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Entrevista en el blog de Miguel Angel Garcia

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Os adjunto mi colaboración en el blog de Miguel Angel, cuya generosidad me ha llevado hasta su ventana. Un placer amigo!

Mayéutica significa “dar a luz”. Sócrates tenía la ideología de que el saber era dar a luz un nuevo conocimiento. El conocimiento a través del cuestionamiento, basándose en la capacidad intrínseca de cada individuo, la cual supone la idea de que las respuestas residen en el interior de uno mismo.

Antonia Arévalo es una persona que transciende y emociona a través de sus textos, tiene ese hábito esculpido a base de trabajo y esfuerzo, de escoger las palabras adecuadas para conectar con las personas. Tiene corazón, tiene alma, tiene duende.

Mi sensación después de leer su blog Mayeutika y sus tuits desde hace años, es que es una mujer profunda y con valores, que transmite paz y serenidad, alegría y una visión del mundo y de las personas basada en la humanidad y la positividad. Rebosa solidaridad en todo su ser. Y yo agradezco mucho esa visión del mundo. Antonia es un ejemplo de la famosa frase de Santa Teresa de Calcuta: “No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz”. Y para hacer esto, que es de una dificultad extrema, tienes que tener una riqueza interior inmensa para poder impactar tan positivamente en los demás.

Si hay un nexo en común entre las personas a las que he entrevistado con 10 preguntas, ese es el de la autenticidad. Y Antonia rebosa autenticidad. Autenticidad acompañada de unos valores como la humildad y la aportación de valor a los demás. La primera premisa como personas es dar, la vida ya nos devolverá todo aquello que sembramos. Si a esto le añadimos una actitud positiva para afrontar la vida, tenemos el cóctel idóneo de las personas que con tanta generosidad me han acompañado en este blog.

Antonia Arévalo es Life & Executive coach y grupoanalista, con más de veinte años de experiencia en el mundo empresarial y de los Recursos Humanos.

Está especializada en procesos de cambio y transformación basados en Coaching. A través del Coaching acompaña a personas y a equipos en la consecución de sus retos y objetivos tanto personales como profesionales.

Le mueve la pasión y curiosidad por las personas, su esencia y valores. Convencida de que todos somos héroes y hacemos cada día cosas maravillosas.

Es un placer y todo un lujazo poder tenerte en mi blog Antonia. Gracias por tu amabilidad, generosidad y tu tiempo.

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Para Esther

estherMe muero de ganas por compartir contigo lo que allí sucedió, compartirlo, cotillear, echar unas risas y alguna lágrima. Ayer te llamé pero no te encuentro, no te encuentro al teléfono, pero sé que estás.

Nunca dedicamos ni un segundo de nuestro tiempo juntas a pensar cómo sería el momento de nuestra despedida, jamás pensamos en la muerte, estábamos muy ocupadas bebiéndonos la vida. Y nos ha pillado desprevenidas, al menos a mí, algo me dice que tú, viéndotelas venir, decidiste que así no, que no así. Y no creo que haya sido un rendirse, esa palabra tu no la conocías, ha sido un dejarse fluir en esto que también forma parte del vivir.

Allí había mucha tristeza, lágrimas, desespero, como no puede ser de otra manera, nos dejas sin previo aviso, sin pedir permiso. Pero había magia también, Esther, había muchísimo amor. En mi vida he asistido a demasiados funerales, algunos por trabajo, algunos personales y jamás antes viví esa magia, ese amor intenso. Había muchas lágrimas, pero había más besos, más abrazos, más ternura, más amor que ninguna otra emoción. Había una red invisible que tejida entre todos nos sostenía, impedía la caída. Abrazos entre conocidos, abrazos entre desconocidos. Acompañamiento, consuelo donde no lo había, el consuelo del amor.

Y es que ese era tu mundo y esa eras tú, hecha de amor profundo.

Nuestras vidas se cruzaron hace poco en la medida convencional del tiempo, en un momento de cambios vitales, de no conformarse, de querer exponerse todavía más, en un momento de vestir ganas y vulnerabilidad, de impregnarse de un amor de verdad. Momentos de frustración que convertimos en risas, momentos de conversaciones, de grandes locuras y situaciones surrealistas, momentos de entenderse a uno mismo, de hacerle un guiño a la vida.

Y la vida respondió con ese amor que tú  merecías.

Ahora hay dolor, mucho dolor, no puedo engañarte, no suelo hacerlo, menos con quien me abrió su corazón. Hay dolor, un poquito más de esta etapa no hubiera estado mal, no?

Solo me consuela el mirar hacia atrás y ver lo recorrido, tu apuesta sin dudas y tu recompensa por ello. Me consuela el sentir que has marchado cuando tenías tu vida allí donde habías querido, donde habías soñado, cuando sentiste que tu cuadro se había completado, obra terminada, como si cualquier otro trazo solo fuera a estropearla. Como escribía Omar, te marchaste en el primer día de la primavera, en el día de la felicidad, después de saludar al sol, un marco perfecto para terminar. Me consuela que sé que has vivido con intensidad, disfrutando las luces, aceptando las sombras. Me consuela que en los últimos tiempos tu sonrisa era de verdad.

Sé que lo sabes, pero tengo que contarte que hasta el último momento hubo piezas que se encajaron, que el perdón también estuvo presente, también tuvo su lugar, que quienes supieron que en algún momento te hicieron daño, tuvieron su acto de contrición,  cada uno a su manera, con sus recursos, como pudieron, pero con esa única intención, ante ti se quitaron el sombrero. Quizás a ti no te importe, quizás ya esas cosas las superaste, pero a mí que te vi llorar, me satisfacen.

No quiero despedirme, todavía no puedo…siento dolor y arrepentimiento.  Me lamento de no haber quedado más veces a comer, de no haber cogido el coche y presentarme en ese tu nuevo hogar, de no haber tenido más conversaciones camino de la oficina, de no haber aprendido a bailar country contigo, de no haber estado más presente en los últimos meses, de no haber disfrutado más de tu etapa de felicidad…me engañé pensando que ya habría tiempo.

Sea mi acto de contrición el que tengas un lugar en esta nuestra casa, que ya lo tenías, tu sabes que muchas de las cosas escritas las descubrimos juntas, pero mereces un espacio con tu nombre, un espacio personalizado, unas letras mías sólo para ti, unas letras públicas para quien quiera conocerte un poquito mejor. Una última conversación hasta que la vida nos cruce de nuevo, que lo hará.

Se te quiere Campanilla.

Llegó con tres heridas, poema de Miguel Hernández, interpretado por Sole Candela & Sitoh Ortega.

“Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.”

Llegó con tres heridas

 

Del Fuego y de la Vida (II)

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Hacía más de dos años que no visitaba la casa, aunque el contacto había sido continuo. Me temblaban las manos, no atinaba a encajar la llave en la cerradura, temía encontrar la casa fría, desamparada…ella ya no estaba, imaginaba un lugar sin alma, en penumbras…sin el ronroneo de Lola, sin su olor a lavanda, sin rosquillas, sin llamas…Sin Fuego…sin Vida

Ella me había pedido que pasara por última vez por allí y eso era lo único que me mantenía en pie frente a la puerta, esperando a que las manos dejaran de temblar para poder entrar.

Por fin logré abrir y un chorro de luz del sol me deslumbró, entraba por todas las ventanas que, para mi sorpresa, se habían dejado entreabiertas. Seguía oliendo a brasas de olivo, a los ramilletes de lavanda y romero fresco que estaban por toda la sala, incluso más intenso, más adentro. Tal y como me dijo, al fondo, junto a la chimenea casi humeante, los dos sillones, en medio la mesa con un servicio de café y dos rosquillas, al lado un sobre “Para mi niña”. Esa era yo.

Mi querida niña, aunque ya no debería llamarte así porque ya eres una diosa, he visto tu evolución en todos estos años y como te has transformado en lo que hoy eres, como las diosas disfrutan en tu presencia…pero seguirás siendo mi niña porque nunca perderás ese brillo y esa curiosidad, esa inocencia que te permiten seguir mirando con ojos nuevos, que te permiten seguir avanzando y descubriendo nuevos sitios, nuevas sensaciones, experiencias, registros.

Ha llegado la hora mi niña de la despedida y, aunque tú y yo sabemos que no es tal y que sin duda nos volveremos a encontrar, te conozco y sé que no te es suficiente con un nos vemos, que necesitas mis últimas palabras en este momento. Después de tanto compartido, me es difícil encontrarlas, así es que he recurrido a mis cartas y contigo en el corazón, contigo en mi mirada, las he barajado y elegido algunas para ti. Como siempre, no fallan! mira que ha salido: Libertad, Serenidad, Humildad, Amistad y Eternidad. Ni yo misma las hubiera elegido mejor.

Libertad: Recuerda que eres libre para hacer, estar y ser, nunca perdemos nuestra libertad de decisión, de hacer, de ser, de evolucionar, siempre hay una opción para ello. Recuerda que estás donde quieres estar porque nada ni nadie te obliga a ello, no busques excusas, no busques culpables, no existen circunstancias insalvables. estás donde quieres y has decidido estar.

Serenidad: Para poder ver con claridad. En el sentido de alineación, aceptación, sin dramas, sin agresión. Las cosas vienen como vienen y son por algo, serenidad para entender el porqué, para poder aceptar, para poder entender, para que la lucha no sea tal, para aprender, para evolucionar. Serenidad para saborear lo que la vida traiga, Serenidad para poder sentir el placer, el desgarro, para que puedas fluir y así seguir avanzando.

Humildad: Para entender que solo tienes poder sobre ti y que es desde ti que quizás puedas influir, porque aunque seas una diosa, recuerda que no tienes poderes para hacer que otros cambien, actúen, se transformen. Humildad para no juzgar, para aparcar tu ego, para entender que el otro está donde puede estar, donde ha decidido estar, respetarlo y aceptar e incluso amarlo allí donde está. Humildad para seguir sabiendo que no sabemos y seguir manteniendo esos ojos bien abiertos.

Amistad: Confieso mi niña que esta carta me ha sorprendido, pensé que antes te saldría amor que es lo que tú eres, pero realmente tiene sentido porque tu siempre estás dispuesta a acompañar, a dar la mano, a sostener…hasta que te agotas! y entonces pides ya no solo das y ahí está el sentido de esta carta en que sigas rodeándote de amistad, en que te dejes abrazar, en pedir cuando necesites, en dejar expandirse la generosidad de los demás, en dejarte en sus brazos. Recuerda, a todos nos gusta dar.

Eternidad: Esta me hizo sonreír, es como un último guiño! Eternidad, nada acaba, a lo sumo se transforma, todo es sólo un ínfimo momento de la eternidad y la eternidad da para tanto…siempre tendremos más oportunidades, más circunstancias, en un baile perfecto de idas y venidas, nos encontraremos, nuestras almas volverán a acariciarse, aquello que no pudimos escribir, tendremos la oportunidad de hacerlo, de mejorar sobre lo mejorado, de subir y bajar y volver a empezar. Nada es eterno, más que la eternidad.

Mi querida niña, eres luz, amor, sonrisa, brillo.

Qué te parece si ahora enciendes de nuevo ese fuego y te tomas tus rosquillas y tu café? Por cierto dejé la receta de las rosquillas bajo uno de los ramilletes de lavanda y romero fresco…ahora te toca a ti.

Nos vemos mi niña, de hecho yo te sigo viendo”

Y yo la seguía sintiendo allí, muy, muy dentro de mí. Libertad, Serenidad, Humildad, Amistad y Eternidad, ese fue su legado, su memoria para mí y, encendiendo el fuego, saboreando el café y las rosquillas con consejo… me sentí libre, serena y eterna, sintiendo como mis mil cachitos dejaban de volar al viento y se iban recomponiendo cada uno en nuevo lugar, alguno nuevo, alguno dejó de estar, alguno olía a lavanda, quizá…. fuera un pedacito de ella que quedó en mi hogar.

Nos vemos mi vieja, te quiero.

Es en los momentos difíciles…

imageLo dice el saber popular, el de verdad, no el refranero tradicional del que se puede dudar, lo dice el saber popular, la experiencia vital. En los momentos difíciles es cuando nos descubrimos, en los momentos difíciles es cuando les descubrimos.
Esta reflexión requiere una aclaración previa de qué es un momento difícil. Para  mi es simple, un momento es difícil si lo es para quien lo esté viviendo. No hay mediciones externas para los momentos difíciles. Es difícil o no, sólo para el que lo vive y no para el que lo presencia. La vara de medir del que presencia no aplica, sólo la de quien lo vive. Así, vaya por delante que carece de todo valor, sentido, oportunidad o criterio el que desde fuera se valore la situación de otro como de tontería, estupidez, menudencia o minucia. Que carece de todo valor, sentido, oportunidad o criterio el que desde fuera se valore la reacción de otro como dramática, catastrofista, histérica o exagerada. Sólo el que lo vive puede definir un momento como difícil o no, porque lo es en función de lo que sentimos.
Precisamente por esa definición, es en los momentos difíciles en los que nos descubrimos y en los que les descubrimos.
Nos descubrimos porque es en esos momentos en los que nos apercibimos de nuestra valentía o cobardía. Es en esos momentos en los que no nos podemos engañar, en los que sabemos si actuamos por el impulso de vivir o por el impulso de sobrevivir. Nosotros lo sabemos, independientemente de las historias que nos expliquemos, de las historias que expliquemos, nosotros sabemos si el impulso es para vivir o para sobrevivir. Sabemos si estamos mirando de frente o de reojo a lo que viene; sabemos si le echamos pecho o espalda; sabemos si corremos a su encuentro o en dirección contraria. Y como me decía mi amigo Mariano el otro día “…hay que echarle muchos huevos para asumir según qué momentos” y me lo decía Mariano a quien le pilló de lleno el corralito y, con su familia y nada más que lo puesto, se vino para España, es cierto, “lo puesto de Mariano” era muy grande, el valor que da la confianza en uno mismo, la confianza en la vida, la confianza en quien te acompaña. Es cierto, pero quien decidió salir corriendo a su encuentro fue él, seguramente había otras opciones… Hay que tener muchos h… para darle un giro a tu vida y encontrarse con la Vida, el giro es tan cerrado que de entrada no tiene perspectiva, es como entrar con los ojos cerrados. Hay que tener muchos h… para afrontar los momentos difíciles mirándolos de cara, de frente, a corazón abierto. Por eso, es en esos momentos que descubrimos para nosotros nuestra propia calidad humana. Y si no nos engañamos, si con nosotros somos sinceros, entraremos en ese giro a la Vida aunque sea con los ojos cerrados.
Es en los momentos difíciles que les descubrimos. Igual que descubrimos nuestra propia calidad humana, descubrimos la de quienes están a nuestro alrededor. Es en nuestros momentos difíciles que podemos ver su verdadera alma. Y así aparecen ángeles a los que ni siquiera les habíamos puesto nombre, ni cara, mucho menos alma y nos acompañan. Aparecen los que ya estaban y nos envían rosas, besos, abrazos, saludos virtuales. Nos regalan abrazos de oso y algún que otro chiste para arrancarnos una sonrisa. Nos acarician con su silencio o con su mirada. Nos inyectan energía con su admiración incondicional, su comprensión infinita. Nos recogen en sus brazos, nos regalan sus oídos, nos envuelven en palabras de confort para que podamos seguir nuestro camino. Son quienes ya se quedarán para siempre en nuestro corazón, porque estuvieron en nuestro momento difícil.
Y ya lo sabéis, también en esos momentos difíciles descubrimos a quienes estaban no sabemos ya muy bien por qué o para qué porque se esfumaron antes del primer alba, dejaron un vacio, una herida o un rasguño, nunca llamaron, ni escribieron, ni se asomaron, ni nos arroparon en sus brazos, ni nos acariciaron con sus palabras o reconfortaron con su mirada… ni un mensaje de whatsapp… A estos también los llevo en mi corazón, he aprendido a hacerlo, aunque sea en un lugar pequeño, a entender que para ellos lo difícil fue mi momento difícil, no puedo entrar a valorar, intento no juzgar, por supuesto no guardar rencor, no exigir… Todavía no he aprendido a no esperar porque la esperanza es lo último que queda… Carecería de todo valor, sentido, oportunidad o criterio por mi parte entrar a valorar su momento difícil. A ellos también los descubrí.
Y también están los que “estaban” y se “quedaron” pero sólo para señalar, juzgar, opinar, criticar, manifestar lo que hicimos mal, augurar malos días, castigos divinos, plagas y mil años de mala suerte. Los que nos hablan sin mirar, los que abrazan sin apretar, los que hablan sin escuchar, los de piel fría y besos de mantequilla. A ellos también los descubrí y carecería de todo valor, sentido, oportunidad o criterio por mi parte entrar a valorar su momento difícil, pero no los puedo llevar en mi corazón, pesan demasiado para mi camino, para mis fuerzas, para mi destino, no permitirían mi giro a la Vida, y ese es un lujo que no me quiero permitir.
Es en los momentos difíciles que nos descubrimos, que les descubrimos.
Un abrazo intenso!

Qué bonito es entender

Presentación1Hoy por la mañana, temprano, recorriendo la playa de Morro Jable, un lujo de la vida. Fuerteventura es uno de esos sitios en el que si un día me pierdo, podéis buscarme. Paseando, el sol todavía tímido, las nubes amenazantes (como todas las mañanas), las olas fuertes, las gaviotas perezosas, mi paso firme, el macizo de Jandia al fondo, poderoso. Y en todo eso una canción llama mi atención, una canción que dice algo así como:
Qué bonito es entender, que no consiga imaginarme sin tu amor, que cada paso que tú des, también yo lo daré, sin preguntarte. El destino tiene miedo de saber dónde irá a parar el tren, dónde irá a caer. No lo puedes ver, que no hay más gritos que esta voz, y va tan fuerte que también se asusta el aire. Y por el aire te daré lo más difícil de tener, la confianza que tú a mí me regalaste. Qué difícil es saber lo más sencillo y conservarlo bien, ya ves, también me lo enseñaste. El principio siempre quiere ser el que diga cómo debe ser, porque tiene tanta fe. No hay ni un día en que no quiera ser, ni un segundo en el que no aprender, ni un minuto más de ayer, no toca perder. Qué bonito es entender. Qué bonito es saber de ti Amor (Ya tu sabes de Orozco)
Qué bonito es entender, que bonito es entender. Y ahí he seguido mi paseo, pensando en eso, en lo bonito que es entender, que difícil y que necesario, entender, confiar, apostar, conservar, aprender, ser y no perder. Es una canción de amor preciosa, una canción que en primer lugar he decidido dedicarme a mi. Qué bonito es entenderme, que bonito cuando veo la luz, cuando confío en mis pasos, cuando confío en la vida, cuando me impulso con la ilusión del inicio, confiando en las paradas de la vida, confiando en mis recursos, siguiendo mis pasos sin preguntarme. Qué bonito cuando me doy permiso cada día para aprender, sin un segundo que perder, aceptando el pasado como base necesaria para mi presente, qué bonito cuando siento que no toca perder. Y me visualizo mientras me dedico esta canción y, por primera vez, me declaro mi amor y prometo no juzgarme nunca más, confiarme y quererme, mis decisiones respetar, no hacerme trampas, ser curiosa, entender, indagar, profundizar adentrándome en mi esencia, explorándola, descubriéndola, entendiendo…esos momentos de claridad, catarsis, iluminación…en los que una vez visto, ya no lo puedes negar y da paso al actuar. Y me hago una petición, no perder mi permeabilidad, conservar mi porosidad, impregnarme de mi, impregnarme de ti, impregnarme de los demás, dejar a la vida entrar, con su luz y con su oscuridad. Qué bonito saber de mi.
Y qué bonito saber de ti, entenderte, acompañar tus pasos sin preguntar, confiar porque sé, con la ilusión de quien inicia, que lo conseguirás, disfrutando el camino, sin juicio, con libertad, con seguridad, de igual a igual, respetando tu libertad, aceptando tus decisiones, aún cuando eso suponga alejarme, aún cuando no pueda imaginarme sin tu amor, respirando el aire por el que me llega tu voz, confiando en que sólo tu sabes qué es lo mejor. Y qué bonito sentir tu confianza, qué bonito sentir la apertura de tu esencia, el calor de tu corazón, tus alegrías, tus tristezas, tus ganas de salir, tu determinación por vivir, qué bonito cuando avanzas, cuando caminas, cuando corres y cuando danzas, cuando lloras, cuando desesperas, cuando parece que vas a abandonar y es sólo un momento para respirar, pensar, sentir, reflexionar y allí que te vuelvo a encontrar, nuestras miradas se cruzan en complicidad. Qué bonito saber de ti.
Y ya en la playa del Matorral, me encuentro con su faro, ese que por las noches, entrando desde lo lejos en mi habitación, me ha estado decidiendo, “no te pierdas, sigue la señal, ahora descansa que estoy yo” Desde mi balcón no parecía tan alto, 60 metros de altura…y me doy cuenta, de que solo manteniéndome alerta, presente, podré saber de mi, podré saber de ti y siento algo de tristeza cuando me descubro ciega en el pasado, ofuscada, en automático y me doy la bienvenida y me abrazo y prometo no apagar mi luz. Y este es mi grito que va tan fuerte que también se asusta el aire: Confío en la vida, honro mis valores y soy feliz.

Un abrazo y mil gracias