De vez en cuando hay que hacer una pausa…

bank-985310_1920Hace tiempo que mis dedos no se deslizan por este teclado, como si ya no tuvieran nada más que decir, como si se hubieran perdido en el propio fluir, en el propio sentir, como si las letras ya no formaran las palabras adecuadas para expresar las vivencias, respetando ese silencio que contiene los alientos, los espacios, los momentos.

A veces en un acto de egoísmo legítimo de dejarse en el propio proceso, de reservarse para uno mismo. A veces en un acto de respeto, de dejar el espacio abierto a la experiencia de cada uno sin ánimo de impactar, sin ánimo  de añadir más ingrediente que el de cada uno. A veces por agotamiento, a veces porque no hay tiempo… En realidad, muchas veces por un acto de humildad.

Hoy me has reclamado, me has gritado desde tu soledad, desde tu incertidumbre, desde tu necesidad de saber más. Te he escuchado, te he sentido y he callado porque no está en mi el consuelo que estás buscando, está en ti, lo sabes, te desesperas porque no lo ves, no lo sientes ni lo intuyes, porque quieres saltar este momento como sea, sin considerar su precio. Porque solo piensas, solo le das vueltas, te duele tanto sentirlo que ni lo intentas… Sabes que no hay tierra suficiente bajo el que enterrarlo, que no hay océano bastante profundo para acallarlo, ni espacio infinito en el que se diluya. Que no hay forma sana de evitarlo, salvo que aceptes un vacío enorme en tu vida, un agujero de infinita profundidad y la pérdida de cualquier oportunidad. Sabes que no hay atajos… si lo intentaras, verías que el vértigo solo dura un momento comparado con el precio de no hacerlo, que solo entrando y fluyendo se va aclarando.

Te paraliza el miedo a la perdida, el miedo al dolor de perder lo poco que te queda, cuando el secreto está en estar dispuesto a perder lo que más se desea para tenerlo al alcance, incluso para dejarlo en libertad, en la plena conciencia de que ya no hay más.

No puedo ayudarte, ni consolarte, nadie puede o no lo debería hacer. Puedo permanecer a tu lado, acompañarte, no exigirte ni juzgarte, pero no puedo solucionarte porque no se trata de solución porque no es un problema ni un teorema, es un nudo de la vida que solo se desata viviéndolo y entendiendo que trae para ti, para los que contigo estamos.

Ni en la desesperación, ni en la pelea, ni en los libros, ni en las palabras… ni tan siquiera en un abrazo sincero, encontrarás consuelo duradero, ayudan por supuesto… reconfortan, alimentan para el camino… pero… el camino solo es camino recorriéndolo.

Hoy mis dedos se han despertado para ti, porque te quiero, porque me enternece tu crecimiento, me conmueven tus intentos, tu avance lento, tus sueños inquietos… Solo para que sepas que estoy contigo, que creo en ti, en tu esencia, en tu bondad y en que la vida te está dando una nueva oportunidad, como hace con todos nosotros si la sabemos escuchar.

De vez en cuando hay que hacer una pausa… Mario Benedetti

De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.

Se os quiere!

Photo credit: Pixabay bank

 

4 comentarios en “De vez en cuando hay que hacer una pausa…”

  1. Se te echa de menos hermana, aunque sea para recordarnos que no busquemos fuera lo que está dentro de nosotros mismos.

    Te quiero, y lo sabes 😍

    Me gusta

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