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Gestionar por Valores en el siglo XXI

museum-artgallery-gallery-2723686-o“Cualquier proyecto humano y, por tanto, toda empresa, se gobierna, lidera y gestiona basándose en la coherencia respecto a determinados valores o reglas de juego, que tienden a considerarse orientadores, cohesionadores y legitimadores de su acción. La ética o adecuación interna de dichos valores viene dada por las conversaciones surgidas al respecto dentro de cada organización” (Prof. Salvador García)

“De una fría dirección por instrucciones se pasó a una aséptica dirección por objetivos. Ahora, la dirección por valores (introducida en nuestro país por los profesores García y Dolan) y la dirección por hábitos (fruto del pensamiento del profesor Fernández Aguado) se manifiestan como instrumentos de calidad para seguir trabajando en beneficio de cada miembro de las organizaciones en las que trabajamos. No se trata tanto de sustituir la dirección por objetivos, como de plantear estos en forma de retos y completar el gobierno señalando las vías adecuadas para que cada trabajador asuma esas nuevas competencias, que le permitan culminar la propuesta de Píndaro: “Llega a ser lo que debes ser”»  (Isidre Fainé)

Hace unos días iniciaba así una sesión de alumni relativa a la eficacia de la Dirección por Valores. Al margen de los problemas tecnológicos, fue una sesión muy interactiva de las que a mí me gustan, un espacio de reflexión en el que todos aportamos.

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Transversalidad: Del Yo al Nosotros

Florida defensive back Vernon Hargreaves III, top, intercepts a pass intended for New Mexico State wide receiver Tyrain Taylor, center, as defensive back Nick Washington (8) gets in on the play during the second half of an NCAA college football game, Saturday, Sept. 5, 2015, in Gainesville, Fla. Florida won 61-13. (AP Photo/John Raoux)

“en la Organización Autoritaria tradicional, el dogma era Administrar, Organizar y Controlar. En la Organización Inteligente, el “nuevo dogma” consistirá en Visión, Valores y Modelos Mentales. Las empresas saludables serán las que puedan sistematizar maneras de reunir a la gente para desarrollar los mejores modelos mentales posibles para enfrentar toda situación”. Peter Senge

Iniciamos un nuevo “curso”, ya antes de este descanso navideño, en la mayoría de las organizaciones se han dejado definidos los objetivos a alcanzar vía los planes de negocio, presupuestos, compromisos adquiridos con la propiedad, accionistas, empleados y el entorno en general. Objetivos con los que deberíamos ser exitosos para la confiabilidad y continuidad del proyecto empresarial. En breve estaremos iniciando el proceso de despliegue de esos objetivos, haciendo partícipes y protagonistas a todos los integrantes de la organización. Una oportunidad de oro para consolidar la cultura que hayamos definido, que a mis ojos, no puede ser otra que una Cultura Colaborativa, considerando a la organización de manera sistémica.

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El club de los Margaritos

Margaritas Unos días atrás asistí a un foro de RRHH, en el que con cierta periodicidad, tenemos la suerte de encontrarnos profesionales de esta función en un entorno de intercambio e innovación. Nos reunimos con el objetivo de tener una visión clara del entorno en el que nos movemos y sus tendencias de futuro, con el objetivo de ir evolucionando en esta función que con amor desempeñamos, sabiendo de nuestro impacto en las organizaciones y en las personas que las integran. Conocedores de los cambios que estamos viviendo en los mercados, en las dinámicas de las relaciones, en las expectativas de clientes, accionistas y colaboradores. Conscientes de que nada volverá a ser igual, ilusionados por el nuevo paradigma, buscamos herramientas que nos permitan ayudar, facilitar, catalizar ese cambio necesario en la mayoría de las organizaciones con las que colaboramos. Generamos un entorno de intercambio, aprendizaje y reflexión que aterrizamos en acciones concretas que cada uno podamos aplicar.

Bien, en ese compartir uno de los integrantes nos comentó que en su empresa le llaman “el Margarito” (por la flor). La razón de esta “denominación” surgió por el hecho de que Margarito (que forma parte de un comité de dirección??) en los debates de negocio, estrategia, solución de conflictos, cambio cultural, etc.. Incluía siempre, además de los datos inherentes, los intangibles, las emociones, las dinámicas relacionales, las creencias, hábitos, miedos, expectativas, valores… Es decir todo aquello que siendo que no se ve, impacta directamente en el resultado global de las organizaciones y en el parcial de cualquier proyecto. Entre nosotros, Margarito dijo que quizás nos estábamos excediendo en traer a esos intangibles. Conozco a Margarito y al resto de los que estábamos allí desde hace ya unos años y oírle decir eso, confieso que me entristeció, le habían hecho creer que ser Margarito es malo, que considerar el aspecto sistémico era una ligereza, cuando además apenas hemos empezado a introducirlo, cuando en realidad estamos considerando los intangibles en una mínima parte comparado con su verdadero impacto.

Tal fue nuestra reacción que decidimos los allí presentes, crear a mucha honra el Club de Los Margaritos porque sabemos que la Margarita es la flor tradicionalmente utilizada contra las heridas, ampollas, quemaduras y para disminuir inflamaciones. Además de tener cualidades antiespasmódica, respiratoria, digestiva, diurética, laxante, cicatrizante, purgativa y tónica. Las margaritas ayudan a tratar procesos respiratorios obstructivos crónicos, a reducir la presión arterial, a aliviar los dolores de cabeza y las migrañas, a depurar el hígado y los riñones, a estimular el apetito, a bajar la fiebre y purificar la sangre, por destacar las más importantes. No se ha descrito ningún tipo de toxicidad para esta especie. Las margaritas son flores que resisten bien las plagas y las enfermedades y, aunque prefieren los ambientes soleados, resisten bien en ambientes fríos.

Realmente, al profundizar sobre el concepto de Margarito, me he dado cuenta de que aquellas personas que así llamaron a nuestro compañero de viaje, no iban tan equivocados. Somos Margaritos, entre nuestras funciones están las de cicatrizar heridas abiertas, depurar falsos paradigmas o paradigmas caducados, tóxicos para las necesidades actuales; purificar las organizaciones con nuevas Culturas, con Valores reales; generar el apetito de los colaboradores por los nuevos retos, las nuevas competencias necesarias; dar oxígeno construyendo entornos emocionalmente saludables. Y… No se ha descrito ningún tipo de toxicidad para esta especie, resistimos bimargaritaen porque creemos en el beneficio de lo que hacemos y aunque preferimos los ambientes cálidos, aguantamos bien el fresquito.

Además, la guinda del pastel es que a las margaritas se las conoce también con el nombre de chiribitas y eso precisamente es lo que queremos nosotros, ver chiribitas en los ojos de la gente!

Definitivamente, somos Margaritos y lástima de aquellas organizaciones que no tengan margaritos en su jardín.

Un abrazo!

Quiero ser egoísta!

señalarQuiero ser egoísta!

Antonia quiero ser egoísta, lo más egoísta que pueda!

Todavía me resuenan sus palabras en mi cabeza, en mi cabeza y sobretodo en mi corazón. Quiero ser lo más egoísta que pueda! Era un grito al disfrute de la vida, un grito al ahora me toca a mí, una reivindicación al propio espacio, al propio Ser. Una respuesta a la necesidad de expandirse, de experimentar desde la libertad, de dejar algo para sí. Un tomar conciencia de lo que pesa y de lo que aligera. Una respuesta a la necesidad de alimentar un alma libre, de dejar salir la más pura esencia. La necesidad de amarse a uno mismo. Una reivindicación y a la vez una queja. Un grito de libertad y a la vez de dolor. Una expresión de amor.

Me pregunto qué es eso de ser egoísta. Es egoísta atender a las propias necesidades? Es egoísta ser curioso con la vida? Es egoísta atreverse a descubrir? Atreverse a cambiar? Atreverse a traspasar los límites de lo esperado? Los límites de lo preestablecido? De lo predefinido? Es egoísta romper moldes? Revisar “obligaciones”? No es egoísta mantenerlos?

Hasta dónde uno está obligado? Con qué? Y Para qué?

Personalmente, no creo en las obligaciones, ni en los sacrificios. Creo en los compromisos y en los beneficios. Nuestra esencia no se obliga, se compromete; nuestra esencia se mueve por el beneficio, por la ilusión, la pasión de lo querido, lo deseado, lo anhelado. Ese es nuestro motor, nuestro combustible natural, nuestra pulsión de vida. Ahí es donde vibramos, donde se desarrolla nuestro mayor potencial. Todo lo que no encaje con lo que queremos y deseamos, con lo que estamos libremente comprometidos, no son más que falsas obligaciones. En algunas ocasiones quizás fueron compromisos más tarde, falsamente mantenidos. En otras ocasiones se trata de obligaciones ya adquiridas, heredadas de un sistema aprendido, no cuestionado; un sistema que se considera seguro, estable, previsible… normal. Un sistema que seguramente no está mal…para quien de verdad lo desee.

Los compromisos son revisables. Nos comprometemos en un entorno de circunstancias, que resulta que con el tiempo cambian, pero resulta que la mayoría de veces no nos atrevemos a revisar el compromiso en función de los cambios sucedidos, no nos atrevemos a adaptarlos, evolucionarlos, los mantenemos rígidamente, los elevamos a la categoría de obligación, nos atrapamos en ellos, nos hipotecamos el corazón, derrochamos energías, fuerza y pasión, nos agotamos en una misión que no es que sea imposible, es que no es nuestra, ya no nos pertenece, pertenece al sistema.

De qué sirve mantener un compromiso cuando ya no lo es? De qué sirve mantenerlo como fue? Para qué nos auto convencemos de que es una obligación? Para qué no lo revisamos? Para qué llevar ese peso? Cuáles son los beneficios? Hay beneficios en ello?

A mí la única respuesta que se me ocurre es que ni tan siquiera nos lo planteamos, vamos en programado o quizás nos da miedo salirnos de una raya que una vez alguien pintó, por las presiones, porque nos señalan, porque nos salimos de lo normal. Porque quien se siente seguro en esa normalidad nos acusa de egoístas, de falta de integridad, de dejación en nuestras obligaciones, de no cumplir con el patrón, de irresponsables, “modernos”, “ligeros”…de una larga lista de adjetivos cuya única intención es proteger lo preestablecido, lo seguro, lo previsible…lo “normal” lo que da seguridad a quienes nos señalan, a quienes en algún momento dejaron de vibrar, cambiaron vivir por estar, confundieron latir con bombear. Quien señala hacia afuera en realidad señala hacia adentro, lo dice la forma de su mano, un dedo señala hacia afuera, tres hacia adentro. Quien señala a otro se señala así mismo en aquello que le falta.

Yo no creo en el sentido peyorativo del egoísmo, cada cual desde su libertad y la de los demás, sabrá cuáles son sus compromisos, sus responsabilidades y sus obligaciones. Cada cual sabrá qué elige, cual es lugar y tan respetable es uno como otro. Tan egoísta es uno como el otro.

Ojalá todo el mundo fuera lo suficientemente egoísta, porque la única manera de ser sinceramente altruista es desde la verdadera libertad del amor por uno mismo. Cuando uno se ama sinceramente es cuando de manera sincera puede incluir a los demás. Y nos amamos sinceramente cuando nos damos permiso para al disfrute de la vida, del propio espacio, del propio Ser; cuando nos legitimamos para expandirnos y experimentar desde la libertad. En definitiva cuando damos alimento al alma.

Mi queridísimo amigo, sé egoísta, sé todo lo egoísta que puedas…yo también lo intento, todos los dias.

“Ámate, respétate, sé benigno contigo mismo. A menos que seas amoroso con respecto a ti mismo no puedes ser amoroso en absoluto. A menos que cuides de ti mismo no podrás cuidar de ninguna otra persona; es imposible. Te enseño a que seas egoísta para poder ser altruista.” Osho

Un abrazo!

Os dejo con Bob Marley y Judge not (opción activar subtitulos en español)

Ética si, pero… qué Ética?

1b_etica_y_moralEstos días atrás asistí a un espacio de diálogo sobre ética y empresa.

Hoy revisando mis notas sobre el evento, veo que lo único que escribí es:

“Ética es crear espacios de justicia y libertad”, “El camino más corto es el que pasa por los demás”, “Hay que poder vivir con el relato de uno mismo”, “No sólo se contagian las enfermedades, también se contagia la salud”

Curioso, nada de las empresas…quizás sea porque al final y, al prinicipio, allí donde estemos las personas (que dónde no) todo pasa por nosotros y nuestra actitud. Las empresas pueden tener sus planes, sus misiones, sus valores, sus códigos éticos, sus sistemas de responsabilidad social…Lo que quieras, pero quienes somos, somos las personas, quienes hacemos, quienes actuamos, quienes consentimos, quienes omitimos, quienes decidimos, quienes respetamos, quienes…somos nosotros.

Somos nosotros con todos nuestros colores, matices, culturas, creencias, políticas, religiones. Con nuestras experiencias, nuestro expertise y nuestras incompetencias. Nuestras expectativas, nuestras pulsiones, nuestro pasado, nuestro presente, nuestras dudas sobre el futuro, nuestras dudas sobre la imagen que de nosotros tienen los demás, nuestras falsas seguridades, nuestras falsas verdades… nuestras desconfianzas ante lo desconocido, ante lo diferente, ante lo no presente, ante lo escondido…nuestra propia imagen sobre nosotros mismos, nuestros egos… Una madeja de emociones, una madeja enredada. Madeja liada, quien te devanará?

Visto así lo de la ética parece un imposible. Lo que sea justicia para mi, mi concepto de justicia, no lo será para ti. Lo que yo considere mi libertad, quizás atente contra la tuya; lo que para mi es una verdad absoluta, para ti puede ser la mayor gil…que hayas escuchado jamás… Quizás yo puedo vivir con mi relato, pero y tu? Puedes vivir tu con mi relato?… Quizás yo tampoco con el tuyo… Quién es el sano, Quien es el enfermo? Quien es el que sabe? …Qué es lo que sabe?

Cómo nos vamos a entender? Cómo nos vamos a poner de acuerdo sobre lo que es ético o no si los puntos de partida, las creencias, las bases son tan diversas? En algún caso opuestas, a veces excluyentes. Tiene esto solución? o…no? Necesita solución o podemos seguir viviendo cada uno en nuestro salón sin espejos? Sin ventanas, sin aire fresco.

Yo supongo que no será tan fácil cuando llevamos tantos siglos hablando, escribiendo, estudiando sobre el tema y ya no digo cuando ampliamos de lo micro de nuestro día a día a lo macro de la humanidad…de mi pequeño ovillo liado a la inmensidad.

Hace ya unos cuantos años, acudí a una especie de retiro no religioso pero si muy espiritual en UK. Allí nos encontramos más de 200 personas de 90 nacionalidades diferentes, diferentes creencias religiosas, diferentes vivencias políticas, diferentes entornos vitales… con el objetivo de construir durante aquellos diez días nuestra propia organización, nuestra propia comunidad. Experimentando precisamente lo que he relatado, experimentado nuestra diversidad y cómo esa diversidad nos facilitaba o dificultaba el construir nuestra comunidad, nuestro sistema particular, un sistema en equilibrio. Allí se produjeron momentos únicos… Una cristiana australiana con todo su dolor reconocía su incapacidad para reconocer la legitimidad de otra religión, por sentir que si lo hacía dejaba de ser leal a la suya. Un sacerdote protestante americano, abrazó a una mujer palestina, pidiéndole perdón. Un mediador de Myanmar habló sobre su sentimiento de libertad. Una española un poco confusa era cargada a espaldas de un británico…dejándose llevar.

Aquella fue mi primera y más grande cura de humildad, quien sabe qué, quien está en posesión de qué verdad, qué es lo importante para vivir en comunión en comunidad? Para que un sistema funcione con todo su potencial? Se produjeron cientos de conversaciones, conversaciones a uno, a dos, a veinte, a cincuenta, a doscientos… conversaciones con el objetivo de entender, de conocer, de construir, de respetar, de convivir, de ampliar, de enriquecer, de transformar. Conversaciones sin ego, sin juicio, sin interpretar… pero primero hubo que escuchar a cada ego, a cada juicio, a cada interpretación… Buscar los puntos de encuentro, construir sobre ellos y nunca olvidar que esa era nuestra razón de ser, nuestro propósito último, construir un lugar de convivencia.

No aspiro a arreglar el mundo, hace tiempo que superé mi prepotencia, tengo mi propia madeja que desliar, que devanar, que me resulta mucho más dificultoso arreglar…Tengo mi propio ego, mis juicios, mis interpretaciones, mi pasado, mi presente, mi futuro, mucho por devanar.

Aspiro  a poder vivir con mi propio relato, siendo un relato que pase por mi y por los demás, un relato que facilite construir a mi alrededor espacios vitales de justicia y libertad, contagiándome de la salud de los demás. Quizás fuera por eso que el otro día no necesité tomar ninguna nota más. Quizás sean esas nuestras pequeñas grandes éticas las que nos lleven a la Ética de la humanidad.

Me ayudas con mi relato? Me ayudas a construir ese espacio? Tráete algún amigo más, ya sabes, cuantos más y más variados, estaremos más acertados.

Un abrazo!