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Aquí control…tenemos un problema!

hang-on-1194710Ésta, está siendo una semana de contrastes, a veces pasa, en realidad la vida en sí es un contraste, básicamente porque nos empeñamos en vivirla a la contra de nuestra propia naturaleza. De contra, contraste, controversia?
A veces esa especie de “locura” se manifiesta con una mayor intensidad. Y ése está siendo el caso.
En estos días asistía a una conferencia muy interesante en el seno de la Fundació Factor Humà, a cargo de Xavier Marcet que, entre otras cosas, nos decía que resaltarán las organizaciones en las que las cosas tiendan a ser ciertas, que la autenticidad será un ingrediente básico en las organizaciones. Que se necesitará capacidad de síntesis para gestionar en la complejidad, donde los cambios de patrones son constantes, que las necesidades de cambio serán más radicales y la innovación un mecanismo de adaptación. Que la robótica viene a sustituir todas las tareas rutinarias (interpreto que quedarán para nosotros las más complejas). Que empezamos a gestionar “on line” no ya en base a históricos. En definitiva, más voces poniendo de manifiesto el calado de los cambios de paradigmas que sucederán a los actuales que ya se están dando.
Por otro lado, en el seno de la Universidad y Empresa, asistí a una sesión de trabajo en la que pretendíamos definir el perfil de habilidades y competencias necesarias en un futuro (yo diría presente) y que se deberían tener en cuenta en los años de formación universitaria. No tanto desde los aspectos de conocimiento, sino de actitudes. Hablábamos así de: flexibilidad, mente abierta, innovación en cuanto a pensar fuera de la caja (no hace falta que sean grandes inventos), creatividad en cuanto a ver los problemas desde un plano diferente al que se generaron, habilidades relacionales, de autoconocimiento, de comunicación, proactividad, autonomía, adaptabilidad, capacidad de análisis y síntesis, etc… Hablábamos de la necesidad de la formación continua y de entender que ya no existe una sola carrera para toda la vida, ni tan siquiera caminos preestablecidos para llegar a la adquisición de esos conocimientos y habilidades tal y como los hemos entendido en las generaciones anteriores.
En definitiva, dos foros de reflexión muy ricos y… de repente… caída empicado a la realidad, asistía a otro foro en el que se me quería convencer de la necesidad de control casi extremo de unos adolescentes como única vía de reconducirlos (como si hubiera que….). Se me helaba la sangre en las venas y, como uno de ellos me pilla muy de cerca, el miedo ocupó el terreno, por unos instantes casi me convenzo! Hay que ejercer control!! Están en una edad de alto riesgo y se debe ejercer un control de cerca, poner cercas.
Reconozco que como madre de adolescentes que soy, a veces me sale un impulso básico de encerrarlos unos años bajo siete llaves y mil candados, hasta que pase esa edad de riesgo. Y… de qué serviría? De qué sirve el control? De qué sirve el control en general de las personas? De los adolescentes, de las parejas, de los empleados? Siempre he dicho que prefiero morirme de mi miedo que compartir, vivir, con un desconocido, no es cierto eso de que ojos que no ven, corazón que no padece, claro que padece, quizás más tarde, pero mucho más fuerte!
Existe realmente una posibilidad de control? Vaya por delante que soy la primera que necesita de un cierto orden, respeto y disciplina, conceptos que para nada tienen que ver con el control. El control nace de la necesidad de esfumar un miedo, una inseguridad, el control es una fantasía bajo la que nos autoengañamos, tenemos la situación bajo control, el control es contrario al desarrollo de las personas, creemos que ejerciendo un control férreo evitamos daños, evitamos situaciones de riesgo, evitamos errores y… bajo mi ignorante perspectiva, pero que es la mía, lo que evitamos es el crecimiento, el desarrollo de las propias personas de sus competencias y habilidades, aniquilamos el espacio de crecimiento porque todo está pautado, controlado, alejados del riesgo, aséptico, artificial, falso. El miedo no es malo, lo malo es dejarse gestionar por el miedo.
Pienso que sólo nos desarrollamos a través de las propias experiencias, vivir los riesgos y sus consecuencias. No defiendo el caos, ni el libertinaje, el desentenderse, ni olvidarse. Defiendo el dejar espacio para el crecimiento, para la propia experimentación, defiendo el estar pendiente, el estar presente, el actuar desde el impulso del amor, nunca desde el miedo. Desde la creencia en las personas, desde las opciones de crecimiento y ya sabemos que crecer, se crece a estirones, a veces, muchas veces, a base de fiebre.
Y sí, seguro que también nos equivocaremos y mucho pero seguro que las consecuencias de esos errores serán mucho menores que si actuáramos desde el miedo, ejerciendo un control que impide el crecimiento o que fomenta una rebeldía contra todo y todos, una rebeldía ciega, sin sentido, propósito ni dirección.
Cómo desde el control podemos desarrollar esas competencias y habilidades de futuro que vamos a necesitar? Voy más allá… Cómo desde nuestro propio miedo vamos a desarrollarnos en esas competencias y habilidades que en realidad ya se nos requiere como padres, como profesionales, como integrantes de la sociedad a la que pertenecemos. Cómo desde el control vamos a poder adaptarnos a esos cambios de paradigma?
Insisto… De verdad crees que existe la posibilidad real de control?
Aquí control…tenemos un problema.

Os dejo con los Rolling Stones “Out of control” 😉


Mil besos!

Photocredit: Hang On!

A mi niña…18 años!

IMG_3333Mi querida niña… cómo pasa el tiempo!! Y sin quererlo ya llegas a los 18…mayoría de edad!
Tengo que decirte tantas cosas mi niña, que no sé por dónde empezar… te quiero tanto!!
Pienso en estos 18 años atrás y siento como si no hubieran pasado como si fuera ayer que, llevándote en mi, te hablaba y te decía “hija mía coge lo mejor de cada uno de esta familia”; cuando tus patadas hacían que me levantara y caminar para que te calmaras, cuando al romper aguas supe que anunciabas tu llegada, un algo complicada porque aunque mirabas hacia el exterior, ya curiosa de lo que allí pasaba, te negabas a pasar por aquel lugar … querías salir por la puerta grande, sin estrecheces, sin arrugas, sonrosada.
Recuerdo tu primer baño en la playa con apenas tres meses, cómo te gustaba! cómo pataleabas en el agua! Recuerdo tu primera sonrisa y cómo iluminó la mía, tu primer mamá… todavía me resuena por ahí adentro. Como antes de los siete meses ya hacías carreras de gateo por los pasillos, tu guerra abierta contra la papilla de frutas, tus noches despierta, tu tirarte de la cuna, tus “Mama t´ estimo tot lo que puc”
Ibas creciendo y vivimos tus primeras otras cosas, tus subidas y tus bajadas, tus dudas, tus pasiones, el amor, el desamor, el encontrar a tu persona, el que vayas encontrando tu lugar.
Y no importa el qué ni las tormentas que haya habido entre nosotras porque siempre, siempre, hemos acudido la una a la otra, lo que más me llena de orgullo es que yo he podido acudir a ti y tu también me has recogido, que sabemos que pase lo que pase siempre estaremos cerca.
Te llamas Carmen como tu abuela materna a quien no pudiste conocer, pero sé que te vela, sé que también llevas una pizquita de ella, lo veo en tu corazón.
Mi niña ya 18, pero solo 18, toda una vida por delante, todo un desarrollarte, todo un encontrarte.
Y ya mirando hacia ese futuro se me antoja decirte que por encima de todas las cosas seas auténtica, que busques tu única raíz, tu esencia, que confíes en ti, en tus posibilidades, que si no te sale bien a la primera, será a la siguiente o a la otra, pero no desistas de aquello que te apasione, de lo que te hace sentir llena, feliz, que nunca escuches a quien te diga que eso no es para ti o que es imposible o difícil o de locos…porque la locura es no ser lo que uno es, no intentar lo que uno quiere. Porque el fracaso es no intentarlo, no tener errores, no aprender, pasar por la vida de puntillas.
Que no temas caer porque te sabrás levantar y cada vez más rápido hasta que te reirás de tus caídas y apreciarás lo bueno de caerse.
Que cuando la vida te niegue, no desistas, no te lamentes, te guarda mejores cosas, sólo tienes que mantenerte atenta para no perdértelas.
Que no te conformes con lo suficiente, que vayas por aquello que te haga sentir viva que no es cierto que existen límites, ni lo que está bien ni mal a los ojos de los demás, que no hay correctos ni incorrectos que eso se lo inventó un cobarde.
Amate mi niña, que amarse no es de egoístas, que sólo amándote a ti misma podrás dar lo mejor de ti a los demás y sin intercambios, ni mercadeos, sólo porque a ti te sale, porque tu quieres, porque lo vales.
No emitas juicios sobre ti ni sobre los demás, cada uno es lo mejor que puede siempre y cada uno evoluciona en la medida de lo que puede, mírate y mira a los demás como personas en desarrollo que somos, ten presente siempre que sólo eres dueña de tu propia evolución que los demás avanzarán o no sólo si pueden y quieren, que no puedes obligar a nadie, si a ti.
Mira siempre para adentro, revisa tu corazón, escúchalo y déjate llevar por él cuando no sepas qué hacer, aunque parezca un sin sentido siempre lleva la razón.
Y mírate cada mañana en el espejo y dite lo guapa que eres y lo preciosa que estás, saluda al día con los brazos abiertos, despídelo con un guiño a la luna y vívelos y saboréalos como si de tu plato preferido se tratara y no dejes para el final lo que más te gusta, por si no llegaras a tiempo al final.
Y unas últimas palabras para los miedos, te voy a decir un secreto y es que hay algo que los espanta, hace que se evaporen, se consuman, se aparten, desaparezcan y es mirarlos de cara, andar hacia ellos, hablarles y sobre todo… retarles.
Podría escribirte muchas cosas, pero seguro que tendremos ocasión de compartir los momentos que las requirieran y ahí estaré para cuando tú vengas… sobre todo eso tenlo siempre en cuenta.

Te dejo esta canción “Tan poquita cosa” de Pasión Vega:

Tan poquita cosa, eras tan poquita cosa,
que te cogí entre mis manos
como el que coge una rosa.
Tan poquita cosa, siendo tu tan poca cosa,
llenaste mi vida entera
igual que las mariposas llenan las primaveras
.

Mil besos mi niña!

De tu madre.

Mis “queridos” adolescentes

bikiniVaya por delante que empiezo este post desde la más auténtica de las humildades, desde mi mera experiencia y vivencia como madre de adolescentes, como adolescente que fui y como hija de quien fue una adolescente adelantada a sus tiempos. Pido de entrada disculpas porque sé que hay quien está afrontando verdaderas angustias existenciales y porque cada uno vive desde donde está sin que nada tenga que ver con otro lugar. Mi respeto por todos los padres que se encuentran en esos momentos y por todos los hijos que también lo están viviendo.

Cuando yo era pequeña, ya era curiosa y me encantaba acorralar a mis abuelos maternos (los paternos a penas los disfruté) para que me contaran historias pasadas, sobretodo, claro está las que tuvieran que ver con mi madre. Mi madre nació en el 40, en un pueblo de Jaén fue una mujer adelantada a sus tiempos, pero que tuvo que adaptarse a sus tiempos, fue buena estudiante, pero…no la dejaron seguir más allá de la entonces revalida (algo equivalente al actual bachillerato, creo) y le sugirieron hacer corte y confección. Según contaban mis abuelos mi madre siempre fue una “pieza” (de las de entonces) algo traviesa, vivaracha de las que se escapaban por la ventana cuando la castigaban. Hace poco me hicieron llegar una carta suya de cuando ella era adolescente y pasaba los veranos en Campillo, donde parece ser que había un rio al que iban todos a refrescarse los pies… Mi madre aprovechó sus conocimientos en corte y confección para hacerse un bikini!!! A lo Brigitte Bardot, imaginaos cual no sería el colapso de mi abuela que jamás me lo contó! En esa carta mi madre le decía al destinatario “…no me importa lo que digan…yo no estoy haciendo ningún daño…mejor cada cual se ocupe de su vida que motivos tienen para hacerlo…” Estaba rompiendo los esquemas de su entorno, hoy un bikini nos parece de lo más inofensivo…

Siento que una función natural de los adolescentes es no dejarnos (a los supuestos adultos) acomodar en nuestros esquemas adquiridos, nuestros esquemas asumidos, hacernos avanzar más allá del lugar en el que como adultos maduros nos hayamos instalado, levantar nuestro campo!. No importa como sean esos nuestros esquemas, más rígidos, más flexibles, más impermeables, más porosos…ellos vienen para cuestionarlos. Evidentemente cuanto más apegados estemos a nuestros esquemas más “duro” será el golpe. En mi caso, que me tengo por una persona “trabajada”, quiero decir que he viajado hacia adentro y bastante (aunque me quede todavía la mejor la parte), que creo que soy flexible, que creo que puedo sostenerlo, que pongo el que exista un entorno de confiabilidad por encima de todo, que disfrutar de la vida desde el amor y la libertad forma parte de mi ADN… Zasca!!! Son capaces de balancearme, de hacerme sentir vértigo, de que el miedo acampe en mi alma, de que me sienta ridícula con algunos de mis pensamientos, de que sea consciente de prejuicios que desconocía tenerlos. Son capaces de hacerme cuestionar esas que yo creía mis verdades.

Esto que generación tras generación se da y para lo que, sin embargo, no se nos prepara. Más que cuando tenemos hijos se nos dice aquello de que Precioso! Disfrútalo ahora que puedes que después… (Después qué???) ..de pequeños te los comerías y de mayores te arrepientes de no haberlo hecho. Con semejante amenaza, uno se pasa media vida temiendo esta etapa y va preguntando a los que van por delante que qué tal esa adolescencia? Uy… está de pava, no hay quien los aguante, está de un rebelde de verdad que no sé ya que voy a hacer… Y tú, que todavía no has llegado…empiezas a buscar embrujos que paren el tiempo! Y como no los encuentras (al menos yo no) empiezas a prepararte para esa guerra.

Y la guerra si uno la visiona, llega. Y así iniciamos una danza absurda de tiras y aflojas con nuestros adolescentes, una danza sin música, una danza sin ritmo, sin armonía, cada uno con su propia partitura, aferrados a la misma cual si fuera el Santo Grial, cada uno a sus verdades, defendiendo posiciones. Nosotros con nuestros miedos, ellos con sus ganas de explorar; nosotros con nuestras tradiciones, ellos con sus innovaciones; nosotros con nuestro orden, ellos para nuestro caos. Una danza absurda, así lo vivo yo cuando me pillo en ese baile.

Si, en lugar de con el miedo, logro conectar con la base del amor que nos une, es cuando logro ver que hay otro baile, un baile sincronizado, un baile con mucho ritmo, a la vez pausado. Un baile en el que ellos nos traen nueva vida, crecimiento, nuevos ojos, otra mirada, una oportunidad para no quedarnos en el estancamiento, un empujón para seguir descubriendo, un no dejarnos adormecidos, un sentir que tengo mucho de nuevo que ver y vivir todavía en esta vida. Nosotros, nosotros les aportamos el lugar al que volver, la solidez, su red, su lugar seguro, algún límite al que agarrarse cuando las curvas son cerradas o la pendiente demasiado empinada.

Y cuando no oigo esa música armónica… visualizo a mi madre con su bikini, en el rio de Campillo y pienso…y que hubiera sido de las futuras generaciones sin los antiguos adolescentes? Dónde estaríamos los adultos sin su incómodo empuje?

Un abrazo a todos y mil gracias a mis hijos que me hacen cuestionarme todos los días!

Photo credit:  Brigitte Bardot

Yo etiqueto, tú etiquetas…

etiquetasEtiquetamos, necesitamos eticar todo, nuestro entorno sólo tiene sentido si logramos clasificar cada cosa , cada persona , cada elemento en una casilla. Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.

Etiquetamos porque nos da seguridad sobre el terreno. Si lo tenemos en una casilla, no es desconocido, si no es desconocido no me da miedo o al menos no tanto. Etiquetamos para identificar, definir, comparar, calificar, dominar, controlar. Y normalmente lo hacemos en un pis pas, es tan rápido que, si no nos observamos, no nos damos cuenta de que hemos etiquetado, somos verdaderos especialistas etiquetadores.

Yo me pregunto… y de dónde hemos sacado el conocimiento, sabiduría y osadía para hacerlo? Porque, además, nada nos frena a etiquetar,  junto al respirar es de las pocas cosas que nos atrevemos a hacer sin dudar. Todos nos sentimos con el conocimiento mas que suficiente para hacerlo…bien, mal, correcto, incorrecto, válido, inválido, Qué vértigo me da!!

Hay cosas que son de orden básico, una silla es una silla porque así hemos decidido llamarla (en castellano, claro) y todos estaremos de acuerdo en que entra en la categoría de mueble y que sirve para sentarse. Ya no estaremos tan de acuerdo en si es cómoda, bonita, útil, resistente, segura… Y llegará alguien a mi casa y le diré no te sientes ahí que es muy bonita pero muy incomoda y le privaré a mi silla de hacer su función…y no dejaré que mi invitado decida si para él es cómoda o no, la silla es incómoda, punto.

Allá cada uno lo que haga con los muebles de su casa,  pero …y con las personas? Somos conscientes de que hacemos exactamente lo mismo? Ponemos etiquetas como el que hace pompas de jabón, sin darnos cuenta de que muy probablemente le estemos privando de su función esencial como ser humano: desarrollar sus infintas posibilidades. Nosotros ya hemos decidido que la silla no es cómoda y será dificil hacernos cambiar de opinión. Fulanito es tonto, perengano es un gamberrete, menganito es serio, menganita es una snob. No esperes que zufanito acabe a tiempo, nunca lo hace. Zufana es fuerte, puede con todo no te preocupes. Los catalanes son…, los gallegos.., los vegetarianos…, los …. Todos toditos con su etiqueta.

Una vez colocamos una etiqueta ahí se queda y no nos damos cuenta del daño que hacemos, no nos damos cuenta del sufrimiento que generamos y no nos damos cuenta de que la mayoría de veces es infundado. La mayoría de veces adoptamos las etiquetas que han puesto otros en base a sus experiencias, expectativas, juicios y creencias, que lamento deciros…no son universales, son sólo las nuestras por muy extendidas que sean. Nos damos cuenta de que no nos permiten avanzar? No nos permiten avanzar a nosotros porque no nos permiten descubrir y disfrutar de otras facetas de esas personas. No permiten a esas personas evolucionar, no al menos a nuestros ojos, seguro que ellas avanzan, cambian, crecen, pero nos tienen que abandonar, tienen que alejarse de nosotros, desaparecer porque simplemente nuestros ojos no los ven, ven un algo de lo que quizas estuvieran siendo una vez, ven una etiqueta, pero no ven lo que hoy están siendo, no lo quieren ver, no está en su mirada. Yo tambien me alejo de quien no me deja crecer, de quien no me deja cambiar, de quien no me deja ir siendo, de quien no me ve…me llamaron mataperros.

Especial sensibilidad me genera cuando las etiquetas son tamaño infantil, tamaño adolescente, no sé vosotros, yo con eso no puedo. Quién es nadie para permitirse el lujo de ponerles etiquetas? Nos damos cuenta del “regalito” que les estamos haciendo? Niño eres tonto, niño eres torpe, niño no te enteras, niño eres lento, es que a ti te cuesta, tu eres de excelentes y no llegas, es la niña buena… Cuantos adultos me he encontrado que todavía arrastran “sus etiquetas” soy lento, soy torpe, a mi me cuesta, no necesito ayuda, no decepciono… Nos las hemos creido, algunas son inofensivas o menos dañinas, otras son mortales. Casos de fracaso escolar, de exclusión social, de adicciones graves, tienen su raiz en aquellas “inofensivas” etiquetas.

Y vamos a seguir etiquetando? Y vamos a seguir quedándonos con esas etiquetas? Y vamos a quedarnos tan anchos? Seguiremos jugando con nuestras pompas de jabon? Seguritos en nuestro sistema de casillas? Tu aquí, tu allí y yo tiro porque me toca. Yo aquí, yo aquí y no tiro porque me lleva la corriente…

Me llamo Antonia y etiqueto, me llamo Antonia y me dejo etiquetar y estoy aquí para superar esta tremenda adicción. Y quiero conservar mi etiqueta y quiero que escribas en mi etiqueta porque mi etiqueta es especial. En mi etiqueta está escrito lo que una vez estuve siendo y que me ha permitido hoy estar siendo, está escrito lo que hoy estoy siendo y que me permitirá seguir siendo otra cosa y hay espacio para seguir escribiendo y quiero que tú me ayudes a escribirlo, pero desde la posibilidad, la oportunidad y el respeto.

De oca a oca y tiro porque ya me toca. y tú?

 

Alas para volar, raíces para volver y motivos para quedarse

imageEs curioso y es cierto,  no sé si a vosotros os pasa lo mismo, pero cuando estoy en un momento vital parece que sea lo que sea que ocupa mi mente,  mi corazón,  mi yo entero! también ocupa la vida, quiero decir que de repente se convierte en una especie de mono tema recurrente que ocupa todos los espacios, en las calles, en las noticias, en las conversaciones, en las películas, hasta en las canciones. Y así me está pasando con el tema de la adolescencia….

En estos días de final de curso, fiestas de graduación y eventos varios, todo se pone a flor de piel, es un baño de realidad, final de la ESO.  Cuando los ves allí tan guapos ellos, tan guapas ellas. Jóvenes adultos, rebosantes de energía, de felicidad, satisfechos de haber llegado hasta aquí, inquietos por los siguientes pasos pero con ganas de darlos, de seguir, de ver, de saber, de probar, de descubrir el mundo! Esas miradas que se cruzan, esa complicidad, esa VIDA.

Ellos no tienen miedo, el miedo lo tenemos nosotros, los padres que ya no podemos, ni debemos ni nos toca protegerlos, ya es momento de soltar y podéis creerme sí os digo que se me encoge el estómago,  se me acelera el corazón y me dan sudores no fríos, helados!! La caída  libre se queda corta con lo que yo siento, aún sabiendo que no hay otra,  que la verdadera protección viene de dejar que lleguen a ser lo que son y que la única manera, como hemos hecho todos, es andando el camino. Pero sí, tengo miedo de que les hagan daño, tengo miedo de que sufran desamores, de que se queden perdidos, de que  les duela, de que  no sepan, de que sepan mucho, de que se vayan, de que no vuelvan….Pero…. Todo eso es la VIDA no?  Es como si dijera que tengo miedo a que vivan, cuando cualquier padre y cualquier madre daría la vida por ellos. Por qué entonces se la negamos? Por qué nos cuesta tanto confiar en esos valores que les hemos transmitido? No les vemos capaces?  O es simplemente que no podemos gestionar nuestros miedos?

Y a todo esto, leo un artículo en La Vanguardia del domingo pasado, “Educar sin miedos”  de Eva Bach y Rafael Bisquerra (os recomiendo su lectura), en el que además de hablar de los miedos de los padres dicen cosas como que  estos miedos ejercen de obstáculos para su pleno desarrollo, que no tenemos que preparar el camino para los hijos, sino a los hijos para el camino, que no se trata de hacerles la vida fácil, sino de hacerlos aptos para la vida, que la sobreprotección lejos de ser ayuda es un impedimento que los deja sin lo más importante que es la confianza en sí mismos y la aventura de vivir, creando adultos débiles, dependientes  e inseguros. Que el poder del amor es mayor que el del miedo.

Y sé que amor no les ha faltado ni les faltará y sé que saben que siempre pueden volver a casa, que es su lugar seguro, su lugar de confiabilidad, donde se les quiere por lo que son y sé que en realidad nunca se irán ….y me acuerdo de la frase del Dalai Lama que dice “A quien amas dale alas para volar,  raíces para volver y motivos para quedarse”

Y se me va calmando el corazón y se me van pasando los sudores fríos……