No Miedo

water-1525008_960_720Son muchas las lecturas, indicaciones, recomendaciones, inputs que nos llegan a diario sobre el no miedo, sobre el actuar desde el no miedo, vencer a los miedos… Yo la primera, en muchos de los post de este nuestro lugar, he hecho referencia a la necesidad de vencerlos. Pero vencer al miedo, no es apartarlo, no es exterminarlo, no es sobreactuar o actuar sobre ellos, no es lucha… es escucha. Vencer al miedo no es ir más allá de los límites sin más, no se trata del que más grite o alce más la mano, no se trata del más fuerte, o sí, pero no en el sentido de fuerza física, sino del más fuerte emocionalmente, de aquel a quien no le hace falta mostrar la fuerza, ni levantar la voz, alzar la mano, ni tener la razón, ni luchar o entrar al trapo.

El no miedo no va de la ley del más fuerte, va de la ley del más auténtico. El no miedo sólo existe desde el trabajo profundo de encontrarse a uno mismo, no es un salto al vacío y a ver dónde caigo. Es un descubrirse, es un actuar desde la coherencia y solidez más profundas, es entonces que simplemente el miedo se esfuma. Al miedo no se le gana declarándole una guerra abierta, al miedo no se le caza, ni tan si quiera se le atrapa. El miedo es listo, rápido, escurridizo, audaz, polifacético y… sabe más por miedo que por viejo.

No hay atajos para el no miedo, no hay formulas exprés, ni tan siquiera fórmulas porque cada uno hace su camino, cada uno llega al no miedo desde su propios recursos, desde sus propios descubrimientos. No existen los diez pasos para vencer tus miedos, ni venza sus miedos en cinco días, ni las claves del éxito contra el miedo porque no existe más que el irse descubriendo, ir buceando en las ramas, las hojas, las raíces de esos miedos, entrar en todos los recovecos, apechugar con las consecuencias de esos descubrimientos, a fuego lento, un pasito y detrás otro, sin carrerillas, ni atajos, ni a ver quien llega primero. Y en ese andar, en ese descubrir, sólo avanzan los pasos que se dan desde la coherencia y la creencia más profundas de que son lo que se quieren dar.

A veces me dicen Antonia pero si yo hice esto o aquello y sin embargo no me salió bien, a veces se enfadan conmigo y me dicen aquello de no me vengas con milongas, yo lo he intentado y no ha salido y mira fulanito, parece que las cosas le salen todo bien, parecía que no sabía por dónde andaba y da con un filón! Y…yo siempre hago la misma reflexión, primero que el camino del otro sólo lo sabe el otro a no ser que te lo haya explicado, claro! Cosa que siempre es de agradecer, todas las experiencias compartidas son pocas! Y siempre pregunto: Desde dónde actuaste? Qué es lo que te impulsó a dar esos pasos que dices que tanto te costaron?

Y fijaros en la respuesta cuando os hagáis esa pregunta, contestadla sin tapujos, sin engaños, sin maquillar la historia porque ahí es donde está clave! En muchas ocasiones si somos honestos en nuestra propia intimidad y reconocimiento, descubrimos que claro que fuimos valientes, pero no auténticos, no coherentes, en muchas ocasiones la respuesta es algo así como “…porque si no perdía la oportunidad”, “…Porque se hubiera enfadado…”, “…Porque hubiera perdido mi trabajo” y un millón de etcéteras. En definitiva, descubrimos que actuamos de esta o aquella manera porque detrás había un miedo mayor, a una pérdida, a una represalia, a lo que sea! Y ese paso, sin quitarle lo valioso, la valentía de darlo, no es paso de no miedo y… por tanto puede ser un paso en falso.

Los pasos de no miedo se caracterizan porque al hacernos la pregunta de Y qué fue lo que nos movió a hacerlo? Nos respondemos desde la creencia más profunda de haber querido dar ese paso como el respeto último de nuestros valores, con el honrar de lo que amamos, con la apuesta por lo que somos, independientemente de las consecuencias que podamos imaginarnos, en la confianza de que nuestra coherencia sólo puede llevarnos a más coherencia, elevar nuestro nivel de aprecio, acercarnos a nuestra mejor versión. Si seguimos actuando desde el miedo, aunque sea otro, lo que hacemos es alimentarlo, nos condicionamos, lo engrandecemos, nos seguimos atrapando, nos angustiamos y desde ahí es cuando abanderados por un no miedo falso, gritamos, alzamos las voces y las manos, nos elevamos sobre los demás conquistando, a base de fuerza, sus espacios o en la fantasía de hacerlo porque no se ocupa nada desde el miedo, no se conquistan espacios emocionalmente higiénicos que permitan nuestro crecimiento desde el miedo.

Hay un pequeño truco que nos ayuda en todo esto y es buscar la respuesta a Qué me impulsa a hacer esto? Hasta encontrar la raíz positiva. Me explico, si actúo de esta manera por miedo a una represalia, me sigo preguntando y… Por qué temo esa represalia?…Porque no quiero disgustar a fulanito y… Por qué no quiero disgustar a fulanito? Porque le quiero… Entonces la razón última de mí actuar es porque quiero a fulanito y lo quiero conservar y ese será mi motor en este caso. Seguirse preguntando hasta encontrar el para qué que nace del amor, la dignidad, el respeto, la humildad, la sencillez de lo que nos hace crecer. Como siempre…la clave es el amor.

Besos mil! Se os quiere

Photo credit: Pixabay agua

 

6 comentarios en “No Miedo”

  1. Antonia!! qué ganas tenía de leerte de nuevo. Me ha encantado el post, verdades como puños. El miedo está muy presente en nuestras vidas, a muchos nos han criado desde el miedo a otros alguien se ha encargado de meterte el miedo en el cuerpo y en otros caso (en la mayoría de ellos) los creamos nosotros mismos, los amasamos, nos recreamos,.. Qué difícil es vencer nuestros miedos y que beneficioso sería!!! Gracias por las reflexiones que siempre nos provocas. Un besazo y que sepas que desde aquí también se te quiere!!!

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  2. ..muy tú nena, muy en el clavo, muy buscando…yo investigo con todas esas preguntas siempre hasta llegar a la parte del amor, amor a algo a alguien, a mí…Y entonces respiro, se desatasca la tubería estómago-garganta, y empiezo a respirar y a tragar, porque todo sale de una verdad absoluta que vienen de responderme con muuucha franqueza, y con coherencia. El miedo, bien tratado, puede ser ese amigo canalla que , aún poniéndotelo difícil, quieres que no esté muy lejos…

    Un beso desde las galias!!

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