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Y ya van tres…

cropped-cropped-mayeutika.jpgY ya van tres años desde que abrimos este espacio, la verdad es que me cuesta creerlo, no me parece que haya pasado tanto tiempo, ni que haya sido capaz de mantenerlo…no imaginaba la importancia que tendría este espacio en mi vida, mucho menos que le haríais un hueco en la vuestra, inimaginable la danza que entre todos bailamos.

Sabéis que lo primero que me sale siempre es daros las GRACIAS!!!! gracias por pasaros por aquí y dejar también vuestra huella, por compartir, por no dejar que mis emociones duerman en tierra de nadie, por dar cuerpo a mis reflexiones, por abrigar mis dudas, aceptar mis miedos, dar vuelo a mis ilusiones…

Ilusiones, todo nace de una ilusión, de una semilla pequeña que por más que parezca nada, es toda una vida en potencia. Y esa es la palabra que me ha inspirado al iniciar este pequeño post ILUSION, eso es lo que inspiró a Mayeutika, la Ilusión profunda de crear este espacio.

Hay ilusiones que ya nacen con aires de grandeza, hay ilusiones que se asoman tímidamente, ilusiones que pisan fuerte, ilusiones que no se atreven… Sean como sean son las nuestras, casi todas rodeadas por los límites del y si… y qué más da! son nuestras, son grandes, son alimento del alma.

Vaya por todas nuestras ilusiones, que nazcan con el tamaño que nazcan…logren alcanzar el que les corresponde!!

—No era nadie. El agua.
                                        —¿Nadie?
¿Que no es nadie el agua?
                                        —No
hay nadie. Es la flor.
                                        —¿No hay nadie?
Pero ¿no es nadie la flor?

No es nadie. Era el viento.
                                        —¿Nadie?
¿No es el viento nadie?
                                        —No
hay nadie. Ilusión.
            —¿No hay nadie?
¿Y no es nadie la ilusión?

Las ilusiones de Juan Ramón Jiménez

Se os quiere!!

De aquellas posmentiras, estas posverdades

POSVERDADConocer la realidad implica construir sistemas en continua transformación que se corresponden, más o menos, a la realidad (Jean Piaget)

Posverdad, es un término últimamente muy presente en los titulares. Siendo sincera la primera vez que le presté atención fue hace escaso un par de meses, era por la noche y confieso que me quitó el sueño. Tanto hemos enredado el tema que le hemos asignado un término? Existente o no, sea cual sea su raíz, ahora lo hemos adoptado para definir una situación en la que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a las creencias personales (Diccionario Oxford)

Personalmente y, en una acepción aséptica de la definición, a mí no me parece mal, no siempre los datos son todo, no siempre todo puede ser objetivo. Pero una cosa es eso y otra cosa es manipular con mentiras, insinuaciones, rumores, ni tan siquiera interpretaciones, que eso sería del todo respetable. Aprovechando debilidades, sacando ventaja de frustraciones y crispaciones; buscando el enemigo imaginario que nos una contra lo inexistente. Ni tan siquiera son posicionamientos sinceros que, a veces, defendemos a muerte convencidos de que es así, desde la honestidad de nuestras propias creencias, interpretaciones, experiencias. Con la intención de aportar luz al tema, nuestra luz. A veces, si logramos escuchar, nos damos cuenta de que nuestra luz no disponía de toda la potencia, pero aún así no existía intención de engañar, de obtener un beneficio individual a toda costa.

Hemos entrado en una Era en la que parece que todo vale, la Era de la Posverdad? Una Era que deja pequeño aquel dicho de “Todo vale para un fin concreto”, sin intención de ser naif, siendo consciente de que vivo en mi mundo privilegiado, de que existen más sombras de las que puedo imaginar…aunque las sienta, a veces demasiado cerca… En el momento de la historia en el que mayor información tenemos a nuestro alcance, al alcance de un click… parece que se nos ha colado eso de la posverdad.

Como dice mi amigo Salvador, de aquellas posmentiras vienen estas posverdades.

O como ya decía Platón en El Mito de la caverna, una analogía sobre la realidad de nuestro conocimiento. Platón crea el mito de la caverna para mostrar en sentido figurativo cómo la vida nos encadena mirando hacia la pared de una cueva, desde que nacemos y, cómo las sombras que vemos reflejados en la pared componen nuestra realidad. relata la situación de hombres encadenados desde su nacimiento a una cueva donde lo único que ven son las sombras reflejadas en la pared de la caverna y algunos ruidos exteriores que van creando la realidad a partir de lo que van sintiendo. Uno de los prisioneros sale al mundo exterior aprendiendo y conociendo sobre ‘la realidad’. Cuando el hombre libre vuelve a la caverna para liberar a sus amigos prisioneros, nadie lo escucha, lo acusan de mentiroso y lo condenan a muerte. Los prisioneros necesitan seguir creyendo en aquello que conocen, en aquello que les permite vivir en armonía, aunque sea falso, aunque sea un abuso, un desperdicio, una fantasía…es aquello que han construido para hacer soportable una situación.

Es en prisioneros en lo que nos vamos a convertir? La teoría de las ideas de Platón resumidamente se divide en dos mundos: El mundo sensible cuya experiencia se vive mediante los sentidos, que son múltiples, corruptibles y mutables. El mundo inteligible o el mundo de las ideas cuya experiencia es cosechada mediante el conocimiento, la realidad y el sentido de la vida, siendo únicas, eternas e inmutables.

Hemos llegado al punto de necesitar creer lo que nos cuentan? Hemos llegado al punto de perder la propia curiosidad? La necesidad de construir nuestros propios criterios? De analizar desde una perspectiva holística? Ha conseguido el mundo de las sombras dominarnos? Tanto nos ha debilitado que necesitamos asegurarnos de nuestras propias creencias a través de bulos? Tanta disonancia sentimos como para escondernos detrás del mero slogan?

Nosotros no hemos nacido en una caverna, cierto que todavía existe crispación, mucha frustración y desconfianza. Cierto que el desgaste ha sido y es todavía grande. Cierto que, en ocasiones, la situación se hace insostenible, insoportable. Pero esa situación no debe ser la oportunidad para que otros sigan haciendo su agosto, precisamente lo menos que debe ser es su alimento, su medio de desarrollo, de esa manera no saldremos.

De aquellas posmentiras viene esta posverdad, del desgaste, de la descreencia, viene su oportunidad, no la nuestra. Vivimos con todos los medios de información a nuestro alcance, no es fácil distinguir “la verdad” de las mentiras, por eso más que nunca, debemos ampliar el abanico de nuestras lecturas, de nuestras conversaciones, de nuestros contactos, cuanto más variado mejor, cuantas más perspectivas leamos y escuchemos mejor para formarnos una idea más real a lo que puede ser una verdad, para que nuestros criterios sean más sólidos, para que no sigan jugando con nosotros, para no convertirnos en nuestro propio insulto, para dejar espacio a nuestra dignidad.

Ya perdonareis mi tono, pero me indigna, me indigna que sigan jugando con nosotros.

Se os quiere!

Si un individuo es pasivo intelectualmente, no conseguirá ser libre moralmente (Jean Piaget)

Os dejo con tRuTh de Zayn Malik

“Mi suerte está en juego
No puedo encontrar un camino por donde pasar
No sé cuántas veces
He tenido que decirte esto a ti
Esta no es una escena mía
Este no era mi sueño
Era el tuyo
Por supuesto que sí
Terminé atrapado en este juego
Y, ¿sabes?, no diré nombres
De quién es el culpable”

https://youtu.be/TlJnKoNc3fw

Photocredit: Pixabay serpiente

Mi alma tiene prisa

Hoy cumplo 50, tengo la suerte de haber llegado y espero llegar mucho más lejos! Sin embargo y aunque suene a tópico, es cierto que siento un punto de inflexión. Cada década lo ha supuesto. A los veinte el ansia de libertad, a los treinta la vena maternal, a los 40 el querer beberme la vida a borbotones… Hoy siento algo distinto, siento que entro en tiempo de descuento, aunque sea largo, lo que queda ya es menos…nunca lo sabemos, pero hoy se hace más presente. Sigo sintiendo la necesidad de libertad, pero sin ansia; quiero seguir bebiendo de la vida, pero saboreando, sin borbotones; sigo siendo madre, pero “intento” practicar el desapego. Siento, como nuevo, que mi alma tiene prisa, como en el poema de Mario Andrade (Golosinas) Que ya no me vale cualquier cosa, ni cualquier persona, ni cualquier momento, ni cualquier lugar. Que cada vez es más evidente que no quiero un lugar donde dormir, quiero un hogar. Que no quiero una persona que me acompañe, quiero a quien me hace vibrar, subir y bajar sin soltar mi mano, ni yo la suya. No quiero extraños a mi lado, quiero amigos y compañeros de camino. No quiero copias, ni roles, ni máscaras, sólo esencia, sea la que sea. No me importa si el vino no es muy bueno, si es buena la compañía. Quiero ser consciente del olor de la lavanda, del sonido de la lluvia, del tacto de las sábanas limpias,  de las caricias del sol, de los mensajes de mi luna….caminar descalza… Hoy miro hacia atrás y sonrio, miro hacia adelante y me ilusiono, miro en el presente y me encuentro…empiezo a saber quien soy y sé que quiero vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar:

“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una”

(Mario Andrade, Mi Alma tiene prisa)

Se os quiere!

Para Esther

estherMe muero de ganas por compartir contigo lo que allí sucedió, compartirlo, cotillear, echar unas risas y alguna lágrima. Ayer te llamé pero no te encuentro, no te encuentro al teléfono, pero sé que estás.

Nunca dedicamos ni un segundo de nuestro tiempo juntas a pensar cómo sería el momento de nuestra despedida, jamás pensamos en la muerte, estábamos muy ocupadas bebiéndonos la vida. Y nos ha pillado desprevenidas, al menos a mí, algo me dice que tú, viéndotelas venir, decidiste que así no, que no así. Y no creo que haya sido un rendirse, esa palabra tu no la conocías, ha sido un dejarse fluir en esto que también forma parte del vivir.

Allí había mucha tristeza, lágrimas, desespero, como no puede ser de otra manera, nos dejas sin previo aviso, sin pedir permiso. Pero había magia también, Esther, había muchísimo amor. En mi vida he asistido a demasiados funerales, algunos por trabajo, algunos personales y jamás antes viví esa magia, ese amor intenso. Había muchas lágrimas, pero había más besos, más abrazos, más ternura, más amor que ninguna otra emoción. Había una red invisible que tejida entre todos nos sostenía, impedía la caída. Abrazos entre conocidos, abrazos entre desconocidos. Acompañamiento, consuelo donde no lo había, el consuelo del amor.

Y es que ese era tu mundo y esa eras tú, hecha de amor profundo.

Nuestras vidas se cruzaron hace poco en la medida convencional del tiempo, en un momento de cambios vitales, de no conformarse, de querer exponerse todavía más, en un momento de vestir ganas y vulnerabilidad, de impregnarse de un amor de verdad. Momentos de frustración que convertimos en risas, momentos de conversaciones, de grandes locuras y situaciones surrealistas, momentos de entenderse a uno mismo, de hacerle un guiño a la vida.

Y la vida respondió con ese amor que tú  merecías.

Ahora hay dolor, mucho dolor, no puedo engañarte, no suelo hacerlo, menos con quien me abrió su corazón. Hay dolor, un poquito más de esta etapa no hubiera estado mal, no?

Solo me consuela el mirar hacia atrás y ver lo recorrido, tu apuesta sin dudas y tu recompensa por ello. Me consuela el sentir que has marchado cuando tenías tu vida allí donde habías querido, donde habías soñado, cuando sentiste que tu cuadro se había completado, obra terminada, como si cualquier otro trazo solo fuera a estropearla. Como escribía Omar, te marchaste en el primer día de la primavera, en el día de la felicidad, después de saludar al sol, un marco perfecto para terminar. Me consuela que sé que has vivido con intensidad, disfrutando las luces, aceptando las sombras. Me consuela que en los últimos tiempos tu sonrisa era de verdad.

Sé que lo sabes, pero tengo que contarte que hasta el último momento hubo piezas que se encajaron, que el perdón también estuvo presente, también tuvo su lugar, que quienes supieron que en algún momento te hicieron daño, tuvieron su acto de contrición,  cada uno a su manera, con sus recursos, como pudieron, pero con esa única intención, ante ti se quitaron el sombrero. Quizás a ti no te importe, quizás ya esas cosas las superaste, pero a mí que te vi llorar, me satisfacen.

No quiero despedirme, todavía no puedo…siento dolor y arrepentimiento.  Me lamento de no haber quedado más veces a comer, de no haber cogido el coche y presentarme en ese tu nuevo hogar, de no haber tenido más conversaciones camino de la oficina, de no haber aprendido a bailar country contigo, de no haber estado más presente en los últimos meses, de no haber disfrutado más de tu etapa de felicidad…me engañé pensando que ya habría tiempo.

Sea mi acto de contrición el que tengas un lugar en esta nuestra casa, que ya lo tenías, tu sabes que muchas de las cosas escritas las descubrimos juntas, pero mereces un espacio con tu nombre, un espacio personalizado, unas letras mías sólo para ti, unas letras públicas para quien quiera conocerte un poquito mejor. Una última conversación hasta que la vida nos cruce de nuevo, que lo hará.

Se te quiere Campanilla.

Llegó con tres heridas, poema de Miguel Hernández, interpretado por Sole Candela & Sitoh Ortega.

“Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.”

Llegó con tres heridas

 

Agradecida

24-influencers

No, no es que de repente quiera recuperar el tiempo de silencio en este blog, es que hoy me siento muy agradecida, agradecida a vosotros, a las redes, a las personas que cada día con sus contribuciones nos ayudan a ser más evolucionados, a personas que han sido y son referentes en mi trabajo diario, en mis clases, en mis conversaciones. Agradecida por el reconocimiento que, a mi propia contribución, ha realizado el equipo de Talentier a través del post  24 influencers de RRHH que deberías seguir en linkedin de Anna Sagristà.

Simple y llanamente quería escribir estas líneas de agradecimiento para todos vosotros, para todos ellos.

Photo credit: Robada a Victor Candel….;-)