El interruptor para Saber estar con lo que hay

imageSin entrar en negativismos, es una realidad que las incomodidades nos rodean en el día a día. Continuamente nos ajustamos a ritmos que no son los nuestros naturales, nos enfrentamos a situaciones que nos tensan, numerosas incomodidades físicas, numerosos pensamientos tóxicos a los que continuamente nos enganchamos y les damos vueltas y más vueltas, del derecho, del revés, de todos los ángulos posibles…. forma parte de nuestra naturaleza humana, mantenemos más conversaciones privadas con nosotros mismos que públicas con los demás. Os imagináis cómo sería si dispusiéramos de un interruptor para dejar de sentir esas incomodidades, para dejar de lado esas conversaciones estériles y sin dejar de vivir? Al contrario, viviendo la Vida sin falsos filtros? Y si os digo que ese interruptor existe y que está al alcance de todos y que además es gratuito?

Os cuento, con la ilusión de compartir algo que a mi me está sirviendo.
La meditación y yo hace relativamente poco que nos conocemos, pero yo ya no puedo vivir sin ella. Aunque no soy una buena compañera porque no la visito tanto como quisiera, ya sé que nunca me podré separar de ella. Cuando medito todo se relentiza, a pesar de la postura, las incomodidades, calambres, hormigueos…..el fluir es lo que impera, el tiempo pierde su dimensión y el espacio desaparece. Estoy sola, yo conmigo misma, dentro, muy dentro, puedo oír mi corazón al ritmo pausado de mi respiración, puedo oír el silencio en mi y a mi alrededor, puedo sentir la nada, simple y llanamente puedo estar, sentir que he llegado, envolverme en un entorno de silencio y serenidad.

No es así en todo momento, requiere cierta disciplina con la que me estoy peleando, requiere superar las incomodidades, confiar en que superadas, llegas al lugar. Confiar en que en la flexibilidad del cuerpo está la flexibilidad de la mente. Mi cuerpo se queja, mi mente se distrae, me pregunta que qué hago aquí, no tienes nada mejor en lo que emplearme? Se enciende mi radio, me recuerda los asuntos pendientes, me recuerda la película del día…y poco a poco dejo pasar esos pensamientos, como si fueran nubes de paso, no me engancho, los dejo pasar. La espalda se queja, las piernas se duermen, la cara me pica….y logro saber estar con lo que hay, no con lo que yo quisiera y finalmente llego a ese lugar.

Y diréis…. todo eso para qué? Cuál es el beneficio? Cuál es el sentido? Donde está el interruptor? La práctica de la meditación me está ayudando a poner la mente al servicio de mi vida, no mi vida al servicio y dominio de la mente, a poner el foco en lo que yo deseo, no en los caprichos de mi mente, en las historias que me cuenta, tiene vida propia! Puede llegar a ser una gran saboteadora. Si yo le hago caso y me concentro en el dolor de piernas o de espalda o empiezo a contar los segundos…..comprenderéis que es imposible soportarlo, sería para salir corriendo! Como nos pasa cuando estamos atrapados en un atasco, ante un conflicto o situación incómoda. Si me centro en lo incómodo de la situación, acaba haciéndose insoportable y pierdo el foco en relación al tema concreto de que se trate, lo postpongo, lo eternizo, y la ironía es que de cada vez se hace más incómodo, esto no hay quién lo pare, no calla nunca!

Sin embargo, entender que la incomodidad no es tal que es sólo la historia que nos contamos, lograr ver y sentir más allá, aprender a no engancharme con los pensamientos, saber estar con lo que hay y poner el foco en donde hay que ponerlo no en lo que me gustaría que hubiera o no hubiese… 

En definitiva, saber estar en silencio por fuera y por dentro porque sólo a través del silencio somos capaces de hacer una verdadera escucha de nosotros y de los otros. Porque el escuchar de verdad requiere el silencio de la mente, os habéis dado cuenta de lo difícil que es leer, escuchar o tan solo mirar sin juzgar, opinar, desear, rechazar, recordar…? Cuántas veces ya tenemos la respuesta antes de escuchar? Cuántas veces ya sabemos lo que nos van a decir? Cuántas veces ya sabemos cómo va a terminar? Me recuerda a aquella vez que….Cuantas veces nos hemos agotado sin necesidad? Y lo mejor es que pensamos que tenemos razón o que hemos dado un buen consejo o que ya lo sabía yo…. y nos vamos tan convencidos pero en realidad no hemos escuchado, no hemos estado allí, ni con el otro, ni con uno, porque estábamos con la radio encendida, sólo hemos escuchado el programa de la mente con su repeat en automático.

Sólo desde el silencio podemos estar con el otro y con nosotros mismos, sólo desde el silencio es posible la conexión verdadera con el propio sentir, sólo en el silencio podemos observar el mundo. Y….sin embargo vivimos en una cultura que nos ha enseñado a llenar el silencio…No hay habilidad más básica y a la vez, más escasa.

Te ánimas a buscar tu interruptor? Yo estoy en ello…..

“En el silencio no hay humildad ni orgullo, obediencia ni mando, pobreza ni riqueza, bien ni mal. ¡Es el Silencio! No hay nada por encima ni por debajo del Silencio, que es la Paz. (Fernando González Ochoa)”

4 pensamientos en “El interruptor para Saber estar con lo que hay”

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