Tierra trágame!!

VerguenzaA todos nos ha pasado alguna vez, hemos deseado que la tierra nos tragara, desaparecer. Situaciones embarazosas, sentir que se ha metido la pata hasta arriba, sentir que se ha hecho el ridículo, que has llamado la atención cuando menos lo deseabas y de qué manera!! Además encendida la cara por si alguien no nos pudo ver, fluorescente estilo chaleco de protección eh eh!! Estoy aquí! He sido yo!! Cuanto más tú deseas desaparecer, más color toma! Os habréis dado cuenta, no?
Bueno, son situaciones corrientes en las que sentimos que nos hemos salido del protocolo, de lo esperado, de la norma. Accidentes que ocurren, temas puntuales. Como la vez que me tiré (yo solita, sin ayuda) el café en mi falda blanca justo antes de entrar a una reunión digámosle formal; cuando felicité a una vecina por su nuevo embarazo que, no era tal (jamás nunca más lo he vuelto a hacer) o mirando mucho más atrás…cuando dejé unos profilácticos (en su envoltorio perfectamente sellado) en un lugar en el que no deberían estar…os podéis imaginar en aquellos tiempos…
A quien no le ha pasado? Al final cosas sin importancia, cosas de las que nos acabamos riendo, pequeños aprendizajes que ponen a prueba las rigideces en las que nos movemos y que si en un momento dado nos avergüenzan, acaban convirtiéndose en generadores de risas sanas, higiénicas.
El problema es cuando ese sentimiento nos ataca en circunstancias ordinarias, cuando lo que nos da vergüenza es ser protagonistas de lo que es nuestra propia historia, cuando no nos atrevemos porque no nos sentimos dignos, capaces, perfectos. Cuando condicionamos nuestros actos al gustar de los demás, a que nos quieran, nos acepten, a no desagradar. Cuando nuestro juez interno (el avergonzador de N. Levy) nos toma en posesión y nos convence de que soy torpe, ridícula, de que fallaré, de que no es para mí, de que no les gustará, de que no me aceptarán o cuando da miedo el destacar aún sabiendo que hay motivos para ello, pero no quieres ser el listillo, el empollón, no quieres parecer soberbio, cuando nuestro miedo más profundo  es brillar … por lo mismo…por si no nos querrán.
Esas situaciones me entristecen enormemente, degradamos nuestra esencia, atrapamos nuestro potencial. De qué te avergüenzas? Para qué te escondes? Para qué no te muestras? Para qué te reservas? Para cuando vas a ser? Miro a tus ojos y veo una persona bella, miro a tus ojos y tu candidez me enamora, tu ser me engancha, eres bella en esencia, para que no te muestras? De qué tienes vergüenza? Miras con el alma, amas con intensidad, transmites bondad, lo ven mis ojos, lo siente mi piel, se me eriza el bello…pero tú no lo crees. Sólo te escucho improperios sobre ti, no soy capaz, soy torpe, soy ridícula, no me saldrá, voy a fallar, no sé, no seré… Para qué no te valoras? Para qué te sientes indigna? Para qué esa exigencia? Desde dónde te hablas? Qué es lo que te dices? De qué amor te privaron que ahora no te puedes ver?
Claro que no eres perfecto! Ni tu ni nadie, la perfección no existe, igual que no hay nada bueno ni nada malo, sólo existe el camino del aprender, ahora acierto, ahora fallo. Y en ese camino nos desarrollamos, somos aprendices en continuo ensayo (N. Levy). Cómo lo vas a recorrer si no te atreves ni a mirarlo, si no sales a explorarlo?
Te das cuenta de lo que te estás privando? Te das cuenta de lo que nos estás privando? Te das cuenta que obtienes exactamente el efecto contrario? Si tú no te quieres mostrar como pretendes que yo quiera mirarte? Si tú no te consideras digno, como pretendes que yo legitime tu lugar? Si a ti no te importas…no pretendas importarle a los demás.
No hay bueno ni malo en como somos cada uno, sino multicoloridad, todos ingredientes necesarios en la cocina de la Vida, todos necesitamos de elaboración para dar el mejor manjar. Tu vergüenza sólo te indica las mejores porciones para que puedas llegar, no te está señalando, te extiende la mano para que te atrevas a saltar, mírala como a un maestro, una guía, una toma de conciencia. En realidad, si te fijas, te está indicando la alternativa para que te atrevas a salir de ese sentimiento de bochorno en el que te has instalado. Y… si alguien te señala… dale de tu esencia, dale un abrazo porque seguramente a esa persona que te señala también le faltó amor.
“La vergüenza es un sentimiento revolucionario… como un león que se dispone a dar el salto” (Karl Marx)

Un abrazo! Os dejo con Evelyn Champagne King y su Shame!

Photo Credit: See Through by deanoakley

 

 

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