Es en los momentos difíciles…

imageLo dice el saber popular, el de verdad, no el refranero tradicional del que se puede dudar, lo dice el saber popular, la experiencia vital. En los momentos difíciles es cuando nos descubrimos, en los momentos difíciles es cuando les descubrimos.
Esta reflexión requiere una aclaración previa de qué es un momento difícil. Para  mi es simple, un momento es difícil si lo es para quien lo esté viviendo. No hay mediciones externas para los momentos difíciles. Es difícil o no, sólo para el que lo vive y no para el que lo presencia. La vara de medir del que presencia no aplica, sólo la de quien lo vive. Así, vaya por delante que carece de todo valor, sentido, oportunidad o criterio el que desde fuera se valore la situación de otro como de tontería, estupidez, menudencia o minucia. Que carece de todo valor, sentido, oportunidad o criterio el que desde fuera se valore la reacción de otro como dramática, catastrofista, histérica o exagerada. Sólo el que lo vive puede definir un momento como difícil o no, porque lo es en función de lo que sentimos.
Precisamente por esa definición, es en los momentos difíciles en los que nos descubrimos y en los que les descubrimos.
Nos descubrimos porque es en esos momentos en los que nos apercibimos de nuestra valentía o cobardía. Es en esos momentos en los que no nos podemos engañar, en los que sabemos si actuamos por el impulso de vivir o por el impulso de sobrevivir. Nosotros lo sabemos, independientemente de las historias que nos expliquemos, de las historias que expliquemos, nosotros sabemos si el impulso es para vivir o para sobrevivir. Sabemos si estamos mirando de frente o de reojo a lo que viene; sabemos si le echamos pecho o espalda; sabemos si corremos a su encuentro o en dirección contraria. Y como me decía mi amigo Mariano el otro día “…hay que echarle muchos huevos para asumir según qué momentos” y me lo decía Mariano a quien le pilló de lleno el corralito y, con su familia y nada más que lo puesto, se vino para España, es cierto, “lo puesto de Mariano” era muy grande, el valor que da la confianza en uno mismo, la confianza en la vida, la confianza en quien te acompaña. Es cierto, pero quien decidió salir corriendo a su encuentro fue él, seguramente había otras opciones… Hay que tener muchos h… para darle un giro a tu vida y encontrarse con la Vida, el giro es tan cerrado que de entrada no tiene perspectiva, es como entrar con los ojos cerrados. Hay que tener muchos h… para afrontar los momentos difíciles mirándolos de cara, de frente, a corazón abierto. Por eso, es en esos momentos que descubrimos para nosotros nuestra propia calidad humana. Y si no nos engañamos, si con nosotros somos sinceros, entraremos en ese giro a la Vida aunque sea con los ojos cerrados.
Es en los momentos difíciles que les descubrimos. Igual que descubrimos nuestra propia calidad humana, descubrimos la de quienes están a nuestro alrededor. Es en nuestros momentos difíciles que podemos ver su verdadera alma. Y así aparecen ángeles a los que ni siquiera les habíamos puesto nombre, ni cara, mucho menos alma y nos acompañan. Aparecen los que ya estaban y nos envían rosas, besos, abrazos, saludos virtuales. Nos regalan abrazos de oso y algún que otro chiste para arrancarnos una sonrisa. Nos acarician con su silencio o con su mirada. Nos inyectan energía con su admiración incondicional, su comprensión infinita. Nos recogen en sus brazos, nos regalan sus oídos, nos envuelven en palabras de confort para que podamos seguir nuestro camino. Son quienes ya se quedarán para siempre en nuestro corazón, porque estuvieron en nuestro momento difícil.
Y ya lo sabéis, también en esos momentos difíciles descubrimos a quienes estaban no sabemos ya muy bien por qué o para qué porque se esfumaron antes del primer alba, dejaron un vacio, una herida o un rasguño, nunca llamaron, ni escribieron, ni se asomaron, ni nos arroparon en sus brazos, ni nos acariciaron con sus palabras o reconfortaron con su mirada… ni un mensaje de whatsapp… A estos también los llevo en mi corazón, he aprendido a hacerlo, aunque sea en un lugar pequeño, a entender que para ellos lo difícil fue mi momento difícil, no puedo entrar a valorar, intento no juzgar, por supuesto no guardar rencor, no exigir… Todavía no he aprendido a no esperar porque la esperanza es lo último que queda… Carecería de todo valor, sentido, oportunidad o criterio por mi parte entrar a valorar su momento difícil. A ellos también los descubrí.
Y también están los que “estaban” y se “quedaron” pero sólo para señalar, juzgar, opinar, criticar, manifestar lo que hicimos mal, augurar malos días, castigos divinos, plagas y mil años de mala suerte. Los que nos hablan sin mirar, los que abrazan sin apretar, los que hablan sin escuchar, los de piel fría y besos de mantequilla. A ellos también los descubrí y carecería de todo valor, sentido, oportunidad o criterio por mi parte entrar a valorar su momento difícil, pero no los puedo llevar en mi corazón, pesan demasiado para mi camino, para mis fuerzas, para mi destino, no permitirían mi giro a la Vida, y ese es un lujo que no me quiero permitir.
Es en los momentos difíciles que nos descubrimos, que les descubrimos.
Un abrazo intenso!

10 pensamientos en “Es en los momentos difíciles…”

  1. Amiga mía! Hermana mía! Quiero decirte que desde que nos conocemos (ya hace unos cuantos años) te quedaste en mi corazón, y te quedaste para siempre. Te admiro y estaré siempre a tu lado de forma incondicional!! Un beso de los que duran 8 segundos (o más) 😜😘

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