Archivo de la categoría: Poemas que guían

Soy amada!

astarte

De nuevo el olor a azufre ahoga la brisa
Flatulento, podrido
De nuevo la habitación parece más chica
De nuevo se mueve el suelo
De nuevo me estremezco
De nuevo el frío helado
El corazón parado
De nuevo con toda tu fuerza
Poniéndome a prueba
De nuevo no, mucho más intensa

De nuevo me encojo
De nuevo me acongojo
De nuevo me protejo
De nuevo…cierro los ojos
De nuevo las lágrimas surcan mi cara
De nuevo el alma…helada

La luna me llama
El mar me canta
El sol me susurra que soy amada
El aire lleva hacia adentro la mirada
Abrazos cálidos
Voces acariciando
Miradas besando

Una fuerza nueva
Un huracán de emociones
Ojo no sólo hay tristeza!
Ojo! No está solo el miedo
La ira, la ira me da la fuerza
El amor el impulso, la potencia
Mi eje…la vivencia

Y siento que la vida no condena
La vida reta
Y siento su fuerza
Acepto el reto
Esta vez no me quedo lamiendo la piel
Esta vez me entrego
Esta vez me enfrento
Esta vez de lleno
Esta vez sin miedo
Esta vez poderosa

Y aunque sigue oliendo a azufre
Aunque las lágrimas siguen surcando mi cara
No  me encojo
No me acongojo
No me protejo
No cierro los ojos
Mi corazón palpita
Mi alma grita:
Soy  amada!!

Photo credit: Astarté google

Deseo de Federico Garcia Lorca

garcia-lorca

Dicen que este poema lo escribió Lorca con motivo de un amor imposible en su época. Sea como fuere, a mi me ha llevado a la sencillez del Amor, a lo poco que necesita y a su gran valor, por cuanto de valentía requiere desprenderse de adornos y artificios y ser sólo tu para poder ser, de esa manera, de otro.

DESEO

Sólo tu corazón caliente,
Y nada más.

Mi paraíso, un campo
Sin ruiseñor
Ni liras,
Con un río discreto
Y una fuentecilla.

Sin la espuela del viento
Sobre la fronda,
Ni la estrella que quiere
Ser hoja.

Una enorme luz
Que fuera
Luciérnaga
De otra,
En un campo de
Miradas rotas.

Un reposo claro
Y allí nuestros besos,
Lunares sonoros
Del eco,
Se abrirían muy lejos.

Y tu corazón caliente,
Nada más.

Photo credit: Corazones pixabay

Ride

imageNervios, cosquilleo en el estómago
Emoción, curiosidad
Aroma de libertad
El rugir del motor
Tu mirada de complicidad
Confianza
Empezamos a rodar
Atrás la ciudad
Silencio, el roce del viento
Esquivando el asfalto
Tímidamente danzando
Pegada a tu espalda
Atenta a tu latido
Todo… va a compás
Serenidad
La calidez del sol
El frescor de la sierra
El olor a pino, romero, menta
La vista del pantano
Los viñedos, los valles
Pueblos en fiesta
Pueblos abandonados
Plenitud
Danzamos a otro ritmo
De izquierda, cerrada de derecha
Se suceden en un baile entrelazado
En una cadena infinita
Vértigo
Me coges la mano
Siento que volamos
Más allá de los límites
Los dos en uno,
Al ritmo de la felicidad
Al compás de la libertad
Somos afortunados
Ella ruge, sonríe
Acariciando el asfalto
El duende…dando saltos!
Amor

Más que a nadie (Luis Cernuda – Joan Manel Serrat)

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Preciosa adaptación del poema Te quiero de Luis Cernuda… Y no hay nada que hacer, cuando te lo dicen sus ojos, sus manos, su boca, su silencio…Cuando el sentir no se equivoca, cuando se eriza la piel a su aliento, cuando se adivina su presencia, cuando se llora su ausencia. No hay nada que hacer…más que tirar de la valentía para estar, sentir y ser.

 

Más que a nadie

Que te quiero más que a nadie y más que a nada,
te lo he dicho con mis ojos centinelas,
te lo he dicho con mis manos que te celan,
te lo he dicho con mi lengua enamorada.Que te quiero más que a cualquier otra cosa
te lo he dicho con el sol y los cometas,
te lo he dicho con el viento y la veleta,
te lo he dicho con el agua luminosa.Que te quiero, te quiero, mujer.
Que te quiero y no hay nada que hacer.

Que te quiero sobre todas las mujeres,
te lo he dicho con el pan de cada día,
te lo he dicho con el miedo y la alegría,
con el tedio que nos mata y que nos muere.

Que te quiero como nunca te han querido,
te lo he dicho recreándome en la suerte,
más allá de la vida con la muerte,
más allá del amor con el olvido.

Que te quiero, te quiero, mujer.
Que te quiero y no hay nada que hacer.

Más que a nadie y más que a nada

 

NO!!!!

nooMe gustaría a través de este post, dar una visión diferente del “no”, a ver si, entre todos, le damos su lugar en nuestro camino de crecimiento. Es una palabra clave para ello, una palabra mágica, de esas que construyen realidades y sin embargo la tenemos normalmente capada, castrada, apartada, prohibida, maldecida.
Normalmente no nos gusta decir que no.
A veces no nos gusta decir que no, por no perdernos oportunidades. Eso les pasa a los curiosos, a los exploradores, viven en el mundo del sí o del por qué no? Porque les gusta abarcar cuanto más mejor y luego pasa que el que mucho abarca poco aprieta.
A veces no nos gusta decir que no, por no molestar al otro, por si no me querrán, por agradar. Eso les pasa a los serviciales que son felices con la felicidad de los demás o eso dicen.
A veces no nos gusta decir que no, por ayudar, contribuir, porque nos hace sentir indispensables. Eso les pasa a los salvadores del mundo que o son ellos o no hay nadie.
A veces no nos gusta decir que no, por no enfadar, por no levantar vientos, por evitar un conflicto. Eso les pasa a los temerosos que lo hacen escudándose en honor a reine la paz.
A veces no nos gusta decir que no, por no destacar, por seguir la línea, ser uno más. Eso les pasa a los escurridizos, a los que no quieren brillar amparados en que brillen los demás.
A veces no nos gusta decir que no porque alguien nos explicó que no es de buen samaritano, que es de egoístas, como si ser egoísta fuera algo malo.
A veces no nos gusta decir que no por mera vergüenza a mostrar lo que necesitamos.
A veces…
A veces me he encontrado sin poder decir que no por no perderme la oportunidad, por no molestar, por salvar, por no enfadar, por no destacar, por…. A veces somos curiosos, a veces serviciales, a veces salvadores, a veces temerosos, a veces escurridizos, a veces samaritanos, a veces vergonzosos…
Sea como sea, somos capaces de encontrar mil motivos, mil razones para no pronunciar el adverbio.
Y ya la tenemos liada, ya sabemos entonces lo que nos pasa, nos saturamos, no llegamos, nos frustramos, nos ahogamos, nos agotamos, nos enfadamos, no saboreamos, ni disfrutamos. En algunas ocasiones explotamos. Donde no queríamos decir que no…acabamos gritando; donde queríamos disfrutar al máximo…nos acabamos amargando.
Y esto es tan común, que si escribes en el buscador “decir no” saldrán millones de artículos, libros, recomendaciones en torno al tema. De hecho, yo me resistía a escribir sobre ello…uno más!! Pero es que parece que no nos damos cuenta.
Como en todo lo dual, el sí, no existiría sin el no. Si no incluimos el no, estamos excluyendo el sí con todo su significado, con toda su entrega…emitimos un sí capado, falso, opaco, condicionado, sometido, subyugado. Nosotros mismos nos presentamos de esa manera, capados, falsos, opacos, condicionados, sometidos, subyugados. Al evitar el no, nos evitamos, evitamos nuestras necesidades, evitamos nuestros límites, nuestros valores. Al privarnos del no, nos privamos y privamos a los otros de nuestra contribución de valor, de nuestra perspectiva, de nuestra realidad, de nuestro saber hacer, decir, ser y sentir. Al limitar al no, nos limitamos y sin embargo no respetamos nuestros límites y, en el fondo, tampoco los límites de los demás pues los pasamos cual meras señales de tráfico, sin mostrar el respeto que unos y otros se merecen, nuestros límites marcan nuestra legitimidad.
Evidentemente que no digo que el no reine nuestras vidas, abogo por darle su lugar, el lugar que necesitamos que tenga para seguir creciendo, para seguir evolucionando.
Cuando decimos no honramos tanto como cuando decimos sí, siempre y cuando uno y otro sean sinceros, auténticos, respondan a nuestras necesidades, a lo que queremos, a nuestros límites, al disfrute. Un no, no significa romper nada, siempre puede ir acompañado de una opción que encaje en nuestras necesidades. Y no pasa nada si se dice sí en consideración del otro cuando es auténtico, cuando borró nuestro no. El matiz viene cuando decimos sí por razones que nada tienen que ver con el amor a uno mismo, al otro. Cuando responde a razones enclavadas en el miedo. Es entonces cuando nos perdemos.
Qué hubiera pasado si siempre nos hubieran dicho si?
Ahí dejo esa reflexión, quizás sea un buen ejercicio, recuerda los no que has recibido, sé consciente de a dónde te han llevado, si te han ayudado, qué puertas te abrieron si es que lo hicieron, o que puertas cerraron para que se abrieran otras…

Os dejo con el poema de Hugo Finkelstein “NO”:
“Es un No, para el otro porque ya lo fue para uno mismo”

Mil besos!

Photo credit: Pixabay YES/NO