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Como el algodón de azucar

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Como el algodón de azúcar, delicado, aromático, frágil, intenso, dulce, volátil, deseado, pegajoso, suave…esponjoso…

A veces con la sensación de quedarme atrapada entre sus hilos, pegada cual tela de araña, inmovilizada; a veces con la sensación de volar, fluir, a veces con la de esfumarme lentamente en los labios de alguien; a veces con la de desintegrarme con un simple soplido, o la de quedarme pegada, enredada, olvidada,  a veces sintiendo su deseo de devorarme. A veces poderosa bajo su color rosa. A veces…ligera como el aire, porosa, permeable, voluminosa. Sin forma determinada, líquida, gaseosa…

El algodón de azúcar no nació así, el azúcar requiere de un proceso de transformación a base de  fuego y aire, a base de dar muchas vueltas hasta casi volverse loca, hasta que la centrífuga consigue su efecto y surgen los hilos de azúcar y, de repente, crece, crece y crece y  en torno a su eje, toma su forma. Transformándose de sólido a líquido para poder volver a ser. El azúcar pierde su estructura rígida, perfecta, cristalina resultando unas hebras suaves, flexibles, amorfas. Resultando un dulce irresistible.

Como el algodón de azúcar, vulnerable.

Como el algodón de azúcar, amorfa.

Y ya no busco, ya sólo giro, sabiendo que el girar es mi motivo, es mi sitio. Ya sólo vivo, sabiendo que el vivir es mi lugar, mi proceso de mejorar, evolucionar. Consciente del fuego, del aire, de los giros, de la transformación. Consciente de mi eje, consciente de mis hebras, de la forma que voy tomando. Y ya no busco, ya soy, ya ando, caigo, acepto, me levanto, sano.

Como el algodón de azúcar, irresistible.

Se os quiere.

Photo credit: Pinterest

Executive o Life ?

imageEn muchas ocasiones me han preguntado exactamente a qué me dedico en esto del mundo del coaching, cuál es mi nicho de mercado, mi especialidad o en qué escuela me he formado, incluso cual es mi disciplina.

Muchas veces me han preguntado la diferencia entre executive y life coaching, me ha preguntado cuál me gusta más. Me han solicitado orientación sobre cual de ellas es mejor especialización.

Lo cierto es que no me dedico a “esto” del coaching, ya lo expliqué, para mi https://mayeutika.es/2015/08/18/ser-coach-es-una-filosofia-de-vida/. Ha sido y es parte de mi camino, está integrado en cómo yo vivo, en cómo yo hago.

Partiendo de ahí, para mi no existen nichos, ni escuelas ni disciplinas. Existen matices pero no distinciones de fondo.

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Ser coach es una filosofía de VIDA

baby-718146_1920Hace unos días leía en el blog de Paula Sopeña el post 5 motivos por los que a alguien que odie el coaching podría interesar este artículo. Me llegó a través de un retwitt de Elena Arnaiz y me sentó como agua de mayo! Precisamente había estado leyendo en un foro unos comentarios en cuanto al coaching que, la verdad, me habían dejado un poco de mal sabor de boca.

Es cierto, parece que de repente esto del coaching está de moda. Es cierto, parece que de repente se ha convertido en una salida profesional fácil, hay quien incluso se atreve sin formación alguna, quien se atreve con a penas formación, quien se atreve con mucha formación y poco sentimiento.

Es cierto, para la dimensión que está adquiriendo, es una profesión poco regulada, desvinculada de títulos universitarios o certificaciones que sean obligatorias para su ejercicio.

Es cierto, parece que la frontera con otras disciplinas es muy fina, ocupa un espacio que había quedado desierto, que desde mi humilde perspectiva, habían despreocupado esas otras disciplinas.

Mil cosas de las que se escriben sobre el coaching son ciertas, otras mil son dolorosas para quienes como yo entendemos el coaching más allá de un título, más allá incluso de una profesión, para quienes entendemos el coaching como un modo, una filosofía de vida.

Cuando me certifiqué, dentro del protocolo, además de jurar un código deontológico, teníamos que responder a la pregunta de qué es ser coach. Todavía tengo muy presente cómo me sentí ante esa pregunta.

Qué es ser coach Antonia? Esa pregunta se saltó todos los circuitos de la razón y fue directa a mi corazón. Ser coach es una filosofía de vida, ser coach forma parte del propio camino de desarrollo personal, es un reconocimiento al propio camino recorrido hacia nuestra mejor versión.

Porque…es cierto, no se puede Ser coach si no has recorrido tu propio camino, si no has entrado a ver qué hay, a ver qué pasa, a ver qué falta, a ver que sobra. A honrar la Vida.

No se puede Ser coach si no es desde la experiencia del camino en tu propia piel, si no es reconociendo tu propia imperfección, reconociendo que somos una eterna obra en construcción, eso sí! con mil posibilidades e infinitos recursos.

No se puede Ser coach si no es desde la humildad, desde la propia vulnerabilidad, desde la única certeza de que no hay nada cierto, ni buenos ni malos, ni correctos ni erróneos, ni más límites que los de la propia conciencia y aún así habrá que revisarlos.

Ser coach es ser curioso, explorador, compasivo, retador, amoroso, odioso…sobretodo ser coach es ser uno mismo, ser su mejor versión sólo desde ahí podemos acompañar a los demás de igual a igual, sin posicionamientos de dominio, sin control, sin juicios, prejuicios, etiquetas, ni nada que se les parezca.

Ser coach es acompañar desde la confianza de que todas las personas por naturaleza somos creativas, completas y llenas de recursos.

Ser coach es acompañar en el alumbramiento, al igual que en un parto, la matrona acompaña a la parturienta. La madre es quien da a luz, la madre es quien recorre el camino, quien vive con dolor y alegría el nacimiento; la matrona está allí “empuja un poco, un poco más; ya casi lo tenemos, respira hondo, suelta el aire…”

El coach acompaña ayudando a cuestionar esas creencias limitantes, esos límites imaginarios, ese lenguaje que destruye, esas perspectivas que nos castran, nos encarcelan, nos atrapan.

Cuando se consigue un cambio en el observador, en la perspectiva, en la mirada. Cuando de repente el coachee puede ver diferente, más allá de lo que veía, nuevas alternativas, nuevas posibilidades, aunque ya las tenía! Cuando se desvanecen las fronteras entre lo posible y lo querido. Es entonces que nace una nueva vida y es entonces que nuestros ojos se inundan de ternura y nuestra alma tiembla de amor ante esa nueva vida.

Un coach no es que sea optimista, ni happy flower. A un coach lo que le pasa es que confía en la vida y sabemos que aunque no podamos verlo, siempre nos acompaña con posibilidades infinitas.

Ser coach no es una profesión, Ser coach es una filosofía de vida que vivimos en todos los entornos de nuestra vida, el profesional y el personal, con los compañeros de trabajo, clientes, hijos, amigos, pareja. Con nosotros mismos. Y… nos encanta expandir de forma vírica, ésta nuestra filosofía.

Coach deberíamos Ser todos, te animas?

Un abrazo enorme, te deseo un feliz día!

Photo credit: Pixabay, baby

La respuesta no es la huída

rana-mundoDespués de mil explicaciones me dice… “Soy así Antonia” y se queda tan ancho o tan ancha, vamos anchísimos porque esta es un expresión sin pertenencia de genero y además universal. Existe en todos los idiomas una expresión que nos permite definirnos como algo estático, inamovible, de propiedades fijas, inmutables, sin posibilidades, condenados, etiquetados... y desde ahí, bien agarraditos a ese mundo inventado, nos decimos lo que podemos y lo que no podemos, desde ahí nos contamos nuestras historias y nuestros cuentos, montamos un mundo propio que justifica nuestros miedos, legitima nuestros límites para el cambio y reduce a la mínima expresión nuestras posibilidades de superación. Incluso, por si no nos pareciera suficiente, a fin de darle mayor solidez, anclamos esas nuestras historias en su marco social, religioso, político, económico o el que sea que nos parezca suficientemente sólido para los cimientos de nuestra historia, que tengan la consistencia del hormigón armado, no vaya a rodar el mundo y nos hagamos daño.

Está claro que no puedo ocultar mi aversión hacia la mencionada expresión, quizás porque la conozco demasiado bien, quizás porque un día fuimos intimas, quizás porque un día la creí…por lo que sea pero me produce una inquina profunda!

Y me produce inquina por el significado que le damos. Cuando decimos ese yo soy así, no es por el orgullo de serlo que sería fenomenal. Con esa expresión lo que manifestamos es nuestra renuncia, renunciamos a nuestro poder, renunciamos a nuestras posibilidades de crecer, de avanzar, de aprender, renunciamos a nuestra naturaleza humana primera de realización, ya lo dijo un tal Crisipo de Soli, no se cuantos siglos antes de Cristo “ El pasado pertenece al dominio de lo necesario, el futuro al dominio de lo posible”, en lenguaje de hoy que lo pasado, pasado está y el futuro está por ver… pero… cómo lo vamos a ver si no nos dejamos mirar? Si estamos en un estado constante de reconocimiento de nuestras limitaciones, de nuestras restricciones, de nuestras imperfecciones, de lo que nos falta? Ah!! Bueno, eso no estaría mal, claro que no, no estaría mal si fuera con el objetivo de actuar, pero no, no nos engañemos, no es ese nuestro objetivo, nuestro objetivo es precisamente el contrario…acabar de convencernos de que eso, sea lo que sea, no es para mi, porque… yo soy así!! Y ese ser así no me permite ni pestañear, como si fuésemos un gas ideal, constantes a igual temperatura… y en el mundo real ya os habreis dado cuenta de que la temperatura cambia…

Construimos el yo soy así desde el juicio de que no puedo ser de otra manera, privándonos de la minima dignidad, del mínimo amor hacia nosotros mismos y…yo me pregunto… si somos incapaces de amarnos a nosotros mismos, como vamos a ser capaces de amar? Si somos incapaces de creer en nosotros mismos, como vamos a creer en los demás? Y cómo vamos a pretender que crean en nosotros? Cómo vamos a pretender que nos amen, que nos quieran?

Si tu no crees en ti, por qué me pides a mi que lo haga?, si no crees en tus posibilidades por qué voy a creer que tu lo haces en las mías? Nos han enseñado que es egoísta, narcisista, prepotente, quererse a uno mismo, pero la realidad es que las raíces del poder, del aprendizaje, la fuente de energía de la transformación está en nuestro propio amor, el respeto hacia nosotros mismos, la confianza en nuestras posibilidades, la mirada hacia un futuro lleno de posibilidades que requiere de un presente de acciones de amor, de aprendizajes, de desafiar al que fuimos para ser el que hoy necesitamos ser y que nos permitirá ser el que en el futuro necesitemos ser y seguir fluyendo en el siendo.

Y es verdad, abandonar a nuestros antiguos personajes es un acto heroico, requiere valentía…y pues a sensu contrario… dejar que se queden sin más, sólo porque un día llegaron… es peor que un acto de cobardía, es un acto de abandono, de repudia, de anulación, es un acto de huída y en la huída no está la solución.

Si te gusta como eres, si te quieres tal cual, fenomenal!! Eso es lo importante, el resto vendrá. Pero si no te gusta, no estas satisfecho, si quieres cambiar, haznos un favor a todos, a ti el primero y hazlo!!, no eres así, no somos así, somos como queremos ser, somos como nos permitimos ser, en esta historia, los demás no tienen nada que ver.

Y si eliges el camino del cambio porque así lo quieres, inícialo desde el amor a ti mismo, desde el respeto a lo que has sido, a lo que eres y a lo que quieres ser. Los antiguos personajes, los antiguos patrones querrán volver, querrán volver en esos momentos en los que la voluntad flojea, cuando las cosas se ponen difíciles, cuando la guardia está baja. Querrán volver y decirte, ya te lo dije, eso no era para ti, tu eres así y… tendrás la tentación de dejarles pasar, de que vuelvan a tomar “sus posiciones” porque los rasguños te escuecen. Y quizás ganen y entren, pero estate tranquilo porque ya no encontrarán “su lugar” quizás se instalen un par de noches pero no más, simple y llanamente ámales porque forman parte de lo que fuiste, explícales qué quieres ahora, qué necesitas de ellos y si no te lo pueden dar marcharán y si sí pueden tu mismo querrás que se queden.

“Es difícil volar cuando esperas caída, es difícil soñar cuando no ves la salida…el latir más sincero, el misterio en el que creo aún sigue aqui…la respuesta no es la huída…” (Maldita Nerea)

Así es que te invito a que pongas el volumen al máximo y berrees lo más alto que puedas esta canción!! Salta hasta que se rompa el techo y  después decide si de verdad eres así o si vas a ser lo que de verdad eres.