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Para Esther

estherMe muero de ganas por compartir contigo lo que allí sucedió, compartirlo, cotillear, echar unas risas y alguna lágrima. Ayer te llamé pero no te encuentro, no te encuentro al teléfono, pero sé que estás.

Nunca dedicamos ni un segundo de nuestro tiempo juntas a pensar cómo sería el momento de nuestra despedida, jamás pensamos en la muerte, estábamos muy ocupadas bebiéndonos la vida. Y nos ha pillado desprevenidas, al menos a mí, algo me dice que tú, viéndotelas venir, decidiste que así no, que no así. Y no creo que haya sido un rendirse, esa palabra tu no la conocías, ha sido un dejarse fluir en esto que también forma parte del vivir.

Allí había mucha tristeza, lágrimas, desespero, como no puede ser de otra manera, nos dejas sin previo aviso, sin pedir permiso. Pero había magia también, Esther, había muchísimo amor. En mi vida he asistido a demasiados funerales, algunos por trabajo, algunos personales y jamás antes viví esa magia, ese amor intenso. Había muchas lágrimas, pero había más besos, más abrazos, más ternura, más amor que ninguna otra emoción. Había una red invisible que tejida entre todos nos sostenía, impedía la caída. Abrazos entre conocidos, abrazos entre desconocidos. Acompañamiento, consuelo donde no lo había, el consuelo del amor.

Y es que ese era tu mundo y esa eras tú, hecha de amor profundo.

Nuestras vidas se cruzaron hace poco en la medida convencional del tiempo, en un momento de cambios vitales, de no conformarse, de querer exponerse todavía más, en un momento de vestir ganas y vulnerabilidad, de impregnarse de un amor de verdad. Momentos de frustración que convertimos en risas, momentos de conversaciones, de grandes locuras y situaciones surrealistas, momentos de entenderse a uno mismo, de hacerle un guiño a la vida.

Y la vida respondió con ese amor que tú  merecías.

Ahora hay dolor, mucho dolor, no puedo engañarte, no suelo hacerlo, menos con quien me abrió su corazón. Hay dolor, un poquito más de esta etapa no hubiera estado mal, no?

Solo me consuela el mirar hacia atrás y ver lo recorrido, tu apuesta sin dudas y tu recompensa por ello. Me consuela el sentir que has marchado cuando tenías tu vida allí donde habías querido, donde habías soñado, cuando sentiste que tu cuadro se había completado, obra terminada, como si cualquier otro trazo solo fuera a estropearla. Como escribía Omar, te marchaste en el primer día de la primavera, en el día de la felicidad, después de saludar al sol, un marco perfecto para terminar. Me consuela que sé que has vivido con intensidad, disfrutando las luces, aceptando las sombras. Me consuela que en los últimos tiempos tu sonrisa era de verdad.

Sé que lo sabes, pero tengo que contarte que hasta el último momento hubo piezas que se encajaron, que el perdón también estuvo presente, también tuvo su lugar, que quienes supieron que en algún momento te hicieron daño, tuvieron su acto de contrición,  cada uno a su manera, con sus recursos, como pudieron, pero con esa única intención, ante ti se quitaron el sombrero. Quizás a ti no te importe, quizás ya esas cosas las superaste, pero a mí que te vi llorar, me satisfacen.

No quiero despedirme, todavía no puedo…siento dolor y arrepentimiento.  Me lamento de no haber quedado más veces a comer, de no haber cogido el coche y presentarme en ese tu nuevo hogar, de no haber tenido más conversaciones camino de la oficina, de no haber aprendido a bailar country contigo, de no haber estado más presente en los últimos meses, de no haber disfrutado más de tu etapa de felicidad…me engañé pensando que ya habría tiempo.

Sea mi acto de contrición el que tengas un lugar en esta nuestra casa, que ya lo tenías, tu sabes que muchas de las cosas escritas las descubrimos juntas, pero mereces un espacio con tu nombre, un espacio personalizado, unas letras mías sólo para ti, unas letras públicas para quien quiera conocerte un poquito mejor. Una última conversación hasta que la vida nos cruce de nuevo, que lo hará.

Se te quiere Campanilla.

Llegó con tres heridas, poema de Miguel Hernández, interpretado por Sole Candela & Sitoh Ortega.

“Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.”

Llegó con tres heridas

 

Del Fuego y de la Vida (II)

fuego cafe

Hacía más de dos años que no visitaba la casa, aunque el contacto había sido continuo. Me temblaban las manos, no atinaba a encajar la llave en la cerradura, temía encontrar la casa fría, desamparada…ella ya no estaba, imaginaba un lugar sin alma, en penumbras…sin el ronroneo de Lola, sin su olor a lavanda, sin rosquillas, sin llamas…Sin Fuego…sin Vida

Ella me había pedido que pasara por última vez por allí y eso era lo único que me mantenía en pie frente a la puerta, esperando a que las manos dejaran de temblar para poder entrar.

Por fin logré abrir y un chorro de luz del sol me deslumbró, entraba por todas las ventanas que, para mi sorpresa, se habían dejado entreabiertas. Seguía oliendo a brasas de olivo, a los ramilletes de lavanda y romero fresco que estaban por toda la sala, incluso más intenso, más adentro. Tal y como me dijo, al fondo, junto a la chimenea casi humeante, los dos sillones, en medio la mesa con un servicio de café y dos rosquillas, al lado un sobre “Para mi niña”. Esa era yo.

Mi querida niña, aunque ya no debería llamarte así porque ya eres una diosa, he visto tu evolución en todos estos años y como te has transformado en lo que hoy eres, como las diosas disfrutan en tu presencia…pero seguirás siendo mi niña porque nunca perderás ese brillo y esa curiosidad, esa inocencia que te permiten seguir mirando con ojos nuevos, que te permiten seguir avanzando y descubriendo nuevos sitios, nuevas sensaciones, experiencias, registros.

Ha llegado la hora mi niña de la despedida y, aunque tú y yo sabemos que no es tal y que sin duda nos volveremos a encontrar, te conozco y sé que no te es suficiente con un nos vemos, que necesitas mis últimas palabras en este momento. Después de tanto compartido, me es difícil encontrarlas, así es que he recurrido a mis cartas y contigo en el corazón, contigo en mi mirada, las he barajado y elegido algunas para ti. Como siempre, no fallan! mira que ha salido: Libertad, Serenidad, Humildad, Amistad y Eternidad. Ni yo misma las hubiera elegido mejor.

Libertad: Recuerda que eres libre para hacer, estar y ser, nunca perdemos nuestra libertad de decisión, de hacer, de ser, de evolucionar, siempre hay una opción para ello. Recuerda que estás donde quieres estar porque nada ni nadie te obliga a ello, no busques excusas, no busques culpables, no existen circunstancias insalvables. estás donde quieres y has decidido estar.

Serenidad: Para poder ver con claridad. En el sentido de alineación, aceptación, sin dramas, sin agresión. Las cosas vienen como vienen y son por algo, serenidad para entender el porqué, para poder aceptar, para poder entender, para que la lucha no sea tal, para aprender, para evolucionar. Serenidad para saborear lo que la vida traiga, Serenidad para poder sentir el placer, el desgarro, para que puedas fluir y así seguir avanzando.

Humildad: Para entender que solo tienes poder sobre ti y que es desde ti que quizás puedas influir, porque aunque seas una diosa, recuerda que no tienes poderes para hacer que otros cambien, actúen, se transformen. Humildad para no juzgar, para aparcar tu ego, para entender que el otro está donde puede estar, donde ha decidido estar, respetarlo y aceptar e incluso amarlo allí donde está. Humildad para seguir sabiendo que no sabemos y seguir manteniendo esos ojos bien abiertos.

Amistad: Confieso mi niña que esta carta me ha sorprendido, pensé que antes te saldría amor que es lo que tú eres, pero realmente tiene sentido porque tu siempre estás dispuesta a acompañar, a dar la mano, a sostener…hasta que te agotas! y entonces pides ya no solo das y ahí está el sentido de esta carta en que sigas rodeándote de amistad, en que te dejes abrazar, en pedir cuando necesites, en dejar expandirse la generosidad de los demás, en dejarte en sus brazos. Recuerda, a todos nos gusta dar.

Eternidad: Esta me hizo sonreír, es como un último guiño! Eternidad, nada acaba, a lo sumo se transforma, todo es sólo un ínfimo momento de la eternidad y la eternidad da para tanto…siempre tendremos más oportunidades, más circunstancias, en un baile perfecto de idas y venidas, nos encontraremos, nuestras almas volverán a acariciarse, aquello que no pudimos escribir, tendremos la oportunidad de hacerlo, de mejorar sobre lo mejorado, de subir y bajar y volver a empezar. Nada es eterno, más que la eternidad.

Mi querida niña, eres luz, amor, sonrisa, brillo.

Qué te parece si ahora enciendes de nuevo ese fuego y te tomas tus rosquillas y tu café? Por cierto dejé la receta de las rosquillas bajo uno de los ramilletes de lavanda y romero fresco…ahora te toca a ti.

Nos vemos mi niña, de hecho yo te sigo viendo”

Y yo la seguía sintiendo allí, muy, muy dentro de mí. Libertad, Serenidad, Humildad, Amistad y Eternidad, ese fue su legado, su memoria para mí y, encendiendo el fuego, saboreando el café y las rosquillas con consejo… me sentí libre, serena y eterna, sintiendo como mis mil cachitos dejaban de volar al viento y se iban recomponiendo cada uno en nuevo lugar, alguno nuevo, alguno dejó de estar, alguno olía a lavanda, quizá…. fuera un pedacito de ella que quedó en mi hogar.

Nos vemos mi vieja, te quiero.

Es en los momentos difíciles…

imageLo dice el saber popular, el de verdad, no el refranero tradicional del que se puede dudar, lo dice el saber popular, la experiencia vital. En los momentos difíciles es cuando nos descubrimos, en los momentos difíciles es cuando les descubrimos.
Esta reflexión requiere una aclaración previa de qué es un momento difícil. Para  mi es simple, un momento es difícil si lo es para quien lo esté viviendo. No hay mediciones externas para los momentos difíciles. Es difícil o no, sólo para el que lo vive y no para el que lo presencia. La vara de medir del que presencia no aplica, sólo la de quien lo vive. Así, vaya por delante que carece de todo valor, sentido, oportunidad o criterio el que desde fuera se valore la situación de otro como de tontería, estupidez, menudencia o minucia. Que carece de todo valor, sentido, oportunidad o criterio el que desde fuera se valore la reacción de otro como dramática, catastrofista, histérica o exagerada. Sólo el que lo vive puede definir un momento como difícil o no, porque lo es en función de lo que sentimos.
Precisamente por esa definición, es en los momentos difíciles en los que nos descubrimos y en los que les descubrimos.
Nos descubrimos porque es en esos momentos en los que nos apercibimos de nuestra valentía o cobardía. Es en esos momentos en los que no nos podemos engañar, en los que sabemos si actuamos por el impulso de vivir o por el impulso de sobrevivir. Nosotros lo sabemos, independientemente de las historias que nos expliquemos, de las historias que expliquemos, nosotros sabemos si el impulso es para vivir o para sobrevivir. Sabemos si estamos mirando de frente o de reojo a lo que viene; sabemos si le echamos pecho o espalda; sabemos si corremos a su encuentro o en dirección contraria. Y como me decía mi amigo Mariano el otro día “…hay que echarle muchos huevos para asumir según qué momentos” y me lo decía Mariano a quien le pilló de lleno el corralito y, con su familia y nada más que lo puesto, se vino para España, es cierto, “lo puesto de Mariano” era muy grande, el valor que da la confianza en uno mismo, la confianza en la vida, la confianza en quien te acompaña. Es cierto, pero quien decidió salir corriendo a su encuentro fue él, seguramente había otras opciones… Hay que tener muchos h… para darle un giro a tu vida y encontrarse con la Vida, el giro es tan cerrado que de entrada no tiene perspectiva, es como entrar con los ojos cerrados. Hay que tener muchos h… para afrontar los momentos difíciles mirándolos de cara, de frente, a corazón abierto. Por eso, es en esos momentos que descubrimos para nosotros nuestra propia calidad humana. Y si no nos engañamos, si con nosotros somos sinceros, entraremos en ese giro a la Vida aunque sea con los ojos cerrados.
Es en los momentos difíciles que les descubrimos. Igual que descubrimos nuestra propia calidad humana, descubrimos la de quienes están a nuestro alrededor. Es en nuestros momentos difíciles que podemos ver su verdadera alma. Y así aparecen ángeles a los que ni siquiera les habíamos puesto nombre, ni cara, mucho menos alma y nos acompañan. Aparecen los que ya estaban y nos envían rosas, besos, abrazos, saludos virtuales. Nos regalan abrazos de oso y algún que otro chiste para arrancarnos una sonrisa. Nos acarician con su silencio o con su mirada. Nos inyectan energía con su admiración incondicional, su comprensión infinita. Nos recogen en sus brazos, nos regalan sus oídos, nos envuelven en palabras de confort para que podamos seguir nuestro camino. Son quienes ya se quedarán para siempre en nuestro corazón, porque estuvieron en nuestro momento difícil.
Y ya lo sabéis, también en esos momentos difíciles descubrimos a quienes estaban no sabemos ya muy bien por qué o para qué porque se esfumaron antes del primer alba, dejaron un vacio, una herida o un rasguño, nunca llamaron, ni escribieron, ni se asomaron, ni nos arroparon en sus brazos, ni nos acariciaron con sus palabras o reconfortaron con su mirada… ni un mensaje de whatsapp… A estos también los llevo en mi corazón, he aprendido a hacerlo, aunque sea en un lugar pequeño, a entender que para ellos lo difícil fue mi momento difícil, no puedo entrar a valorar, intento no juzgar, por supuesto no guardar rencor, no exigir… Todavía no he aprendido a no esperar porque la esperanza es lo último que queda… Carecería de todo valor, sentido, oportunidad o criterio por mi parte entrar a valorar su momento difícil. A ellos también los descubrí.
Y también están los que “estaban” y se “quedaron” pero sólo para señalar, juzgar, opinar, criticar, manifestar lo que hicimos mal, augurar malos días, castigos divinos, plagas y mil años de mala suerte. Los que nos hablan sin mirar, los que abrazan sin apretar, los que hablan sin escuchar, los de piel fría y besos de mantequilla. A ellos también los descubrí y carecería de todo valor, sentido, oportunidad o criterio por mi parte entrar a valorar su momento difícil, pero no los puedo llevar en mi corazón, pesan demasiado para mi camino, para mis fuerzas, para mi destino, no permitirían mi giro a la Vida, y ese es un lujo que no me quiero permitir.
Es en los momentos difíciles que nos descubrimos, que les descubrimos.
Un abrazo intenso!

Qué bonito es entender

Presentación1Hoy por la mañana, temprano, recorriendo la playa de Morro Jable, un lujo de la vida. Fuerteventura es uno de esos sitios en el que si un día me pierdo, podéis buscarme. Paseando, el sol todavía tímido, las nubes amenazantes (como todas las mañanas), las olas fuertes, las gaviotas perezosas, mi paso firme, el macizo de Jandia al fondo, poderoso. Y en todo eso una canción llama mi atención, una canción que dice algo así como:
Qué bonito es entender, que no consiga imaginarme sin tu amor, que cada paso que tú des, también yo lo daré, sin preguntarte. El destino tiene miedo de saber dónde irá a parar el tren, dónde irá a caer. No lo puedes ver, que no hay más gritos que esta voz, y va tan fuerte que también se asusta el aire. Y por el aire te daré lo más difícil de tener, la confianza que tú a mí me regalaste. Qué difícil es saber lo más sencillo y conservarlo bien, ya ves, también me lo enseñaste. El principio siempre quiere ser el que diga cómo debe ser, porque tiene tanta fe. No hay ni un día en que no quiera ser, ni un segundo en el que no aprender, ni un minuto más de ayer, no toca perder. Qué bonito es entender. Qué bonito es saber de ti Amor (Ya tu sabes de Orozco)
Qué bonito es entender, que bonito es entender. Y ahí he seguido mi paseo, pensando en eso, en lo bonito que es entender, que difícil y que necesario, entender, confiar, apostar, conservar, aprender, ser y no perder. Es una canción de amor preciosa, una canción que en primer lugar he decidido dedicarme a mi. Qué bonito es entenderme, que bonito cuando veo la luz, cuando confío en mis pasos, cuando confío en la vida, cuando me impulso con la ilusión del inicio, confiando en las paradas de la vida, confiando en mis recursos, siguiendo mis pasos sin preguntarme. Qué bonito cuando me doy permiso cada día para aprender, sin un segundo que perder, aceptando el pasado como base necesaria para mi presente, qué bonito cuando siento que no toca perder. Y me visualizo mientras me dedico esta canción y, por primera vez, me declaro mi amor y prometo no juzgarme nunca más, confiarme y quererme, mis decisiones respetar, no hacerme trampas, ser curiosa, entender, indagar, profundizar adentrándome en mi esencia, explorándola, descubriéndola, entendiendo…esos momentos de claridad, catarsis, iluminación…en los que una vez visto, ya no lo puedes negar y da paso al actuar. Y me hago una petición, no perder mi permeabilidad, conservar mi porosidad, impregnarme de mi, impregnarme de ti, impregnarme de los demás, dejar a la vida entrar, con su luz y con su oscuridad. Qué bonito saber de mi.
Y qué bonito saber de ti, entenderte, acompañar tus pasos sin preguntar, confiar porque sé, con la ilusión de quien inicia, que lo conseguirás, disfrutando el camino, sin juicio, con libertad, con seguridad, de igual a igual, respetando tu libertad, aceptando tus decisiones, aún cuando eso suponga alejarme, aún cuando no pueda imaginarme sin tu amor, respirando el aire por el que me llega tu voz, confiando en que sólo tu sabes qué es lo mejor. Y qué bonito sentir tu confianza, qué bonito sentir la apertura de tu esencia, el calor de tu corazón, tus alegrías, tus tristezas, tus ganas de salir, tu determinación por vivir, qué bonito cuando avanzas, cuando caminas, cuando corres y cuando danzas, cuando lloras, cuando desesperas, cuando parece que vas a abandonar y es sólo un momento para respirar, pensar, sentir, reflexionar y allí que te vuelvo a encontrar, nuestras miradas se cruzan en complicidad. Qué bonito saber de ti.
Y ya en la playa del Matorral, me encuentro con su faro, ese que por las noches, entrando desde lo lejos en mi habitación, me ha estado decidiendo, “no te pierdas, sigue la señal, ahora descansa que estoy yo” Desde mi balcón no parecía tan alto, 60 metros de altura…y me doy cuenta, de que solo manteniéndome alerta, presente, podré saber de mi, podré saber de ti y siento algo de tristeza cuando me descubro ciega en el pasado, ofuscada, en automático y me doy la bienvenida y me abrazo y prometo no apagar mi luz. Y este es mi grito que va tan fuerte que también se asusta el aire: Confío en la vida, honro mis valores y soy feliz.

Un abrazo y mil gracias

 

Esperando tu muesca en mi corazón

IMG_0119“Puede que tu estés en Nueva Zelanda y yo en Sudáfrica, pero siempre estaremos unidas por la mente, por el corazón y por la wifi de los hoteles.”

Cuando esta mañana he oído esta declaración de amistad, esta declaración de amor entre dos jóvenes adolescentes, se me han saltado las lágrimas, qué bonita manera de decir que pase lo que pase, esté donde esté, siempre sentirás que estoy a tu lado y siempre encontraremos la manera, la forma, el momento, de encontrarnos.

Y es curioso, casual o más bien causal, el tema de esta semana han sido las relaciones, relaciones de amistad, relaciones de pareja, relaciones de familia, profesionales… no es tan raro cuando resulta que al final y, también al principio, somos eso, relaciones, conexiones, es nuestra manera real de ser humanos. En palabras de Octavio Paz: “Para que pueda ser he de ser otro, salir de mi, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia”

Para mi, encontrar a mis personas es un verdadero milagro, cómo llegamos a encontrarnos con los nuestros? Como entre tantos millones de personas logramos encontrarnos los complementarios?

Me explico, pienso que en épocas anteriores, “los nuestros” eran los más cercanos, nuestras familias, nuestros vecinos, nuestros compañeros de clase, nuestros compañeros de trabajo, era la red cercana. Me da la impresión de que ni tan siquiera se cuestionaba, ni tan siquiera se tanteaba. Las amistades eran las de siempre, habíamos crecido juntos, éramos hermanos. De hecho se desconfiaba de los nuevos, las nuevas amistades normalmente a los ojos de los otros no eran buenas influencias, no eran del clan. Yo he llegado a oír que las nuevas amigas son las más malas! Una mujer casada no puede tener nuevas amistades, quienes son? Donde vas? Ni pensar en tener amigos del otro sexo, un hombre y una mujer no pueden ser amigos y así se decía y se demostró además en la famosa película “Cuando Harry encontró a Sally”. Y , por si fuera poco, además, venimos de aquello de “No hables nunca con extraños”, orden que os confieso transmití a mis hijos no una o dos veces, todas las necesarias, pero… a qué edad los otros dejan de ser extraños?, a qué edad los otros empiezan a ser yo? Si no hablo con los extraños, cómo encuentro a mis complementarios?

Hace ya muchos años cayó en mis manos el libro de Albert Espinosa, “El mundo amarillo” (si crees en los sueños, ellos se crearán) libro sin desperdicio, ya sabéis que en él se basa la serie de pulseras rojas, pero es mucho más, ya lo advierte al principio “Cuidado, este libro es Albert, si entras en él no querrás salir”. En este libro encontré el concepto del amarillo, del complementario “Dícese de aquella persona que es especial en tu vida…se encuentran (en algún lugar) entre los amigos y los amores. No es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos. La forma de relacionarse entre los amarillos es el cariño, la caricia, el abrazo. Consiguen privilegios que antes estaban en posesión sólo de la pareja…..marcan nuestra vida y no necesitan tiempo ni mantenimiento…las conversaciones con ellos hacen que mejoremos como personas y descubramos nuestras carencias…” Me salvó la vida! Se acabaron los prejuicios, los juicios en relación a los extraños, no hay extraños, sólo personas por conocer, complementarios por encontrar.

Y…un complementario puede ser cualquiera, esa persona con la que recién te encuentras y de repente te descubres abriéndole tu intimidad, declarándole tus creencias, compartiendo tu visión del mundo, tu vulnerabilidad…te desnudas, sin pudor, con confianza, le conoces de siempre, pero es la primera vez que le ves o le has visto muy pocas, ya le has leído en la distancia, sabes que es uno de ellos y sabes que no importa si se quedará, si marchará, aunque desees que se quede, porque siempre estará y no importa cuantas veces le veas o puedas hablar porque siempre es como si no hubiera marchado, porque siempre está ahí, porque dejó en ti lo que tenia que dejar y dejaste en él lo que tenias para él y como le quieres y te quieres, le respetas y te respetas, sabes que le tienes que soltar, que te tienes que soltar… esa es su felicidad, esa es la tuya. Y tras esos encuentros, sabes que eres mejor persona, sabes que es mejor persona en el camino de trascendencia. Y te maravilla el milagro del encuentro y te maravilla esa comunión que sólo puede darse desde la más pura de las esencias, desde la confianza. Así lo vivo yo, sólo desde ese lugar se puede conectar.

Pero somos posesivos y además así nos lo han enseñado, nos hacemos trampas al solitario! y cuando nos encontramos con ese complementario, lo queremos para siempre  y bien pegadito, bajo control! y cuando se aleja entramos en pánico, confundimos la complementariedad con la propiedad con la dependencia, confundimos el poder ser con el ser condicionado al otro. Es cierto que hay complementarios que entran con tal fuerza que se tornan en nosotros, ya somos una misma cosa y entramos en comunión y entramos en confusión, no sabemos que parte soy yo y que parte es el otro y se torna amor, se torna pareja.

Antonia si se va me muero, no quiero perderlo, es mi persona y se aleja. Pánico absoluto, caos, vértigo, desesperación y empezamos a actuar dominados por ese pánico a perderle y sólo conseguimos alejarle más y entonces más pánico, más asfixia, más enajenación, más actuar, más le llamo, le escribo, le acorralo y más se va porque para tener hay que poder soltar. Ya te lo he dicho y te lo repito una vez más, las relaciones sólidas jamás se pierden, las conexiones auténticas siempre estarán, no importa lo que hagamos, no importa lo que digamos, a veces podemos hacer mucho daño, a veces pueden herirnos en lo más profundo, a veces nos perdemos en este caos de velocidad, las ondas se pierden y nos sentimos caer en el vacío…y… repito, confía! si es un amarillo siempre estará quizás no como tu quisieras, pero estar está y si logramos verlo, si logramos volver a sintonizar desde nuestro corazón, nos alejamos del pánico…podemos volver a apreciar qué parte suya está y si no la hubiera es que fue un amarillo fugaz, dejó lo que tenia para dejar, cogió lo que tenia para tomar y siguió su camino, dejó muesca en el corazón, un puntito de tristeza, mucho de amor, brillo en los ojos y me hizo mejor.

Y así con los amigos, con la familia, con las parejas, con los amarillos…en momentos, de caos, de tensión, de desencuentro, de confusión… alegar a la confianza, a la solidez, a la autenticidad de la conexión. Si fue real, si no fue un espejismo, ahí seguirá y será de la manera que pueda ser y de esa manera lo deberemos aceptar y de esa manera lo deberemos amar.

Y al contrario…si fue un espejismo, Despierta ya!! Porque no importa lo que digas, no importa lo que hagas, no importa como te pongas… si no fue… no está, no es… nunca fue, nunca estuvo…despídete, sigue tu camino… los verdaderamente tuyos, están, no los dejes atrás.

Desde aquí un abrazo cósmico a mis amarillos, a los que ya encontré y a los que me falta por encontrar, deseando verte pronto, deseando verte de nuevo. Esperando tu muesca en mi corazón.

Tu en Nueva Zelanda…yo en Sudáfrica…