshonra y deshonra a cualquier creencia.

Me incomoda y me rebela las expresiones y respuestas de violencia, los oportunismos de la política, o de los intereses de quien sea… Cuando lo que nos está ocurriendo es que cada vez nos alejamos más de nuestra esencia, cuando siento que ese alejamiento nos hace más inhumanos, más indefensos y vulnerables, más manipulables, más capaces de seguir cometiendo, cada vez, peores atrocidades. Me duele, me desgarra, me atasca… Y a pesar de ello, las he escuchado por si trajeran algo que no pudiera estar viendo, sintiendo o comprendiendo, por si mi miopía fuera tal…

Y concluyo que sólo me queda reposarme, compartir, escuchar, apaciguar… para poder volver a confiar, a alinearme en el Ser y desde ahí sentir y actuar… A pesar de esas voces que se me antojan cada vez más fuertes… En una alineación que me permita recuperar la confianza en que quizás algún día pueda ser y no a pesar de nosotros, sino gracias a nuestra conciencia, en un acto de verdadera revolución hacia lo que no es nuestro, en un acto de verdadero Amor hacia lo que como Seres, Somos.

Quizá algún día…

De vez en cuando hay que hacer una pausa…

bank-985310_1920Hace tiempo que mis dedos no se deslizan por este teclado, como si ya no tuvieran nada más que decir, como si se hubieran perdido en el propio fluir, en el propio sentir, como si las letras ya no formaran las palabras adecuadas para expresar las vivencias, respetando ese silencio que contiene los alientos, los espacios, los momentos.

A veces en un acto de egoísmo legítimo de dejarse en el propio proceso, de reservarse para uno mismo. A veces en un acto de respeto, de dejar el espacio abierto a la experiencia de cada uno sin ánimo de impactar, sin ánimo  de añadir más ingrediente que el de cada uno. A veces por agotamiento, a veces porque no hay tiempo… En realidad, muchas veces por un acto de humildad.

Hoy me has reclamado, me has gritado desde tu soledad, desde tu incertidumbre, desde tu necesidad de saber más. Te he escuchado, te he sentido y he callado porque no está en mi el consuelo que estás buscando, está en ti, lo sabes, te desesperas porque no lo ves, no lo sientes ni lo intuyes, porque quieres saltar este momento como sea, sin considerar su precio. Porque solo piensas, solo le das vueltas, te duele tanto sentirlo que ni lo intentas… Sabes que no hay tierra suficiente bajo el que enterrarlo, que no hay océano bastante profundo para acallarlo, ni espacio infinito en el que se diluya. Que no hay forma sana de evitarlo, salvo que aceptes un vacío enorme en tu vida, un agujero de infinita profundidad y la pérdida de cualquier oportunidad. Sabes que no hay atajos… si lo intentaras, verías que el vértigo solo dura un momento comparado con el precio de no hacerlo, que solo entrando y fluyendo se va aclarando.

Te paraliza el miedo a la perdida, el miedo al dolor de perder lo poco que te queda, cuando el secreto está en estar dispuesto a perder lo que más se desea para tenerlo al alcance, incluso para dejarlo en libertad, en la plena conciencia de que ya no hay más.

No puedo ayudarte, ni consolarte, nadie puede o no lo debería hacer. Puedo permanecer a tu lado, acompañarte, no exigirte ni juzgarte, pero no puedo solucionarte porque no se trata de solución porque no es un problema ni un teorema, es un nudo de la vida que solo se desata viviéndolo y entendiendo que trae para ti, para los que contigo estamos.

Ni en la desesperación, ni en la pelea, ni en los libros, ni en las palabras… ni tan siquiera en un abrazo sincero, encontrarás consuelo duradero, ayudan por supuesto… reconfortan, alimentan para el camino… pero… el camino solo es camino recorriéndolo.

Hoy mis dedos se han despertado para ti, porque te quiero, porque me enternece tu crecimiento, me conmueven tus intentos, tu avance lento, tus sueños inquietos… Solo para que sepas que estoy contigo, que creo en ti, en tu esencia, en tu bondad y en que la vida te está dando una nueva oportunidad, como hace con todos nosotros si la sabemos escuchar.

De vez en cuando hay que hacer una pausa… Mario Benedetti

De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.

Se os quiere!

Photo credit: Pixabay bank

 

Desasosiego de Elías Nandino

abstract-2368872_1920No lo conocía, como tantos otros…. Desde que lo he leído, me revuelve… cuánta sabiduría en tan pocas palabras, cuánta verdad, cuánta vida desperdiciada, cuánta necesidad de encontrar cada uno su lugar, ese que te deja el espíritu en paz. Cuántas vueltas hasta llegar, a veces para descubrir que sólo te tenías que escuchar… No me resisto a darle aquí un lugar por si, como a mi, os da qué reflexionar.

Se os quiere!

El fuego quemo y consume.
El hielo quemo y conservo.

Esta inquietud indomable
de estar sin querer estar
y al pisar otro lugar
regresar inconsolable.

Este anhelar incansable
de partir para llegar
sin nunca poder llenar
mi soledad inmutable.

Este meditar extremo
que inquiere, desesperado,
a lo invisible que temo.

Y en mi fuego, congelado
solo y a solas me queme
en deshielo enamorado…

Esta esperanza encendida
que me lanza a caminar
en un constante buscar
la emoción desconocida.

Esta lucha sumergida
de creer y de dudar
y, a mi juventud perdida,
sin que la pueda olvidar.

Este pensar que no sabe
nada de nada y que quiere
que ya la vida se acabe,

y la muerte que no hiere,
y el alma que ya no cabe
y en lenta asfixia se muere.

Photo credit:Pixabay abstract

Y ya van tres…

cropped-cropped-mayeutika.jpgY ya van tres años desde que abrimos este espacio, la verdad es que me cuesta creerlo, no me parece que haya pasado tanto tiempo, ni que haya sido capaz de mantenerlo…no imaginaba la importancia que tendría este espacio en mi vida, mucho menos que le haríais un hueco en la vuestra, inimaginable la danza que entre todos bailamos.

Sabéis que lo primero que me sale siempre es daros las GRACIAS!!!! gracias por pasaros por aquí y dejar también vuestra huella, por compartir, por no dejar que mis emociones duerman en tierra de nadie, por dar cuerpo a mis reflexiones, por abrigar mis dudas, aceptar mis miedos, dar vuelo a mis ilusiones…

Ilusiones, todo nace de una ilusión, de una semilla pequeña que por más que parezca nada, es toda una vida en potencia. Y esa es la palabra que me ha inspirado al iniciar este pequeño post ILUSION, eso es lo que inspiró a Mayeutika, la Ilusión profunda de crear este espacio.

Hay ilusiones que ya nacen con aires de grandeza, hay ilusiones que se asoman tímidamente, ilusiones que pisan fuerte, ilusiones que no se atreven… Sean como sean son las nuestras, casi todas rodeadas por los límites del y si… y qué más da! son nuestras, son grandes, son alimento del alma.

Vaya por todas nuestras ilusiones, que nazcan con el tamaño que nazcan…logren alcanzar el que les corresponde!!

—No era nadie. El agua.
                                        —¿Nadie?
¿Que no es nadie el agua?
                                        —No
hay nadie. Es la flor.
                                        —¿No hay nadie?
Pero ¿no es nadie la flor?

No es nadie. Era el viento.
                                        —¿Nadie?
¿No es el viento nadie?
                                        —No
hay nadie. Ilusión.
            —¿No hay nadie?
¿Y no es nadie la ilusión?

Las ilusiones de Juan Ramón Jiménez

Se os quiere!!

Antonia Arévalo, Life&Executive coach