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Tercera derivada

everystockphoto-nasa-space-52948-oSi la función f ‘ es derivable, podemos calcular la derivada de esta función y obtenemos una nueva función que llamamos derivada segunda de f y representamos por f ”. Si razonamos de forma análoga con f ”, podemos obtener la derivada tercera de f que llamamos f ”’ y así sucesivamente: f iv, f v,…
No me he vuelto loca, ni he reconvertido Mayeútika en un blog de exactas… Es sólo que me tiene impresionada nuestra complejidad y eso me ha llevado a los tiempos (hace ya…) en los que descubrí el maravilloso e infinito mundo de las derivadas, en el que suposición tras suposición, tras suposición, debíamos encontrar un resultado, a veces un punto de inflexión, aquel en el que la función cambia de sentido (o algo así creo que era).
Y vuelvo a ese mundo cuando me pierdo en la complejidad de nuestros comportamientos, cuando me pierdo en la complejidad de las interpretaciones, de las suposiciones, cuando me faltan datos, cuando las lagunas me impiden entender qué está pasando. Cuando la necesidad de entendimiento, de comprender, hace que rellene esos espacios en blanco. Es entonces que empiezo con las derivadas y para cuando me doy cuenta aparezco en un lugar desierto, un lugar árido, un lugar inventado, un punto de inflexión. Que poco o nada tiene que ver con lo que quizás sea porque una de las derivadas que introduje fue el miedo, otra fue la protección, otra la rabia, otra los celos, quizás venganza, quizás resentimiento, inmovilismo, instinto de conservación, cualquier cosa menos esencia, menos intuición auténtica, menos amor.
Y ya te puedes reír, pero sé que a ti también te pasa.

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Ahora que…

note-1240589“La vida exige a todo individuo una contribución y depende del individuo descubrir en qué consiste” (Viktor Frankl)
Estoy revisando mis archivos, organizando el material para una formación en Coaching en la que voy a participar y que me hace muchísima ilusión. Contribuir en la formación de futuros Coachs! Ilusión y a la vez gran responsabilidad, los que me seguís ya sabéis que para mí https://mayeutika.es/2015/08/18/ser-coach-es-una-filosofia-de-vida/. Y “enseñar” un acto de humildad a través del cual aprendo.
Así, revisando los aprendizajes de estos últimos años, entre las primeras notas aparece Viktor Frankl y aparece la frase arriba escrita: “La vida exige a todo individuo una contribución y depende del individuo descubrir en qué consiste” y como siempre la sincronicidad, ese canal especial por el que la vida nos habla.
En los últimos días he tenido varias conversaciones con personas que se plantean cuál es esa contribución, personas que se encuentran en la encrucijada de elegir, en la de definir su futuro, personas en general de mediana edad, maduritos con encanto. Y pasa que no estamos acostumbrados, que parece que esas preguntas solo corresponden al inicio de la vida, cuando recién despertamos en eso de ser adultos, cuando sentimos que tenemos algo que empezar a construir, algo que diseñar para después hacer realidad, cuando tenemos casi todas las hojas en blanco y los tachones nada importan, cuando arrancamos las hojas rotas sin el menor pudor porque quedan muchas en ese bloc. Cuando el tiempo se nos antoja infinito y a veces pasa lento. Eso es lo aprehendido, que a los 50 ya deberías tenerlo todo hecho, definido, experimentado, vivido…

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El objeto de tu deseo

love-859067_1920Situaciones extraordinarias, requieren de acciones extraordinarias.
Las cosas que deseamos no son gratuitas y no me refiero a las cosas materiales, que tampoco, me refiero al Deseo (fuerte inclinación de la voluntad hacia el conocimiento, consecución y disfrute de algo), ese que lleva aparejada la pasión, el anhelo; ese que corta la respiración, que nos hace perder el apetito y las horas de sueño.
Conseguir lo que se desea no es gratuito, cuesta un alto esfuerzo, valentía, requiere de acciones extraordinarias, de lanzarse a la piscina, de atreverse con la vida, tomando el riesgo de lamerse las heridas, abrazando la libertad.
Fijaos, Qué es lo que deseamos? Qué es lo que nos provoca deseo? Cuando llega el deseo?

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Al otro lado de la Libertad

swing-in-winter-1389402“Antonia, sentía que debía hacerlo, lo sentía en lo más profundo de mi ser, era como una fuerza que me atraía, como si algo me impulsara desde lo más adentro de mi ser. A ver si me explico, no me sentía arrastrado, más bien impulsado, podía sentir como las palabras se asomaban a mi boca, las podía oír. No estaba en absoluto de acuerdo con lo que mi jefe y mis compañeros estaban diciendo, sentía que estaban dejando de lado importantes detalles y perspectivas para tomar la decisión, sentía su miedo ante lo desconocido, sentía mi impulso.. Y a pesar de todo ello, no pude porque mi miedo también se apoderó de mí y empecé a convencerme de que no era mi guerra y de que si todos lo veían así, para que iba a mojarme yo, encima jugándome una posible promoción…Lo cierto es que sentí un gran vacío, sensación de fraude, quizás es lo que soy”

“…Antonia, me estaba jugando el bonus del año, sabes como ando económicamente desde que despidieron a mi pareja. Sé que no he sido honesta, no he contribuido con mi mejor saber, me hace sentir mal pero de verdad, tuve miedo.. vaya mier..”

“ Al final no fui al evento, sabía que estaría allí, que sería una oportunidad para provocar un encuentro, al menos saludarnos, poder mirar a sus ojos, ver qué asomaba en su mirada. Pero el miedo al rechazo, fue más fuerte que las ganas, el miedo a mostrarme interesada…Soy idiota…”

“…no puedo estar escondida toda la vida, angustiada, evitándolo, cuando además sé que lo que necesito es una conversación, cerrar el tema si hay que cerrarlo, pero cerrarlo bien..mientras siga abierto, siento que no puedo seguir con mi vida..me siento paralizada por el miedo a su indiferencia…”

“Me lo sabia, había estudiado fuerte, desde mayo preparándolo bien, quería lucirme, sacar buena nota, me jugaba el acceso. Pero oye eso del oral me mata y encima en sala abierta, Tu sabes la de gente que estaba? Todo el mundo pasaba por allí a ver qué se cocía… Cuando fue mi turno, me dio vergüenza ser el empollón…”

Y así podría seguir escribiendo hasta agotar la capacidad del blog. Deje de leer quien no ha sentido miedo, quien no lo siente en este momento. Deje de leer quien no ha sentido y siente el conflicto entre lo que quisiera decir o hacer y lo que dice o hace. Pero sé sincero contigo porque si vives en este mundo, sientes miedo. El miedo es inherente a nuestra naturaleza, el miedo nos muestra un déficit de capacidades para afrontar una situación concreta, el miedo nos muestra un área de aprendizaje. Pero las situaciones descritas van más allá de eso, son situaciones en las que nos vemos por los condicionamientos, no es que no tengamos las capacidades, es que nos sentimos condicionados. Condicionados por las otras obligaciones, condicionados por los criterios de actuación establecidos. Sabemos lo que queremos decir o hacer, sabemos lo que sentimos. Disponemos de argumentos racionales y emocionales y, sin embargo, no nos atrevemos, nos secuestramos en una red imposible de argumentos externos, argumentos y razones que limitan nuestra libertad interior. Alguno estaréis pensando que los argumentos de los ejemplos son de peso, claro que lo son!! La pregunta a hacerse es Cómo me siento después de tomar la decisión de? Me siento bien? Satisfecho, asertivo, coherente? Sereno? o Me siento mal? Cobarde, vacío, incoherente? Inquieto? Esa es la medición de nuestra libertad interior, a lo que hay que estar atento. Todos los días nos encontramos en situaciones de más o menos conflicto entre el entorno y nosotros mismos. Todos los días tenemos la oportunidad de ir ganando la batalla para nuestra libertad interior, de practicar, de atrevernos, de darnos cuenta que conforme más coherentes somos, más sólidos nos volvemos y de mayor libertad disponemos. De darnos cuenta de que nuestro verdadero valor, nuestra mayor contribución viene del ejercicio de esa, nuestra libertad interior, que cuanto más la alimentamos, más grandes nos hacemos para con nosotros, para con todos, mayor es nuestro valor, mayor nuestra capacidad de empatía, de amor, de creatividad, de aprendizaje, de integrar a los demás y a uno mismo.

No es fácil, lo sé, en esos momentos de conflicto, el suelo tiembla, lo sé, uno puede sentir hasta una especie de huracán, se siente en medio de una especie de torbellino, a veces dan hasta vahídos. Ese es el justo momento para tomarse unos segundos y conectar con uno mismo, centrar la atención en aquella parte de nuestro cuerpo donde sabemos que sentimos nuestra libertad interior, sumergirse allí adentro, testear cómo me estoy sintiendo, qué es lo que está pasando allí, integrar eso también en la toma de nuestra decisión, confiar en ello porque es nuestro criterio más sincero, nuestra fuente básica, libre de todo condicionamiento cultural, político, religioso, económico o del ego. Libre de todo lo que nos reprime, constriñe o diluye.

La decisión de emprender o no este viaje, es sólo nuestra, qué vas a decidir? Nos vemos al otro lado de la libertad?

Os dejo con Sara Bareilles y Brave! (No os perdais la letra, es preciosa!!)

Un abrazo!

Photo credit:Swing in winter

Para qué tantas vueltas?

roundabout-429453_1280Ya sabéis, a estas alturas, que me encantan las conversaciones, en general casi todas, en especial las buenas. Con un buen café, una infusión, alrededor de la mesa, con una copa de vino o un gin tonic de esos que ahora están tan de moda (definitivamente tendré que aprender a prepararlos), paseando por la playa, al arropo de las estrellas.

A veces las buenas conversaciones se dan en los lugares más sorprendentes. En el tocador del baño, esperando el turno en la frutería, en la cola de embarque, entre dos paradas de metro o mientras te cosen un bajo del pantalón.

Son esas microconversaciones, micro por cortas que no por intensas. Esas entre desconocidos o casi, ésas que duran nada pero penetran. A veces pienso que es la Vida que se las apaña para hacernos llegar sus mensajes.

En una de ésas me vi yo la semana pasada, no me preguntéis en qué circunstancias porque hay cosas que sí o sí hay que guardar en la intimidad. Sólo os diré que la “conversante” llevaba una bata blanca. Y no me preguntéis cómo pero surgió el tema de los procesos de coaching. Bata blanca me explicaba que hacía ya unos años hizo un proceso, que realmente en aquel momento de su vida le fue fenomenal, pero que, como todo, llegó a su fin y el coach “le dio el alta” (argot del mundo de la medicina, nada que ver con el coaching). El coach le dijo que realmente él ya no podía hacer nada más por ella y que además estaba pasando por un mal momento. Bata blanca estaba impresionada y he aquí la mejor parte de la conversación: “Antonia, me quedé perpleja, realmente yo estaba fenomenal, lo que me impresionó es cómo alguien a quien yo consideraba de vuelta, un referente, experimentado, sereno…también tuviera sus momentos. Cómo es posible? Para qué entonces tantas vueltas? Si al final se vuelve a caer?”

Allí siguió ella con su reconocimiento y yo con su pregunta Para qué? Para qué si volvemos a tropezar?

Ya en la puerta de la consulta, le dije: “Bata blanca, no volvemos a tropezar, sí tropezamos de nuevo pero ya no más en el mismo lugar y sí caemos, claro que caemos, pero  de más alto y ya no tan hondo y, sin duda nos levantamos más rápido o seguimos el camino como podemos, porque sobre todo en él confiamos, de él nos hemos enamorado. En el recorrido de ser nuestra mejor versión, nos sentimos felices, nos sentimos plenos” Y sin más, nos despedimos hasta el siguiente año.

Mientras iba hacia casa recordé una reflexión de Mihaly Csikszentmihalyi (reconocido investigador de la psicología positiva, si no habéis leído su libro Flow, os lo recomiendo!) “La felicidad no es algo que sucede. No es el resultado de la buena suerte o el azar…No parece depender de acontecimientos externos, sino de cómo los interpretamos…Las personas que saben controlar su experiencia interna, son capaces de determinar la calidad de sus vidas, eso es lo más cerca que podemos estar de ser felices”

Recuerdo que Mihaly desarrollaba el concepto de experiencia óptima definiéndola como algo que hacemos que suceda.

Desde mi experiencia ese es el secreto, cuando tomamos las riendas, cuando somos los guionistas de la historia, cuando nos reservamos el papel de protagonistas. Cuando nos adelantamos, cuando no esperamos aletargados a ver que nos trae la vida, a ver si se pasa, a ver qué hacen ellos, a ver si lo dice, a ver si lo siente, a ver si lo entiende, a ver si lo entiendo, a ver si viene, a ver si se va.

Pero ay queridos! ser protagonistas no es gratuito. Ser protagonista implica primero conocerse, conocerse adentro, desprenderse de lo aparente, ser valiente, mirar de cara a los miedos, agarrarse a lo nuestro más auténtico, ser egoísta, ir contracorriente, no conformarse con lo establecido, escuchar al corazón, alinear con la razón, bajar las aguas bravas. Implica amarse incondicionalmente. Y como leía esta mañana en un precioso post de @merceroura (Vivir dos veces), aguantar las miradas de quienes no se atreven. Ser protagonista requiere de una pizca de locura, locura por la Vida.

Y es entonces que no nos importa caer, porque no es caída, no nos importa el mal karma, porque no es mal karma, es camino. No nos importa despeinarnos, porque nuestro pelo siempre hondea al viento, ni las magulladuras porque cicatrizan a besos. Abrazamos los desaires y los miedos propios y ajenos.

Para qué Bata blanca? Para dibujar el contenido de nuestra propia vida.

Os dejo con Green day y su Good Riddance  “it’s something unpredictable but in the end is right, I hope you had the time of your life !” (Es algo impredecible, pero que al final está bien. espero que hayas tenido el momento de tu vida) Gracias Marc por descubrirme esta canción!

Abrazos!

Photo credit: peonza pixabay