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Absoluta y afortunadamente incompleta

cobweb-1629374_1920Estás muy callada, En qué estás pensando?

Te oí difuminado entre otras frases que retumbaban en mí, en aquel lugar, allá a lo lejos. Me di cuenta con tu llamada de que me había quedado en el mundo de mis reflexiones, donde todo se mezcla y se cuece a fuego lento. A veces pienso que ese mundo está en otra dimensión, allí se mezclan ideas, frases, imágenes inconexas y de repente algo sale, es como si tuviera subcontratado parte de mi Ser o como si ese lugar tuviera sus propios procesadores. Allí se acumulan a borbotones las últimas conversaciones, sensaciones, imágenes de estas semanas: ¿Cuáles son tus debilidades? ¿Fortalezas? Las funciones estratégicas están desapareciendo, el PSOE se abstiene, lluvias torrenciales, premios artificiales, tristeza, tus manos, no quedan huevos en la nevera…el olor del café que estábamos tomando, vuestras risas.

Callaba porque me sentía sin criterio en esos momentos, nada me parecía tan cierto como para exponerlo, ninguna realidad me parecía de suficiente peso, ninguna como para romper ese intenso momento.

Callaba porque estaba tomando conciencia de mi Ser absoluta y afortunadamente incompleto y a la vez bello. Grandes carencias y grandes virtudes, ninguna debilidad, ninguna carencia en realidad. Todo en sí, en su conjunto es lo que soy y es aceptándome como tal que me complemento, que me doy la oportunidad de Ser más.

Somos un punto de conexión de una red infinita de puntos interconectados, sólo reconociéndome y aceptándome contribuyo de manera plena y me dejo evolucionar. No se trata de yo, se trata de nosotros, se trata de tomar conciencia para dejarse complementar, la plenitud sólo llega a través del autoconocimiento y la generosidad de los demás. Complementándonos mutuamente.

Callaba porque tomaba conciencia de que sólo podré estar completa abriendo las entrañas, dejando entrar, mostrándome.

Callaba porque tomaba conciencia de lo miopes que podemos ser cuando nos creemos completos, miopes, prepotentes, vacios. Contándonos nuestro propio cuento, escuchando sus infinitas versiones, dándoles una vuelta más…

Callaba ante la impotencia de un lenguaje, de hechos externos que no comprenden que de eso no va el cuento, que no va de banderas, de colores, de ser más listo, más rico, más guapo, más inteligente, más de to, ni de que haya huevos en la nevera o no.

Callaba porque no encontraba las palabras y me desbordaba la emoción. 

Callaba porque en la simpleza de saberse incompleto las cosas son eso, más simples, no se necesita hacer “como si”, no son necesarios los análisis de los “y si”, ni llenar las maletas con “por sí”. En la simpleza del saberse incompleto el mayor reconocimiento son las manos que te recogen, los que recogen tus propias manos. 

Callaba porque en la simpleza de saberse incompleto el amor enternece, el amor cuece, el amor te hace, te crece.

Callaba porque sentí como el sufrimiento se esfumaba, ya sin nada más que enseñar. 

Callaba porque la brisa ya no me escocía. 

Callaba porque ya no eran fuertes ni el dolor ni el miedo.

Callaba porque es cuando me reconocí incompleta que me dejé en tus manos, dejé rodar mis lágrimas, dejé que me vieras y que con mis afortunadas carencias me amaras, me quisieras.

Callaba porque ese momento mágico no merecía palabras tan solo acompañarlo con unos Tientos y tu mirada.

Callaba y desde ese silencio sabes que te digo que te Siento.

Se os quiere!

Photo credit: Pixabay gotas

Pedir

hands_cuddle_affection_312928_oPedir, entre otras acepciones, la palabra pedir, la utilizamos para:

  • Expresar a alguien la necesidad o el deseo de algo para que lo satisfaga
  • Requerir algo, exigirlo como necesario o conveniente
  • Querer, desear o apetecer.

En función del contexto, sería sustituible por palabras con matices tan distintos como:

Demandar, impetrar, rogar, solicitar, limosnear, suplicar, exigir, reclamar, requerir, invocar, apetecer, desear, querer, tasar o valorar.

Etimológicamente viene de la Voz patrimonial del latín petere ‘dirigirse hacia un lugar’, ‘aspirar a algo’, ‘pedir’ si bien, en español solo ha conservado este último valor latino. Pertenece a la misma familia etimológica competir.

Pedir nos honra y qué poco solemos pedir y qué mal solemos pedir.

Me ha encantado su raíz etimológica “dirigirse hacia un lugar”, “aspirar a algo”, aunque en español se haya perdido! Hacia dónde nos dirigimos? A qué aspiramos? Qué necesitamos para ello? A quien se lo pedimos? Como si en una sola palabra se hubiera querido concentrar todo lo que necesitamos accionar para avanzar, saber a dónde vamos, saber a qué aspiramos, saber qué pedimos. Y si alargamos en la familia…Contra quien competimos?

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Que alguien me explique…

peony-rose-2-1193261Qué difícil escribir este fin de semana, qué difícil encontrar las palabras…de hecho esta es la enésima vez que me siento frente al ordenador, no hay palabras que expresen este dolor y, sin embargo, no lo podemos dejar en silencio, en un silencio que se entienda cobarde. Tampoco quiero que un hecho como el ocurrido ayer en Francia se convierta en un generador de entradas en el blog, en palabras vacías o en mensajes de venganza. Ni escribir de nuestras cosas como si no hubiera pasado nada.

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Descalzos

image“Todos sentimos anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la mujer salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche” (Clarissa Pinkola)

 

Acaba de llover intensamente, el olor de la tierra mojada invade mis sentidos, algo me impulsa a descalzarme y pisar tierra, andar descalza, cerca de la madre naturaleza, su voz me reclama. Siento la hierba mojada en la planta de mis pies, su savia mezclándose con mi linfa. Sigo caminando, descalza, las hojas de los árboles acariciando mi cara. Enlazada a un árbol, apoyo mi cabeza y oigo el latir de mi corazón a través de su tronco. Por unos instantes, somos uno, somos lo mismo, siento como sus raíces me asientan en la tierra, siento esa fuerza poderosa, esa que me conecta con lo que soy, con mi naturaleza salvaje, mi naturaleza sabia, mi naturaleza auténtica. Sigo oyendo ese latido, ese ritmo que me recuerda que estoy viva, que vibro. Ese ritmo que me recuerda mi sentido, mi Ser.

Y manteniendo esa sensación de vida, esa energía intensa que se me antoja infinita, que me hace sentir grande, fuerte, inmensa, poderosa, sin límites… me pregunto Qué sería capaz de hacer desde aquí? A qué me atrevería? Qué sería posible? Y tomo consciencia de que desde esa energía sería capaz de cualquier cosa, que desde ahí mi brillo apaga el de Sirio, que desde ahí se desvanecen mis miedos, mis dudas, mis complejos. Desde ese lugar, la serenidad me invade, la claridad me acompaña, no hay preguntas sin respuestas sé que las sabré encontrar, desde ahí sé que podré confiar al caminar.

Cómo hemos podido dejar de lado esa fuente de energía? Cómo hemos perdido, incluso olvidado, esa conexión? Cómo hemos podido dejarnos enajenar de esta manera tan brutal? Perdiendo ese recurso que nos hace creativos, ilimitados, poderosos.

Yo insistiré, insistiré todo lo que sea necesario para recuperarlo. Me entristece cuando nos veo desconectados, me entristece cuando vamos ciegos, obcecados, cuando limitamos nuestros pensamientos a los límites de lo que alguien definió en un momento, en algún lugar como lo correcto. Me entristece cuando escondemos nuestros sentimientos, cuando dudamos de ellos y no nos atrevemos. Me entristece cuando encerramos, desechamos nuestra intuición, nos avergonzamos de ella porque no encontramos razones que la sostenga, cuando la única razón cierta es ella misma. Me entristece cuando nos enterramos en el hacer, hacer, hacer y más hacer, sin sentir, sin Ser. Cuando en realidad ya ni pensamos, cuando nos reducimos a un programa, a un mecanismo. Cuando incluso desaparece la intensidad de lo que hacemos, cuando ni tan siquiera recordamos el para qué, el sentido de lo que estamos haciendo. Me entristece cuando nos enajenamos de esa nuestra naturaleza salvaje.

No lo permitas, obsérvate e intenta recordar cuál fue el inicio, para qué te levantas cada mañana, para qué estas respirando, para qué estas en ese trabajo, para qué estas con esa persona, para qué elegiste esa carrera, para qué de ti? Revisa el sentido de lo que haces, revisa como te hace sentir, revisa hacia dónde quieres ir y si realmente es hacia donde te diriges. Lo más probable es que de inicio duela porque te hayas despistado, porque no encuentres el sentido de este momento, porque no encuentres tus respuestas, porque encontradas quizás debas acometer cambios, quizás debas tomar decisiones, quizás debas cortar lazos, romper rutinas, tirar mecanismos oxidados. Lo más probable es que no te guste lo que veas, que se te haga imposible lo que deseas, que no sepas por dónde empezar, que pienses que has perdido la cabeza y un mil de dolorosos etcéteras. Son buenas noticias!! No hay crecimiento sin dolor, no hay aprendizaje sin sarampión, no es gratuito salir de la zona de confort.

Te aseguro que después de eso tus pies pisarán firmes la tierra, tu corazón latirá con fuerza, sentirás la libertad, la liviandad, la serenidad de quien vive con sentido, de quien protagoniza su destino, de quien decide su agenda, de quien elige a sus compañeros de camino, de tu Ser.

Atrévete, camina descalzo, abraza un árbol, siente en él tu latir, siente en ello tu fuerza, tu naturaleza salvaje, que no quede recodo sin descubrir, que no quede emoción sin vivir. Que no vuelvas a quedarte descalzo si no es para bailar!

 

Un abrazo!

Cuestión de orden

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“Estar vivos significa ganarnos el derecho a decir lo que deseamos decir, a ser lo que deseamos ser y a hacer lo que deseamos hacer” (Merlín)

Miro a mi alrededor y, a estas alturas del curso, veo muchas caras cansadas, algunas doradas por el sol, todas de mirada triste, perdida, algunas agotadas. El comentario general es el de que menos mal que ya llegan las vacaciones, ya no puedo más, menos mal que podremos desconectar y cargar pilas. Días de descanso se avecinan, ya se anuncian, los más afortunados pondrán tierra de por medio, quizás a descubrir otros lugares; otros se quedarán más cerca, todos deseando escapar, llenar ese tiempo con otras actividades que les permitan huir de este lugar, dejar de pensar en los problemas de cada día, dejar atrás la presión, los horarios, el traje, reuniones, tensiones…

Es una especie de ciclo que se repite cada año y no nos damos cuenta? Somos como hamsters dando vueltas y vueltas a la rueda para, en realidad, no movernos del mismo lugar, porque ya lo sabes, a los pocos días de la vuelta… todo seguirá igual, exactamente igual que ahora.

Qué es lo que está fallando? Cargamos energías unas semanas, apenas unos días, para descargarla el resto del año, Qué es lo que estamos haciendo? A dónde nos lleva todo esto? De qué necesitamos descansar? De qué necesitamos escapar?

La respuesta fácil es la de que necesitamos descansar de los trabajos, que la presión estos últimos años está siendo tremenda, que cualquier acción cuesta mucho más. A eso algunos añaden que por casa las cosas tampoco andan demasiado bien, que los hijos, la mujer, el marido, la suegra, los gastos y un largo e inmenso etcétera de circunstancias que hacen imposible la respiración, que tornan inapropiado cualquier comentario, irascible el carácter, ya no queda espacio… Se necesita descanso.

Pienso que todas las causas responden a una máscara, a un personaje, un rol, un añadido. Al rol profesional, al de padre, madre, esposa, marido, amigo, vecino… Roles que constantemente estamos desempeñando, la mayoría de veces en simultaneo. Cómo no vamos a agotarnos? Dónde quedas tu? Dónde has dejado tu espacio? Recuerdas quién eres? Quien eres cuando no eres el profesional, padre, madre, esposa, marido, amigo, vecino..? Dónde quedó lo que tu quieres? Quien serías hoy si dejaras de ser el profesional, padre, madre, esposa, marido, amigo, vecino?

Pienso que el problema radica en que nos hemos olvidado de lo nuestro y hemos hecho nuestro lo que nos dieron, nos dijeron o con lo que nos confundimos en un momento dado, en un cruce de caminos. No digo que no seamos profesionales, padre, madre, esposa, marido, amigo, vecino… pero esos son roles externos, roles temporales que si no se desempeñan desde el Yo de cada uno, acaban con el uno. Confundimos lo que estamos haciendo con lo que somos, vamos robando espacio a lo que somos con lo que estamos haciendo, es como alterar el orden natural, no es sostenible en el tiempo, nos desgasta hasta que no hay descanso que reponga ese cansancio.

Nos hemos olvidado de dejar espacio para el cuidado de uno mismo, para estar conectados con nuestra esencia, con la que de verdad nos da alimento, energía y fuerzas. Con lo que fuimos incluso antes de nacer, nuestro faro en la noche de los días, la fuente que calma nuestra sed, el nutriente de la serenidad y el equilibrio, el ansiolítico natural, nuestro termómetro vital. Nos hemos olvidado hasta el punto de que no sabemos estar con nosotros, no sabemos estar solos sin hacer nada, tan solo observándonos, recordándonos quienes somos, revisando nuestros sueños, ilusiones, observando nuestro cuerpo, siendo consciente de nuestras tensiones y distensiones. Necesitamos llenar el tiempo de actividades, obligaciones reales o no, llegando incluso a pensar que estar contemplativo con uno es una pérdida de tiempo, desaprovechar la vida y ahí que vamos buscando cómo llenar ese tiempo, actividad, actividad, actividad…rodando sin parar. Cuánto hace que no pasas media hora contigo? Cuánto hace que no conversas conscientemente contigo, porque conversar ya se que conversas pero en el presente, sin revisar lo que pasó, sin proyectar lo que pasará, sé sincero contigo, Cuánto hace que no lo haces? Cuándo fue la última vez que te paraste contigo? Ah que no puedes… Entonces cómo sabes qué es lo que deseas decir, ser y hacer? Si no paras, reflexionas, revisas y anclas en tu Ser, cómo sabes que estás vivo? Qué diferencia hay entre lo que haces y “pasar” el tiempo? Cual es tu meta, tu objetivo? Si todos tus anclajes los tienes fuera, si todo Tu depende de los demás… Cual es tu margen para vivir? En manos de quien estás dejando tu felicidad? Cómo pretendes no estar agotado?

Cuando anclamos nuestros proyectos a la esencia de nuestro Ser, no nos agotamos, es imposible porque la energía de la esencia es infinita. Pero para eso necesitamos dedicarnos nuestro tiempo, conectar para no necesitar desconectar, bucear hacia uno mismo, ver lo que hay dentro, descubrir que no todas las luces son brillantes, ni todas las sombras oscuras; recuperar el orden natural, primero yo y después todo lo demás.

Si de verdad te quieres, si de verdad quieres a los tuyos y a lo que haces, pruébalo! Prueba a dedicarte unos minutos cada día, solo para ti, para reencontrarte, para reconocerte, para saber quien eres. Verás como el cansancio va disminuyendo, tu mirada va recuperando su intensidad, tu sonrisa se instala de nuevo en tu rostro, verás que vuelves a respirar, a palpitar a vibrar. Verás como vas recuperando para ti, tu Vida.

Es sólo una cuestión de orden, cuestión del orden natural.

Un abrazo!!

Os dejo con Cary Pierce “Speed”
Here I am again Tried to run back home
(Aquí estoy de nuevo, intentando volver a casa…)

Photo credit: Pixabay- Chinese live