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Del fuego y de la vida

fuego cafeLa habitación estaba en penumbra, sólo un halo de luz en la esquina del fondo, una luz rojiza, restos de lo que parecía haber sido un buen fuego. Olía a brasas de olivo, cenizas voladas. Se distinguían en la sombra los perfiles de dos sillones, en uno estaba ella. Parecía dormida, la respiración relajada, lola en su falda. Sólo su ronroneo rompía el silencio. La mesa puesta, siempre preparada para el café, rosquillas con consejo. Ramilletes de lavanda y romero fresco.

Hacía ya un tiempo que la visitaba, aquel día la necesitaba especialmente, ya no podía más la vida me superaba. Las cosas por casa no iban bien, desencuentros, nada especial, me sentía sola, el síndrome del nido vacío me estaba consumiendo, demasiado espacio, sin saberlo llenar y esos cambios hormonales, me iban a matar. No me encontraba, y lo encontraba todo mal, perdida y sin querer molestar. Vacío. Y en la oficina…mejor no hablar. Sea como fuere había perdido la sonrisa, esa sonrisa que me caracterizaba, a todos encandilaba, si claro que sonreía pero era una sonrisa falsa, protocolaria, sin vida, difuminada. El alma triste, el corazón roto, el andar arrastrado, la mirada oscura, las manos frías… Sin razón aparente, sin motivo, nada de lo que la vida no te prevenga…nada que una ya no sepa…ningún drama al que culpar, eso me enloquecía, no sabía contra qué estrellar mi rabia a quien culpar de mi tristeza. Por primera vez en mi vida no sabía qué era lo siguiente, ahora qué toca? De Juana de Arco a salvar al mundo!, a Cenicienta despojada, sola, triste…

  • Coge una rosquilla y siéntate a mi lado. Tu llamada me dejó preocupada.
  • Pensé que dormías…
  • Sólo estaba allí donde nada pasa. Te parece si espabilamos un poco ese fuego? Parece que se está apagando, no?
  • (Ese fuego, de qué hablamos? De la chimenea, de mi?)
  • Cielo a ese fuego lo alimentaron ramas de olivo milenario, ramas que en su día estuvieron vivas, daban sus frutos, frutos que daban muy buen aceite y finalmente están calentando mi hogar. Sus cenizas serán abono para la lavanda y el romero. Para espabilar el fuego y que no se apague, primero tendremos que separar las brasas que todavía calientan, limpiar las cenizas viejas, poner de base unas buenas piñas secas, después las ramas finas y finalmente uno de los troncos gordos y verás como arde.
  • (Pero qué me está contando!…Y de lo mío cuando hablamos? Quizás ya está muy mayor, quizás ya no atiende, quizás ya no entiende…mmm cómo me gustan estas rosquillas! algún día le tengo que sonsacar la receta…)
  • Qué curioso es el ciclo de la vida, no crees?
  • Curioso? Yo diría cruel.
  • Cuando parece que ya no queda nada, que ya no hay nada más, resulta que nunca se llega hasta que se llega al Final. Y entre tanto van cambiando nuestros propósitos, el orden de nuestros valores, los valores en sí, nuestra mirada. Lo de menos en ese camino, son los cambios físicos, créeme, aunque es a lo que prestamos mayor atención, lo que más nos preocupa cuando en realidad, lo que duele es la estructura del alma. En ese viaje, en esa danza, se acaban unos roles, se presentan otros queriendo ocupar su lugar y a veces, las más, no estamos preparados, no reconocemos a esos nuevos personajes, no los queremos y no los dejamos salir, nos aferramos a las antiguas estructuras, aquellas que conocemos con las que en un momento nos identificamos, sin darnos cuenta de que ya no son suficiente. Sientes crujir tu interior? Es todo eso, se está cocinando. Es una nueva etapa que empieza que, como las anteriores, está llena de cosas por descubrir, por vivir, por disfrutar, una etapa de mayor libertad, madurez, generosidad. Pero primero hay que limpiar las cenizas viejas, despedirse, hacer su duelo, agradecer, dejarlas marchar en paz. A qué te estás aferrando? Qué es lo que no dejas marchar? Qué es eso que no te deja avanzar?
  • Ya no soy madre, ya no soy mujer, ya no tengo una carrera profesional, te parece poco??
  • Y entonces… qué es lo que eres? Acaso perdiste a tus hijos? Perdiste tu sexo? Tu trabajo? Ya no tienes un hogar? O me habla tu ego viejo? Ya no tienes nada que aportar a tus hijos, a tu pareja, a tus compañeros, a la sociedad, a la vida? Te has parado a escuchar que es lo que piden de ti en esta nueva etapa? Ya nada necesitas tú de ellos? Y qué vas a hacer con lo que aprendiste durante todo este tiempo? Y qué vas a dejar de aprender? Qué es lo que no estás aprendiendo?
  • Pero ya no es lo mismo…
  • Claro que no lo es, en realidad, nunca lo es, no te habías fijado? Mira un poco para atrás y dime, cuando fue lo mismo? Y mira para adelante y dime, a qué no le das la bienvenida? Qué es lo que no dejas entrar? Qué te estás negando? Para qué no te das la oportunidad? Qué necesitas para abrir esa puerta? Qué necesita tu fuego? O Te vas a dejar apagar?
  • (Me voy a dejar apagar? Las lágrimas no me dejan hablar… ciertamente…nunca fue igual…)
  • Cielo, añade un tronco más a ese fuego.

Y volvió a ese lugar donde nada pasa y volvió a reinar el ronroneo de lola y eché ese tronco al fuego porque de ninguna manera lo iba a dejar apagar.

Yo etiqueto, tú etiquetas…

etiquetasEtiquetamos, necesitamos eticar todo, nuestro entorno sólo tiene sentido si logramos clasificar cada cosa , cada persona , cada elemento en una casilla. Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.

Etiquetamos porque nos da seguridad sobre el terreno. Si lo tenemos en una casilla, no es desconocido, si no es desconocido no me da miedo o al menos no tanto. Etiquetamos para identificar, definir, comparar, calificar, dominar, controlar. Y normalmente lo hacemos en un pis pas, es tan rápido que, si no nos observamos, no nos damos cuenta de que hemos etiquetado, somos verdaderos especialistas etiquetadores.

Yo me pregunto… y de dónde hemos sacado el conocimiento, sabiduría y osadía para hacerlo? Porque, además, nada nos frena a etiquetar,  junto al respirar es de las pocas cosas que nos atrevemos a hacer sin dudar. Todos nos sentimos con el conocimiento mas que suficiente para hacerlo…bien, mal, correcto, incorrecto, válido, inválido, Qué vértigo me da!!

Hay cosas que son de orden básico, una silla es una silla porque así hemos decidido llamarla (en castellano, claro) y todos estaremos de acuerdo en que entra en la categoría de mueble y que sirve para sentarse. Ya no estaremos tan de acuerdo en si es cómoda, bonita, útil, resistente, segura… Y llegará alguien a mi casa y le diré no te sientes ahí que es muy bonita pero muy incomoda y le privaré a mi silla de hacer su función…y no dejaré que mi invitado decida si para él es cómoda o no, la silla es incómoda, punto.

Allá cada uno lo que haga con los muebles de su casa,  pero …y con las personas? Somos conscientes de que hacemos exactamente lo mismo? Ponemos etiquetas como el que hace pompas de jabón, sin darnos cuenta de que muy probablemente le estemos privando de su función esencial como ser humano: desarrollar sus infintas posibilidades. Nosotros ya hemos decidido que la silla no es cómoda y será dificil hacernos cambiar de opinión. Fulanito es tonto, perengano es un gamberrete, menganito es serio, menganita es una snob. No esperes que zufanito acabe a tiempo, nunca lo hace. Zufana es fuerte, puede con todo no te preocupes. Los catalanes son…, los gallegos.., los vegetarianos…, los …. Todos toditos con su etiqueta.

Una vez colocamos una etiqueta ahí se queda y no nos damos cuenta del daño que hacemos, no nos damos cuenta del sufrimiento que generamos y no nos damos cuenta de que la mayoría de veces es infundado. La mayoría de veces adoptamos las etiquetas que han puesto otros en base a sus experiencias, expectativas, juicios y creencias, que lamento deciros…no son universales, son sólo las nuestras por muy extendidas que sean. Nos damos cuenta de que no nos permiten avanzar? No nos permiten avanzar a nosotros porque no nos permiten descubrir y disfrutar de otras facetas de esas personas. No permiten a esas personas evolucionar, no al menos a nuestros ojos, seguro que ellas avanzan, cambian, crecen, pero nos tienen que abandonar, tienen que alejarse de nosotros, desaparecer porque simplemente nuestros ojos no los ven, ven un algo de lo que quizas estuvieran siendo una vez, ven una etiqueta, pero no ven lo que hoy están siendo, no lo quieren ver, no está en su mirada. Yo tambien me alejo de quien no me deja crecer, de quien no me deja cambiar, de quien no me deja ir siendo, de quien no me ve…me llamaron mataperros.

Especial sensibilidad me genera cuando las etiquetas son tamaño infantil, tamaño adolescente, no sé vosotros, yo con eso no puedo. Quién es nadie para permitirse el lujo de ponerles etiquetas? Nos damos cuenta del “regalito” que les estamos haciendo? Niño eres tonto, niño eres torpe, niño no te enteras, niño eres lento, es que a ti te cuesta, tu eres de excelentes y no llegas, es la niña buena… Cuantos adultos me he encontrado que todavía arrastran “sus etiquetas” soy lento, soy torpe, a mi me cuesta, no necesito ayuda, no decepciono… Nos las hemos creido, algunas son inofensivas o menos dañinas, otras son mortales. Casos de fracaso escolar, de exclusión social, de adicciones graves, tienen su raiz en aquellas “inofensivas” etiquetas.

Y vamos a seguir etiquetando? Y vamos a seguir quedándonos con esas etiquetas? Y vamos a quedarnos tan anchos? Seguiremos jugando con nuestras pompas de jabon? Seguritos en nuestro sistema de casillas? Tu aquí, tu allí y yo tiro porque me toca. Yo aquí, yo aquí y no tiro porque me lleva la corriente…

Me llamo Antonia y etiqueto, me llamo Antonia y me dejo etiquetar y estoy aquí para superar esta tremenda adicción. Y quiero conservar mi etiqueta y quiero que escribas en mi etiqueta porque mi etiqueta es especial. En mi etiqueta está escrito lo que una vez estuve siendo y que me ha permitido hoy estar siendo, está escrito lo que hoy estoy siendo y que me permitirá seguir siendo otra cosa y hay espacio para seguir escribiendo y quiero que tú me ayudes a escribirlo, pero desde la posibilidad, la oportunidad y el respeto.

De oca a oca y tiro porque ya me toca. y tú?

 

Abandono, lo dejo, me voy…

la foto (4)Qué desazón, qué desastre, vaya locura!! Es imposible, tiro la toalla, mira yo no sirvo para esto, sabes? Hay que ser realista, oye pues hasta aqui hemos llegado. Mira lo he intentado y está claro que no sirvo, siempre la fastidio, no llego, no llego donde tengo que llegar, abandono! Lo dejo, me voy! No me mires de esa manera, no me hagas sentir culpable, no ves que no puedo? No sé, no sirvo ni serviré soy una negada punto!

Os es familiar esta conversación? Si estáis en el camino del aprendizaje seguro que si, al menos yo las he tenido y las tengo y sé que las seguiré teniendo jajajaja, para qué me voy a engañar? Cuánto más me alejo de mi zona de confort más dudas tengo sobre mis capacidades y posibilidades. Hoy me hago grande siento que domino la situación, hoy me siento pequeña, pequeñita ,vulnerable, torpe, esto no hay quien lo domine, fue una alucinación.

Yo os voy a confensar que cuando pienso así es porque me miro desde la exigencia desde todo lo que me falta, se me olvida mirar hacia lo recorrido, todo lo que ya he aprendido. Eso es una trampa mortal, porque faltar siempre nos faltarán aprendizajes más si como yo piensas que nunca llegamos a ningún lugar, la vida es un recorrido y un recorrido desigual, es un terreno a descubrir, siempre de paso. Mi ego se lamenta, mi vulnerabilidad se aterra, mi libertad se esfuma, quiero dar marcha atrás y entonces doy media vuelta y como le pasó a la tinaja vieja miro y descubro que detrás hay un mundo de luz, de colores, arco iris, música celestial, es el camino recorrido ya conocido…cómo ha cambiado! Antes no era así, era oscuro, incierto, humedo. Descanso un rato en ese lugar, disfruto del sol, del agua fresca, de los amigos que alli conocí, de los que ya tenía y me acompañaron, disfruto de mí. Parece que tan mal el lienzo no va quedando, quizás no sea para estar en el Prado, pero en el salón de mi vida encaja a las mil maravillas. Parece que voy recuperando mi tamaño natural, ni grande ni pequeña, ideal, sin comparar.

El camino del aprendizaje no es fácil cuando es transformacional, cuando es aprendizaje del de verdad, cuando buscamos avanzar encontramos el reto a la medida de lo que necesitamos aprender, básicamente porque si no, no es reto. Encontramos la oportunidad a la medida exacta de nuestra necesidad gran incongruencia por nuestra parte sería darle la espalda, no os parece?

Desde mi sentir, vivir en el aprendizaje incluye aprender a dejar mi ego a un lado, reconocerme vulnerable, en desarrollo, abandonar el control, la imagen de perfección, estar y ser en el momento, disfrutar del camino, querer a mis retos, eso sí, con respeto… Muy dificil…pero como engancha!

Cada uno decide si emprende, si sigue o no el camino y el ritmo que puede sostener, cada uno decide, el guerrero no renuncia a lo que ama, no es perfección, victoria ni invulnerabilidad. El guerrero es pura vulnerabilidad (Del film Peaceful warrior)

Yo soy guerrera…Gracias a todos los que me permitís seguir siéndolo!! Gracias a mis maestros!! Gracias a mí también ;o)!!

Os dejo link inspiracional a la película el aprendizaje del guerrero (clikar dos veces para verlo)