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Para Esther

estherMe muero de ganas por compartir contigo lo que allí sucedió, compartirlo, cotillear, echar unas risas y alguna lágrima. Ayer te llamé pero no te encuentro, no te encuentro al teléfono, pero sé que estás.

Nunca dedicamos ni un segundo de nuestro tiempo juntas a pensar cómo sería el momento de nuestra despedida, jamás pensamos en la muerte, estábamos muy ocupadas bebiéndonos la vida. Y nos ha pillado desprevenidas, al menos a mí, algo me dice que tú, viéndotelas venir, decidiste que así no, que no así. Y no creo que haya sido un rendirse, esa palabra tu no la conocías, ha sido un dejarse fluir en esto que también forma parte del vivir.

Allí había mucha tristeza, lágrimas, desespero, como no puede ser de otra manera, nos dejas sin previo aviso, sin pedir permiso. Pero había magia también, Esther, había muchísimo amor. En mi vida he asistido a demasiados funerales, algunos por trabajo, algunos personales y jamás antes viví esa magia, ese amor intenso. Había muchas lágrimas, pero había más besos, más abrazos, más ternura, más amor que ninguna otra emoción. Había una red invisible que tejida entre todos nos sostenía, impedía la caída. Abrazos entre conocidos, abrazos entre desconocidos. Acompañamiento, consuelo donde no lo había, el consuelo del amor.

Y es que ese era tu mundo y esa eras tú, hecha de amor profundo.

Nuestras vidas se cruzaron hace poco en la medida convencional del tiempo, en un momento de cambios vitales, de no conformarse, de querer exponerse todavía más, en un momento de vestir ganas y vulnerabilidad, de impregnarse de un amor de verdad. Momentos de frustración que convertimos en risas, momentos de conversaciones, de grandes locuras y situaciones surrealistas, momentos de entenderse a uno mismo, de hacerle un guiño a la vida.

Y la vida respondió con ese amor que tú  merecías.

Ahora hay dolor, mucho dolor, no puedo engañarte, no suelo hacerlo, menos con quien me abrió su corazón. Hay dolor, un poquito más de esta etapa no hubiera estado mal, no?

Solo me consuela el mirar hacia atrás y ver lo recorrido, tu apuesta sin dudas y tu recompensa por ello. Me consuela el sentir que has marchado cuando tenías tu vida allí donde habías querido, donde habías soñado, cuando sentiste que tu cuadro se había completado, obra terminada, como si cualquier otro trazo solo fuera a estropearla. Como escribía Omar, te marchaste en el primer día de la primavera, en el día de la felicidad, después de saludar al sol, un marco perfecto para terminar. Me consuela que sé que has vivido con intensidad, disfrutando las luces, aceptando las sombras. Me consuela que en los últimos tiempos tu sonrisa era de verdad.

Sé que lo sabes, pero tengo que contarte que hasta el último momento hubo piezas que se encajaron, que el perdón también estuvo presente, también tuvo su lugar, que quienes supieron que en algún momento te hicieron daño, tuvieron su acto de contrición,  cada uno a su manera, con sus recursos, como pudieron, pero con esa única intención, ante ti se quitaron el sombrero. Quizás a ti no te importe, quizás ya esas cosas las superaste, pero a mí que te vi llorar, me satisfacen.

No quiero despedirme, todavía no puedo…siento dolor y arrepentimiento.  Me lamento de no haber quedado más veces a comer, de no haber cogido el coche y presentarme en ese tu nuevo hogar, de no haber tenido más conversaciones camino de la oficina, de no haber aprendido a bailar country contigo, de no haber estado más presente en los últimos meses, de no haber disfrutado más de tu etapa de felicidad…me engañé pensando que ya habría tiempo.

Sea mi acto de contrición el que tengas un lugar en esta nuestra casa, que ya lo tenías, tu sabes que muchas de las cosas escritas las descubrimos juntas, pero mereces un espacio con tu nombre, un espacio personalizado, unas letras mías sólo para ti, unas letras públicas para quien quiera conocerte un poquito mejor. Una última conversación hasta que la vida nos cruce de nuevo, que lo hará.

Se te quiere Campanilla.

Llegó con tres heridas, poema de Miguel Hernández, interpretado por Sole Candela & Sitoh Ortega.

“Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.”

Llegó con tres heridas

 

Pasajes de una vida

red-2097518_960_720Lo reconozco, hubo un momento en que dudé de tus fuerzas, en que no encontraba las mías, en el que, dudando, mataba mis posibilidades, aniquilaba las tuyas. En el que enterraba un futuro bajo los escombros del que no ve o ve sólo lo que los ojos le alcanzan a ver o… lo que un día le enseñaron que debía ser…En el que congelé el presente con el hielo de la duda.

Lo reconozco, hubo un momento en  el que las ganas se desvanecían, el brillo se apagaba, la vibración era tan densa que apenas resonaba. Me costaba volar

Fue  esa fe ciega en el amor, la confianza en la vida y la ayuda de las manos amigas, lo  que me permitieron sentir ese fino hilo que todavía nos unía, ese fino hilo que me retenía, que me impedía salir corriendo, ni a paso ligero, ni a paso lento… Si podía sentir su vibración aunque sutil… algo quedaba para mí. Fuera amor, aprendizaje, experiencia o bagaje…algo quedaba para mí, no iba a dejarlo sin descubrir.

Gracias a esa necesidad mía de entender y saber, de resistirme a lo obvio, a lo aparente, a lo que parece ser.  

Gracias a esa rebeldía mía frente a lo vacio,  a lo que se espera o debería ser

Gracias a sentir que fuera lo que fuese me traía una lección de vida y que esa era mía

Gracias a esa fe ciega en el amor, la confianza en la vida y la ayuda de las manos amigas

Gracias a que tu mirada jamás fue helada, por más que a veces era una mirada perdida, desorientada, asustada.

Gracias a que tus abrazos siempre fueron cálidos

Gracias a que amar estuvo por encima de ganar

Gracias a todo eso, esos momentos pasaron y dejaron a su paso la sabiduría de quienes  han realizado la travesía. Desvaneciendo las dudas, reuniendo las piezas perdidas, puliendo las viejas, añadiendo nuevas, desestimando las que nunca fueron, esperando las que estaban todavía por llegar, por recuperar, por encontrar. Pegándolas con agua de lágrima,  al son de las sonrisas francas. Con ganas, muchas ganas. Aunque quedaran trazas, aunque quedara camino y se atisbaran nuevos vientos con viejas intenciones porque íbamos armados de viejos amores con nuevas versiones.

Hoy recuerdo esos momentos y me conmueven el alma, me sonrío, pocos a mí alrededor saben el por qué de mi sonrisa que, irónica, parece seguir el ritmo del gotero que me alimenta en estas últimas horas de mis días.

Y a lo lejos, muy a lo lejos, me parece escuchar tu música que de nuevo me llama

James Arthur – Say You Won’t Let Go

 

A quien a pesar del viento, jamás soltó mi mano

Photo credit:Pixabay rojo-ave

Te deseo Todo lo mejor

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Como cada año por estas fiestas, me asomo a tu ventana, quiero desearte lo mejor.

A estas alturas de nuestras vidas, ya sabemos que lo mejor no es siempre lo que mas nos gusta o lo que en este momento quisiéramos…lo mejor es aquello que necesitamos para seguir evolucionando en nuestra mejor versión. A veces placentero, a veces no tanto, siempre un regalo!

Por eso quiero desearte todo lo mejor. Y todo es todo.

A veces nos empeñamos y nos convencemos de que no podemos tenerlo todo, cuando a través de esa expresión lo que pretendemos es excluir. Excluir todo aquello que entendemos nos hace sufrir, nos genera dolor, tristeza, angustia, miedo. En la, yo creo, inconsciencia de que con ese deseo, en realidad, estamos deseando quedarnos a medias, sólo con aquello que hemos entendido como bueno, placentero, con aquello que hemos entendido como felicidad, plenitud. En aquello que nos hemos inventado para evitar la parte “tortuosa” del camino.

Deseo que te atrevas, que te retes, que camines y mejor si es descalzo, sintiendo el camino.

Sé que puede considerarse un tópico de las lecturas de autoayuda, con conocimiento de causa, experiencia y plena consciencia, te digo que sólo cuando pasamos esa parte del camino, nos sentimos completos, libres, serenos, eternos. Te digo que no va a pasar nada, que no temas, que tienes recursos, que te lo creas. Te aseguro que te espera una inmensa belleza, que la Vida te acompaña si tú avanzas, que en los momentos de desesperación, sólo hay que confiar y ella te recoge en un abrazo cálido como no puede dártelo nadie más.

Por eso, deseo que sigas pidiendo a la vida aprendizajes, que nunca ceses en tu curiosidad por saber más, por avanzar. Que tengas paciencia y mucho amor por ti mismo. Que celebres tus dificultades igual que tus éxitos, tus tristezas igual que tus alegrías. Porque eso es el verdadero todo, eso es vivir la Vida.

Como cada año, quiero asomarme a tu ventana para darte las gracias, para recordarte que sigo aquí y que me alegra que tú estés cerca.

Como cada año, te envío un inmenso abrazo y te deseo Todo lo mejor.

Photo credit: Google

Y si me duele?

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“El hombre capaz de gozar agudamente es capaz de sufrir en el mismo grado. El que sólo es capaz de escaso dolor, tampoco puede gozar más que de escaso placer” (Kybalion)

La mayoría de los mortales tenemos pánico al dolor, al dolor físico, al dolor emocional, a cualquier tipo de dolor. Doctor me dolerá? Antonia me hará daño? Nos paraliza la mera idea de llegar a sentir su aguda punzada, imaginamos como nos desintegramos antes incluso de diagnosticar y gritamos que nos pongan anestesia, la epidural, mejor, anestesia general. Pedimos pasar dormidos, desapercibidos, que yo no me entere…ojos que no ven, corazón que no siente. Ante la intuición de que dolerá, no entramos, no lo intentamos, con sucedáneos nos conformamos, nos engañamos, nos autoconvencemos de que quizás ese proyecto, esa relación, esa apuesta…no era tan importante.

Hoy puedo afirmar que cuanto mayor sea la pasión, el amor, la ilusión, la entrega que pongamos en ello, mayor será el dolor y que si, que claro que dolerá y que si no duele, me atrevo a decir que no era verdad, era más de lo mismo, un poquito más de solo soñar, quizás un avanzar lento pero no seguro. Un solo asomar la nariz a ver a qué huele aquí. La apuesta de verdad exige aceptar la posibilidad de sufrir y sufrir no es malo, “sufriendo” se crece, los huesos duelen, los músculos se estiran y nos dan calambres, los estirones dan fiebre. En la edad madura el crecimiento también duele, incluso mucho más. Duele porque supone enfrentarnos a lo desconocido, supone la incertidumbre de entregarse desconociendo el resultado. Son pocos los que inician el viaje porque es muy inquietante, supone romper viejos esquemas, entrar en el caos y no retroceder, avanzar en el experimento de la vida, avanzar por uno mismo, por el propio proceso, confiando en que el resultado será excepcional.

El dolor nos transforma, cuando la vida nos pone delante circunstancias adversas, nos da la oportunidad de hacernos más fuertes, fuertes de verdad, más sólidos en aquello que de verdad somos. Nos da la oportunidad de desprendernos de absurdos esquemas, creencias heredadas, tan apegadas que nos las creemos nuestras, tan apegadas que a veces es necesario romper los huesos, hacerlos polvo fino, mezclarlos de nuevo y crear nuevas estructuras más acordes para sostener lo que auténticamente somos.

La vida nos ayuda a definir lo que de verdad es adversidad, la vida nos ayuda a sentir lo que de verdad nos importa, aquello por lo que estamos dispuestos a cuestionar cualquier adversidad, aquello que se mueve en un nivel de energía tal que nos activa. Ningún proceso es negativo, es sólo energía transformándose (Sergi Torres)

Hasta hace poco creí que el cambio se producía cuando el dolor supera al miedo, y es en parte cierto. Hoy siento que no es sólo eso, no es sólo que el dolor supere al miedo. El cambio profundo se produce cuando el amor supera al dolor y al miedo. Cuando conscientemente elegimos ese camino, aceptamos el dolor, aceptamos el miedo, miramos a la vida y le decimos, vale juego, juego porque siento tu brisa, siento tu calor, siento tu guiño, tus brazos rodeándome y, aunque tengo miedo, aunque el dolor es insoportable, a pesar de todo eso, acepto tu reto. aunque me deje molida, aunque me deje temporalmente desorientada…juego porque me amo, porque veo tu intención, porque ya no desconfío, ya no me enfado contigo, ya no me siento sola, porque sé que ahora toca.

Y si un proceso de transformación siempre es precioso, siempre conmueve, el que resulta del amor a uno mismo, de la aceptación, del entrar consciente en el proceso, del reconocerse los recursos para hacerlo…es exponencialmente más hermoso!

Hace poco alguien me dijo que nada es tan malo o tan grave como parece, yo creo que las cosas son tan malas o tan graves como las siente cada uno, sólo hay que darse la oportunidad de sentirlo de verdad, de entrar en la emoción, fluir a través de ella, de dejar que sea el amor quien guíe, quien venza al dolor, quien acabe con el miedo y es entonces, sólo entonces que sentiremos la gravedad de las cosas en nuestra justa medida.

Te dolerá y recuerda que lo hará de manera proporcional a la intensidad de tu amor, de tu ilusión, de tu pasión… en una proporción de dos a uno, ganando el amor por su masa de mayor intensidad!

“Sentí como retorcían mis huesos cual prenda empapada. Como una vez rotos en miles de pedazos, los machacaban y obtenían un polvo puro, blanco. Sentí como a ese polvo le añadían sal de mar, sustancia solar, unas gotas de lluvia, una pizca de hilo de luna y cristales de azahar. Unas manos finas, casi transparentes, removían la mezcla, moldeaban nuevas estructuras, un aliento cálido las unió. Sentí los músculos agarrándose, la sangre, la linfa, haciéndolas suyas. Sentí el bombeo, sentí el movimiento, sentí la fuerza, sentí el nuevo Ser en el que me había convertido con esa intensa fuerza que da el amor” (alquimia-anónimo)

Os dejo Co la Divina Providencia de Alquimia, Alberto Rionda en su versión acústica

“No te puedo ver, te puedo sentir…
que el destino incierto me acompaña….
forjaré mis pasos cada día..
….El camino sólo se hace al caminar
Hasta el cauce del rio más grande, tu voluntad puede cambiar
Una gota de agua no siempre va a la mar
Una estrella no siempre brillará
Que te lleve el viento a donde quiera
Que tu alma nunca más se pierda
….Cuando las penas no se van,
vive y lucha con firmeza hasta el final”

Se os quiere!

Photo credit: Pixabay el arte

Soy amada!

astarte

De nuevo el olor a azufre ahoga la brisa
Flatulento, podrido
De nuevo la habitación parece más chica
De nuevo se mueve el suelo
De nuevo me estremezco
De nuevo el frío helado
El corazón parado
De nuevo con toda tu fuerza
Poniéndome a prueba
De nuevo no, mucho más intensa

De nuevo me encojo
De nuevo me acongojo
De nuevo me protejo
De nuevo…cierro los ojos
De nuevo las lágrimas surcan mi cara
De nuevo el alma…helada

La luna me llama
El mar me canta
El sol me susurra que soy amada
El aire lleva hacia adentro la mirada
Abrazos cálidos
Voces acariciando
Miradas besando

Una fuerza nueva
Un huracán de emociones
Ojo no sólo hay tristeza!
Ojo! No está solo el miedo
La ira, la ira me da la fuerza
El amor el impulso, la potencia
Mi eje…la vivencia

Y siento que la vida no condena
La vida reta
Y siento su fuerza
Acepto el reto
Esta vez no me quedo lamiendo la piel
Esta vez me entrego
Esta vez me enfrento
Esta vez de lleno
Esta vez sin miedo
Esta vez poderosa

Y aunque sigue oliendo a azufre
Aunque las lágrimas siguen surcando mi cara
No  me encojo
No me acongojo
No me protejo
No cierro los ojos
Mi corazón palpita
Mi alma grita:
Soy  amada!!

Photo credit: Astarté google