Máscaras, flor de lavanda y romero fresco

imageMe cautivó su mirada al primer instante, serena, profunda, brillante, sabia.
Fué entrar en aquel espacio y sentir la descompresión. Relajada la mente, los sentidos me indicaban seguridad, tranquila, estás en casa … Ese olor a flor de lavanda y romero fresco… Sentía mucha expectación por conocerle, después de meses de relación virtual, de intercambiar nuestras visiones de vida, por fin se hacía posible el encuentro y si no me gustaba? Y si no le gustaba? Y si se nos había terminado la conversación? Nuestros intercambios siempre habían tenido un tema único, el autoconocimiento, el viaje interior, la vulnerabilidad del descubrimiento, la valentía de quitarse las máscaras, cómo sabremos que ya no nos queda ninguna?
Su vida no había sido nada fácil, como él siempre dice y la de quien si?, pero a mi se me antojaba la suya especialmente difícil. Nació en la postguerra, tiempos de miseria y carencias de toda índole,  “..por suerte en casa no faltaba la comida en la mesa, pero el último que llegaba…” Trabajos de todo tipo hasta que emigró a la ciudad, con el lenguaje del campo, el corazón lleno, vacío el hatillo.  Era un hombre bueno, a pesar de los pesares pasados, su alma limpia,  sin trazas.

Según me había explicado, pasados los años había logrado hacerse un lugar o eso pensaba…Un buen día, como cualquier otro, despertó, pero ese día era el día! o eso creía…Tenía una reunión importante, la firma de un acuerdo con un distribuidor internacional, lo definía como el último 7000 en su carrera profesional porque, después de esto, ya no podía imaginarse nada más! Era un hombre de éxito o eso decían. Se levantó especialmente feliz o eso sentía… Como cada mañana salió con sus prisas. El café en la antigua Bodega, tostadas con aceite… Alguien se le acercó y ofreciéndole un ramillete de flor de lavanda y romero fresco, le dijo ” hasta cuando podrás seguir haciendo malabarismos con un montón de pelotas en el aire para que tu vida no se derrumbe? Cuál es la mejor expresión de ti mismo que te gustaría ser? Le dejó el ramillete en la bandeja y desapareció… De repente silencio, vacío, todo al ralentí, sintió un frío helado, el café derramado, la pregunta le retumbaba sin cesar… Hasta cuándo? Hasta cuándo? Hasta cuándo? Mi mejor versión? Cuál es mi mejor versión?…Estaba pálido, podía notarse el sudor frío, el murmullo de la gente a su alrededor…

Según cuenta él, como el más rápido de los procesadores de datos, empezó a chequear en sus carpetas mentales, en el apartado de ejecutivo de éxito, en el de dedicado padre, atento marido, hijo modelo, entregado socio del club de fútbol, cuñado perfecto, el vecino que siempre se ocupa, ah! ya en el de presidente de la asociación de padres de alumnos…nada, no se encontraba… Dónde se había quedado? Desde dónde ejercía todos esos roles? Cuándo había sido la última vez que realmente había sido él mismo? realmente lo había sido alguna vez? Ahí inició su viaje, descubriendo todas las diferentes máscaras que se había ido colocando tratando de “hacerse un lugar en la vida” con mucho esfuerzo, con mucha dedicación, con mucho trabajo, pero con qué sentido? Ahí fue dónde se dió cuenta de que había estado viviendo en un constante estado de supervivencia y lucha, envuelto en sentimientos de ira, sin disfrutar, sin pararse por sí perdía la oportunidad, poniendo máscara sobre máscara, hasta que no pudo respirar. A dónde me estoy dirigiendo? Para qué hago todo esto?

En su última carta antes de nuestro encuentro, me decía ” Antonia, parafraseando a los profesores Levy y Dispenza, si la actitud hacia la excelencia no tiene el sustento del disfrute, el aprendizaje y el crecimiento, su fugacidad es inevitable. Los seres humanos vivimos en un estado de dualidad, como dos entidades distintas: quienes aparentamos ser y quienes somos en realidad , la distancia entre ambas genera un gran vacío que pretendemos llenar a base de exigencia y cada vez más y cada vez es menos el impacto del más.  Sólo a través del descubrimiento de nuestro yo verdadero, alcanzamos a identificar nuestras máscaras y podemos arrancarlas, sólo siendo quien somos en realidad alcanzamos la libertad”
Oigo pasos, ya se acerca, su mirada me cautiva, serena, profunda, brillante, sabia.
Cuál es la mejor expresión de ti mismo que te gustaría ser?

2 comentarios en “Máscaras, flor de lavanda y romero fresco”

  1. Ser uno mismo encontrarte y querernos mas a nosotros es la base para ser feliz. Tenemos que crecer con raíces fuertes y el ser uno mismovy atreverse es muy grande. Yo todavía soy muy dual y me cuesta en situaciones ser uno mismo pero trabajo para ir mejorando.
    Una historia muy bonita Antonia.
    Saludos
    Jesús Mari

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