Diste todo…

surreal_imagination_branches_18305_hLloras desconsoladamente, cojo tu mano para que sientas que te acompaño, que me llega tu dolor, que vivo tu tristeza. Entre balbuceos, me dices que no pusiste todo de tu parte para que saliera bien. Con la voz entrecortada, a trompicones, te reconoces culpable del “fracaso” de vuestra relación. Hundida en la desesperación de quien siente una pérdida profunda, te reconoces no legítima de amor, criticas y enjuicias a tu persona, a tu mal hacer, a tu falta de sentir, inicias una retahíla de insultos hacia ti misma que hieren mi alma, porque te conozco y sé que eres linda, que quizás no te quieres lo suficiente, pero dime…quién lo hace en la medida justa?

Yo no sé si pusiste todo de tu parte, no sé qué es poner todo de parte de uno, porque uno no tiene final en sus infinitas posibilidades, porque los límites de cada uno, aquellos que son de verdad, son infranqueables y nadie que te ame pedirá que los pases. Sí sé que cuando se ama, uno no tiene el sentimiento de tener que poner nada, porque las cosas fluyen, cuando fluye el alma . Y sé que cuando el amor es sincero, el alma fluye sin más, la esencia surge en su versión más auténtica, bailando al mismo compás, llegando a niveles de evolución jamás imaginados. Uno con el otro el otro con el uno, sin esfuerzo, sin sacrificio, sin tengos, ni debos.

Lo que ocurre es que somos complicados y nos encanta complicar las cosas sencillas. Amar es sencillo, amar es sentir, no se trata de pensar, no se trata de interpretar, adivinar o derivar. Se trata sólo de sentir, de Ser y de eso, en general, sabemos poco, nos gusta acompañar de razonamiento, de lógica y de sentido común. Cuando el común de los sentidos, precisamente es el menos indicado para amar. El común de los sentidos está basado en lo común, en lo establecido, en lo genéricamente aceptado, en el mantenimiento de lo conocido, de lo seguro, de lo previsible, lo normativo. Sin margen para la “locura”, sin el ingrediente de la vida, desde el hemisferio izquierdo.

Es entonces que aparecen los miedos, las inseguridades, de si estaré a la altura, de si le gustaré, de qué hacer para contentarle, para agradarle. Es entonces que filtramos todo por el lado izquierdo y nos olvidamos del derecho, de sentir quienes somos, de ser como somos, nos olvidamos de la espontaneidad, instauramos al personaje, alguien que en realidad no somos, que forzamos, alguien carente de intuición, de la sensibilidad de sentirse y sentir al otro y… empieza la fiesta de trompicones uno detrás del otro. Empieza esa sensación de no llegar, de tener que esforzarse más, el sentimiento de pérdida inminente, el pánico, la desesperación, la frustración de lo que no se da, de lo que no se obtiene. Se apaga el brillo de los ojos, la luz de la cara, las energías bajas, falta la pasión, desaparece la ilusión y, sin embargo como lo dice el sentido común, nos seguimos esforzando, seguimos alimentando al personaje, hasta que por algún lado si o si cruje, quiebra, se rompe.

No nos han enseñado a amar, por tanto no nos sirve el sentido común para ello, que quizás si sirva para todo lo demás. Amar es descubrir más allá, dejarse en las emociones, confiar en que te van a llevar a un mejor lugar, aunque no reconozcas el camino. Superar la sensación de vértigo, de descontrol, de locura, de no poder agarrase a las barandillas, de no ver el final de la escalera, de seguir aun no sabiendo a dónde lleva.

Entonces, no digas que no pusiste todo de tu parte, quizás añadiste demasiado, quizás sobró algo de todo eso que complica lo sencillo, quizás tu si lo hiciste y no lo hizo el otro. Todo eso sólo tu sabes, quizás sea una oportunidad de aprendizaje, de revisar la película, pero no para lamentarte, sino para verte, ver y sentir cómo y desde dónde actuaste, Desde el sentido común?, Desde el amor?, Desde lo que eres? Desde el personaje? Sólo así sabrás si te atreviste o no, si te diste o no, si fuiste o no.

Si tuviste vértigo y optaste por el disfraz, quítatelo. Si fuiste como eres… mi querida amiga…diste todo lo que tienes, no digas más que no pusiste todo de tu parte, que no eres digna de amor, porque seguramente lo único que pasó es que te equivocaste dejándote en manos de quien no lo apreció.

Te dejo con Clara Montes interpretando a Trabajos Forzados de Antonio Gala.

“A trabajos forzados me condena
mi corazón del que te di la llave”

Mil besos.

Photo credit: When teeth become branches- everystockphoto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s