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Levantar la mano

five-hands-finger-648806-oHace unos días entraron a robar en mi casa…

Cada uno vive su hogar como lo vive. Para mí, mi casa, no son solo cuatro paredes, es donde vivo, despierta o dormida depende del día y de la hora del día. Donde convivo con los míos, donde recibo a mi gente, donde comparto momentos inolvidables por alegres, tristes, densos e intensos. Donde huele a bizcocho recién hecho, a chimenea, a café, a infusión de hierbabuena o a lavanda fresca. Donde corre el aire mañanero, donde el sol vuelca su calor, azota el viento y la lluvia pica en las ventanas. Donde la intimidad da lugar a las caricias y al acto de amar. Mi casa es mi continente, continente de emociones y vivencias. Es mi templo, donde me siento segura, donde me siento yo, donde soy, donde camino descalza y muchas veces desnuda, dejando que su armonía acaricie mi alma.

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Llénate de besos

imageNo hay historias interminables, es cierto que cuando las historias son dolorosas se nos antojan interminables, pero no lo son. Al igual que cuando son felices no queremos que se acaben, esas las queremos interminables…
Y la vida está hecha de unas y otras, conviviendo entre sí, entrelazándose al capricho de no se sabe muy bien quién. Y…todas, todas traen aprendizajes, todas están hechas a medida de lo que necesitamos para llegar a ser nuestra mejor versión. Es sólo cuestión de paciencia, cuestión de tiempo y confianza el entender para qué, el encajarlas en el puzzle de nuestra historia en particular.
Así la vida nos trae momentos dulces, momentos de serenidad y bienestar. Momentos que no queremos que se acaben, momentos que a veces no podemos creer estar viviendo, momentos que claramente identificamos de expansión. Nos sentimos grandes, poderosos, casi invencibles.
De todos esos momentos el más poderoso es el del Amor, sin parangón. Hay otros, claro, pero ninguno tan poderoso, todos lo sabemos. De manera que a veces nos aferramos a él olvidando nuestro propio amor, saltándonos los límites de nuestro propio yo, en una apuesta arriesgada por conservar aquello que tan feliz nos hizo y que tanto nos aleja, ahora, de nosotros mismos.
Nos aferramos a la droga del amor, necesitamos una dosis con regularidad, sin recordar ya muy bien qué es lo que nos hizo enganchar. Nos adaptamos, actuamos como verdaderos extraños a nuestro yo con tal de obtener esa dosis y nos olvidamos de quienes éramos, de quienes somos. Nos alejamos, nos perdemos, nos convertimos en sombras de quienes amamos y empieza la locura que se genera cuando nos apartamos de nuestro verdadero amor, de nosotros. Empieza la locura de cuando nos enajenamos y nos convertimos en una mala copia de lo que fuimos. Y nos lamentamos, porque cada vez necesitamos una dosis mayor para compensar ese vacío que genera el no ser uno mismo. Y nos atacamos de celos porque vemos sombras donde no las hay, porque ya toda dosis nos parece poca, porque no tenemos la nuestra propia y exigimos al otro que nos dé lo que no tenemos para nosotros. Exigimos que se quede con quien nosotros no sabemos estar, no sabemos Ser.
Y entonces aquello que nos generó tanta potencia se convierte en nuestro peor postor, lo que fue Amor ahora es Dolor, pero le seguimos llamando amor y seguimos declarándolo a los cuatro vientos, a veces en un intento desesperado, a veces en extremis…
Y en esa ceguera loca nos movemos y no entendemos porqué la vida nos castiga, porqué la vida nos abandona.
Y yo me pregunto Es la vida la que nos ha abandonado? O fuimos nosotros quienes nos abandonamos, quienes no escuchamos nuestras necesidades, quienes nos saltamos nuestros limites, quienes los derrumbamos? Quienes no fuimos capaces de amarnos?
La Vida nunca nos abandona, la Vida con sus enormes brazos siempre nos sostiene, nos acuna, nos mece. Los brazos de la Vida son fuertes y suaves, huelen a jabón de Marsella. Los brazos de la Vida son como los de una madre, siempre allí para un abrazo, una caricia o…un tortazo si es necesario. La Vida no nos niega, no nos priva, la Vida sólo pide una condición, nos pide honrar la Vida, honrarla a través del Amor.
Y cuando amamos nuestra propia Vida, cuando somos capaces de seguir el camino a nuestra mejor versión, legitimarnos, respetar nuestros límites, tener en cuenta nuestras necesidades, es cuando la Vida mas nos abraza y nos columpia en un cielo de oportunidades todas a nuestro alcance.

Y así, depende de cada uno de nosotros que nuestra historia sea interminable, que en un perfecto encaje de bolillos tejamos los momentos dulces con los amargos. Que no vivamos en el mal karma, sino en el aprendizaje, que cuando no nos venga de cara seamos capaces de entender qué la Vida nos trae que tan necesario es para seguir en este camino de pasión.
Mi querida amiga es fácil opinar del pasado, lo difícil es decidir mirando a un futuro que no conocemos, pero que es nuestro si así nos lo proponemos. Te quiero, no llores más, llénate de besos.

un abrazo!

 

Quiero ser egoísta!

señalarQuiero ser egoísta!

Antonia quiero ser egoísta, lo más egoísta que pueda!

Todavía me resuenan sus palabras en mi cabeza, en mi cabeza y sobretodo en mi corazón. Quiero ser lo más egoísta que pueda! Era un grito al disfrute de la vida, un grito al ahora me toca a mí, una reivindicación al propio espacio, al propio Ser. Una respuesta a la necesidad de expandirse, de experimentar desde la libertad, de dejar algo para sí. Un tomar conciencia de lo que pesa y de lo que aligera. Una respuesta a la necesidad de alimentar un alma libre, de dejar salir la más pura esencia. La necesidad de amarse a uno mismo. Una reivindicación y a la vez una queja. Un grito de libertad y a la vez de dolor. Una expresión de amor.

Me pregunto qué es eso de ser egoísta. Es egoísta atender a las propias necesidades? Es egoísta ser curioso con la vida? Es egoísta atreverse a descubrir? Atreverse a cambiar? Atreverse a traspasar los límites de lo esperado? Los límites de lo preestablecido? De lo predefinido? Es egoísta romper moldes? Revisar “obligaciones”? No es egoísta mantenerlos?

Hasta dónde uno está obligado? Con qué? Y Para qué?

Personalmente, no creo en las obligaciones, ni en los sacrificios. Creo en los compromisos y en los beneficios. Nuestra esencia no se obliga, se compromete; nuestra esencia se mueve por el beneficio, por la ilusión, la pasión de lo querido, lo deseado, lo anhelado. Ese es nuestro motor, nuestro combustible natural, nuestra pulsión de vida. Ahí es donde vibramos, donde se desarrolla nuestro mayor potencial. Todo lo que no encaje con lo que queremos y deseamos, con lo que estamos libremente comprometidos, no son más que falsas obligaciones. En algunas ocasiones quizás fueron compromisos más tarde, falsamente mantenidos. En otras ocasiones se trata de obligaciones ya adquiridas, heredadas de un sistema aprendido, no cuestionado; un sistema que se considera seguro, estable, previsible… normal. Un sistema que seguramente no está mal…para quien de verdad lo desee.

Los compromisos son revisables. Nos comprometemos en un entorno de circunstancias, que resulta que con el tiempo cambian, pero resulta que la mayoría de veces no nos atrevemos a revisar el compromiso en función de los cambios sucedidos, no nos atrevemos a adaptarlos, evolucionarlos, los mantenemos rígidamente, los elevamos a la categoría de obligación, nos atrapamos en ellos, nos hipotecamos el corazón, derrochamos energías, fuerza y pasión, nos agotamos en una misión que no es que sea imposible, es que no es nuestra, ya no nos pertenece, pertenece al sistema.

De qué sirve mantener un compromiso cuando ya no lo es? De qué sirve mantenerlo como fue? Para qué nos auto convencemos de que es una obligación? Para qué no lo revisamos? Para qué llevar ese peso? Cuáles son los beneficios? Hay beneficios en ello?

A mí la única respuesta que se me ocurre es que ni tan siquiera nos lo planteamos, vamos en programado o quizás nos da miedo salirnos de una raya que una vez alguien pintó, por las presiones, porque nos señalan, porque nos salimos de lo normal. Porque quien se siente seguro en esa normalidad nos acusa de egoístas, de falta de integridad, de dejación en nuestras obligaciones, de no cumplir con el patrón, de irresponsables, “modernos”, “ligeros”…de una larga lista de adjetivos cuya única intención es proteger lo preestablecido, lo seguro, lo previsible…lo “normal” lo que da seguridad a quienes nos señalan, a quienes en algún momento dejaron de vibrar, cambiaron vivir por estar, confundieron latir con bombear. Quien señala hacia afuera en realidad señala hacia adentro, lo dice la forma de su mano, un dedo señala hacia afuera, tres hacia adentro. Quien señala a otro se señala así mismo en aquello que le falta.

Yo no creo en el sentido peyorativo del egoísmo, cada cual desde su libertad y la de los demás, sabrá cuáles son sus compromisos, sus responsabilidades y sus obligaciones. Cada cual sabrá qué elige, cual es lugar y tan respetable es uno como otro. Tan egoísta es uno como el otro.

Ojalá todo el mundo fuera lo suficientemente egoísta, porque la única manera de ser sinceramente altruista es desde la verdadera libertad del amor por uno mismo. Cuando uno se ama sinceramente es cuando de manera sincera puede incluir a los demás. Y nos amamos sinceramente cuando nos damos permiso para al disfrute de la vida, del propio espacio, del propio Ser; cuando nos legitimamos para expandirnos y experimentar desde la libertad. En definitiva cuando damos alimento al alma.

Mi queridísimo amigo, sé egoísta, sé todo lo egoísta que puedas…yo también lo intento, todos los dias.

“Ámate, respétate, sé benigno contigo mismo. A menos que seas amoroso con respecto a ti mismo no puedes ser amoroso en absoluto. A menos que cuides de ti mismo no podrás cuidar de ninguna otra persona; es imposible. Te enseño a que seas egoísta para poder ser altruista.” Osho

Un abrazo!

Os dejo con Bob Marley y Judge not (opción activar subtitulos en español)

Mil gracias, con todo y sin más

1000_watchers__mil_gracias__by_tamalesyatole-d5ju416Llevo ya dándole vueltas, me es difícil encontrar las palabras exactas que describan mis sentimientos, las emociones que me rondan cuando me hacéis partícipe de vuestros progresos… Vivo las emociones muy intensamente y me da la impresión de que cualquier cosa que escriba se queda corta a la hora de expresar lo que siento, tengo la sensación de que me falta añadir mi mirada, mis silencios, mi presencia, mi sonrisa, mis abrazos. Me resulta más difícil cuanto más intensa es mi emoción. O sea que de inicio os hago una petición y es que multipliquéis por tres, no cuatro, cuatrocientos, un millón! lo que hoy aquí, siento la necesidad de escribiros.

Y me vais a permitir que me pase al tu porque quiero que este mensaje sea directo para ti que ahora me estás leyendo, para ti que me estás permitiendo acompañarte en esta etapa del camino, para ti que me acompañas.

GRACIAS A TI!!!

Gracias por creer en ti, gracias por dejar que te acompañe y sobre todo gracias porque haciéndome partícipe me permites estar más cerca de quien soy.

Te cuento, mi concepto de “gracias” ha evolucionado en los últimos años. Ha pasado de ser una expresión de la categoría de lo educacionalmente correcto, de lo que se espera se diga ante la recepción de un servicio, un gesto, una información…sin más contenido, sin más sentido, sin más sentimiento. Como el que dice hola qué tal sin interrogación, sin esperar en realidad respuesta… A ser una expresión de profundo reconocimiento, de sincera gratitud. Fonéticamente sigue sonando igual, pero te aseguro que para nada tiene el mismo sentido.

Tiene que ver con el pedir y el dar, el dar y el pedir sin sentir deuda, sin sentir carga, sin sentirme deuda, sin sentirme carga. Tiene que ver con el reconocimiento de mi vulnerabilidad, de mis límites, de mi necesidad de ayuda y de mi necesidad de ayudar. Tiene que ver con el reconocimiento de lo que tu me das, de que “gracias” a tus gracias yo puedo continuar completando mi proyecto vital, permites que lo mío también sea posible…permites hacer de mi propósito de vida una realidad.

Hace un tiempo no me gustaba que me dieran las gracias, me incomodaba y seguramente era por no ser capaz de reconocer en los demás esa contribución necesaria para conmigo, yo podía sola, qué iba a necesitar? Para qué incordiar? Qué pedir? Y como yo no podía pedir, no podía recoger las gracias de los demás… gracias a qué? Siempre contestaba lo mismo: “No me des las gracias….” Era una manera de que el otro no sintiera la deuda, de que yo no sintiera la carga, de no sentir yo la deuda, de no sentirme yo la carga…

Hoy siento que “ GRACIAS” es de las palabras más bonitas que nos podemos decir, hoy he cambiado la mirada, hoy cuando te digo gracias es desde el más profundo reconocimiento a tu contribución para mi persona. Cuando recibo tus gracias lo hago desde el más profundo reconocimiento de mi contribución a tu persona. Sin deuda, sin carga, con libertad.

Y hoy necesito darte las gracias porque he recibido las tuyas. Las recibo cuando me lees, cuando me escribes en este espacio o en otro, cuando me dejas acompañarte, cuando me miras de esa manera, cuando te veo avanzar y celebras, cuando me cuentas, cuando no puedes y te acercas, cuando te cuidas, cuando te atreves, cuando en tu gesto puedo ver la revelación, la sorpresa, el cariño, cuando a tus ojos se asoma tu esencia. Siento tus gracias …con tanta intensidad… que a veces creo que mi corazón va a estallar.

Y las recojo, recojo tus gracias, las recojo desde ese nuevo lugar en el que sé que los dos nos acompañamos de igual a igual. Yo te acompaño en lo que tu hayas decidido, y como hayas decido, a través de los posts, a través de los procesos de coach, de nuestras conversaciones, de nuestras clases, de nuestros trabajos, da igual a través de qué. Te acompaño con lo que soy. Y quiero que sepas que tu también me acompañas, que cada vez que me lees, me llamas, me cuentas, te acercas… cada vez que a tus ojos se asoma tu esencia… cada vez que me reconoces, me permites estar más cerca, más cerca de mi propósito de vida, de mi esencia, de lo que soy, me permites estar más cerca de la tuya, de la autenticidad de lo que nos une.

Por eso, te pido que cada vez que sientas que necesitas darme las gracias, cada vez que sientas la necesidad de reconocerme en tu camino… me lo digas  por favor porque así yo también tendré la oportunidad de dártelas por esa mirada que nos acerca.

Hoy puedo dar y recibir un gracias exento de deuda, exento de carga, exento de ego. Repleto de reconocimiento, acompañamiento, posibilidad, generosidad, legitimidad, ternura, humildad.

GRACIAS!

Y si me permites, ahora ponte los cascos, sube el volúmen, cierra los ojos y siente esa libertad que nos une.

Y si me permites… no esperes mucho tiempo a dar las gracias a esas personas que, mientras me leías, mientras escuchabas la música, han venido a tu cabeza, han salido de  tu corazón. 

Un abrazo!

Va a ser que no?

Duda-Mobile-FrogPrefiero no hacerlo, prefiero no decirlo… sé que: Me va a decir que no, me van a mirar mal, me juzgarán, no me quiere, no le va a gustar, se enfadará, se decepcionará, que perderé más, que pasará de mi… y seguimos con: Qué pensará de mí, no le quiero molestar, eso no está bien visto, no es importante para ellos, con la que hay ahora liada…encima yo con esto. Me da vergüenza, quien soy yo para …Sin embargo no puedo dejar de pensarlo, no puedo dejar de soñarlo, no puedo dejar de sentirlo, no puedo dejar de quererlo. Frustración, resignación, resentimiento, desmotivación, apatía. Y todo eso nosotros solitos sin ayuda de nadie. Somos unos campeones!

Campeones emocionales en carreras con obstáculos, nadie nos gana a ponernos obstáculos a la hora de dar respuesta a esa necesidad que sentimos. Ante una necesidad de expresar Amor, de hacer una petición de aumento salarial o de categoría o reconocimiento, de pedir ayuda o de querer bailar un tango en mitad de la calle, cantar un bolero o teñirte de pelirrojo como la Rabbit.. Ante un necesito verme, necesito que me veas, somos los primeros en poner la niebla.

Sentimos esa necesidad imperiosa de expresar, de hacer, de ser, nos va a reventar ahí adentro, y seguimos con nuestras cantinelas, nuestros miedos, nuestra vergüenza. Frustración, resignación, resentimiento, desmotivación, apatía…

Y yo me pregunto si nos damos cuenta de lo todopoderosos en que nos convertimos cuando hacemos eso. Sí, sí todopoderosos, dueños y señores, sin más somos capaces de decidir por el otro, sin darle la oportunidad de expresarse, sin contarle, sin decirle, sin mostrarme. Como decía aquel yo me lo guiso, yo me lo como. Privándome a mi y al otro de la posibilidad de manifestarnos.

Y vamos a suponer que como todopoderosos que somos tenemos razón y me van a decir que no, y no va gustar y me van a mirar mal y me van a tomar por loco, ridícula, pirado, .. Y sin tan seguros estamos para que seguimos dándole vueltas? Y Para que me genera frustración? Será que no estamos dando respuesta a lo que necesitamos? Será que algo está gritando ahí adentro “déjame salir, déjame salir”?

Y así actuamos, hasta el más asertivo tiene momentos de duda ante alguna situación como las descritas o semejantes. Actuando así perdemos la oportunidad de expresarnos como seres humanos completos con necesidades, expectativas, ilusiones, nosotros mismos nos quitamos esa oportunidad y se la quitamos al otro. Ocupamos el lugar del otro y abandonamos nuestro lugar.

Desde mi sentir lo peor es cuando abandonamos nuestro lugar, cuando no somos fieles a aquello que sentimos necesitamos decir o hacer, cuando dejamos de ser nosotros para ser otra cosa “más adecuada”. Como muy bien ilustra el cuento de las ovejas y el tigre, actuamos y vivimos como lo que creemos que somos, no como lo que somos.

Como sería recordarnos lo que somos cada uno? Y actuar como lo que somos? Como sería expresar esa necesidad? Cómo te haría sentir si tuvieras la seguridad de que nada “malo” iba a pasar? Satisfecho has dicho?, Feliz?, orgullosa?, realizada?, contenta?, esponjado?, liviano? Qué mas? Alineado con tus valores, muy interesantes las aportaciones! Y digo yo, por qué nos privamos de esa oportunidad de sentirnos satisfechos, felices, orgullosos, realizados, contentos, esponjados, livianos y alineados? Nuestro compromiso está con cada uno de nosotros, no? nuestro compromiso es ser lo que somos con todo lo que conlleva.

En ningún caso sabemos qué hará el otro con lo nuestro, no sabemos cual será su reacción, no sabemos qué podrá hacer con lo nuestro, no podemos ni debemos estar en su lugar porque tenemos el nuestro. Respetando nuestros sentimientos, necesidades, expectativas, ilusiones… Dándoles su lugar, su espacio, siendo valientes con ello, rugiendo como lo que somos, con la tranquilidad y la serenidad de ser lo que somos, con la aceptación de que el otro también será lo que es y desde allí nos podrá o no aceptar. Lo importante es que nosotros nos hemos aceptado y actuado conforme a lo que somos y ese es el mayor acto de amor de la humanidad.

Vas a rugir?

Y si podéis mirad la conferencia de Kofman entera, sé que os gustará.

Abrazos!!