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En algún lugar, en alguna fecha

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En algún lugar, en alguna fecha

Queridos míos,

He estado viajando, sigo viajando, viajando sin pasaporte pero no de incógnito, todo lo contrario…. a alma descubierta a lugares donde no existen las palabras, sólo sentimientos,  emociones, latido…. muchas veces silencio…

Me echaba de menos, no sabéis cómo, no sabía cómo

Este viaje empezó hace ya un tiempo, no recuerdo exactamente cuándo, fue la presencia de una brisa que me rozó la piel, no sería la primera brisa que lo hiciera, pero si la primera de la que tomé conciencia, la primera que se llevó una fina capa dejando a descubierto nuevos tejidos mucho más sensibles que los anteriores, más delicados, más suaves, más permeabilizados. A partir de ahí todo fue más precipitado, acelerado, había prisas por descubrir, conocer, buscar, sentir. No fue difícil soportar los vientos huracanados que se iban llevando esas partes de mi que sobraban, no fue difícil sumergirse en esos mundos nuevos, repletos de nuevos efectos sensoriales. No fue difícil dejarse embaucar por esas nuevas sensaciones, por su energía, su vibración….

Como en todo viaje a tierras desconocidas, las cosas se fueron complicando, conforme me adentraba en ese nuevo mundo, sentía que me faltaban recursos, dudaba de mi capacidad, de mi habilidad, incluso de mi resistencia física y emocional…. En ocasiones, me faltaba la respiración o me fallaban las piernas, terreno escarpado. En otras la visibilidad era escasa, nula o exagerada, destellante, terreno opaco. En otras el aire helado o el mismo aire abrasante, disecaba mi boca… En otras, distintos caminos se entrecruzaban en un laberinto de opciones sin saber cuál elegir. Y sin embargo…. tras cada ocasión, más auténtica, más transparente, cuanto más vulnerable, más fuerte, cuanto más complicado, más coherente, cuanto más difuso, más decidida… Cuanto más recuperaba mi poder cedido, todo era mucho más fácil.

Hubo días en los que me sentí poderosa, podía con cualquier cosa… hubo días en los que agradecí esos brazos cálidos que me cobijaron, sentirme a salvo, hubo días que me tentó terminar el viaje allí. Pero el viaje continua, siempre continua y una vez has aprendido a no tenerle miedo, a confiar en tus infinitas posibilidad, una vez has recuperado el poder de tu Ser, una vez que te mueves por cómo te sientes, una vez que ese nuevo mundo se hace tu mundo…. No puedes ni quieres salir de él, muy al contrario quieres adentrarte mucho más, quieres volar a mitad de su océano, recorrer todos sus terrenos, conquistarlos o mejor dejarte conquistar por ellos. Una vez entablas amistad, una vez sientes que la confianza es la brújula, una vez que vibras a su mismo nivel… Una vez que por fin te ves y te enamoras… no hay otro mundo en el que quieras Ser.

Mi querida amiga, tan querida que has provocado que escriba, estas próximas palabras van para ti:

Es cierto, una vez entras en tu mundo, una vez te reencuentras… es como pertenecer a otro lugar, como estar entre dos mundos que lejos de parecer complementarios, se antojan contrapuestos, sus criterios parecen excluyentes entre sí, es como querer volar andando… Recuerda como eras, ten presente como eres, visualiza como llegarás a ser y así como tú has evolucionado a ese lugar en el que estés, empatiza con el lugar en el que cada uno esté, ama su lugar tanto como el tuyo, respétalo, hónralo… recuerda que cada uno estamos donde podemos estar en ese momento. A partir de ahí se generará un lenguaje particular que crea puentes de entendimiento, de convivencia con cada lugar, en cada punto, en cada tiempo… Sé que en estos momentos no sabes a dónde perteneces, Ama y enseguida verás que todo es el mismo lugar.

A tener en cuenta mi amiga que:

Nuestra luz atrae a la vez que deslumbra
Nuestra energía imanta a la vez que anula
Nuestra alegría enamora a la vez que enloquece
Nuestra sonrisa seduce a la vez que obsesiona
Nuestra mirada embelesa a la vez que asusta
Nuestro abrazo envuelve a la vez que atrapa
Nuestras lágrimas emocionan sin más…
Nuestros besos embargan…

Llega a ser tal nuestra intensidad que nunca serás consciente de lo que es capaz de provocar ni en ti ni en los demás… Ama y acepta, confía y sigue, honra y vive y nada, nada saldrá mal… todo, todo será como pueda y tenga que ser. Y como pueda y es, lo amarás.

Te quiero, sigo mi viaje, me alegró encontrarte por aquí… estás preciosa!

A todos,

Seguir tu viaje de transformación, reencontrarte contigo mismo, vivir de adentro hacia afuera, incluye decepcionar a otros, contradecir algunas de las normas que nos conectan con la sociedad, desapego, desprenderse de lo preestablecido….

Ama y acepta, confía y sigue, honra y vive y nada, nada saldrá mal… todo, todo será como pueda y tenga que ser. Y como pueda y es, lo amarás.

Todos estamos en algún lugar, en alguna fecha de este viaje de reencuentro.

Cuidaos!

“Nuestro potencial humano incluye un espectro de capacidades corporales, emocionales, racionales y espirituales. Cuando nos movemos a través de las etapas de desarrollo, nuestra inteligencia corporal, emocional, racional y espiritual se desarrollan y en última instancia se manifiestan en un bello y poderoso equilibrio.” (The leadership Circle)

Como el algodón de azucar

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Como el algodón de azúcar, delicado, aromático, frágil, intenso, dulce, volátil, deseado, pegajoso, suave…esponjoso…

A veces con la sensación de quedarme atrapada entre sus hilos, pegada cual tela de araña, inmovilizada; a veces con la sensación de volar, fluir, a veces con la de esfumarme lentamente en los labios de alguien; a veces con la de desintegrarme con un simple soplido, o la de quedarme pegada, enredada, olvidada,  a veces sintiendo su deseo de devorarme. A veces poderosa bajo su color rosa. A veces…ligera como el aire, porosa, permeable, voluminosa. Sin forma determinada, líquida, gaseosa…

El algodón de azúcar no nació así, el azúcar requiere de un proceso de transformación a base de  fuego y aire, a base de dar muchas vueltas hasta casi volverse loca, hasta que la centrífuga consigue su efecto y surgen los hilos de azúcar y, de repente, crece, crece y crece y  en torno a su eje, toma su forma. Transformándose de sólido a líquido para poder volver a ser. El azúcar pierde su estructura rígida, perfecta, cristalina resultando unas hebras suaves, flexibles, amorfas. Resultando un dulce irresistible.

Como el algodón de azúcar, vulnerable.

Como el algodón de azúcar, amorfa.

Y ya no busco, ya sólo giro, sabiendo que el girar es mi motivo, es mi sitio. Ya sólo vivo, sabiendo que el vivir es mi lugar, mi proceso de mejorar, evolucionar. Consciente del fuego, del aire, de los giros, de la transformación. Consciente de mi eje, consciente de mis hebras, de la forma que voy tomando. Y ya no busco, ya soy, ya ando, caigo, acepto, me levanto, sano.

Como el algodón de azúcar, irresistible.

Se os quiere.

Photo credit: Pinterest

Todo llega

img_1493Dicen por ahí que todo llega…yo creo que llega lo que tiene que llegar, básicamente llega lo que estemos preparados para ver, quizás no llegue, quizás siempre esté y es nuestro sentir torpe o adormecido quien no lo puede ver.
Dicen por ahí que las cosas son cuando pueden ser… Quizás las cosas siempre son y están ahí para cuando las podamos ver, para cuando estemos preparados para recibirlas, siéndonos invisibles, incoloras, insonoras, sinsaboras … en nuestro caótico recorrer.
Quizás a veces vamos tan obsesionados buscando… que no encontramos. Tan obsesionados con la búsqueda… que se nos olvida lo que estábamos buscando.
Quizás ya las tenemos y nuestra mirada elevada al horizonte de lo que queda por llegar, no nos las deja apreciar.
Quizás sin perder la curiosidad, lo que hay que hacer es dejar de buscar, para empezar a saborear.
Quizás las cosas son mucho más simples, seguro que las enredamos.
Con estas reflexiones inicio mis vacaciones que, como todo lo que esta por llegar, ha llegado.
El año pasado ya renuncié a viajar con una maleta llena de por si acasos y preparé una maleta muy especial, ligera de equipaje para “andar liviana, andar descalza, andar sin peso, empaparme de lo que haya, llevarme casi nada y traer de todo puesto” Este año, una mochila me basta, voy a casa, voy al ahora, a impregnarme, a enamorarme del lugar donde estoy, a estar con lo que me importa, con eso que no necesita espacio, porque no ocupa lugar, a percibir lo que hay, su color, su sonido, su sabor, su olor. A pisar tu arena, a respirar tu sal, a que tus caricias me acaben de sanar, a escuchar como el sol rompe en la madrugada, como el aire susurra en tu noche, como las cocinas inundan de aromas caseros tus callejones, como el duende tomas esos mismos callejones en la noche, a despertar despacito…a no dormirme más, para no necesitar buscar lo que no se ve pero está.
Nos leemos a la vuelta.
Se os quiere!