No es un adiós…

“El odio destruye al hombre en sus valores y en su objetividad. Le lleva a considerar lo bello como feo, lo feo como bello, a confundir la verdad con la mentira y la mentira con la verdad” (Martin Luther King)

heart-526661_1280Por fin!, cómo me ha gustado ese abrazo, era justo lo que necesitabais, fundiros en un lazo, en ese lazo de amistad que os ha unido durante todo este año, en ese lazo de amor, confianza, simplicidad, complicidad, equidad. En ese lazo de poder estar que es la amistad. Y aunque ahora la distancia física os separe sabéis que ese lazo invisible e indestructible os une. Ese lazo que se ha consolidado con un adiós, un adiós que no podía salir de los labios, que no se podía escuchar, acallado por el llanto, disfrazado de enfado y que cuando se ha podido manifestar, ha sellado de por vida esa amistad. Ya no importa la distancia, ya no importa el tiempo que pase hasta el siguiente encuentro, siempre os parecerá que estáis cerca, que no pasaron a penas unos minutos de la última vez, que fue esta mañana aquel café.

Al veros allí fundidas, con la emoción en mis ojos, me asalta un pensamiento, Cuantas personas perdemos por no querer despedirnos? Cuantos lazos de amistad? Cuántos lazos de amor?

Me encantan las bienvenidas, a quien no! Esa algarabía, esa alegría, esa excitación, los abrazos, los gritos, las risas, los besos sonoros, esos pero que guapa estas!!! (la muerte cuando te dicen, por ti no pasa la edad!!, es lo que tienen los ojos del amor!) El corazón a mil! A una le dan ganas de estar siempre llegando para recibir semejante festín.

Durante mucho tiempo odié las despedidas, supongo que porque desde bien temprano aprendí lo que es despedirse para siempre, sin posibilidad de un abrazo, ni un cálido beso, sin opción a un te quiero, a un nos vemos pronto. Yo era de las que dicen “no digo adiós, digo hasta pronto”. Excusas baratas para no sentir la emoción del adiós, mal identificado con la pérdida, con el dolor… a veces con el odio.

Y así hasta que reaprendí el efecto poderoso de las mismas. Si es cierto una despedida va acompañada de tristeza, a veces de desazón, un pizquilla de angustia… “Me c… en la leche que lejos estas! Qué se te habrá perdido por esos lares!… Pero como hemos podido llegar tan rápido al final, se ha terminado ya?” Siempre con ganas de prolongar, de que te quedes más. Pero Dios! La ternura de esos abrazos, el amor sincero que desprenden esos achuchones, esos besos sordos que hunden los labios hasta el alma, esas miradas sin fondo, sin final, infinitas, ese masaje cardiaco, los brazos que se van soltando recorriéndose hasta las manos, hasta las yemas de los dedos, hasta que no queda más piel que tocar. Claro que nos queremos quedar, pero casi no por lo vivido en los días pasados, sino por lo sentido en ese momento del adiós, donde la muestra de cariño, de agradecimiento es bestial, desbordante. Alimento del bueno para el alma!!. Cuando notas que ese lazo se estrecha en la distancia de lo físico, cuando notas la esencia del otro en tus propios poros. A veces me entran ganas de llegar para poder irme y recibir de ese manjar.

Despedirte de los tuyos no es tarea fácil, claro que no, pero no despedirse es peor, marchar por la puerta de atrás, cerrar el corazón en falso, dejar a la pena encarcelada allí adentro, enquistada, haciendo pus en el corazón…eso si que mata! Y es por eso que muchas veces nos confundimos y disfrazamos el dolor de la despedida con el enfado, la rabia, el odio! Parece que es más fácil separarse si hay enfado que si hay amor, de ahí que pocas de las separaciones de pareja se hagan de forma amistosa.. Y es por eso que en otras ocasiones no tenemos opción a la despedida porque la otra parte simple y llanamente no puede porque encerró su pena en el corazón y desgarró el nuestro, con ese tipo de desgarro que te deja sin respiración, sin opción a un cierre completo que dejen las cosas en su nuevo lugar, una conversación si no cabe un abrazo, cualquier gesto que acaricie al alma, que le de del aceite del amor. No hay nada peor que cerrar las relaciones a corazón abierto, siempre hay opciones para un adiós desde el agradecimiento de lo que fue aunque ya no sea, para un cruce de miradas de te quise aunque ya no quede nada. Qué vacío un adiós sin despedida, que frio simplemente desaparecer, a veces cobardía, a veces dolor, a veces miedo, a veces tristeza, siempre confusión.

Sea como sea, fuera cual fuera la causa de la despedida, es necesario un adiós. Los finales de etapa merecen su ritual, necesitan su ritual. Incluso por más doloroso que sea, el adiós desde el amor ayuda a curar.

Cómo me ha gustado ese abrazo! No es un adiós, es un te quiero para que lo lleves contigo hasta que pueda volver a verte.

Un abrazo!!

Photo credit: Pixabay corazón de madera

8 pensamientos en “No es un adiós…”

  1. Que feliz me siento de poder disfrutar de tu amistad, de estas narraciones que encierran tanta emoción, tanto sentimiento, que te muestran generosa y llena de esencia.
    Gracias y como no… besoooooos.

    Le gusta a 1 persona

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