Archivo de la etiqueta: #cambio

Tierra trágame!!

VerguenzaA todos nos ha pasado alguna vez, hemos deseado que la tierra nos tragara, desaparecer. Situaciones embarazosas, sentir que se ha metido la pata hasta arriba, sentir que se ha hecho el ridículo, que has llamado la atención cuando menos lo deseabas y de qué manera!! Además encendida la cara por si alguien no nos pudo ver, fluorescente estilo chaleco de protección eh eh!! Estoy aquí! He sido yo!! Cuanto más tú deseas desaparecer, más color toma! Os habréis dado cuenta, no?
Bueno, son situaciones corrientes en las que sentimos que nos hemos salido del protocolo, de lo esperado, de la norma. Accidentes que ocurren, temas puntuales. Como la vez que me tiré (yo solita, sin ayuda) el café en mi falda blanca justo antes de entrar a una reunión digámosle formal; cuando felicité a una vecina por su nuevo embarazo que, no era tal (jamás nunca más lo he vuelto a hacer) o mirando mucho más atrás…cuando dejé unos profilácticos (en su envoltorio perfectamente sellado) en un lugar en el que no deberían estar…os podéis imaginar en aquellos tiempos…
A quien no le ha pasado? Al final cosas sin importancia, cosas de las que nos acabamos riendo, pequeños aprendizajes que ponen a prueba las rigideces en las que nos movemos y que si en un momento dado nos avergüenzan, acaban convirtiéndose en generadores de risas sanas, higiénicas.
El problema es cuando ese sentimiento nos ataca en circunstancias ordinarias, cuando lo que nos da vergüenza es ser protagonistas de lo que es nuestra propia historia, cuando no nos atrevemos porque no nos sentimos dignos, capaces, perfectos. Cuando condicionamos nuestros actos al gustar de los demás, a que nos quieran, nos acepten, a no desagradar. Cuando nuestro juez interno (el avergonzador de N. Levy) nos toma en posesión y nos convence de que soy torpe, ridícula, de que fallaré, de que no es para mí, de que no les gustará, de que no me aceptarán o cuando da miedo el destacar aún sabiendo que hay motivos para ello, pero no quieres ser el listillo, el empollón, no quieres parecer soberbio, cuando nuestro miedo más profundo  es brillar … por lo mismo…por si no nos querrán.
Esas situaciones me entristecen enormemente, degradamos nuestra esencia, atrapamos nuestro potencial. De qué te avergüenzas? Para qué te escondes? Para qué no te muestras? Para qué te reservas? Para cuando vas a ser? Miro a tus ojos y veo una persona bella, miro a tus ojos y tu candidez me enamora, tu ser me engancha, eres bella en esencia, para que no te muestras? De qué tienes vergüenza? Miras con el alma, amas con intensidad, transmites bondad, lo ven mis ojos, lo siente mi piel, se me eriza el bello…pero tú no lo crees. Sólo te escucho improperios sobre ti, no soy capaz, soy torpe, soy ridícula, no me saldrá, voy a fallar, no sé, no seré… Para qué no te valoras? Para qué te sientes indigna? Para qué esa exigencia? Desde dónde te hablas? Qué es lo que te dices? De qué amor te privaron que ahora no te puedes ver?
Claro que no eres perfecto! Ni tu ni nadie, la perfección no existe, igual que no hay nada bueno ni nada malo, sólo existe el camino del aprender, ahora acierto, ahora fallo. Y en ese camino nos desarrollamos, somos aprendices en continuo ensayo (N. Levy). Cómo lo vas a recorrer si no te atreves ni a mirarlo, si no sales a explorarlo?
Te das cuenta de lo que te estás privando? Te das cuenta de lo que nos estás privando? Te das cuenta que obtienes exactamente el efecto contrario? Si tú no te quieres mostrar como pretendes que yo quiera mirarte? Si tú no te consideras digno, como pretendes que yo legitime tu lugar? Si a ti no te importas…no pretendas importarle a los demás.
No hay bueno ni malo en como somos cada uno, sino multicoloridad, todos ingredientes necesarios en la cocina de la Vida, todos necesitamos de elaboración para dar el mejor manjar. Tu vergüenza sólo te indica las mejores porciones para que puedas llegar, no te está señalando, te extiende la mano para que te atrevas a saltar, mírala como a un maestro, una guía, una toma de conciencia. En realidad, si te fijas, te está indicando la alternativa para que te atrevas a salir de ese sentimiento de bochorno en el que te has instalado. Y… si alguien te señala… dale de tu esencia, dale un abrazo porque seguramente a esa persona que te señala también le faltó amor.
“La vergüenza es un sentimiento revolucionario… como un león que se dispone a dar el salto” (Karl Marx)

Un abrazo! Os dejo con Evelyn Champagne King y su Shame!

Photo Credit: See Through by deanoakley

 

 

XXI, el siglo de la Espiritualidad

networkEsta semana he tenido la fortuna de poder asistir al Primer Congreso sobre Spirituality&Creativity in Management (SCM2015) que ha sido posible gracias a uno de los Pioneros del Siglo XXI el profesor Simon L. Dolan que ha logrado reunir a un comité científico de primera y cientos de pioneros dispuestos ya con sus carretas y a quien desde ya agradezco la oportunidad que nos ha brindado para consolidar conceptos y sobre todo valores, energías y creencias positivas.
Es imposible pretender resumir aquí todas las exposiciones y debates, pero si quiero compartir con todos vosotros lo vivido y mis aprendizajes.
El siglo XXI es el siglo de la espiritualidad. El hemisferio izquierdo, lo racional, lo material, se nos agota, es absurdo seguir cavando en el mismo pozo seco, necesitamos encontrar vías alternativas de creatividad desde el Ser que es el único capaz de crear. Necesitamos integrar el hemisferio derecho, el hemisferio del Ser, el hemisferio de la creatividad, la esencia, la intuición primigenia. La Era Industrial fue una era de manipulación de lo material donde el resultado económico era el fin último, esto nos ha llevado al agotamiento, a la crisis del siglo XX. El siglo XXI es un siglo de integración donde obtener resultado ya no es la misión de una Compañía, su propósito; donde la pregunta a responder es Qué estamos creando y Cómo impacta en el bienestar del sistema en el que vivimos?, donde la misión sólo puede ser trascendente, donde la única alternativa pasa por la reconexión, la integración y sincronización de los dos hemisferios. Donde la verdadera riqueza ya no va a ser material sino intangible.
Mientras no permitamos que en las empresas esté presente el Ser, estamos abocados al fracaso, las empresas son personas, Seres en sí mismos, cuanto más nos acerquemos a su mejor versión más éxitos obtendremos, éxitos tangibles e intangibles, éxitos completos.
Debemos olvidar, borrar! la creencia de que es posible la separación de lo que somos en el entorno laboral y lo que somos en el entorno personal, somos lo que somos en cualquier entorno en el que nos desarrollemos, sólo sacaremos lo mejor de nosotros siendo uno mismo, dejando aflorar la esencia de cada uno, actuando desde el amor como única energía primera, desde la libertad interior. Porque cuando abres el corazón, las dificultades desaparecen y todo es posible.
Wow!! Y cómo nos preparamos para todo esto? Estamos ante un cambio radical de paradigma, no hemos gestionado nunca en un entorno de espiritualidad y trascendencia, casi menos lo hemos sido, no nos lo hemos permitido, las emociones, los sentimientos, el hemisferio derecho al completo, no estaban bien vistos en ninguna manifestación social, fuera o no empresarial y ahora resulta que debemos darles, como poco, el mismo lugar que a lo racional, de igual a igual, que o aprendemos o desaparecemos.
Cómo? En primer lugar pasa por cada uno de manera individual, pasa por alcanzar la mejor versión de cada uno, por dejar aflorar nuestra esencia, desprenderse del ego para dejar de crear desde el ego. Crear y decidir desde la esencia, crear y tomar decisiones desde la libertad, el equilibrio interior, la autonomía, libre del ego, del estatus, de los miedos, del orgullo, de las creencias, la codicia, de lo de siempre, de los juicios, de todo lo que bloquea nuestra esencia…siendo agradecidos, teniendo presente nuestro propósito vital, nuestros valores y siendo conscientes de los momentos de no libertad en los que los miedos, el ego, el orgullo se apoderan de nosotros y decidimos desde allí. La libertad interior sólo tiene sentido y existe cuando la conectamos con nuestro propósito de vida, con nuestra razón de ser, con nuestro para qué. “Déjame comprobar cuan libre soy internamente para ver qué decisiones puedo tomar”. En primer lugar pasa por liderarnos a nosotros mismos, por nuestro camino de descubrimiento personal, siendo responsables de nuestra propia creación, no se trata de brillar sino de iluminar y todo esto sólo es posible desde la energía del Amor, la energía del Universo, alineando las necesidades del ego con las del alma para fluir, para crear.
Los grandes líderes de este siglo XXI serán líderes con grandes características espirituales, líderes resonantes que fomentarán y facilitarán el desarrollo de la mejor versión de sus equipos, basado en valores, desde un entorno de felicidad, pasión, conexión y contribución. Los líderes de este siglo serán exploradores, exploradores de los caminos de la espiritualidad.
La riqueza de un país ya no se medirá en términos de PIB sino de FIB (Felicidad Interior Bruta) que aunque no sea medible por los métodos tradicionales, es la verdadera riqueza, la verdadera riqueza del todo.
Y todo esto es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros, no vale esperar a que alguien dé el primer paso porque somos uno, somos UBUNTU! E impactamos en nuestro entorno, impactemos como humanos no como “seres” mecánicos.
Estos son algunos de los mensajes, pero lo más importante no fue lo que se dijo, sino lo no dicho, la energía generada, lo que podíamos sentir, fuerza, potencia, revolución, lo que no se podía ni oír, ni medir y sin embrago movilizaba, la conexión, la complicidad, el saberse en tu lugar, el saberse en el camino, el Ser con los demás. Sentir esa fuerza imparable que se genera cuando el Amor es el que lidera!
Te apuntas a este movimiento o seguirás cavando en el mismo pozo?
Yo y muchos más te esperamos, un abrazo!!!

Photo credit:Conectivity morguefile

No, no pases página todavia…

file1661261181317No pases página, al menos no la pases tan rápido, no lo hagas todavía, queda mucho, demasiado espacio en blanco… Sé que tienes ganas, ganas ya de olvidarlo, de olvidar todo este tiempo pasado, ganas de saborear plenamente esa ligereza que conlleva el haberse quitado de encima un peso pesado. Sé que ahora te sientes liberado, liviano, enérgico, feliz! Ya no te acordabas de que era sentirse así. Sé que no quieres mirar para atrás ni siquiera a tu sombra, que todavía te quedan restos de sabor de derrota en tu boca, que todavía hueles en tu ropa la miseria y el dolor, que tu alma rota apenas empezó de nuevo a sentir por ti. Sé que te has sentido solo y despojado, sobretodo despojado. Sé que estás deseando descorchar ese cava, celebrar que ya todo ha pasado, hazlo! Pero no pases página, no lo dejes todo olvidado, porque entonces…para qué te ha servido todo eso que has pasado?

Ahora que ya has visto el final del desfiladero, que ya ves que el camino se ensancha, sigue andando hasta esa meseta clara, allí descansa y durante un tiempo piensa, para que te servirá todo esto mañana?

Ahora que puedes volver a confiar en ti porque pisas firme, ahora que te sientes casi invencible, que no estás a la desesperada, que puedes ponerle otra mirada…no pases todavía página y escribe, con esa letra bonita tuya, esas últimas páginas en blanco de esta parte de tu historia. Escribe un final feliz para ti que sirva de prólogo para la próxima.

Recuerda aquellos días, ponle ternura, sin juicio ni acritud y recuerda como te sentías y como varió ese sentimiento a lo largo del tiempo, qué cosas volverías a hacer y que cosas no, Para qué las hiciste? Para que no las harías? Qué es lo que te hacía seguir? Quien estaba allí? De qué tuviste miedo? Qué valores pusiste en juego? Qué valores se fueron? Cuales permanecieron? De qué te tuviste que desprender? Que has tenido que aprender? Quien eres hoy al final de este camino? Quien te ha traído hasta aquí?

Lo sé, sé que cuando nos quitamos de encima un peso, lo último que queremos hacer es recordarlo, pero no se trata de eso, no se trata de anclarse en el pasado, no se trata de revivir o releer el mismo capítulo. Se trata de descodificar, identificar, aislar y aprovechar los aprendizajes para estar seguros de que se quedan.

Los quiebros no pasan porque si, los quiebros de la vida sólo son visibles para las experiencias ausentes, carentes justo las que no tenemos. Los quiebros no vienen solos, vienen acompañados de oportunidades de aprender, de otra manera no serían quiebros, sólo serían un episodio más de la vida. Los quiebros duelen porque nos pillan sin saber, nos pillan en falso, desprevenidos, con alevosía y nocturnidad, nos ponen a prueba, a veces son pequeños empujoncitos, a veces nos llevan hasta límites ni imaginados. Sea como sea, son sabios porque saben hasta donde aguantamos, porque nos traen los aprendizajes que necesitamos, aunque a veces hasta yo misma me pregunto que para qué tanto aprender…

No los elegimos nosotros pero sería un mal negocio quedarnos sólo con su parte oscura, no te parece?

Entonces, no pases página hasta que sientas gratitud por lo vivido, hasta que puedas mirar atrás y decir con una sonrisa que pasaste por allí y explicar con alegría lo que te trajiste contigo para seguir con tu camino.

 “En mi comienzo está mi fin” (TS Eliot)

Photo credit: Morguefile book

Pioneros del siglo XXI

Diapositiva1

Venimos de un entorno en el que las Organizaciones se han tenido que focalizar en la rentabilidad de las ventas, la reducción de costes y las reorganizaciones internas; venimos de tiempos duros, tiempos de sufrimiento, de adaptación a ritmo de urgencia. Venimos de recorrer un largo y tortuoso camino, con la mirada puesta en el objetivo de la viabilidad y la competitividad. Hemos recorrido ese camino con la esperanza de garantizar una continuidad, un futuro más cierto, en el convencimiento de alinearnos a lo que las circunstancias requerían en esos duros momentos. Pensamos que ese camino nos llevaría de vuelta al marco conocido, asumimos el deterioro de los mercados y sus consecuencias, pero pensamos que estábamos de vuelta a lo de siempre aunque fuera de otra manera.

Sin embargo, lo de siempre ya no está. Me recuerda a la historia de la conquista del Oeste, cuando el primer grupo de pioneros partió desde las ya “saturadas” ciudades del Este, donde veían un futuro incierto, hacia aquellas tierras desconocidas, en busca de un futuro más próspero. Primero cargados con todos sus enseres, todas sus pertenencias, intentando llevar su pasado a sus nuevas vidas. Teniendo que desprenderse después de él, poquito a poco para poder combatir los obstáculos del camino, ataques de los indios, los desfiladeros de las Rocosas, el desierto… cada vez desprendiéndose de más de las antiguas cosas, cada vez más cerca de las nuevas tierras, con la ilusión de habitarlas como ya habían hecho en el Este… Sin embargo cuando llegaron se encontraron con tierras salvajes, tierras vírgenes, territorio desconocido. Debían construir desde cero las casas, los cercados, los conreos, sus vidas. Después del sacrificio, después del gran viaje, nada era conocido, nada era como se habían imaginado… Ante ese nuevo panorama, se dieron cuenta de que durante el viaje se habían desprendido de aquello de su pasado que ya no necesitaban y habían adquirido nuevas habilidades ahora necesarias, coraje, deseo de tomar riesgos, de probar nuevas cosas, felxibilidad, adapatabilidad, colaboración…habilidades todas ellas imprescidnibles en aquellas nuevas tierras.

Algo parecido nos ha pasado, lo de siempre ya no está, hoy ya sabemos que nos movemos en un entorno volátil e incierto, cada vez más complejo y ambiguo al que hemos llamado VUCA, por primera vez en la gestión moderna no hay precedentes, no hay fórmulas previas, no hay teoría, ni doctrina, ni garantías. Se nos presenta por delante todo un nuevo mundo de circunstancias por descubrir y entender. No es una evolución, es una revolución.

Cuando miramos hacia el futuro inmediato, a ese entorno VUCA se suman temas de vital importancia como el envejecimiento de la pirámide de edad que nos llevará a tener que gestionar la convivencia de generaciones muy distintas en una misma organización, que repercutirá en la necesidad de una gestión diversificada de los recursos humanos y en una carencia del talento requerido en cuanto a nuevos roles que hoy apenas atisbamos. O la transformación digital que facilita acceso ubicuo a la información y que va a cambiar la forma en que nos relacionamos con los diferentes grupos de interés, con la comunidad en general, con el mundo en global y que repercutirá en la necesidad de revisar todos los procedimientos y organizaciones internos. O la internacionalización en la que ya estamos inmersos y por ende, la globalización con un mayor impacto de las circunstancias locales en las globales y viceversa; y que junto a la digitalización y la conectividad dejará sin efectos las fronteras. En definitva, como ya avanzó Leonardo da Vinci “Lo que viviremos no es una época de cambio, es un cambio de época”

Un cambio de época en el que los conceptos como: cambio constante, incertidumbre, modo colaborativo, transversalidad, integridad, confianza, flexibilidad, velocidad, conectividad, creatividad, innovación, curiosidad, probar cosas nuevas, tomar riesgos, customer centric, vivencias experienciales, movilidad, delegación, gestión por proyectos, constante aprendizaje, aprendizaje basado en los errores, humanizar el trabajo, coraje, combatir el miedo, crossborder (fijar la mirada en otros sectores), capacitar, hacer crecer a los equipos, personas, talento…dejarán de ser extraordinarios porque habrán pasado a formar parte de lo habitual.

Y aparecerán nuevas claves para triunfar, claves que seguramente hoy no podemos imaginar, a mí se me antoja que una de ellas será trabajar la conciencia de las organizaciones, ya no estaremos hablando de misión, visión, valores, ética, RSC, procedimientos, procesos, normas y demás, ni tan siquiera de emociones. Estaremos hablando de gestionar desde la conciencia, desde la espiritualidad. Conceptos que hoy no sé porqué generan una especie de alergia, conceptos ante los que todavía se conservan las barreras, intentando separar lo personal de lo profesional como si de verdad fuera posible, inventando una invisibilidad y una divisibilidad que no existen.

En esas nuevas tierras, trabajar para el beneficio del todo, el sentido del para qué, la trascendencia, la alineación de valores para un propósito superior, la gestión de las creencias, la integración del Ser, la integración del interior de las personas, serán las piezas clave. Actuar desde la auténtica libertad, desde lo que quiero crear, en lugar de desde lo que quiero evitar, superando los miedos, las vulnerabilidades, las máscaras, superando los egos.

El viaje a esas nuevas tierras no será fácil, ni seguramente lo rápido que necesitáramos, porque primero pasa por un viaje personal al interior, un viaje interior con sus indios, sus montañas, sus desiertos… sus oscuridades. Por una toma individual de conciencia que nos permita la permeabilidad suficiente para integrar al resto como un todo.

La buena noticia es que ya tenemos suficientes pioneros, los pioneros del siglo XXI, ya muchos iniciaron ese viaje, ya se oyen estos conceptos, incluso ya hay foros y congresos de management que los integran, ya se oye al fondo el trasiego de sus carretas.

“Ningún cambio sustancial es posible, sin un cambio de conciencia” (Liberto Pereda)

“..Trabajar la espiritualidad permite a las organizaciones disponer de personas libres y, a los directivos, entender que su propósito va más allá de ellos mismos. En definitiva, la espiritualidad hace que las personas sean más libres. Libres ante la crítica, libres para no caer en la inercia, libres para innovar, libres para hallar nuevas oportunidades… libres para ser más creativos…” (Eugenia Bieto)

 

 

Esto también pasará

SW_JasonHughesCuenta la leyenda que Salomón que en aquellos tiempos era joven e inexperto, estaba muy preocupado por la corona que pronto sería suya, le rogó a su padre que le dejara algo que pudiera serle de ayuda en tiempos de crisis. Su padre le dio un joyero que contenía una moneda. “Cuando te encuentres en aprietos, abre este estuche y mira la cara de la moneda. Pero cuando te encuentres en la cima del bienestar, vuelve a abrirla, dale la vuelta y mira el lado opuesto”. Los años pasaron y Salomón se encontró asediado por problemas graves, estaba abatido y apesadumbrado cuando recordó el consejo de su padre y abrió el joyero. En la cara de la moneda leyó las palabras hebreas: Gam zeh ya’avor que significan “Esto también pasará” Reconfortado por el mensaje, volvió a tomar el control de su destino, con confianza y decisión consiguió recuperar su trono y su riqueza. Otra vez en la cima de la gloria pensó de nuevo en la moneda y en su reverso. Si en los tiempos difíciles le había ayudado a superar todos los obstáculos cual podría ser el mensaje que la moneda encerraría para los momentos de gloria? Salomón abrió el joyero, tomó la moneda le dio la vuelta y leyó: “Gam zeh ya’avor” , “Esto también pasara” y así fue como Salomón se convirtió realmente en el ser humano más sabio de todos los tiempos.

Nada permanece, ya lo sabemos, podemos seguir aferrándonos al pasado, a historias que falsamente nos contamos y reconfortaron, explicaciones que ya nada nos aportan. Podemos seguir perjudicándonos, podemos seguir aplazando la mirada a la realidad, podemos seguir haciendo de avestruces, pero sabemos que ya pasó, que ahora es otra cosa, y negarlo no va a cambiar esa realidad, a lo más que  nos puede llevar es  a una mayor  indefensión ante una realidad que por serlo cae por su propio peso. Cuando nos decidamos a sacar la cabeza la cosa no habrá hecho más que empeorar, aunque sea sólo por el hecho de no estar en forma para afrontar, tanto tiempo con la cabeza bajo tierra disminuyen nuestras capacidades para mirar, caminar, conversar, decidir, actuar. Sabemos que la crisis ya ha pasado y esto es lo que nos ha dejado. Esto contra lo que muchos despotricamos en su momento y que sin embargo nos da la oportunidad de volver a lo más esencial, de recuperar nuestra verdadera naturaleza humana, de poner en juego todos nuestros recursos naturales, nuestras posibilidades.

Esconder la cabeza es pensar que la crisis pasará, pensar que las cosas volverán a ser como antes, esperar a que pase, querer congelar el estatus, aferrarse a lo que ya pasó, pensar que ya me salvé, que así ya estoy bien, que ya llegué…porque sea lo que sea en lo que estés… recuerda…esto también pasará.

Personalmente pienso que la crisis verdadera era la que vivíamos antes de la económica, en la que nos desconectamos de nuestra esencia, en la que nos creímos omnipotentes, nos tornamos pretenciosos, soberbios, lujuriosos, ambiciosos, sin una pizca de trascendencia, nos hicimos dueños de lo que nadie tiene, el control de las circunstancias.

Nos olvidamos de que solo tenemos lo que damos, nos olvidamos de que nada es para siempre, de que la vida no tiene garantías, nos creímos pisar tierra firme, pero no pisamos firmemente, cuando lo único que nos puede dar estabilidad es la firmeza de nuestros pasos para avanzar.

Y cuando ese terreno de certidumbre se tornó un mar de incertidumbre que es lo que siempre fue en realidad,…no supimos reaccionar, quisimos seguir caminando sobre el mar…empapados, ahogados, salados, helados vivimos en un mar, en un mar de incertidumbre y nos seguimos contando que no sabemos navegar. Dice Antonio Machado:

“Cuatro cosas tiene el hombre 
que no sirven en la mar:
ancla, gobernalle y remos,
y miedo de naufragar”

Ancla, gobernalle y remos, no sirven en este mar porque no se deja controlar, no hay timón que lo domine, ni ancla que lo vare, ni remos para este oleaje. Miedo a naufragar porque es el que nos hace esconder la cabeza como si en tierra firme estuviéramos y nos vamos a ahogar.

En este mar de incertidumbre sólo podemos navegar desde la confianza que despierta nuestra capacidad de decidir, de elegir, siendo responsables de nuestras vidas, porque no hay ningún otro salvavidas; teniendo la seguridad de que nos podemos enfrentar, buscando nuestras herramientas en el baúl de la esencia, siendo personas completas, practicando la resiliencia, la empatía, la paciencia, el respeto, el sentido del humor, la consciencia de uno mismo, la consciencia del otro, el perdón, la esperanza, la confianza…Desde la humildad del aprendizaje, desde la generosidad del amor. Estemos en mar abierto, estemos recalados, estemos en mar bravo, en mar manso, mar picado… Este mar sólo se puede navegar desde la esencia.

Este mar en el que nos encontramos no es otra cosa que el vaivén del fluir, del vivir la vida plenamente. Ahora arriba, ahora abajo, ahora un bucle, ahora un salto, ahora un remanso, ahora un sobresalto…sabiendo que esto también pasará.

Un abrazo!

Photo credit: Snapwire