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Una ventana al mundo

2thrumywindowJamás había entrado en esta habitación, jamás, siempre pasando de largo, a veces de puntillas, casi siempre sin hacer ruido, sólo una vez rocé el pomo de la puerta y me dio un escalofrío. Las cosas que uno obtiene siempre las paga con las que pierde, siempre pensé que tenía más a perder que a ganar abriendo esa puerta y… me estaba perdiendo yo.

Hoy abro la puerta y asomo la cabeza. Está oscuro, la persiana cerrada, no entran los rayos de luz, no siento el calor del sol, hace frío o yo estoy helada de pavor, el aire rancio, cuesta respirar. Nunca me había acercado tanto, no veo nada, el suelo me parece inclinado o me tiemblan las piernas, no sé muy bien. Y sin embargo, el instinto hace que avance, que me adentre, como si supiera que todo eso es sólo superficial, como si adivinara que tras toda esta apariencia hubiera algo mágico, como en los bosques encantados de los cuentos de princesas y príncipes enamorados.

El corazón acelerado, no veo nada, no oigo nada, no toco nada más que mis pies al suelo porque ni la camisa me llega al cuerpo. Tampoco huelo, como si el aire se hubiera parado, no estoy segura de estar respirando.

Momentos de pánico, de desorientación, quién me mandaría entrar en esa habitación! Quiero correr hacia la puerta, salir volando de allí, echarle mil candados, tirar las llaves, que quede bien cerrada, que no pueda volverse a abrir jamás.

Mis piernas me mantienen allí, firmes, ancladas, seguras, como marcando la dirección de mi siguiente paso.

Y me repito: confía, confía, confía. Confía en aquello que te impulsó a entrar, confía en aquella tu pulsión de vida, confía en que esto también pasará, confía en la vida, en tus recursos, en quienes te acompañan.

En realidad ya habías estado aquí, en realidad ya sabes por qué estás aquí, en realidad sabes lo que estás buscando, sabes lo que quieres, ya no estás soñando, ya no estás divagando, ya has empezado…sigue y simplemente hazlo. No te dejes impresionar por la apariencia de dificultad. En realidad todo se mueve hacia arriba y adelante a pesar de las aparentes contradicciones. Las aguas bravas no lo son tanto si vas en la dirección de la corriente, la corriente de tu corazón.

Y entonces recuerdo que estoy buscando abrir una ventana, la ventana al mundo, la ventana a la vida.

Una ventana por la que entre la luz, el aire fresco, el calor del sol, el agua de la lluvia. Una ventana por la que se puedan ver las estrellas, la luna llena, el hilo de luna. Una ventana que deje entrar el aroma de la madrugada, el olor de la menta, el sabor de la tierra mojada. Una ventana vestida con cortinas blancas que bailen al son del aire de la mañana, al son del viento de la tarde, que arropen la intimidad en la noche. Una ventana que alargue mi mirada, con vistas panorámicas al horizonte. Una ventana baja que se pueda saltar afuera, que se pueda entrar adentro, que las puertas envidien su trasiego.

Noto una llave pequeña en mi mano, no recordaba haberla tomado, tengo la llave, la llave la tengo yo.

Los pies deciden seguir avanzando por la habitación, a veces me parece notar finas telas de araña que rozan mi cara. A veces me parece que los pies se hunden en una especie de fango. A veces me parece que una fuerza tira de mí, en otra dirección. A veces me parece que algo helado se pega a mi espalda. A veces… Siempre atenta al latido de mi corazón que marca el ritmo, marca el paso. La llave apretada en mi mano.

Y así caminando, hasta que diviso un pequeño, pequeñísimo punto de luz, imperceptible si no estuviera concentrada, si no estuviera conectada, presente y dispuesta a encontrarlo. Un pequeño punto de luz, una pequeña cerradura para mi llave. Una llave que abre una ventana. Una ventana que es una ventana al mundo, una ventana a la vida. Una ventana que allí está, esperando a que yo la abra, sin más, para que empiece a entrar el aire y las cortinas empiecen a bailar.

Has mirado en tu mano? Quizás tú también tengas una de esas pequeñas llaves. Ya me contarás si decides entrar, te espero sentada en el dosel de mi ventana.

Un abrazo!

Photo credit: Morguefile window

Estando presente

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Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos de sabiduría” (Kybalion)

Es infinitamente curioso, excitante, pasmoso! Sólo podemos percibir cuando activamos los sentidos.

Supongo que todos experimentasteis en el cole, aquellos ejercicios en los que, con los ojos vendados, debíamos adivinar los sabores, el tacto de diferentes texturas, el olor de esencias entremezcladas (siempre estaba el gracioso de la pimienta que nos colapsaba el olfato en un alud de estornudos interminable, llorando los ojos!). Nos tapaban la vista para dar paso al resto de sentidos, aunque os diré que a mí me encantaba cuando nos tapaban los oídos y debíamos agudizar la vista, con esa mirada desde el interior que todo lo mira, todo lo cambia.

Si habéis iniciado mindfulness, sabéis que una de las maneras de practicar el estar presente (la única manera de iniciar) es volver a ser consciente de los sentidos, escuchar a las neuronas sensitivas, potenciarlas para que de nuevo conversen con nuestro sistema, nos manden la información, nos ayuden a tomar conciencia. Ellas nunca dejaron de recibirla, fuimos nosotros quienes las dejamos de escuchar.

Haciendo cosas tan simples como saborear un trocito de menta con los ojos vendados, oler un ramita de tomillo con los ojos cerrados, preparar una ensalada de fruta con plena conciencia, pasar las manos a medio milímetro de la piel, comer en silencio, pasear en el momento… Tomamos conciencia de los sentidos, abrimos los canales a la información, sentimos! Redescubrimos el sabor fresco de la menta, el aroma intenso del tomillo extendiéndose por nuestros alveolos, el crujir de la fruta al cortarla, la explosión de sabores en la boca, el erizarse del vello de la piel, las dimensiones de lo que nos rodea.

Estando presente, abrimos los poros, abrimos los canales y, lo interesante, lo pasmoso, es que no lo hacemos sólo a nivel físico, algo se reprograma en nosotros que nos abre accesos, posibilidades.

Estando presente se nos abren caminos que estaban cerrados, caminos que en un momento dado clausuramos porque quizás los entendimos arriesgados con tan solo intuirlos, sin tan siquiera adentrarnos. Descubrimos caminos que simplemente no estaban a la vista de nuestros ojos cerrados. Caminos de sabiduría que en su día no vimos o nos asustaron, no estábamos preparados.

Estando presente, conscientes, activados, somos capaces de percibir como se activan las ondas gamma consecuencia de nuestra actividad sincronizada, armonizada, como si de una orquesta sinfónica se tratara. Accediendo entonces a una sensación de mayor lucidez, frescura, emotividad… Se aumenta la capacidad sensorial de nuestros sentidos y se activa nuestra memoria haciéndonos disfrutar de una actividad sensorial mucho más rica que, a su vez, alimenta la generación de ondas gamma. Se abren nuevos caminos de conexión sináptica, elevamos nuestra capacidad cognitiva y sensorial.

Estando presente, accedemos a nuestro mayor potencial.

Y, es entonces, cuando los canales están abiertos, que podemos escuchar, que podemos entender. Es entonces cuando damos sentido a aquellas conversaciones, a aquellas frases, a aquellas situaciones. Es entonces cuando releyendo un libro nos parece nuevo, cuando mirando al conocido lo descubrimos. Es entonces cuando el sentido de las cosas aparece, toma relieve, vida propia, podemos verlo, se nos hace evidente. Es como correr las cortinas y que entre la luz en todos los rincones, es entonces que podemos ver lo que estaba oculto, podemos distinguir las figuras que tan solo intuíamos, poner color a las que veíamos en escala de grises. Es entonces que se nos queda la boca abierta ante tan espectacular evidencia. Es entonces que tomamos conciencia de lo dormidos que estábamos, lo apagados, lo en automático, tomamos conciencia de lo que nos hemos perdido y de lo perdidos que hemos estado, liados en pensamientos, laberintos inventados, ofuscándonos en mundos artificialmente complicados, desconectados de los sentidos y de lo sentido.

Es entonces que abriendo la mirada, somos capaces de ver lo precioso de nosotros mismos, de enamorarnos de nuestra esencia, de recorrer todos los caminos, incluso de iniciar los que  no están ni dibujados.

Es entonces que somos capaces de decidir y elegir desde la libertad interior, desde la claridad del amor.

Y todo eso empieza saboreando esa hoja de menta, con los cinco sentidos…

Os dejo con Gamma Ray  y su versión en vivo de “The Silence” (no os perdais la letra) Rock duro del sensible.

Un abrazo!

Photo credit: Pixabay mint

Alas quebradas

FullSizeRender-1El sol apenas despuntaba por detrás de las montañas, el aire fresco del amanecer entraba por mi ventana, despertándome suavemente, trayéndome de nuevo a este mundo, a través del sabor de los sueños. Me encanta adivinar el canto de los pájaros cuando estoy en ese despertar, oyéndolos cada vez con mayor claridad, ellos también despiertan.
Olor a café.
Estaba tan bonita la mañana que decidí romper mis compromisos con las tareas cotidianas y salir a pasear por el bosque cercano, buena música, buen paso. Seguro que las tareas me iban a esperar!
Un movimiento extraño entre las ramas de un árbol, llamó mi atención, no cesaba el tembleque como si alguien lo estuviera vareando…pero haber, no había nadie. No miento si digo que me asusté, osos no hay por la comarca, jabalíes tampoco…pero cómo narices se estaban moviendo de esa manera las ramas??
“Hola”
El saludo me sacó de mis pensamientos. Era fruto de mi imaginación? Seguía sin ver a nadie alrededor.
“Hola! Aquí arriba”
Con el corazón disparado alcé rápidamente la vista, antes no distinguí a nadie allí arriba… ahora tampoco, me estaba volviendo loca?
El movimiento de las ramas cesó en seco.
“Hola! Has madrugado! Estoy aquí volando, arriba!!”
Era ese pájaro el que me estaba hablando? Ese pardal tostado? Un gorrión ordinarius? Estoy despierta o soñando? Aquel pájaro me miró, alzó su cabeza hacia el cielo, el pico alineado con el infinito del universo, con un porte de nobleza, en pose de sapiencia y empezó a aletear con fuerza, sin perder la postura, mucho menos la compostura. Sin embargo…no alzaba el vuelo, las patas agarradas a aquella rama… Ahora entiendo el vareo!
Qué estás haciendo? Le pregunté
Volando, es que no lo ves?
No, no lo veo porque no lo estás haciendo
Cómo que no! No ves mis alas como se extienden, suben y baja? No ves cómo estoy dibujando en el cielo?
Es que ese bicho, no se daba cuenta de que no volaba? De que estaba siempre en la misma rama? Empezó a cantar, yo…yo no sé cómo cantan los ángeles del cielo, pero debe ser algo parecido a aquello. Era una melodía envolvente, rítmica, viva, vibrante y a la vez serena. Y allí estaba cantando, moviendo las alas, la cabeza seguía levantada…las patas en la rama.
Y… qué estas dibujando en el cielo?
Quiero dibujar un nido enorme, para encontrarnos todos los nuestros, pero no llego y empiezo a estar cansado.
Has probado a soltarte de la rama?
No puedo!!
Por qué no puedes? No lo entiendo. Eres un pájaro, no un gusano y hasta los gusanos se bajan de los árboles!
Es mi rama! Donde nací y donde me he criado. Esta rama me ha acogido en los días de lluvia, me ha resguardado del sol, me ha protegido de las rapaces y los rapaces. Ha saciado mi hambre, incluso su savia ha calmado mi sed. Es mi hogar y donde mis crías nacerán y se criarán.
Pero…entonces… Cómo vas a dibujar tu nido en el cielo?
Con mucha voluntad y esfuerzo!!
Pero si no puedes llegar!! Ya puedes esforzarte que si no sueltas la rama no vas a llegar. Y en qué nido acogerás a tus crías? Tendrás que ir a buscar ramas, ya casi nada queda del que fue tu casa.
Es suficiente, calla y sigue tu camino ya!!
Se puso a cantar de nuevo y… seguí mi camino, mientras me alejaba, su canto invadió todos mis sentidos. Era una melodía tal… que no encuentro las palabras que la describan, si las emociones que me provocaba, era un mix entre felicidad y tristeza, pasión y resignación, energía y agotamiento. Paró en seco! Casi le podía oír jadear, volví mis pasos atrás, Cómo lo iba a dejar? Parecía descansar por unos momentos, dormido? Extenuado? Me senté en una roca cerca del árbol. A los pocos minutos empezó de nuevo. Pasaron las horas y allí seguía con el mismo tesón, la misma ilusión de volar y dibujar un nido en el cielo donde encontrarse con todos los suyos. Las patas aferradas a la rama, me parecía dulce y cruel a la vez. En silencio le observaba, más horas que pasaban, caía la tarde, sus alas cada vez en un movimiento más lento, la cabeza baja, el pico mirando al suelo…ya no cantaba.
Por qué no descansas? Quizás mañana puedas verlo de otra manera.
No puedo, debo aprovechar la luz del día, de noche no veo el dibujo, me lo tapan las estrellas.
Desde aquí no creo que puedas verlas. Oye, no te gustaría llevar ese hermoso canto a otros lugares del mundo? Donde puedas alegrar y apaciguar otras almas?
Si, pero ya sabes que no puedo soltar la rama
Una lástima, harías mucho bien! Oye…no te duelen las alas? Parece que de tanto esfuerzo se vayan a quebrar y … no sé…ya no podrías volver a dibujar nunca más, sería difícil que con los tuyos te pudieras encontrar, no te parece? Oye… tu crees que esa rama que tanto te quiere, que tanto te ha dado…se molestaría porque la dejaras un rato? Tu crees que se molestaría si la dejas un ratito por tan noble acción? Tu crees que estará feliz de que renuncies a tu naturaleza de volar? Tu crees que no le gustaría presumir de que ese canto es del pájaro que crió? De que ese mismo pájaro dibujó un nido gigante en el cielo? No te parece que ser tu mejor versión fuera, quizás,  el mejor homenaje?
La noche nos arropó a los dos, cubriéndonos con el manto de estrellas más tupido que jamás habían visto mis ojos. Primero él, después yo, ambos caímos en un profundo sueño.
El aire fresco del amanecer acariciaba de nuevo mi cara, la luz tenue del sol…pájaros que cantan… Esa melodía que jamás olvidaré… Abrí los ojos y allí estaba, aquel pájaro, con ese porte de nobleza, esa pose de sapiencia, moviendo sus alas… En mi ventana!! Dí un salto de la cama, me asomé y, antes de que el sol lo rompiera, pude ver un enorme nido dibujado entre las nubes, con una gran manada de pájaros, todos con el mismo canto.
Y ante tal espectáculo… me pregunté…de qué rama me desprenderé hoy?
Olor a café.

Esto también pasará

SW_JasonHughesCuenta la leyenda que Salomón que en aquellos tiempos era joven e inexperto, estaba muy preocupado por la corona que pronto sería suya, le rogó a su padre que le dejara algo que pudiera serle de ayuda en tiempos de crisis. Su padre le dio un joyero que contenía una moneda. “Cuando te encuentres en aprietos, abre este estuche y mira la cara de la moneda. Pero cuando te encuentres en la cima del bienestar, vuelve a abrirla, dale la vuelta y mira el lado opuesto”. Los años pasaron y Salomón se encontró asediado por problemas graves, estaba abatido y apesadumbrado cuando recordó el consejo de su padre y abrió el joyero. En la cara de la moneda leyó las palabras hebreas: Gam zeh ya’avor que significan “Esto también pasará” Reconfortado por el mensaje, volvió a tomar el control de su destino, con confianza y decisión consiguió recuperar su trono y su riqueza. Otra vez en la cima de la gloria pensó de nuevo en la moneda y en su reverso. Si en los tiempos difíciles le había ayudado a superar todos los obstáculos cual podría ser el mensaje que la moneda encerraría para los momentos de gloria? Salomón abrió el joyero, tomó la moneda le dio la vuelta y leyó: “Gam zeh ya’avor” , “Esto también pasara” y así fue como Salomón se convirtió realmente en el ser humano más sabio de todos los tiempos.

Nada permanece, ya lo sabemos, podemos seguir aferrándonos al pasado, a historias que falsamente nos contamos y reconfortaron, explicaciones que ya nada nos aportan. Podemos seguir perjudicándonos, podemos seguir aplazando la mirada a la realidad, podemos seguir haciendo de avestruces, pero sabemos que ya pasó, que ahora es otra cosa, y negarlo no va a cambiar esa realidad, a lo más que  nos puede llevar es  a una mayor  indefensión ante una realidad que por serlo cae por su propio peso. Cuando nos decidamos a sacar la cabeza la cosa no habrá hecho más que empeorar, aunque sea sólo por el hecho de no estar en forma para afrontar, tanto tiempo con la cabeza bajo tierra disminuyen nuestras capacidades para mirar, caminar, conversar, decidir, actuar. Sabemos que la crisis ya ha pasado y esto es lo que nos ha dejado. Esto contra lo que muchos despotricamos en su momento y que sin embargo nos da la oportunidad de volver a lo más esencial, de recuperar nuestra verdadera naturaleza humana, de poner en juego todos nuestros recursos naturales, nuestras posibilidades.

Esconder la cabeza es pensar que la crisis pasará, pensar que las cosas volverán a ser como antes, esperar a que pase, querer congelar el estatus, aferrarse a lo que ya pasó, pensar que ya me salvé, que así ya estoy bien, que ya llegué…porque sea lo que sea en lo que estés… recuerda…esto también pasará.

Personalmente pienso que la crisis verdadera era la que vivíamos antes de la económica, en la que nos desconectamos de nuestra esencia, en la que nos creímos omnipotentes, nos tornamos pretenciosos, soberbios, lujuriosos, ambiciosos, sin una pizca de trascendencia, nos hicimos dueños de lo que nadie tiene, el control de las circunstancias.

Nos olvidamos de que solo tenemos lo que damos, nos olvidamos de que nada es para siempre, de que la vida no tiene garantías, nos creímos pisar tierra firme, pero no pisamos firmemente, cuando lo único que nos puede dar estabilidad es la firmeza de nuestros pasos para avanzar.

Y cuando ese terreno de certidumbre se tornó un mar de incertidumbre que es lo que siempre fue en realidad,…no supimos reaccionar, quisimos seguir caminando sobre el mar…empapados, ahogados, salados, helados vivimos en un mar, en un mar de incertidumbre y nos seguimos contando que no sabemos navegar. Dice Antonio Machado:

“Cuatro cosas tiene el hombre 
que no sirven en la mar:
ancla, gobernalle y remos,
y miedo de naufragar”

Ancla, gobernalle y remos, no sirven en este mar porque no se deja controlar, no hay timón que lo domine, ni ancla que lo vare, ni remos para este oleaje. Miedo a naufragar porque es el que nos hace esconder la cabeza como si en tierra firme estuviéramos y nos vamos a ahogar.

En este mar de incertidumbre sólo podemos navegar desde la confianza que despierta nuestra capacidad de decidir, de elegir, siendo responsables de nuestras vidas, porque no hay ningún otro salvavidas; teniendo la seguridad de que nos podemos enfrentar, buscando nuestras herramientas en el baúl de la esencia, siendo personas completas, practicando la resiliencia, la empatía, la paciencia, el respeto, el sentido del humor, la consciencia de uno mismo, la consciencia del otro, el perdón, la esperanza, la confianza…Desde la humildad del aprendizaje, desde la generosidad del amor. Estemos en mar abierto, estemos recalados, estemos en mar bravo, en mar manso, mar picado… Este mar sólo se puede navegar desde la esencia.

Este mar en el que nos encontramos no es otra cosa que el vaivén del fluir, del vivir la vida plenamente. Ahora arriba, ahora abajo, ahora un bucle, ahora un salto, ahora un remanso, ahora un sobresalto…sabiendo que esto también pasará.

Un abrazo!

Photo credit: Snapwire

La respuesta no es la huída

rana-mundoDespués de mil explicaciones me dice… “Soy así Antonia” y se queda tan ancho o tan ancha, vamos anchísimos porque esta es un expresión sin pertenencia de genero y además universal. Existe en todos los idiomas una expresión que nos permite definirnos como algo estático, inamovible, de propiedades fijas, inmutables, sin posibilidades, condenados, etiquetados... y desde ahí, bien agarraditos a ese mundo inventado, nos decimos lo que podemos y lo que no podemos, desde ahí nos contamos nuestras historias y nuestros cuentos, montamos un mundo propio que justifica nuestros miedos, legitima nuestros límites para el cambio y reduce a la mínima expresión nuestras posibilidades de superación. Incluso, por si no nos pareciera suficiente, a fin de darle mayor solidez, anclamos esas nuestras historias en su marco social, religioso, político, económico o el que sea que nos parezca suficientemente sólido para los cimientos de nuestra historia, que tengan la consistencia del hormigón armado, no vaya a rodar el mundo y nos hagamos daño.

Está claro que no puedo ocultar mi aversión hacia la mencionada expresión, quizás porque la conozco demasiado bien, quizás porque un día fuimos intimas, quizás porque un día la creí…por lo que sea pero me produce una inquina profunda!

Y me produce inquina por el significado que le damos. Cuando decimos ese yo soy así, no es por el orgullo de serlo que sería fenomenal. Con esa expresión lo que manifestamos es nuestra renuncia, renunciamos a nuestro poder, renunciamos a nuestras posibilidades de crecer, de avanzar, de aprender, renunciamos a nuestra naturaleza humana primera de realización, ya lo dijo un tal Crisipo de Soli, no se cuantos siglos antes de Cristo “ El pasado pertenece al dominio de lo necesario, el futuro al dominio de lo posible”, en lenguaje de hoy que lo pasado, pasado está y el futuro está por ver… pero… cómo lo vamos a ver si no nos dejamos mirar? Si estamos en un estado constante de reconocimiento de nuestras limitaciones, de nuestras restricciones, de nuestras imperfecciones, de lo que nos falta? Ah!! Bueno, eso no estaría mal, claro que no, no estaría mal si fuera con el objetivo de actuar, pero no, no nos engañemos, no es ese nuestro objetivo, nuestro objetivo es precisamente el contrario…acabar de convencernos de que eso, sea lo que sea, no es para mi, porque… yo soy así!! Y ese ser así no me permite ni pestañear, como si fuésemos un gas ideal, constantes a igual temperatura… y en el mundo real ya os habreis dado cuenta de que la temperatura cambia…

Construimos el yo soy así desde el juicio de que no puedo ser de otra manera, privándonos de la minima dignidad, del mínimo amor hacia nosotros mismos y…yo me pregunto… si somos incapaces de amarnos a nosotros mismos, como vamos a ser capaces de amar? Si somos incapaces de creer en nosotros mismos, como vamos a creer en los demás? Y cómo vamos a pretender que crean en nosotros? Cómo vamos a pretender que nos amen, que nos quieran?

Si tu no crees en ti, por qué me pides a mi que lo haga?, si no crees en tus posibilidades por qué voy a creer que tu lo haces en las mías? Nos han enseñado que es egoísta, narcisista, prepotente, quererse a uno mismo, pero la realidad es que las raíces del poder, del aprendizaje, la fuente de energía de la transformación está en nuestro propio amor, el respeto hacia nosotros mismos, la confianza en nuestras posibilidades, la mirada hacia un futuro lleno de posibilidades que requiere de un presente de acciones de amor, de aprendizajes, de desafiar al que fuimos para ser el que hoy necesitamos ser y que nos permitirá ser el que en el futuro necesitemos ser y seguir fluyendo en el siendo.

Y es verdad, abandonar a nuestros antiguos personajes es un acto heroico, requiere valentía…y pues a sensu contrario… dejar que se queden sin más, sólo porque un día llegaron… es peor que un acto de cobardía, es un acto de abandono, de repudia, de anulación, es un acto de huída y en la huída no está la solución.

Si te gusta como eres, si te quieres tal cual, fenomenal!! Eso es lo importante, el resto vendrá. Pero si no te gusta, no estas satisfecho, si quieres cambiar, haznos un favor a todos, a ti el primero y hazlo!!, no eres así, no somos así, somos como queremos ser, somos como nos permitimos ser, en esta historia, los demás no tienen nada que ver.

Y si eliges el camino del cambio porque así lo quieres, inícialo desde el amor a ti mismo, desde el respeto a lo que has sido, a lo que eres y a lo que quieres ser. Los antiguos personajes, los antiguos patrones querrán volver, querrán volver en esos momentos en los que la voluntad flojea, cuando las cosas se ponen difíciles, cuando la guardia está baja. Querrán volver y decirte, ya te lo dije, eso no era para ti, tu eres así y… tendrás la tentación de dejarles pasar, de que vuelvan a tomar “sus posiciones” porque los rasguños te escuecen. Y quizás ganen y entren, pero estate tranquilo porque ya no encontrarán “su lugar” quizás se instalen un par de noches pero no más, simple y llanamente ámales porque forman parte de lo que fuiste, explícales qué quieres ahora, qué necesitas de ellos y si no te lo pueden dar marcharán y si sí pueden tu mismo querrás que se queden.

“Es difícil volar cuando esperas caída, es difícil soñar cuando no ves la salida…el latir más sincero, el misterio en el que creo aún sigue aqui…la respuesta no es la huída…” (Maldita Nerea)

Así es que te invito a que pongas el volumen al máximo y berrees lo más alto que puedas esta canción!! Salta hasta que se rompa el techo y  después decide si de verdad eres así o si vas a ser lo que de verdad eres.