Archivo de la etiqueta: #conflicto

La verdadera conversación prende fuego

poker-1798037

Hace ya un par de años escribía, en este nuestro espacio, sobre nuestra naturaleza relacional y la necesidad de mantener aquellas conversaciones  que consideramos “importantes”  y que, sin embargo rehuimos  generalmente porque los miedos se apoderan de nuestra voluntad, miedos de muy diversa naturaleza y un solo objetivo, que es bloquear nuestra necesidad más auténtica de relacionarnos de una manera sincera, a corazón abierto.

Nuestras relaciones personales se configuran a partir de las conversaciones que mantenemos con los otros, conversaciones y relaciones son una misma cosa. Mantenemos una relación con alguien mientras estemos en una conversación abierta y continua, si por cualquier razón la conversación se interrumpe o termina, la relación también se interrumpe o termina… Por más que aparente lo contrario.

Hace unos días, llegó a mí la siguiente cita de Theodore Zeldin:

La verdadera conversación prende fuego. Se trata de algo más que emitir y recibir información. (…) En la conversación no se trata sólo de conseguir información o compartir emociones, ni es únicamente una manera de meter ideas en la cabeza de los demás. (…) La conversación es un encuentro de mentes con recuerdos y costumbres diferentes. Cuando las mentes se encuentran, no sólo intercambian hechos: se transforman, se remodelan, extraen de ellas implicaciones diferentes y emprenden nuevas sendas del pensamiento. La conversación no sólo vuelve a mezclar las cartas, sino que crea cartas nuevas”.

Dicho esto, entenderéis que no sepa  qué más añadir, me parece precioso!! Cómo a través de la verdadera conversación somos capaces de desarrollarnos, de estar más cerca de la verdad, de gestionar los conflictos, de aclararnos a nosotros mismos, de acompañar al otro, de intercambiar, de crecer, de aprender, desaprender, ajustar, reajustar, descubrir, reprogramar, crear…

Quizás, caer de nuevo en la queja de  qué pocas conversaciones reales mantenemos. Quizás hacer la autocrítica, quizás poner en estas líneas una reflexión compartida que nos permita seguir avanzando.

A mi sentir, es curioso que no acabemos de sacar todo el jugo al lenguaje, a nuestra capacidad de relación, de interacción. Creo que escribimos mucho sobre relaciones tóxicas y cómo afrontarlas o eliminarlas de nuestra vida. A veces siento que acumulamos herramientas como el que acumula armas, para ir a la guerra, a la conquista, en defensa. Como para sobrevivir en un entorno poco favorable. En pocas ocasiones leemos artículos que nos animen a ser curiosos con los demás y con nosotros mismos. Que nos animen a descubrir qué hay detrás de esas relaciones tóxicas o de esos entornos poco favorables, que nos animen a descubrir por qué nos resultan de ese modo, a descubrir dónde está la toxicidad, a enriquecer nuestra verdad, a mantener conversaciones en las que podamos expresar y escuchar desde la intención de crear algo nuevo, no desde el querer ganar, brillar, conquistar. O si, pero querer ganar, brillar, conquistar una verdad más enriquecida, una relación más respetuosa para con todos.

En demasiadas ocasiones soy testigo de conversaciones planteadas en términos de ganar/perder, con objetivos preestablecidos que no somos capaces de remodelar en base a nuevas informaciones, enredándose en una especie de espiral hacia quién tiene la razón, en la que se difumina el contexto, en la que se pierde el verdadero objetivo de. En ocasiones a grito pelado, en ocasiones bajo exquisita forma y escaso fondo.

En demasiadas ocasiones escucho eso de ya he hablado con, ya se lo he dicho, cosa que ya me satisface porque supone que se ha tenido la valentía de afrontar esas conversaciones. El siguiente nivel o el único, en realidad, es el modo en el que las afrontamos. Estamos dispuestos a prender ese fuego del que nos habla Zeldin? A crear nuevas cartas?  O seguiremos enredados en nuestras metas y nuestros miedos?

Creo que fue  Anne Dickson quien afirmó que  “En una conversación, lo que recibimos suele ser reflejo de lo que damos”  Estamos dispuestos a investigar, a experimentar sobre esta afirmación? Estamos dispuestos a “arriesgar”? A aceptar que no estamos en posesión de toda, ni gran parte de la verdad? Para que no? Cuál es nuestro beneficio real al no prestarnos al experimento? Yo misma me regaño por no hacerlo más a menudo, por perderme en mis propios registros. Realmente, el resultado más bonito, lo he podido sentir cuando me he dejado en el fluir de una conversación, cuando me he dejado ser curiosa, cuando he prestado interés sincero en lo que allí ocurría, cuando he dejado un espacio de crecimiento a mis palabras, a mis pensamientos, cuando huyendo de batallas, hemos sido capaces de entrelazar pensamientos y palabras.

“La conversación no sólo vuelve a mezclar las cartas, sino que crea cartas nuevas”.

Barajas?

Se os quiere!

Os dejo con Yuna y Deeper Conversation

“And if you don’t mind
Can you tell me
All your hopes and fears
And Everything that you believe in
Would you make a difference in the world
I’d love for you to take me to a deeper conversation
Only you can make me
I let my guard down for you
And in time you will too”

 

 

Photo credit: Pixabay Póquer

NO!!!!

nooMe gustaría a través de este post, dar una visión diferente del “no”, a ver si, entre todos, le damos su lugar en nuestro camino de crecimiento. Es una palabra clave para ello, una palabra mágica, de esas que construyen realidades y sin embargo la tenemos normalmente capada, castrada, apartada, prohibida, maldecida.
Normalmente no nos gusta decir que no.
A veces no nos gusta decir que no, por no perdernos oportunidades. Eso les pasa a los curiosos, a los exploradores, viven en el mundo del sí o del por qué no? Porque les gusta abarcar cuanto más mejor y luego pasa que el que mucho abarca poco aprieta.
A veces no nos gusta decir que no, por no molestar al otro, por si no me querrán, por agradar. Eso les pasa a los serviciales que son felices con la felicidad de los demás o eso dicen.
A veces no nos gusta decir que no, por ayudar, contribuir, porque nos hace sentir indispensables. Eso les pasa a los salvadores del mundo que o son ellos o no hay nadie.
A veces no nos gusta decir que no, por no enfadar, por no levantar vientos, por evitar un conflicto. Eso les pasa a los temerosos que lo hacen escudándose en honor a reine la paz.
A veces no nos gusta decir que no, por no destacar, por seguir la línea, ser uno más. Eso les pasa a los escurridizos, a los que no quieren brillar amparados en que brillen los demás.
A veces no nos gusta decir que no porque alguien nos explicó que no es de buen samaritano, que es de egoístas, como si ser egoísta fuera algo malo.
A veces no nos gusta decir que no por mera vergüenza a mostrar lo que necesitamos.
A veces…
A veces me he encontrado sin poder decir que no por no perderme la oportunidad, por no molestar, por salvar, por no enfadar, por no destacar, por…. A veces somos curiosos, a veces serviciales, a veces salvadores, a veces temerosos, a veces escurridizos, a veces samaritanos, a veces vergonzosos…
Sea como sea, somos capaces de encontrar mil motivos, mil razones para no pronunciar el adverbio.
Y ya la tenemos liada, ya sabemos entonces lo que nos pasa, nos saturamos, no llegamos, nos frustramos, nos ahogamos, nos agotamos, nos enfadamos, no saboreamos, ni disfrutamos. En algunas ocasiones explotamos. Donde no queríamos decir que no…acabamos gritando; donde queríamos disfrutar al máximo…nos acabamos amargando.
Y esto es tan común, que si escribes en el buscador “decir no” saldrán millones de artículos, libros, recomendaciones en torno al tema. De hecho, yo me resistía a escribir sobre ello…uno más!! Pero es que parece que no nos damos cuenta.
Como en todo lo dual, el sí, no existiría sin el no. Si no incluimos el no, estamos excluyendo el sí con todo su significado, con toda su entrega…emitimos un sí capado, falso, opaco, condicionado, sometido, subyugado. Nosotros mismos nos presentamos de esa manera, capados, falsos, opacos, condicionados, sometidos, subyugados. Al evitar el no, nos evitamos, evitamos nuestras necesidades, evitamos nuestros límites, nuestros valores. Al privarnos del no, nos privamos y privamos a los otros de nuestra contribución de valor, de nuestra perspectiva, de nuestra realidad, de nuestro saber hacer, decir, ser y sentir. Al limitar al no, nos limitamos y sin embargo no respetamos nuestros límites y, en el fondo, tampoco los límites de los demás pues los pasamos cual meras señales de tráfico, sin mostrar el respeto que unos y otros se merecen, nuestros límites marcan nuestra legitimidad.
Evidentemente que no digo que el no reine nuestras vidas, abogo por darle su lugar, el lugar que necesitamos que tenga para seguir creciendo, para seguir evolucionando.
Cuando decimos no honramos tanto como cuando decimos sí, siempre y cuando uno y otro sean sinceros, auténticos, respondan a nuestras necesidades, a lo que queremos, a nuestros límites, al disfrute. Un no, no significa romper nada, siempre puede ir acompañado de una opción que encaje en nuestras necesidades. Y no pasa nada si se dice sí en consideración del otro cuando es auténtico, cuando borró nuestro no. El matiz viene cuando decimos sí por razones que nada tienen que ver con el amor a uno mismo, al otro. Cuando responde a razones enclavadas en el miedo. Es entonces cuando nos perdemos.
Qué hubiera pasado si siempre nos hubieran dicho si?
Ahí dejo esa reflexión, quizás sea un buen ejercicio, recuerda los no que has recibido, sé consciente de a dónde te han llevado, si te han ayudado, qué puertas te abrieron si es que lo hicieron, o que puertas cerraron para que se abrieran otras…

Os dejo con el poema de Hugo Finkelstein “NO”:
“Es un No, para el otro porque ya lo fue para uno mismo”

Mil besos!

Photo credit: Pixabay YES/NO

 

Alas quebradas

FullSizeRender-1El sol apenas despuntaba por detrás de las montañas, el aire fresco del amanecer entraba por mi ventana, despertándome suavemente, trayéndome de nuevo a este mundo, a través del sabor de los sueños. Me encanta adivinar el canto de los pájaros cuando estoy en ese despertar, oyéndolos cada vez con mayor claridad, ellos también despiertan.
Olor a café.
Estaba tan bonita la mañana que decidí romper mis compromisos con las tareas cotidianas y salir a pasear por el bosque cercano, buena música, buen paso. Seguro que las tareas me iban a esperar!
Un movimiento extraño entre las ramas de un árbol, llamó mi atención, no cesaba el tembleque como si alguien lo estuviera vareando…pero haber, no había nadie. No miento si digo que me asusté, osos no hay por la comarca, jabalíes tampoco…pero cómo narices se estaban moviendo de esa manera las ramas??
“Hola”
El saludo me sacó de mis pensamientos. Era fruto de mi imaginación? Seguía sin ver a nadie alrededor.
“Hola! Aquí arriba”
Con el corazón disparado alcé rápidamente la vista, antes no distinguí a nadie allí arriba… ahora tampoco, me estaba volviendo loca?
El movimiento de las ramas cesó en seco.
“Hola! Has madrugado! Estoy aquí volando, arriba!!”
Era ese pájaro el que me estaba hablando? Ese pardal tostado? Un gorrión ordinarius? Estoy despierta o soñando? Aquel pájaro me miró, alzó su cabeza hacia el cielo, el pico alineado con el infinito del universo, con un porte de nobleza, en pose de sapiencia y empezó a aletear con fuerza, sin perder la postura, mucho menos la compostura. Sin embargo…no alzaba el vuelo, las patas agarradas a aquella rama… Ahora entiendo el vareo!
Qué estás haciendo? Le pregunté
Volando, es que no lo ves?
No, no lo veo porque no lo estás haciendo
Cómo que no! No ves mis alas como se extienden, suben y baja? No ves cómo estoy dibujando en el cielo?
Es que ese bicho, no se daba cuenta de que no volaba? De que estaba siempre en la misma rama? Empezó a cantar, yo…yo no sé cómo cantan los ángeles del cielo, pero debe ser algo parecido a aquello. Era una melodía envolvente, rítmica, viva, vibrante y a la vez serena. Y allí estaba cantando, moviendo las alas, la cabeza seguía levantada…las patas en la rama.
Y… qué estas dibujando en el cielo?
Quiero dibujar un nido enorme, para encontrarnos todos los nuestros, pero no llego y empiezo a estar cansado.
Has probado a soltarte de la rama?
No puedo!!
Por qué no puedes? No lo entiendo. Eres un pájaro, no un gusano y hasta los gusanos se bajan de los árboles!
Es mi rama! Donde nací y donde me he criado. Esta rama me ha acogido en los días de lluvia, me ha resguardado del sol, me ha protegido de las rapaces y los rapaces. Ha saciado mi hambre, incluso su savia ha calmado mi sed. Es mi hogar y donde mis crías nacerán y se criarán.
Pero…entonces… Cómo vas a dibujar tu nido en el cielo?
Con mucha voluntad y esfuerzo!!
Pero si no puedes llegar!! Ya puedes esforzarte que si no sueltas la rama no vas a llegar. Y en qué nido acogerás a tus crías? Tendrás que ir a buscar ramas, ya casi nada queda del que fue tu casa.
Es suficiente, calla y sigue tu camino ya!!
Se puso a cantar de nuevo y… seguí mi camino, mientras me alejaba, su canto invadió todos mis sentidos. Era una melodía tal… que no encuentro las palabras que la describan, si las emociones que me provocaba, era un mix entre felicidad y tristeza, pasión y resignación, energía y agotamiento. Paró en seco! Casi le podía oír jadear, volví mis pasos atrás, Cómo lo iba a dejar? Parecía descansar por unos momentos, dormido? Extenuado? Me senté en una roca cerca del árbol. A los pocos minutos empezó de nuevo. Pasaron las horas y allí seguía con el mismo tesón, la misma ilusión de volar y dibujar un nido en el cielo donde encontrarse con todos los suyos. Las patas aferradas a la rama, me parecía dulce y cruel a la vez. En silencio le observaba, más horas que pasaban, caía la tarde, sus alas cada vez en un movimiento más lento, la cabeza baja, el pico mirando al suelo…ya no cantaba.
Por qué no descansas? Quizás mañana puedas verlo de otra manera.
No puedo, debo aprovechar la luz del día, de noche no veo el dibujo, me lo tapan las estrellas.
Desde aquí no creo que puedas verlas. Oye, no te gustaría llevar ese hermoso canto a otros lugares del mundo? Donde puedas alegrar y apaciguar otras almas?
Si, pero ya sabes que no puedo soltar la rama
Una lástima, harías mucho bien! Oye…no te duelen las alas? Parece que de tanto esfuerzo se vayan a quebrar y … no sé…ya no podrías volver a dibujar nunca más, sería difícil que con los tuyos te pudieras encontrar, no te parece? Oye… tu crees que esa rama que tanto te quiere, que tanto te ha dado…se molestaría porque la dejaras un rato? Tu crees que se molestaría si la dejas un ratito por tan noble acción? Tu crees que estará feliz de que renuncies a tu naturaleza de volar? Tu crees que no le gustaría presumir de que ese canto es del pájaro que crió? De que ese mismo pájaro dibujó un nido gigante en el cielo? No te parece que ser tu mejor versión fuera, quizás,  el mejor homenaje?
La noche nos arropó a los dos, cubriéndonos con el manto de estrellas más tupido que jamás habían visto mis ojos. Primero él, después yo, ambos caímos en un profundo sueño.
El aire fresco del amanecer acariciaba de nuevo mi cara, la luz tenue del sol…pájaros que cantan… Esa melodía que jamás olvidaré… Abrí los ojos y allí estaba, aquel pájaro, con ese porte de nobleza, esa pose de sapiencia, moviendo sus alas… En mi ventana!! Dí un salto de la cama, me asomé y, antes de que el sol lo rompiera, pude ver un enorme nido dibujado entre las nubes, con una gran manada de pájaros, todos con el mismo canto.
Y ante tal espectáculo… me pregunté…de qué rama me desprenderé hoy?
Olor a café.

Ética si, pero… qué Ética?

1b_etica_y_moralEstos días atrás asistí a un espacio de diálogo sobre ética y empresa.

Hoy revisando mis notas sobre el evento, veo que lo único que escribí es:

“Ética es crear espacios de justicia y libertad”, “El camino más corto es el que pasa por los demás”, “Hay que poder vivir con el relato de uno mismo”, “No sólo se contagian las enfermedades, también se contagia la salud”

Curioso, nada de las empresas…quizás sea porque al final y, al prinicipio, allí donde estemos las personas (que dónde no) todo pasa por nosotros y nuestra actitud. Las empresas pueden tener sus planes, sus misiones, sus valores, sus códigos éticos, sus sistemas de responsabilidad social…Lo que quieras, pero quienes somos, somos las personas, quienes hacemos, quienes actuamos, quienes consentimos, quienes omitimos, quienes decidimos, quienes respetamos, quienes…somos nosotros.

Somos nosotros con todos nuestros colores, matices, culturas, creencias, políticas, religiones. Con nuestras experiencias, nuestro expertise y nuestras incompetencias. Nuestras expectativas, nuestras pulsiones, nuestro pasado, nuestro presente, nuestras dudas sobre el futuro, nuestras dudas sobre la imagen que de nosotros tienen los demás, nuestras falsas seguridades, nuestras falsas verdades… nuestras desconfianzas ante lo desconocido, ante lo diferente, ante lo no presente, ante lo escondido…nuestra propia imagen sobre nosotros mismos, nuestros egos… Una madeja de emociones, una madeja enredada. Madeja liada, quien te devanará?

Visto así lo de la ética parece un imposible. Lo que sea justicia para mi, mi concepto de justicia, no lo será para ti. Lo que yo considere mi libertad, quizás atente contra la tuya; lo que para mi es una verdad absoluta, para ti puede ser la mayor gil…que hayas escuchado jamás… Quizás yo puedo vivir con mi relato, pero y tu? Puedes vivir tu con mi relato?… Quizás yo tampoco con el tuyo… Quién es el sano, Quien es el enfermo? Quien es el que sabe? …Qué es lo que sabe?

Cómo nos vamos a entender? Cómo nos vamos a poner de acuerdo sobre lo que es ético o no si los puntos de partida, las creencias, las bases son tan diversas? En algún caso opuestas, a veces excluyentes. Tiene esto solución? o…no? Necesita solución o podemos seguir viviendo cada uno en nuestro salón sin espejos? Sin ventanas, sin aire fresco.

Yo supongo que no será tan fácil cuando llevamos tantos siglos hablando, escribiendo, estudiando sobre el tema y ya no digo cuando ampliamos de lo micro de nuestro día a día a lo macro de la humanidad…de mi pequeño ovillo liado a la inmensidad.

Hace ya unos cuantos años, acudí a una especie de retiro no religioso pero si muy espiritual en UK. Allí nos encontramos más de 200 personas de 90 nacionalidades diferentes, diferentes creencias religiosas, diferentes vivencias políticas, diferentes entornos vitales… con el objetivo de construir durante aquellos diez días nuestra propia organización, nuestra propia comunidad. Experimentando precisamente lo que he relatado, experimentado nuestra diversidad y cómo esa diversidad nos facilitaba o dificultaba el construir nuestra comunidad, nuestro sistema particular, un sistema en equilibrio. Allí se produjeron momentos únicos… Una cristiana australiana con todo su dolor reconocía su incapacidad para reconocer la legitimidad de otra religión, por sentir que si lo hacía dejaba de ser leal a la suya. Un sacerdote protestante americano, abrazó a una mujer palestina, pidiéndole perdón. Un mediador de Myanmar habló sobre su sentimiento de libertad. Una española un poco confusa era cargada a espaldas de un británico…dejándose llevar.

Aquella fue mi primera y más grande cura de humildad, quien sabe qué, quien está en posesión de qué verdad, qué es lo importante para vivir en comunión en comunidad? Para que un sistema funcione con todo su potencial? Se produjeron cientos de conversaciones, conversaciones a uno, a dos, a veinte, a cincuenta, a doscientos… conversaciones con el objetivo de entender, de conocer, de construir, de respetar, de convivir, de ampliar, de enriquecer, de transformar. Conversaciones sin ego, sin juicio, sin interpretar… pero primero hubo que escuchar a cada ego, a cada juicio, a cada interpretación… Buscar los puntos de encuentro, construir sobre ellos y nunca olvidar que esa era nuestra razón de ser, nuestro propósito último, construir un lugar de convivencia.

No aspiro a arreglar el mundo, hace tiempo que superé mi prepotencia, tengo mi propia madeja que desliar, que devanar, que me resulta mucho más dificultoso arreglar…Tengo mi propio ego, mis juicios, mis interpretaciones, mi pasado, mi presente, mi futuro, mucho por devanar.

Aspiro  a poder vivir con mi propio relato, siendo un relato que pase por mi y por los demás, un relato que facilite construir a mi alrededor espacios vitales de justicia y libertad, contagiándome de la salud de los demás. Quizás fuera por eso que el otro día no necesité tomar ninguna nota más. Quizás sean esas nuestras pequeñas grandes éticas las que nos lleven a la Ética de la humanidad.

Me ayudas con mi relato? Me ayudas a construir ese espacio? Tráete algún amigo más, ya sabes, cuantos más y más variados, estaremos más acertados.

Un abrazo!

Pequeños – Grandes desencuentros

imageEs que no lo ves?, por qué estamos discutiendo?, No entiendo por qué me estas explicando esto ahora!?, Dónde quieres ir a parar? claramente estas equivocado, Vas muy perdida, A santo de qué?, Esto no es lo que habia pedido, Esto no es en lo que habiamos quedado, No es lo que había pensado, Demasiado tarde!, Cuanta mediocridad!, Es que no te enteras!

Cuántas veces a lo largo del día utilizamos estas u otras expresiones semejantes? A veces verbalizadas tal cual, a veces expresadas con gestos o miradas, a veces una combinación de todo. A veces sólo pensadas pero muy sentidas. En casa, en la oficina, en la cola del metro, comprando el pan… Cada día parece que hay una especie de confabulación en contra nuestro y decimos aquello de  “cuando vuelva a nacer quiero ser….”. Como dando por perdido que aqui y ahora podamos hacer nada para resolver estos pequeños-grandes desencuentros.

Cuando soy testigo de alguna de esta escenas, no puedo dejar de recordar la historia de aquel turista que visitaba Barcelona con un mapa que se terminaba en Paseo de Gracia con Diagonal y no podía llegar a la Sagrada Familia. Por más vueltas que le diera a su mapa, alli no estaba la Sagrada Familia, no podía llegar y no lo hubiera hecho si no hubiera preguntado, movido por su interés, él sabia que habia algo más, que algo le faltaba  y supo buscar, pero antes quiso  darse cuenta de que algo le faltaba, quiso buscar y al encontrar pudo completar su visita.

Cómo sabemos nosotros si nuestro mapa está completo? Cómo sabemos si se han producido cambios que afectan a nuestro mapa? Le hemos dado las coordendas al otro? y si sí qué coordendas le hemos dado? Conocemos el mapa del otro?

Nos movemos en el mapa de lo que hemos aprehendido, de lo que sabemos y con esa información nos movemos en nuestras relaciones, dando por sentado que todos tenemos el mismo mapa o uno muy parecido. Dando por sentado que tenemos las mismas perspectivas o muy parecidas, los mismos datos, la misma mirada. Pedimos, damos, actuamos, nos comprometemos, decidimos, en función de ese mapa. Incluso si no estamos atentos ,aprendemos desde nuestro mapa, porque el mapa es nuestra mirada es cómo vemos y nos situamos en el mundo, es cómo sabemos y podemos estar, el mapa es un tesoro en si mismo, pero está incompleto…… imagePodemos imaginar cómo sería si pudieramos completar nuestro mapa con el de los demás?  Si pudieramos ver y entender qué hay más alla de las fronteras de mi mapa?  Si pudieramos ampliar territorio, enriquecer la mirada. Quizás descubriéramos  un mundo de nuevas posibilidades, quizás aprendiéramos  otro lenguaje que nos pemitiera entendernos con el otro, quizas nos evitara más de un disgusto, mas de un desencuentro.

imageTanto el que ve el 6 como el que ve el 9 tienen razón y los dos lo ven con claridad, es la diferencia desde donde lo ven? Nadie puede negarle al rinoceronte pintor que su pintura es realismo puro, aunque nosotros no podamos verlo así. Si quieres ampliar tu mapa, tu mirada, te propongo que la próxima vez que te encuentres ante un desencuentro, recuerdes al turista con el mapa incompleto o a los matemáticos locos o al rinoceronte pintor y antes de enfadarte o pensar que el mundo se ha confabulado contra ti, puedas pensar, qué me está faltando? qué tengo la oportunidad de aprender?

Así poco a poco y una a una y entre todos , iremos juntando piezas de un mapa infinito.