Cuestión de orden

chinese-676644_1280-2

“Estar vivos significa ganarnos el derecho a decir lo que deseamos decir, a ser lo que deseamos ser y a hacer lo que deseamos hacer” (Merlín)

Miro a mi alrededor y, a estas alturas del curso, veo muchas caras cansadas, algunas doradas por el sol, todas de mirada triste, perdida, algunas agotadas. El comentario general es el de que menos mal que ya llegan las vacaciones, ya no puedo más, menos mal que podremos desconectar y cargar pilas. Días de descanso se avecinan, ya se anuncian, los más afortunados pondrán tierra de por medio, quizás a descubrir otros lugares; otros se quedarán más cerca, todos deseando escapar, llenar ese tiempo con otras actividades que les permitan huir de este lugar, dejar de pensar en los problemas de cada día, dejar atrás la presión, los horarios, el traje, reuniones, tensiones…

Es una especie de ciclo que se repite cada año y no nos damos cuenta? Somos como hamsters dando vueltas y vueltas a la rueda para, en realidad, no movernos del mismo lugar, porque ya lo sabes, a los pocos días de la vuelta… todo seguirá igual, exactamente igual que ahora.

Qué es lo que está fallando? Cargamos energías unas semanas, apenas unos días, para descargarla el resto del año, Qué es lo que estamos haciendo? A dónde nos lleva todo esto? De qué necesitamos descansar? De qué necesitamos escapar?

La respuesta fácil es la de que necesitamos descansar de los trabajos, que la presión estos últimos años está siendo tremenda, que cualquier acción cuesta mucho más. A eso algunos añaden que por casa las cosas tampoco andan demasiado bien, que los hijos, la mujer, el marido, la suegra, los gastos y un largo e inmenso etcétera de circunstancias que hacen imposible la respiración, que tornan inapropiado cualquier comentario, irascible el carácter, ya no queda espacio… Se necesita descanso.

Pienso que todas las causas responden a una máscara, a un personaje, un rol, un añadido. Al rol profesional, al de padre, madre, esposa, marido, amigo, vecino… Roles que constantemente estamos desempeñando, la mayoría de veces en simultaneo. Cómo no vamos a agotarnos? Dónde quedas tu? Dónde has dejado tu espacio? Recuerdas quién eres? Quien eres cuando no eres el profesional, padre, madre, esposa, marido, amigo, vecino..? Dónde quedó lo que tu quieres? Quien serías hoy si dejaras de ser el profesional, padre, madre, esposa, marido, amigo, vecino?

Pienso que el problema radica en que nos hemos olvidado de lo nuestro y hemos hecho nuestro lo que nos dieron, nos dijeron o con lo que nos confundimos en un momento dado, en un cruce de caminos. No digo que no seamos profesionales, padre, madre, esposa, marido, amigo, vecino… pero esos son roles externos, roles temporales que si no se desempeñan desde el Yo de cada uno, acaban con el uno. Confundimos lo que estamos haciendo con lo que somos, vamos robando espacio a lo que somos con lo que estamos haciendo, es como alterar el orden natural, no es sostenible en el tiempo, nos desgasta hasta que no hay descanso que reponga ese cansancio.

Nos hemos olvidado de dejar espacio para el cuidado de uno mismo, para estar conectados con nuestra esencia, con la que de verdad nos da alimento, energía y fuerzas. Con lo que fuimos incluso antes de nacer, nuestro faro en la noche de los días, la fuente que calma nuestra sed, el nutriente de la serenidad y el equilibrio, el ansiolítico natural, nuestro termómetro vital. Nos hemos olvidado hasta el punto de que no sabemos estar con nosotros, no sabemos estar solos sin hacer nada, tan solo observándonos, recordándonos quienes somos, revisando nuestros sueños, ilusiones, observando nuestro cuerpo, siendo consciente de nuestras tensiones y distensiones. Necesitamos llenar el tiempo de actividades, obligaciones reales o no, llegando incluso a pensar que estar contemplativo con uno es una pérdida de tiempo, desaprovechar la vida y ahí que vamos buscando cómo llenar ese tiempo, actividad, actividad, actividad…rodando sin parar. Cuánto hace que no pasas media hora contigo? Cuánto hace que no conversas conscientemente contigo, porque conversar ya se que conversas pero en el presente, sin revisar lo que pasó, sin proyectar lo que pasará, sé sincero contigo, Cuánto hace que no lo haces? Cuándo fue la última vez que te paraste contigo? Ah que no puedes… Entonces cómo sabes qué es lo que deseas decir, ser y hacer? Si no paras, reflexionas, revisas y anclas en tu Ser, cómo sabes que estás vivo? Qué diferencia hay entre lo que haces y “pasar” el tiempo? Cual es tu meta, tu objetivo? Si todos tus anclajes los tienes fuera, si todo Tu depende de los demás… Cual es tu margen para vivir? En manos de quien estás dejando tu felicidad? Cómo pretendes no estar agotado?

Cuando anclamos nuestros proyectos a la esencia de nuestro Ser, no nos agotamos, es imposible porque la energía de la esencia es infinita. Pero para eso necesitamos dedicarnos nuestro tiempo, conectar para no necesitar desconectar, bucear hacia uno mismo, ver lo que hay dentro, descubrir que no todas las luces son brillantes, ni todas las sombras oscuras; recuperar el orden natural, primero yo y después todo lo demás.

Si de verdad te quieres, si de verdad quieres a los tuyos y a lo que haces, pruébalo! Prueba a dedicarte unos minutos cada día, solo para ti, para reencontrarte, para reconocerte, para saber quien eres. Verás como el cansancio va disminuyendo, tu mirada va recuperando su intensidad, tu sonrisa se instala de nuevo en tu rostro, verás que vuelves a respirar, a palpitar a vibrar. Verás como vas recuperando para ti, tu Vida.

Es sólo una cuestión de orden, cuestión del orden natural.

Un abrazo!!

Os dejo con Cary Pierce “Speed”
Here I am again Tried to run back home
(Aquí estoy de nuevo, intentando volver a casa…)

Photo credit: Pixabay- Chinese live

9 comentarios en “Cuestión de orden”

  1. Gracias, supongo que hay que estar preprado/a para ese momento de encontrarse a uno mismo, aceptarnos con nuestros errores y trabajar para cambiar aquello que no nos gusta, aspecto a veces complicado pues lo que hagamos tendrá consecuencias seguro que muchas buenas pero alguna igual nos hace “pupita en el alma” como suelo decir yo.
    Buena reflexión tu post para este domingo.
    Un saludo
    Jesús Mari

    Le gusta a 1 persona

  2. Me ha encantado Antonia! y me ha recordado a aquella frase que hemos repetido tantas veces… “No olvides que la llave de la felicidad es tuya, sólo tuya”.
    Siempre nos tendremos a nosotros mismos, nunca estamos solos y es por ello que nos tenemos que cuidar y querer.
    Gracias por compartir tus sentimientos y conocimiento Antonia. Gracias por tu generosidad! Te quiero hermana!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s