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Pasado imperfecto

ballenberg_switzerland_1219285_oNo me importa tu pasado, me interesa cómo es tu presente, me interesa que proyectas para tu futuro, eso es lo que hoy eres, eso es lo que te permitirá ser, eso es lo único que necesito saber.

Todos tenemos un pasado, desde el minuto en que nacemos. Todos tenemos un pasado, un pasado de aprendizajes, un pasado de formarnos, de irnos modelando. Un pasado de aciertos, de prueba y error, de descubrir, experimentar, curiosear. Todos tenemos un pasado de evolución si no fuera así, todavía estaríamos vistiendo pañales, mamando del pecho de la madre.

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Nunca te quejes (atribuido a Pablo Neruda)

jFMch1b4“Nunca te quejes de nadie, ni de nada,
porque fundamentalmente tú has hecho
lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo
y el valor de empezar corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre
surge de las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte,
enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de tus actos
y la prueba que has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso
ni se lo cargues a otro,
acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar
y que ninguno es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado
así como la causa de tu futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones,
de quien vivirá a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo
y tus problemas, sin eliminarlos, morirán.

Aprende a nacer desde el dolor
y a ser más grande que el más grande de los obstáculos,
mírate en el espejo de ti mismo
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias
porque tu mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida,
ahora despiértate, lucha, camina, decídete
y triunfarás en la vida;
nunca pienses en la suerte,
porque la suerte es el pretexto de los fracasados.”

(Atribuido a Pablo Neruda)

No parece que en realidad haya sido escrito por Pablo Neruda  por más que las redes así lo confirmen. En todo caso es un poema que lleva a la reflexión y a la acción de tomar la responsabilidad sobre nuestro propio destino, huir de la queja, ser arquitectos, tomar conciencia de que con el presente seguimos construyendo un futuro que de nosotros depende. A mi me ha encantado!

Photo credit: Morguefile-building

Es en los momentos difíciles…

imageLo dice el saber popular, el de verdad, no el refranero tradicional del que se puede dudar, lo dice el saber popular, la experiencia vital. En los momentos difíciles es cuando nos descubrimos, en los momentos difíciles es cuando les descubrimos.
Esta reflexión requiere una aclaración previa de qué es un momento difícil. Para  mi es simple, un momento es difícil si lo es para quien lo esté viviendo. No hay mediciones externas para los momentos difíciles. Es difícil o no, sólo para el que lo vive y no para el que lo presencia. La vara de medir del que presencia no aplica, sólo la de quien lo vive. Así, vaya por delante que carece de todo valor, sentido, oportunidad o criterio el que desde fuera se valore la situación de otro como de tontería, estupidez, menudencia o minucia. Que carece de todo valor, sentido, oportunidad o criterio el que desde fuera se valore la reacción de otro como dramática, catastrofista, histérica o exagerada. Sólo el que lo vive puede definir un momento como difícil o no, porque lo es en función de lo que sentimos.
Precisamente por esa definición, es en los momentos difíciles en los que nos descubrimos y en los que les descubrimos.
Nos descubrimos porque es en esos momentos en los que nos apercibimos de nuestra valentía o cobardía. Es en esos momentos en los que no nos podemos engañar, en los que sabemos si actuamos por el impulso de vivir o por el impulso de sobrevivir. Nosotros lo sabemos, independientemente de las historias que nos expliquemos, de las historias que expliquemos, nosotros sabemos si el impulso es para vivir o para sobrevivir. Sabemos si estamos mirando de frente o de reojo a lo que viene; sabemos si le echamos pecho o espalda; sabemos si corremos a su encuentro o en dirección contraria. Y como me decía mi amigo Mariano el otro día “…hay que echarle muchos huevos para asumir según qué momentos” y me lo decía Mariano a quien le pilló de lleno el corralito y, con su familia y nada más que lo puesto, se vino para España, es cierto, “lo puesto de Mariano” era muy grande, el valor que da la confianza en uno mismo, la confianza en la vida, la confianza en quien te acompaña. Es cierto, pero quien decidió salir corriendo a su encuentro fue él, seguramente había otras opciones… Hay que tener muchos h… para darle un giro a tu vida y encontrarse con la Vida, el giro es tan cerrado que de entrada no tiene perspectiva, es como entrar con los ojos cerrados. Hay que tener muchos h… para afrontar los momentos difíciles mirándolos de cara, de frente, a corazón abierto. Por eso, es en esos momentos que descubrimos para nosotros nuestra propia calidad humana. Y si no nos engañamos, si con nosotros somos sinceros, entraremos en ese giro a la Vida aunque sea con los ojos cerrados.
Es en los momentos difíciles que les descubrimos. Igual que descubrimos nuestra propia calidad humana, descubrimos la de quienes están a nuestro alrededor. Es en nuestros momentos difíciles que podemos ver su verdadera alma. Y así aparecen ángeles a los que ni siquiera les habíamos puesto nombre, ni cara, mucho menos alma y nos acompañan. Aparecen los que ya estaban y nos envían rosas, besos, abrazos, saludos virtuales. Nos regalan abrazos de oso y algún que otro chiste para arrancarnos una sonrisa. Nos acarician con su silencio o con su mirada. Nos inyectan energía con su admiración incondicional, su comprensión infinita. Nos recogen en sus brazos, nos regalan sus oídos, nos envuelven en palabras de confort para que podamos seguir nuestro camino. Son quienes ya se quedarán para siempre en nuestro corazón, porque estuvieron en nuestro momento difícil.
Y ya lo sabéis, también en esos momentos difíciles descubrimos a quienes estaban no sabemos ya muy bien por qué o para qué porque se esfumaron antes del primer alba, dejaron un vacio, una herida o un rasguño, nunca llamaron, ni escribieron, ni se asomaron, ni nos arroparon en sus brazos, ni nos acariciaron con sus palabras o reconfortaron con su mirada… ni un mensaje de whatsapp… A estos también los llevo en mi corazón, he aprendido a hacerlo, aunque sea en un lugar pequeño, a entender que para ellos lo difícil fue mi momento difícil, no puedo entrar a valorar, intento no juzgar, por supuesto no guardar rencor, no exigir… Todavía no he aprendido a no esperar porque la esperanza es lo último que queda… Carecería de todo valor, sentido, oportunidad o criterio por mi parte entrar a valorar su momento difícil. A ellos también los descubrí.
Y también están los que “estaban” y se “quedaron” pero sólo para señalar, juzgar, opinar, criticar, manifestar lo que hicimos mal, augurar malos días, castigos divinos, plagas y mil años de mala suerte. Los que nos hablan sin mirar, los que abrazan sin apretar, los que hablan sin escuchar, los de piel fría y besos de mantequilla. A ellos también los descubrí y carecería de todo valor, sentido, oportunidad o criterio por mi parte entrar a valorar su momento difícil, pero no los puedo llevar en mi corazón, pesan demasiado para mi camino, para mis fuerzas, para mi destino, no permitirían mi giro a la Vida, y ese es un lujo que no me quiero permitir.
Es en los momentos difíciles que nos descubrimos, que les descubrimos.
Un abrazo intenso!

Ligera de equipaje

file271302365586Esta mañana me levanté temprano, muchos preparativos, en pocos días salimos de viaje. Me he levantado con la intención de medio preparar la maleta, entresemana con todos los trasiegos me resulta difícil hacerlo y preparar la maleta para un viaje largo no es tarea fácil, es como no querer que falte de nada, al menos de nada de lo que creemos vamos a necesitar. Es como estar fuera de casa pero querer tener todas las cosas que tenemos en casa.

Y así me pasa siempre, que voy por el mundo con unos maletones imposibles, exceso de equipaje, arrastrando un peso enorme incluso para mi que soy grande. Con una maleta llena de por si acasos, por si acasos que siempre terminan no terminando. Por si hace frío, por si hace calor, por si llueve, por si me mancho, por si enfermo, por si me hago daño, por si se me rompen los zapatos, por si necesito coser un botón, por si se acaban las pilas, por si me pierdo, por si me encuentro… Una maleta llena de por sis, con poco espacio para lo inesperado. Una maleta que pesa con las experiencias del pasado, que condiciona las del futuro, que me imposibilita un presente pleno.

Esta mañana elegí una maleta pequeña para viajar, una maleta de esas que llaman de cabina porque decidí que estas vacaciones, sobre todo, lo que quiero es andar liviana, andar descalza, andar sin peso, empaparme de lo que haya, llevarme casi nada y traer de todo puesto.

Ha sido difícil decidir qué meto dentro, liberarse de los por sis y además dejar espacio para lo nuevo, he estado un largo rato delante de esa maleta, negociando, no cabía nada!, a penas unas mudas y ya no podía cerrarla, yo la veía vacía!! Qué es lo que estaba pasando?

Hasta que he podido verlo, hasta que he podido sentirlo, palparlo, olerlo, saborearlo. Hasta que me ha invadido la grandeza de lo que ya tengo dentro de esa maleta, hasta que he vislumbrado su dimensión…llegaba hasta donde se pierde la vista, esa maleta….esa maleta no cabe en un avión. Tiene tanto y…pesa tan poco… que la podría levantar una mariposa en un aleteo.

En esa maleta he encontrado mucho de amor, de generosidad, de comprensión, de confianza. Pedacitos sin usar de libertad, unas pequeñas capsulas de energía vital. Unas cajitas, todavía precintadas, con aventuras aseguradas. Unos mapas usados de territorios desconocidos que alguien dejó para mi, unas curiosas gafas para bucear en el universo, una pequeña linterna que tiene inscrito “para viajar hacia adentro”, unas pastillas de canela y violetas para seguir endulzando la vida. Un mini bolígrafo y cientos de postales en blanco por ambos lados, para pintarlas, para escribiros nuevos momentos. Y un diario de color rojo con infinitas hojas en blanco que en su carátula pone “Para lo nuevo”.

Y cuando ya parecía que lo había mirado todo, he descubierto un pequeño bolsillo en un lateral, con una cremallera transparente, como de gelatina y al abrirlo ha salido un holograma, un holograma en el que estaban todas vuestras sonrisas, las de todos los que me acompañáis en este viaje apasionante de vivir MEJOR esta vida. Sonrisas que me estaban deseando un buen viaje, sonrisas que me decían “A la vuelta nos contamos. Vete, vive, experimenta, exponte, arriesga, empápate, ama, ríe, llora, grita, enfádate!, besa y abraza con esos abrazos que sólo sabes dar tu. Vuelve y nos contamos, escribe si puedes y déjanos saber de ti”

Y esa es la maleta que me llevo a mi viaje, una maleta ligera con todo lo que necesito y con mucho, mucho espacio para lo que venga.

Os seguiré escribiendo, os seguiré contando, nos seguiremos acompañando.

Miles de abrazos!!

Os dejo con Benjamin Francis y SHINE: “Espero que encuentres lo que estas buscando…”

Mi querido amigo, he escrito desde las entrañas.

Photo credit: Morguefile: Anytime, anyplace

Buscadores de Vida

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Los buscadores somos todos aquellos, cualquiera, que siempre, constantemente, tenga a mano una pregunta sin respuesta. No lo podemos resistir y ahí se inicia la búsqueda, la búsqueda de la respuesta y siempre tenemos alguna que buscar, claro. Es cansado, a veces agotador, a veces pienso que ya está bien por hoy, a veces me digo “Estate ya quieta!” pero no es posible, los buscadores siempre tenemos la siguiente en la recamara.

Los buscadores somos curiosos, curiosos de la Vida que es a donde queremos llegar, a entender el sentido de la Vida de verdad, a entender nuestro sentido en esta Vida, a no irnos sin haber hecho nuestra contribución, a no irnos sin haber mirado a la Vida a los ojos, a no irnos sin haberle podido decir a la Vida tómame, en una entrega absoluta de amor libre de miedos, rencores,  peros y condiciones.

Los buscadores tenemos una red infinita de recursos, cuando parece que se nos terminan aparecen otros y así mientras sigamos buscando. Los buscadores nos reconocemos, nos encontramos, nos acompañamos, nos confesamos sin pudor nuestras dudas, nuestros miedos, nuestros planes, metas, atinos y desatinos. No es necesario que nos conozcamos de hace años, aunque sabemos que es así, nuestros corazones se reconocen, se hablan e inician el baile y así vamos avanzando. Nos despojamos de roles, de personajes, de género, raza, religión, de cualquier cosa que nos impida la conexión, de cualquier cosa que nos impida la búsqueda, entre nosotros nos sentimos uno. Es impresionante, los buscadores somos capaces de compartir pensamientos que no nos habíamos atrevido a pronunciar ni en voz alta, ni en voz baja, ni sin voz. Siempre hay uno más avanzado que es capaz de ponerle palabras a lo que tu ni habías pensado. Y lo mejor…no nos da vergüenza porque sabemos que entre nosotros no hay juicio, solo voluntad de acompañar y aprender.

Siempre hay alguien, siempre hay pistas, aparece un mensaje,  el mensaje necesario.

Esta semana, Eli me trajo a Arantxa para enseñarnos sobre la aceptación de lo que la vida traiga, sobre sentir el dolor pero no pararse en el sufrimiento. Verónica me hablaba de la necesidad de estar conmigo sin más. Marc del amor entre almas gemelas. Javi de la dificultad de ese amor. Mariano de la falsa seguridad, Yolanda de la compasión con uno mismo y Jesús me hizo llegar el link de la película Yo, libre. Un viaje al instante presente de Sergi Torres. Ignacio nos puso este nombre y me dijo que los buscadores, nos reconocemos y nos encontramos. Y es verdad, menuda red!

La vida nos susurra y no me cansaré de decirlo, cuando buscamos respuestas, si las buscamos de verdad las encontramos. Otra cosa es que nos guste o no lo hallado, pero encontrar, encontramos. Solo tenemos que reconocer nuestra curiosidad, nuestra humildad, nuestra necesidad de avanzar, nuestra vulnerabilidad, poner el radar en modo buscador y compartir, abrirnos confiar, sin juicio, conversar, conversar, conversar, preguntar y ofrecer las respuestas que ya encontramos y otros están buscando.

Esta semana mis buscadores le dieron formato y fondo al texto:

“La felicidad es la Vida, es dejarse tomar por la Vida, es plantarse desnudo ante la Vida, traspasar los miedos originales y declararte en manos de la Vida, traiga lo que traiga al momento presente, enfrentarse a ese momento abierto a sus infinitas posibilidades, sin apegos, ni remedios caseros, sin normas ni reglas establecidas, sin miedo a caer ni que me vean caer, sin miedo a perder porque en realidad no tenemos nada o al menos nada importante. La felicidad es dejarse transformar por lo desconocido, dejar que el sufrimiento se disuelva en el presente, sin pasado ni proyecciones de futuro. El secreto está en cruzar los miedos más profundos, atreverse a pasar esas aguas, asumir cualquier riesgo que la mente rumiante plantee. La felicidad es dejarse sentir, ver al miedo de cara, ver que ya no tiene nada que enseñarnos, dejarle marchar y entonces… entonces  es cuando el Amor hace acto de presencia.” (Buscadores)

Hoy inicio esta etapa del viaje dejándome tomar por la Vida, muchos son los aprendizajes que me esperan aguas arriba y no quiero tener miedo, no quiero volver a tener miedo.

Un abrazo y mil gracias a los buscadores que, somos todos. Nos seguiremos encontrando en este viaje apasionante hacia la Vida.

Photo credit: Mª Angeles , gracias preciosa!