Qué es lo que hace que?

trampolin_0110Todavía recuerdo aquellos veranos de campamentos en Mal Pas durante mi adolescencia, allí nos juntábamos jóvenes de toda España dispuestos a pasar dos semanas de locura, dispuestos a probar nuestros limites, con ganas y curiosidad de conocer nueva gente, con ganas de verano y diversión! Risas, deportes al aire libre, música, baile, flirteos, nuevas amistades, noches al raso, días al sol y el mar, el mar siempre de fondo, ese mar mallorquín tan pronto azulado, tan pronto verde intenso, tan pronto gris, pero siempre transparente, cristalino. Y no es que sienta añoranza, si mucha ternura cuando me remonto a aquellos tiempos, pero no añoranza. La cosa es que cuando estaba reflexionando sobre ” Qué es lo que hace que” me ha venido la imagen de aquel trampolín, Dios, todavía puedo sentir el hormigueo en el estómago, a quién se le ocurrió? Quién lo puso allí? de verdad era necesario? Nadie nos obligaba a tirarnos, pero ya sabéis cuando uno es adolescente lo que menos dispuesto está es a “hacer el ridículo” entre los suyos…. Y allí que iba yo andandito hacia el precipicio, todavía hoy pienso que aquello no era nada seguro, sabéis cómo se movía? Madre mía, conforme me acercaba a la punta aquello no dejaba de temblar o… eran mis piernas? Siempre he sido un poco redondita y eso, a mi modo de ver de entonces, tampoco ayudaba en absoluto! y no había lugar donde poderme agarrar y no había lugar por el que escapar… y llegué al borde y allí a lo leeeejos estaba mi querido mar, bajó la marea? Qué marea! Aquí no hay mareas, tira ya! Venga Antoñita que no pasa nada, es muy divertido, tírate ya, no lo pienses más! Sólo es difícil la primera vez, te gustará! El corazón a mil, me empezaba a marear, si lo pudiera evitar…Una, dos y tres…doble salto mortal! Que no, que me tiré “de pies” pero para mí fue como un doble mortal, caía y caía y no dejaba de caer, han quitado el agua? Para qué me tapo la nariz si no hay agua? Y allí que tocaron mis pies, agua fresca, subidón, adrenalina por todos los poros, salitre en las venas, los peces que me hacían la ola, pulpos, caballitos y estrellas de mar aplaudiendo, el cap roig salió corriendo aletas para que os quiero. Y se produjo el milagro, aquello me había gustado! Y corriendo para arriba ahora de bomba, ahora de cabeza, ahora del derecho, ahora del revés. Qué es lo que hace que nos tiremos del trampolín o que nos quedemos al borde, a medio camino o al inicio?
Cuando nos encontramos en los límites de lo conocido, de nuestra querida zona de confort, justo allí en el límite, actúan sobre nosotros dos fuerzas contrapuestas. Una que nos estira hacia adentro “Dónde vas loca? Ni se te ocurra moverte de aquí que a saber qué habrá por allí, quieta! Ni un paso más!”. Otra que nos estira hacia afuera “Mira! qué será aquello que brilla allá a lo lejos? Vamos a verlo, corre que parece que se va y no tendremos otra oportunidad!” y allá que se enfrascan las dos en una larga conversación sin final. Es peligroso dice la una, es curioso dice la otra. Arriesgado, enriquecedor; desconocido,  pero esa es la gracia no? Descubrir cosas nuevas, aprender. Ya sé bastante, no necesito saber más, además lo único que puede pasar es que me pierda y que pierda lo que ya he conseguido. Pero qué dices? Si ya has estado aquí millones de veces y nunca pasó nada malo, siempre es lo mismo eres un tostón, todavía no has aprendido? Acuérdate después te gusta y te sientes orgullosa. Ya, ya pero tanto ir el cántaro a la fuente…para qué queremos más? quien mucho abarca… la última vez tuvimos suerte, casi la fastidiamos si no hubiera sido por la intervención del equipo la cagamos. Qué dices! Ya sabíamos que el equipo estaría allí para lo que necesitáramos a ver si va a ser que ahora me he vuelto loca, ya me tienes cansada siempre poniendo pegas, me tienes ahogada, cuando vas a reconocer mi capacidad? Cuando me vas a legitimar? Ya estamos con que si la abuela fuma, que tendrá que ver! Ya estamos con lo emocional, que yo no digo que no tengas capacidad ni un lugar en el mundo, que lo que digo es que los experimentos con gaseosa, dices que te sientes ahogada y yo? Cómo crees que me siento? AGOTADA!
Y así pueden estar días y noches, noches y días y nosotros enredados en ese baiben. Miedo y atrevimiento nos mantienen en un estado que a mi me gusta lamar de puerta giratoria, mucho esfuerzo para estar en el mismo lugar y me pregunto qué es lo que finalmente nos hace salir, reaccionar? Desde mi experiencia hay dos cosas que me han ayudado a avanzar, dos fuerzas motoras muy diferentes son las que me han sacado de la centrífuga. Cuando el dolor es superior al miedo y cuando mi Creer es superior al miedo.
Mucho y muy mal se habla del miedo, los que me leéis con mayor frecuencia ya sabéis que yo le tengo mucho cariño a mi miedo a ese que me cuida, que me advierte, me protege, que hace que me prepare, que esté despierta, que no me tire del trampolín si no hay agua. Como bien describe Noberto Levy, el miedo es una valiosísima señal que indica una desproporción entre la amenaza a la que nos enfrentamos y los recursos con los que contamos para resolverla. Por tanto es importante dedicarle tiempo y esfuerzo a desarrollar los recursos necesarios para afrontar esa “amenaza”. Lo chungo, si me permitís la expresión, es cuando ese desarrollar recursos se convierte en abono de saboteadores, nunca nos parece suficiente, ni suficientemente bueno, ni buen momento, ni tan siquiera momento… Se convierte en puerta giratoria y las conversaciones internas empiezan a volvernos locos, la desesperación aparece, la tristeza anida, el desánimo  acampa , nos sentimos agotados, sin energía, sin ganas, cubrimos las responsabilidades como podemos, en automático, en ocasiones hacemos abandono de las mismas, poniendo en verdadero riesgo todo aquello que en realidad amamos porque debido a la falta de energía se torna carga, obligación y trampahasta que un día cuando crees que habías tocado fondo sigues cayendo en barrena! Pero qué es esto? Todavía hay algo más allá abajo? Y sigues bajando… O el milagro ocurre, el dolor supera al miedo y una reacción que surge de muy adentro nos hace reaccionar, es la pulsión de vida que grita “fuera de aquí! No aguanto mas!” Y sales corriendo en la única dirección posible en ese momento, hacia arriba y hacia adelante. Y sales, pero sales dolido, muy dañado, exhausto, demacrado, asustado por ver donde has estado…Feo verdad? Hemos salido, pero cual ha sido el precio? Seguro que no hay otro camino mas que aguantar hasta que el dolor supere al miedo?
Cuando estoy allí en la frontera, escuchando a mi miedo, escuchando a mi atrevimiento, siempre visiono aquel trampolín, noto el hormigueo en el estomago como si estuviera a punto de saltar, puedo sentir el temblor en las piernas, el olor del mar y me pregunto,” En que crees? Qué es lo que te haría saltar? Cual es el sentido de todo esto? Para que no vas a saltar? Y para que vas a saltar? Y es entonces, cuando mi creencia es fuerte, cuando visiono el para que de saltar, cuando visiono lo que puedo ganar, cuando acepto lo que voy a arriesgar y siento que me da igual, que el para que de saltar merece el riesgo de todo lo demás porque es donde me siento viva, donde me siento vibrar, donde soy la mejor versión de mi misma y eso es lo que hace que.
En mis experiencias vitales he probado de todo, quedarme en la puerta giratoria, hacerme amiga de la tristeza esperando la presencia del dolor e impregnarme de mis creencias. Creedme nada como lo último, cuando esa pulsión surge, cuando confías en ti, en tus recursos, en los demás que te acompañan, en aquello en lo que crees y por lo que merece la pena.  No hay salto seguro, no hay garantías, no hay red, más que la red de honrar nuestras creencias y valores, la coherencia de actuar conforme lo que pensamos y amamos, podeis imaginar mejor red?
Cuántas veces saltamos buscando la adrenalina de la vida en lo físico, saltamos al vacío, en las montañas rusas, en las caídas libres, puenting, paracaidismo, trampolines…. Nada tengo que objetar, pero y qué pasa con lo nuestro? Para que no nos atrevemos a saltar? A qué vas a esperar? En tu caso qué es lo que hace que?

un abrazo!

11 comentarios en “Qué es lo que hace que?”

  1. Buff, a mi ahora que estoy en búsqueda de trabajo, nuevos retos o como queramos llamarlo tengo que reconocer que me tiemblan las piernas y toó. Me pregunto si lo que llevo en la mochila sera suficiente, si mis ganas de aprender se valoran con 44 tacos y cual es mi respuesta pues que adelante que queda mucha carrera y mucha diversión y con el miedo pues asumirlo y sobre todo sonreír.
    Gracias Antonia tus post siempre aportan mucha luz.
    Saludos Jesús Mari

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    1. Jesus Mari, no sé tu a mi me pasa que siempre pienso que lo que llevo en la mochila no es suficiente, pero precisamente eso es lo que me motiva a seguir llenándola a seguir aprendiendo. Eso es lo que me permite conocer nuevos compañeros, la curiosidad, las ganas de saber y somos jóvenes!! unos chavales, tu un poco mas que yo eso si! Un abrazo muy fuerte y buen camino!

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  2. Como siempre es un placer y una chispa de ilusión que me hace ver las cosas desde otra perspectiva, ahora estoy en esa montaña rusa emocional de una transición de carrera no buscada, pero disfrutaré de este camino y de los loopings con el niño que llevo dentro y afrontadolo con emoción y como reto.
    Espero que nos veamos pronto de nuevo.
    Un fuerte abrazo!
    Carlos

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