Te reto a la inocencia

imageMañana de nuevo es el día de los inocentes, como cada 28 de diciembre de hace ya … años, ni se sabe.

El año pasado por estas fechas te invitaba a la inocencia y sé que somos muchos quienes hemos aceptado esa invitación, con menor o mayor acierto, pero ahí estamos, ahí nos hemos encontrado…

Hace un año te escribía: “…Nacemos inocentes, intactos, transparentes, sin fronteras, libres de conceptos y creencias, sin engaños ni mentiras, sin prejuicios ni nostalgias, sin deseos del mañana, sin miedos ni apegos, sin tengos ni debos, sin máscaras del ego, con la magia del quiero. Nacemos con esa mirada de luz que todo lo quiere alumbrar, todo lo quiere conocer, todo por explorar. Nacemos con pasión por vivir, nacemos vulnerables.  Así hasta que, no se sabe muy bien cómo ni por qué, sustituimos la inocencia por experiencia. Muere la esencia y con ella la inocencia, nace el personaje y con él el sabotaje…” y…. te invitaba a la inocencia, a desprendernos de los lastres.

Sigo teniendo muy presente mi mandala, sigo teniendo muy presente como requisito indispensable de mis metas lo de: “Antes de empezar…recuperar la inocencia” y… conforme avanzo en ese camino, más descubro lo complicado del reto, lo difícil, las trampas que todavía quedan, el escarmiento apegado, es más que miedo… a veces es pánico!

Me he dado cuenta de que los adultos difícilmente podemos ser “inocentes”, parece que el daño no es reversible, pero… si manejable. Y de eso se trata, de manejarlo, no basta con cambiar la mirada, en realidad si soy sincera, la mirada no cambia, sólo lo hace después de cambiar el pensar y el sentir y eso cambia manejando, siendo consciente, aceptando, dándose nuevas oportunidades, con respeto al pasado y bajo la luz tenue de un futuro ilusionado.

A veces dudo si lo conseguiré en esta vida, por más que me lo propongo, por más que lo creo, lo veo, lo siento…parece que ya está, que ya vuelo y… me vuelvo a pillar!! La exigencia ayuda poco en esto…

Lo más complicado en ese manejo, he descubierto, es el trato a los miedos y cuando me descubro apegado el escarmiento que, desde el estómago actúa encogiendo la respiración, activando los vértigos, anulando la capacidad de sentir y actuar, la capacidad de cambiar.

Este año he aprendido a hablar con ellos, a escucharlos, sin parálisis, sin vértigos, atenta a su mensaje que lo tienen, no todo es fastidiar, tienen mucho de cuidar. He aprendido a entender lo que para mi traen sin que condicionen mi actuación, sin ponerme al antojo de su sin razón, porque acordaos, no siempre la tienen, no la tienen toda, es sólo su manera de ver las cosas, una manera más, igual que cualquier otra.

El secreto está en no dejarlos de frente taponando, en ponerlos a un lado, a la altura de la oreja, escuchando, mirándolos de reojo, en un decir “Vale, te escucho, pero no sólo tú eres importante, no sólo tú vas a condicionarme, eres un dato más, a tener en cuenta en la ecuación de la vida, pero no eres condicionante, no eres influyente, ni decisivo, ni tan siquiera incisivo…sólo un dato más, un dato al que sumar qué es lo quiero, qué deseo, a dónde quiero llegar, qué siento, qué haría si no existiera ese miedo…”

Y así, con ellos a un lado, sin perderlos de vista, sin que me nublen la vista, avanzo y descubro que mis límites no eran tales, que las consecuencias tampoco, que no es cierto que al otro lado todo es oscuro, que siempre hay un más allá al que llegar, que la vida tras ellos esconde dulces momentos, momentos de pasión, el éxtasis de haberse atrevido, de descubrir nuevos rincones, de experimentar nuevas sensaciones, emociones. Que siempre sale bien cuando el experimento eres tú, cuando el poder es de uno mismo, que al final genera adicción la adrenalina de esos primero pasos, el descubrirse en el dejarse descubrir, el dejar paso a la inocencia de qué pasará y…es entonces que cambia la mirada y da igual el resultado de la expedición porque sí o sí me acercó a mi mejor versión.

Me decías mi querida Cris que tú necesitas saber que en la piscina hay agua y que, además, está calentita. Te digo que en la piscina quizás haya agua o no, quizás esté helada, hirviendo, templada, quizás esté descompuesta o agriada o quizás sea agua bendita, pura, transparente, cristalina. Que eso no lo sabemos sin lanzarnos primero, que lo maravilloso es que siempre encuentras agua. A malas, siempre encontrarás otro loco que te recoja si así lo necesitas. A malas, serás tú quien tenga el honor de recoger.

Mañana es el día de los inocentes y te reto, te reto a la inocencia, te reto a que mañana te lances, tienes unas horas para sentir en qué quieres lanzarte, para hablar con tus miedos, tu escarmiento, tus peros, para hacer una alianza con tus deseos, para ser tu propio experimento, para recuperar parte de esa inocencia.

Te reto a la inocencia, mañana no hay riesgo…siempre podrás decir que era una broma, si te arrepientes en esto del vivir. Me contarás?

Atrévete

Un abrazo, nada inocente!

6 comentarios en “Te reto a la inocencia”

  1. Muy acertado, Antonia. Me ha gustado lo que has comentado de la piscina. Me recuerda a mi aprendizaje de inglés, estoy en B1.1 en EOI de Vitoria, y me queda mucho por aprender, si bien intento exprimir todo lo que puedo clases, series, internet, etc. Y cuando en clase piden un voluntario pues me lanzó a la piscina confiando y sabiendo que voy a errar pero también a aprender. Así que el consejo va a la mochila vital. Happy New Year. :).
    Un saludo Jesús
    Mari

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