Archivo de la categoría: Canciones que inspiran

Por si te quedas (Paco Martín)

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Por si te quedas,
iré buscando, inquieto, tu mirada,
cuando despierte el sol en tu sonrisa
cada mañana, amor,
cada mañana.

Por si te quedas,
iré desenterrando las caricias
que, frías, en mis manos, se han quedado,
sabiendo que, algún día, te querría.
por si te quedas, amor,
por si te quedas.

Por si te quedas
y quieres, todavía estar conmigo,
tendrás que navegar con la nostalgia
que blancos, mis cabellos, ha teñido.

Por si te quedas
tendrás que acostumbrarte a mis errores,
a revivir mis viejas ilusiones
y a compartir mis días y mis noches,
por si te quedas, amor,
por si te quedas.

Por si te quedas,
tendré que rescatar mi primavera,
que se quedó dormida entre los brazos
de otra quimera, amor,
de otra quimera.

Por si te quedas
y caminamos juntos de la mano,
te juro que no habrá nada en el mundo
que pueda separarme de tu lado,
por si te quedas, amor,
por si te quedas.

Paco Martín Cadierno

Más que a nadie (Luis Cernuda – Joan Manel Serrat)

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Preciosa adaptación del poema Te quiero de Luis Cernuda… Y no hay nada que hacer, cuando te lo dicen sus ojos, sus manos, su boca, su silencio…Cuando el sentir no se equivoca, cuando se eriza la piel a su aliento, cuando se adivina su presencia, cuando se llora su ausencia. No hay nada que hacer…más que tirar de la valentía para estar, sentir y ser.

 

Más que a nadie

Que te quiero más que a nadie y más que a nada,
te lo he dicho con mis ojos centinelas,
te lo he dicho con mis manos que te celan,
te lo he dicho con mi lengua enamorada.Que te quiero más que a cualquier otra cosa
te lo he dicho con el sol y los cometas,
te lo he dicho con el viento y la veleta,
te lo he dicho con el agua luminosa.Que te quiero, te quiero, mujer.
Que te quiero y no hay nada que hacer.

Que te quiero sobre todas las mujeres,
te lo he dicho con el pan de cada día,
te lo he dicho con el miedo y la alegría,
con el tedio que nos mata y que nos muere.

Que te quiero como nunca te han querido,
te lo he dicho recreándome en la suerte,
más allá de la vida con la muerte,
más allá del amor con el olvido.

Que te quiero, te quiero, mujer.
Que te quiero y no hay nada que hacer.

Más que a nadie y más que a nada

 

S.O.S (Mayte Martín)

Alguien que está en mi corazón me regaló esta canción – poema de Mayte Martín que comparto con vosotros. Espero que os llegue como me ha llegado a mi.  Te doy mi mano, sin temor a equivocarme, sin temor a romperme, como hacen los grandes.

 

Ven a borrarme los fracasos de mi mente
Ven a llenarme de caricias diferentes
Ven a sacarme de este pozo de amargura
Donde me encuentro yo…
Y dame el agua de tu fuente cristalina
Y dame el beso que sin darse se adivina
Que estoy sediento de cariño sin medida
“cansao” de dar amor
De volar siempre buscando la fantasía
De nido en nido como paloma “perdía”
Estoy “cansao” de secretos y mentiras
Buscando un gran amor
Que sea capaz de enamorarse cada día
Velar mi sueño mientras que duerme mí Vida
mirarme siempre con la mirada Encendía
igual que miro yo…
Dame tu mano sin temor a equivocarte
Si tu me entiendes yo nunca voy a engañarte
Dame las cosas que nunca supieron darme
Te llenaré de amor…
Y no hagas caso de lo que diga la gente
Tienen envidia por que yo amo libremente
Por que mi amor es como un pájaro silvestre
no se puede enjaular…
Y vuela siempre buscando la fantasía
De nido en nido como paloma “perdia”
Esta “cansao” de secretos y mentiras
Buscando un gran amor
Que sea capaz de enamorarme cada día
Velar mi sueño mientras que duermen mí Vida
Mirarme siempre con la mirada encendía Igual que miro yo…

Descalzos

image“Todos sentimos anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la mujer salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche” (Clarissa Pinkola)

 

Acaba de llover intensamente, el olor de la tierra mojada invade mis sentidos, algo me impulsa a descalzarme y pisar tierra, andar descalza, cerca de la madre naturaleza, su voz me reclama. Siento la hierba mojada en la planta de mis pies, su savia mezclándose con mi linfa. Sigo caminando, descalza, las hojas de los árboles acariciando mi cara. Enlazada a un árbol, apoyo mi cabeza y oigo el latir de mi corazón a través de su tronco. Por unos instantes, somos uno, somos lo mismo, siento como sus raíces me asientan en la tierra, siento esa fuerza poderosa, esa que me conecta con lo que soy, con mi naturaleza salvaje, mi naturaleza sabia, mi naturaleza auténtica. Sigo oyendo ese latido, ese ritmo que me recuerda que estoy viva, que vibro. Ese ritmo que me recuerda mi sentido, mi Ser.

Y manteniendo esa sensación de vida, esa energía intensa que se me antoja infinita, que me hace sentir grande, fuerte, inmensa, poderosa, sin límites… me pregunto Qué sería capaz de hacer desde aquí? A qué me atrevería? Qué sería posible? Y tomo consciencia de que desde esa energía sería capaz de cualquier cosa, que desde ahí mi brillo apaga el de Sirio, que desde ahí se desvanecen mis miedos, mis dudas, mis complejos. Desde ese lugar, la serenidad me invade, la claridad me acompaña, no hay preguntas sin respuestas sé que las sabré encontrar, desde ahí sé que podré confiar al caminar.

Cómo hemos podido dejar de lado esa fuente de energía? Cómo hemos perdido, incluso olvidado, esa conexión? Cómo hemos podido dejarnos enajenar de esta manera tan brutal? Perdiendo ese recurso que nos hace creativos, ilimitados, poderosos.

Yo insistiré, insistiré todo lo que sea necesario para recuperarlo. Me entristece cuando nos veo desconectados, me entristece cuando vamos ciegos, obcecados, cuando limitamos nuestros pensamientos a los límites de lo que alguien definió en un momento, en algún lugar como lo correcto. Me entristece cuando escondemos nuestros sentimientos, cuando dudamos de ellos y no nos atrevemos. Me entristece cuando encerramos, desechamos nuestra intuición, nos avergonzamos de ella porque no encontramos razones que la sostenga, cuando la única razón cierta es ella misma. Me entristece cuando nos enterramos en el hacer, hacer, hacer y más hacer, sin sentir, sin Ser. Cuando en realidad ya ni pensamos, cuando nos reducimos a un programa, a un mecanismo. Cuando incluso desaparece la intensidad de lo que hacemos, cuando ni tan siquiera recordamos el para qué, el sentido de lo que estamos haciendo. Me entristece cuando nos enajenamos de esa nuestra naturaleza salvaje.

No lo permitas, obsérvate e intenta recordar cuál fue el inicio, para qué te levantas cada mañana, para qué estas respirando, para qué estas en ese trabajo, para qué estas con esa persona, para qué elegiste esa carrera, para qué de ti? Revisa el sentido de lo que haces, revisa como te hace sentir, revisa hacia dónde quieres ir y si realmente es hacia donde te diriges. Lo más probable es que de inicio duela porque te hayas despistado, porque no encuentres el sentido de este momento, porque no encuentres tus respuestas, porque encontradas quizás debas acometer cambios, quizás debas tomar decisiones, quizás debas cortar lazos, romper rutinas, tirar mecanismos oxidados. Lo más probable es que no te guste lo que veas, que se te haga imposible lo que deseas, que no sepas por dónde empezar, que pienses que has perdido la cabeza y un mil de dolorosos etcéteras. Son buenas noticias!! No hay crecimiento sin dolor, no hay aprendizaje sin sarampión, no es gratuito salir de la zona de confort.

Te aseguro que después de eso tus pies pisarán firmes la tierra, tu corazón latirá con fuerza, sentirás la libertad, la liviandad, la serenidad de quien vive con sentido, de quien protagoniza su destino, de quien decide su agenda, de quien elige a sus compañeros de camino, de tu Ser.

Atrévete, camina descalzo, abraza un árbol, siente en él tu latir, siente en ello tu fuerza, tu naturaleza salvaje, que no quede recodo sin descubrir, que no quede emoción sin vivir. Que no vuelvas a quedarte descalzo si no es para bailar!

 

Un abrazo!

Al otro lado de la Libertad

swing-in-winter-1389402“Antonia, sentía que debía hacerlo, lo sentía en lo más profundo de mi ser, era como una fuerza que me atraía, como si algo me impulsara desde lo más adentro de mi ser. A ver si me explico, no me sentía arrastrado, más bien impulsado, podía sentir como las palabras se asomaban a mi boca, las podía oír. No estaba en absoluto de acuerdo con lo que mi jefe y mis compañeros estaban diciendo, sentía que estaban dejando de lado importantes detalles y perspectivas para tomar la decisión, sentía su miedo ante lo desconocido, sentía mi impulso.. Y a pesar de todo ello, no pude porque mi miedo también se apoderó de mí y empecé a convencerme de que no era mi guerra y de que si todos lo veían así, para que iba a mojarme yo, encima jugándome una posible promoción…Lo cierto es que sentí un gran vacío, sensación de fraude, quizás es lo que soy”

“…Antonia, me estaba jugando el bonus del año, sabes como ando económicamente desde que despidieron a mi pareja. Sé que no he sido honesta, no he contribuido con mi mejor saber, me hace sentir mal pero de verdad, tuve miedo.. vaya mier..”

“ Al final no fui al evento, sabía que estaría allí, que sería una oportunidad para provocar un encuentro, al menos saludarnos, poder mirar a sus ojos, ver qué asomaba en su mirada. Pero el miedo al rechazo, fue más fuerte que las ganas, el miedo a mostrarme interesada…Soy idiota…”

“…no puedo estar escondida toda la vida, angustiada, evitándolo, cuando además sé que lo que necesito es una conversación, cerrar el tema si hay que cerrarlo, pero cerrarlo bien..mientras siga abierto, siento que no puedo seguir con mi vida..me siento paralizada por el miedo a su indiferencia…”

“Me lo sabia, había estudiado fuerte, desde mayo preparándolo bien, quería lucirme, sacar buena nota, me jugaba el acceso. Pero oye eso del oral me mata y encima en sala abierta, Tu sabes la de gente que estaba? Todo el mundo pasaba por allí a ver qué se cocía… Cuando fue mi turno, me dio vergüenza ser el empollón…”

Y así podría seguir escribiendo hasta agotar la capacidad del blog. Deje de leer quien no ha sentido miedo, quien no lo siente en este momento. Deje de leer quien no ha sentido y siente el conflicto entre lo que quisiera decir o hacer y lo que dice o hace. Pero sé sincero contigo porque si vives en este mundo, sientes miedo. El miedo es inherente a nuestra naturaleza, el miedo nos muestra un déficit de capacidades para afrontar una situación concreta, el miedo nos muestra un área de aprendizaje. Pero las situaciones descritas van más allá de eso, son situaciones en las que nos vemos por los condicionamientos, no es que no tengamos las capacidades, es que nos sentimos condicionados. Condicionados por las otras obligaciones, condicionados por los criterios de actuación establecidos. Sabemos lo que queremos decir o hacer, sabemos lo que sentimos. Disponemos de argumentos racionales y emocionales y, sin embargo, no nos atrevemos, nos secuestramos en una red imposible de argumentos externos, argumentos y razones que limitan nuestra libertad interior. Alguno estaréis pensando que los argumentos de los ejemplos son de peso, claro que lo son!! La pregunta a hacerse es Cómo me siento después de tomar la decisión de? Me siento bien? Satisfecho, asertivo, coherente? Sereno? o Me siento mal? Cobarde, vacío, incoherente? Inquieto? Esa es la medición de nuestra libertad interior, a lo que hay que estar atento. Todos los días nos encontramos en situaciones de más o menos conflicto entre el entorno y nosotros mismos. Todos los días tenemos la oportunidad de ir ganando la batalla para nuestra libertad interior, de practicar, de atrevernos, de darnos cuenta que conforme más coherentes somos, más sólidos nos volvemos y de mayor libertad disponemos. De darnos cuenta de que nuestro verdadero valor, nuestra mayor contribución viene del ejercicio de esa, nuestra libertad interior, que cuanto más la alimentamos, más grandes nos hacemos para con nosotros, para con todos, mayor es nuestro valor, mayor nuestra capacidad de empatía, de amor, de creatividad, de aprendizaje, de integrar a los demás y a uno mismo.

No es fácil, lo sé, en esos momentos de conflicto, el suelo tiembla, lo sé, uno puede sentir hasta una especie de huracán, se siente en medio de una especie de torbellino, a veces dan hasta vahídos. Ese es el justo momento para tomarse unos segundos y conectar con uno mismo, centrar la atención en aquella parte de nuestro cuerpo donde sabemos que sentimos nuestra libertad interior, sumergirse allí adentro, testear cómo me estoy sintiendo, qué es lo que está pasando allí, integrar eso también en la toma de nuestra decisión, confiar en ello porque es nuestro criterio más sincero, nuestra fuente básica, libre de todo condicionamiento cultural, político, religioso, económico o del ego. Libre de todo lo que nos reprime, constriñe o diluye.

La decisión de emprender o no este viaje, es sólo nuestra, qué vas a decidir? Nos vemos al otro lado de la libertad?

Os dejo con Sara Bareilles y Brave! (No os perdais la letra, es preciosa!!)

Un abrazo!

Photo credit:Swing in winter