Todo llega

img_1493Dicen por ahí que todo llega…yo creo que llega lo que tiene que llegar, básicamente llega lo que estemos preparados para ver, quizás no llegue, quizás siempre esté y es nuestro sentir torpe o adormecido quien no lo puede ver.
Dicen por ahí que las cosas son cuando pueden ser… Quizás las cosas siempre son y están ahí para cuando las podamos ver, para cuando estemos preparados para recibirlas, siéndonos invisibles, incoloras, insonoras, sinsaboras … en nuestro caótico recorrer.
Quizás a veces vamos tan obsesionados buscando… que no encontramos. Tan obsesionados con la búsqueda… que se nos olvida lo que estábamos buscando.
Quizás ya las tenemos y nuestra mirada elevada al horizonte de lo que queda por llegar, no nos las deja apreciar.
Quizás sin perder la curiosidad, lo que hay que hacer es dejar de buscar, para empezar a saborear.
Quizás las cosas son mucho más simples, seguro que las enredamos.
Con estas reflexiones inicio mis vacaciones que, como todo lo que esta por llegar, ha llegado.
El año pasado ya renuncié a viajar con una maleta llena de por si acasos y preparé una maleta muy especial, ligera de equipaje para “andar liviana, andar descalza, andar sin peso, empaparme de lo que haya, llevarme casi nada y traer de todo puesto” Este año, una mochila me basta, voy a casa, voy al ahora, a impregnarme, a enamorarme del lugar donde estoy, a estar con lo que me importa, con eso que no necesita espacio, porque no ocupa lugar, a percibir lo que hay, su color, su sonido, su sabor, su olor. A pisar tu arena, a respirar tu sal, a que tus caricias me acaben de sanar, a escuchar como el sol rompe en la madrugada, como el aire susurra en tu noche, como las cocinas inundan de aromas caseros tus callejones, como el duende tomas esos mismos callejones en la noche, a despertar despacito…a no dormirme más, para no necesitar buscar lo que no se ve pero está.
Nos leemos a la vuelta.
Se os quiere!

Ride

imageNervios, cosquilleo en el estómago
Emoción, curiosidad
Aroma de libertad
El rugir del motor
Tu mirada de complicidad
Confianza
Empezamos a rodar
Atrás la ciudad
Silencio, el roce del viento
Esquivando el asfalto
Tímidamente danzando
Pegada a tu espalda
Atenta a tu latido
Todo… va a compás
Serenidad
La calidez del sol
El frescor de la sierra
El olor a pino, romero, menta
La vista del pantano
Los viñedos, los valles
Pueblos en fiesta
Pueblos abandonados
Plenitud
Danzamos a otro ritmo
De izquierda, cerrada de derecha
Se suceden en un baile entrelazado
En una cadena infinita
Vértigo
Me coges la mano
Siento que volamos
Más allá de los límites
Los dos en uno,
Al ritmo de la felicidad
Al compás de la libertad
Somos afortunados
Ella ruge, sonríe
Acariciando el asfalto
El duende…dando saltos!
Amor

No Miedo

water-1525008_960_720Son muchas las lecturas, indicaciones, recomendaciones, inputs que nos llegan a diario sobre el no miedo, sobre el actuar desde el no miedo, vencer a los miedos… Yo la primera, en muchos de los post de este nuestro lugar, he hecho referencia a la necesidad de vencerlos. Pero vencer al miedo, no es apartarlo, no es exterminarlo, no es sobreactuar o actuar sobre ellos, no es lucha… es escucha. Vencer al miedo no es ir más allá de los límites sin más, no se trata del que más grite o alce más la mano, no se trata del más fuerte, o sí, pero no en el sentido de fuerza física, sino del más fuerte emocionalmente, de aquel a quien no le hace falta mostrar la fuerza, ni levantar la voz, alzar la mano, ni tener la razón, ni luchar o entrar al trapo.

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Aquí control…tenemos un problema!

hang-on-1194710Ésta, está siendo una semana de contrastes, a veces pasa, en realidad la vida en sí es un contraste, básicamente porque nos empeñamos en vivirla a la contra de nuestra propia naturaleza. De contra, contraste, controversia?
A veces esa especie de “locura” se manifiesta con una mayor intensidad. Y ése está siendo el caso.
En estos días asistía a una conferencia muy interesante en el seno de la Fundació Factor Humà, a cargo de Xavier Marcet que, entre otras cosas, nos decía que resaltarán las organizaciones en las que las cosas tiendan a ser ciertas, que la autenticidad será un ingrediente básico en las organizaciones. Que se necesitará capacidad de síntesis para gestionar en la complejidad, donde los cambios de patrones son constantes, que las necesidades de cambio serán más radicales y la innovación un mecanismo de adaptación. Que la robótica viene a sustituir todas las tareas rutinarias (interpreto que quedarán para nosotros las más complejas). Que empezamos a gestionar “on line” no ya en base a históricos. En definitiva, más voces poniendo de manifiesto el calado de los cambios de paradigmas que sucederán a los actuales que ya se están dando.
Por otro lado, en el seno de la Universidad y Empresa, asistí a una sesión de trabajo en la que pretendíamos definir el perfil de habilidades y competencias necesarias en un futuro (yo diría presente) y que se deberían tener en cuenta en los años de formación universitaria. No tanto desde los aspectos de conocimiento, sino de actitudes. Hablábamos así de: flexibilidad, mente abierta, innovación en cuanto a pensar fuera de la caja (no hace falta que sean grandes inventos), creatividad en cuanto a ver los problemas desde un plano diferente al que se generaron, habilidades relacionales, de autoconocimiento, de comunicación, proactividad, autonomía, adaptabilidad, capacidad de análisis y síntesis, etc… Hablábamos de la necesidad de la formación continua y de entender que ya no existe una sola carrera para toda la vida, ni tan siquiera caminos preestablecidos para llegar a la adquisición de esos conocimientos y habilidades tal y como los hemos entendido en las generaciones anteriores.
En definitiva, dos foros de reflexión muy ricos y… de repente… caída empicado a la realidad, asistía a otro foro en el que se me quería convencer de la necesidad de control casi extremo de unos adolescentes como única vía de reconducirlos (como si hubiera que….). Se me helaba la sangre en las venas y, como uno de ellos me pilla muy de cerca, el miedo ocupó el terreno, por unos instantes casi me convenzo! Hay que ejercer control!! Están en una edad de alto riesgo y se debe ejercer un control de cerca, poner cercas.
Reconozco que como madre de adolescentes que soy, a veces me sale un impulso básico de encerrarlos unos años bajo siete llaves y mil candados, hasta que pase esa edad de riesgo. Y… de qué serviría? De qué sirve el control? De qué sirve el control en general de las personas? De los adolescentes, de las parejas, de los empleados? Siempre he dicho que prefiero morirme de mi miedo que compartir, vivir, con un desconocido, no es cierto eso de que ojos que no ven, corazón que no padece, claro que padece, quizás más tarde, pero mucho más fuerte!
Existe realmente una posibilidad de control? Vaya por delante que soy la primera que necesita de un cierto orden, respeto y disciplina, conceptos que para nada tienen que ver con el control. El control nace de la necesidad de esfumar un miedo, una inseguridad, el control es una fantasía bajo la que nos autoengañamos, tenemos la situación bajo control, el control es contrario al desarrollo de las personas, creemos que ejerciendo un control férreo evitamos daños, evitamos situaciones de riesgo, evitamos errores y… bajo mi ignorante perspectiva, pero que es la mía, lo que evitamos es el crecimiento, el desarrollo de las propias personas de sus competencias y habilidades, aniquilamos el espacio de crecimiento porque todo está pautado, controlado, alejados del riesgo, aséptico, artificial, falso. El miedo no es malo, lo malo es dejarse gestionar por el miedo.
Pienso que sólo nos desarrollamos a través de las propias experiencias, vivir los riesgos y sus consecuencias. No defiendo el caos, ni el libertinaje, el desentenderse, ni olvidarse. Defiendo el dejar espacio para el crecimiento, para la propia experimentación, defiendo el estar pendiente, el estar presente, el actuar desde el impulso del amor, nunca desde el miedo. Desde la creencia en las personas, desde las opciones de crecimiento y ya sabemos que crecer, se crece a estirones, a veces, muchas veces, a base de fiebre.
Y sí, seguro que también nos equivocaremos y mucho pero seguro que las consecuencias de esos errores serán mucho menores que si actuáramos desde el miedo, ejerciendo un control que impide el crecimiento o que fomenta una rebeldía contra todo y todos, una rebeldía ciega, sin sentido, propósito ni dirección.
Cómo desde el control podemos desarrollar esas competencias y habilidades de futuro que vamos a necesitar? Voy más allá… Cómo desde nuestro propio miedo vamos a desarrollarnos en esas competencias y habilidades que en realidad ya se nos requiere como padres, como profesionales, como integrantes de la sociedad a la que pertenecemos. Cómo desde el control vamos a poder adaptarnos a esos cambios de paradigma?
Insisto… De verdad crees que existe la posibilidad real de control?
Aquí control…tenemos un problema.

Os dejo con los Rolling Stones “Out of control”😉


Mil besos!

Photocredit: Hang On!

Pedir

hands_cuddle_affection_312928_oPedir, entre otras acepciones, la palabra pedir, la utilizamos para:

  • Expresar a alguien la necesidad o el deseo de algo para que lo satisfaga
  • Requerir algo, exigirlo como necesario o conveniente
  • Querer, desear o apetecer.

En función del contexto, sería sustituible por palabras con matices tan distintos como:

Demandar, impetrar, rogar, solicitar, limosnear, suplicar, exigir, reclamar, requerir, invocar, apetecer, desear, querer, tasar o valorar.

Etimológicamente viene de la Voz patrimonial del latín petere ‘dirigirse hacia un lugar’, ‘aspirar a algo’, ‘pedir’ si bien, en español solo ha conservado este último valor latino. Pertenece a la misma familia etimológica competir.

Pedir nos honra y qué poco solemos pedir y qué mal solemos pedir.

Me ha encantado su raíz etimológica “dirigirse hacia un lugar”, “aspirar a algo”, aunque en español se haya perdido! Hacia dónde nos dirigimos? A qué aspiramos? Qué necesitamos para ello? A quien se lo pedimos? Como si en una sola palabra se hubiera querido concentrar todo lo que necesitamos accionar para avanzar, saber a dónde vamos, saber a qué aspiramos, saber qué pedimos. Y si alargamos en la familia…Contra quien competimos?

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Antonia Arévalo, Life&Executive coach

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