Alas para volar, raíces para volver y motivos para quedarse

imageEs curioso y es cierto,  no sé si a vosotros os pasa lo mismo, pero cuando estoy en un momento vital parece que sea lo que sea que ocupa mi mente,  mi corazón,  mi yo entero! también ocupa la vida, quiero decir que de repente se convierte en una especie de mono tema recurrente que ocupa todos los espacios, en las calles, en las noticias, en las conversaciones, en las películas, hasta en las canciones. Y así me está pasando con el tema de la adolescencia….

En estos días de final de curso, fiestas de graduación y eventos varios, todo se pone a flor de piel, es un baño de realidad, final de la ESO.  Cuando los ves allí tan guapos ellos, tan guapas ellas. Jóvenes adultos, rebosantes de energía, de felicidad, satisfechos de haber llegado hasta aquí, inquietos por los siguientes pasos pero con ganas de darlos, de seguir, de ver, de saber, de probar, de descubrir el mundo! Esas miradas que se cruzan, esa complicidad, esa VIDA.

Ellos no tienen miedo, el miedo lo tenemos nosotros, los padres que ya no podemos, ni debemos ni nos toca protegerlos, ya es momento de soltar y podéis creerme sí os digo que se me encoge el estómago,  se me acelera el corazón y me dan sudores no fríos, helados!! La caída  libre se queda corta con lo que yo siento, aún sabiendo que no hay otra,  que la verdadera protección viene de dejar que lleguen a ser lo que son y que la única manera, como hemos hecho todos, es andando el camino. Pero sí, tengo miedo de que les hagan daño, tengo miedo de que sufran desamores, de que se queden perdidos, de que  les duela, de que  no sepan, de que sepan mucho, de que se vayan, de que no vuelvan….Pero…. Todo eso es la VIDA no?  Es como si dijera que tengo miedo a que vivan, cuando cualquier padre y cualquier madre daría la vida por ellos. Por qué entonces se la negamos? Por qué nos cuesta tanto confiar en esos valores que les hemos transmitido? No les vemos capaces?  O es simplemente que no podemos gestionar nuestros miedos?

Y a todo esto, leo un artículo en La Vanguardia del domingo pasado, “Educar sin miedos”  de Eva Bach y Rafael Bisquerra (os recomiendo su lectura), en el que además de hablar de los miedos de los padres dicen cosas como que  estos miedos ejercen de obstáculos para su pleno desarrollo, que no tenemos que preparar el camino para los hijos, sino a los hijos para el camino, que no se trata de hacerles la vida fácil, sino de hacerlos aptos para la vida, que la sobreprotección lejos de ser ayuda es un impedimento que los deja sin lo más importante que es la confianza en sí mismos y la aventura de vivir, creando adultos débiles, dependientes  e inseguros. Que el poder del amor es mayor que el del miedo.

Y sé que amor no les ha faltado ni les faltará y sé que saben que siempre pueden volver a casa, que es su lugar seguro, su lugar de confiabilidad, donde se les quiere por lo que son y sé que en realidad nunca se irán ….y me acuerdo de la frase del Dalai Lama que dice “A quien amas dale alas para volar,  raíces para volver y motivos para quedarse”

Y se me va calmando el corazón y se me van pasando los sudores fríos……

2 comentarios en “Alas para volar, raíces para volver y motivos para quedarse”

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