Archivo de la categoría: Cuentos para pensar

Cuento de las perlas (K.Gibrán)

imageDijo una ostra a otra ostra vecina: Siento un gran dolor dentro de mí. Es pesado y redondo y me lastima.

Y la otra ostra replicó con arrogante complacencia: Alabados sean los cielos y el mar. Yo no siento dolor dentro de mí. Me siento bien e intacta por dentro y por fuera.

En ese momento, un cangrejo que por allí pasaba escuchó a las dos ostras, y dijo a la que estaba bien por dentro y por fuera: Sí, te sientes bien e intacta; mas él dolor que soporta tu vecina es una perla de inigualable belleza.

(Khalil Gibrán)

Las perlas, tan preciosas ellas, son producto del dolor. Son la consecuencia de que una ostra ha sido herida por un grano de arena que ha entrado en su interior. Una ostra que no ha sido herida no puede producir perlas… En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia llamada nácar y cuando un grano de arena penetra en la ostra, ésta lo recubre con capas de nácar para protegerse. Como resultado, se va formando a lo largo de muchos años una hermosa y brillante perla.

Nosotros también tenemos heridas, forman parte del devenir de la vida, nuestro nácar  es el Amor. Así curamos nuestras heridas  cubriéndolas con varias capas de Amor, cuanto más cubierta esté la herida, menos dolor sentiremos. De no hacer así, esa herida permanece abierta, dolerá más y más cada día, se infectará con el resentimiento y la amargura….. nunca cicatrizará.

En nuestra sociedad, podemos ver muchas “ostras vacías” no porque no hayan sido heridas, sino porque no supieron perdonar, comprender y transformar el dolor en una perla.

“Una perla es… una herida sanada por el Amor”

 

 

La tristeza y la furia (J.Bucay)

imageEn un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta…
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas…

Había una vez…
Un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua…

Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró…

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza…

Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.

(Del libro Cuentos para pensar de Jorge Bucay)

Leyendo esta historia, me pregunto cuántas veces  nos hemos enfadado, discutido, incluso gritado….cuando en realidad lo que estábamos es tristes? Cuántas veces hemos necesitado enfadarnos para poder separarnos de quien en realidad amamos? Por qué parece más fácil separarse si hay enfado que reconocer que lo que hay es mucho cariño y cuesta despegarse? Para qué no mostrar lo que sentimos?  Para qué  hacerlo tan complicado?…

 

 

Las dos tinajas o de los talentos ocultos

imageHabía un pobre aguatero en el pueblo, que diariamente se llegaba al manantial y transportaba en dos tinajas, el liquido vital… las monedas que con esta tarea  ganaba, apenas le alcanzaban para subsistir.
Un día, una de las tinajas se agrieto, pero el aguatero siguió yendo y viniendo con la tinaja fisurada, lo que al final del camino reducía a la mitad su carga…
Cierto día la tinaja le hablo:
-Perdóname, no fue mi culpa la grieta por donde se escurre el agua, y sé que te he perjudicado porque recibes por mí, la mitad de la paga que recibes por mi hermana tinaja… Sé que debiste cambiarme por una nueva y desecharme… sin embargo, me has mantenido a tu lado.
-Es gracioso que me pidas disculpas –le dijo el aguatero-… ven, hay algo que quiero mostrarte… fíjate bien en el camino… que ves?
-Veo la tierra seca y el ripio del lado derecho del camino y los canteros coloridos de flores del lado izquierdo.
-Mira, le dijo el aguatero… muchas veces recorrí este camino triste y solitario, llevando el agua hasta el pueblo y recibiendo igual cantidad de monedas por ambas tinajas… Pero un día, cuando note que te habías agrietado y vi que la tierra cobraba vida y se estremecía a medida que bebía cada gota de agua que perdías… no quise cambiarte, así que tome una decisión: compre semillas de flores de todos los colores y las sembré al costado del camino… je… y conseguí en estos años hacer esta diferencia…
Oh! Y tu me pides disculpas!… que importan algunas monedas menos, si gracias a ti, los colores de las flores me alegran el camino?… ¡Soy yo quien debe agradecerte!!! Si asi no fueras, tal como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear tanta belleza.