Archivo de la etiqueta: #elección

Esto también pasará

SW_JasonHughesCuenta la leyenda que Salomón que en aquellos tiempos era joven e inexperto, estaba muy preocupado por la corona que pronto sería suya, le rogó a su padre que le dejara algo que pudiera serle de ayuda en tiempos de crisis. Su padre le dio un joyero que contenía una moneda. “Cuando te encuentres en aprietos, abre este estuche y mira la cara de la moneda. Pero cuando te encuentres en la cima del bienestar, vuelve a abrirla, dale la vuelta y mira el lado opuesto”. Los años pasaron y Salomón se encontró asediado por problemas graves, estaba abatido y apesadumbrado cuando recordó el consejo de su padre y abrió el joyero. En la cara de la moneda leyó las palabras hebreas: Gam zeh ya’avor que significan “Esto también pasará” Reconfortado por el mensaje, volvió a tomar el control de su destino, con confianza y decisión consiguió recuperar su trono y su riqueza. Otra vez en la cima de la gloria pensó de nuevo en la moneda y en su reverso. Si en los tiempos difíciles le había ayudado a superar todos los obstáculos cual podría ser el mensaje que la moneda encerraría para los momentos de gloria? Salomón abrió el joyero, tomó la moneda le dio la vuelta y leyó: “Gam zeh ya’avor” , “Esto también pasara” y así fue como Salomón se convirtió realmente en el ser humano más sabio de todos los tiempos.

Nada permanece, ya lo sabemos, podemos seguir aferrándonos al pasado, a historias que falsamente nos contamos y reconfortaron, explicaciones que ya nada nos aportan. Podemos seguir perjudicándonos, podemos seguir aplazando la mirada a la realidad, podemos seguir haciendo de avestruces, pero sabemos que ya pasó, que ahora es otra cosa, y negarlo no va a cambiar esa realidad, a lo más que  nos puede llevar es  a una mayor  indefensión ante una realidad que por serlo cae por su propio peso. Cuando nos decidamos a sacar la cabeza la cosa no habrá hecho más que empeorar, aunque sea sólo por el hecho de no estar en forma para afrontar, tanto tiempo con la cabeza bajo tierra disminuyen nuestras capacidades para mirar, caminar, conversar, decidir, actuar. Sabemos que la crisis ya ha pasado y esto es lo que nos ha dejado. Esto contra lo que muchos despotricamos en su momento y que sin embargo nos da la oportunidad de volver a lo más esencial, de recuperar nuestra verdadera naturaleza humana, de poner en juego todos nuestros recursos naturales, nuestras posibilidades.

Esconder la cabeza es pensar que la crisis pasará, pensar que las cosas volverán a ser como antes, esperar a que pase, querer congelar el estatus, aferrarse a lo que ya pasó, pensar que ya me salvé, que así ya estoy bien, que ya llegué…porque sea lo que sea en lo que estés… recuerda…esto también pasará.

Personalmente pienso que la crisis verdadera era la que vivíamos antes de la económica, en la que nos desconectamos de nuestra esencia, en la que nos creímos omnipotentes, nos tornamos pretenciosos, soberbios, lujuriosos, ambiciosos, sin una pizca de trascendencia, nos hicimos dueños de lo que nadie tiene, el control de las circunstancias.

Nos olvidamos de que solo tenemos lo que damos, nos olvidamos de que nada es para siempre, de que la vida no tiene garantías, nos creímos pisar tierra firme, pero no pisamos firmemente, cuando lo único que nos puede dar estabilidad es la firmeza de nuestros pasos para avanzar.

Y cuando ese terreno de certidumbre se tornó un mar de incertidumbre que es lo que siempre fue en realidad,…no supimos reaccionar, quisimos seguir caminando sobre el mar…empapados, ahogados, salados, helados vivimos en un mar, en un mar de incertidumbre y nos seguimos contando que no sabemos navegar. Dice Antonio Machado:

“Cuatro cosas tiene el hombre 
que no sirven en la mar:
ancla, gobernalle y remos,
y miedo de naufragar”

Ancla, gobernalle y remos, no sirven en este mar porque no se deja controlar, no hay timón que lo domine, ni ancla que lo vare, ni remos para este oleaje. Miedo a naufragar porque es el que nos hace esconder la cabeza como si en tierra firme estuviéramos y nos vamos a ahogar.

En este mar de incertidumbre sólo podemos navegar desde la confianza que despierta nuestra capacidad de decidir, de elegir, siendo responsables de nuestras vidas, porque no hay ningún otro salvavidas; teniendo la seguridad de que nos podemos enfrentar, buscando nuestras herramientas en el baúl de la esencia, siendo personas completas, practicando la resiliencia, la empatía, la paciencia, el respeto, el sentido del humor, la consciencia de uno mismo, la consciencia del otro, el perdón, la esperanza, la confianza…Desde la humildad del aprendizaje, desde la generosidad del amor. Estemos en mar abierto, estemos recalados, estemos en mar bravo, en mar manso, mar picado… Este mar sólo se puede navegar desde la esencia.

Este mar en el que nos encontramos no es otra cosa que el vaivén del fluir, del vivir la vida plenamente. Ahora arriba, ahora abajo, ahora un bucle, ahora un salto, ahora un remanso, ahora un sobresalto…sabiendo que esto también pasará.

Un abrazo!

Photo credit: Snapwire

La respuesta no es la huída

rana-mundoDespués de mil explicaciones me dice… “Soy así Antonia” y se queda tan ancho o tan ancha, vamos anchísimos porque esta es un expresión sin pertenencia de genero y además universal. Existe en todos los idiomas una expresión que nos permite definirnos como algo estático, inamovible, de propiedades fijas, inmutables, sin posibilidades, condenados, etiquetados... y desde ahí, bien agarraditos a ese mundo inventado, nos decimos lo que podemos y lo que no podemos, desde ahí nos contamos nuestras historias y nuestros cuentos, montamos un mundo propio que justifica nuestros miedos, legitima nuestros límites para el cambio y reduce a la mínima expresión nuestras posibilidades de superación. Incluso, por si no nos pareciera suficiente, a fin de darle mayor solidez, anclamos esas nuestras historias en su marco social, religioso, político, económico o el que sea que nos parezca suficientemente sólido para los cimientos de nuestra historia, que tengan la consistencia del hormigón armado, no vaya a rodar el mundo y nos hagamos daño.

Está claro que no puedo ocultar mi aversión hacia la mencionada expresión, quizás porque la conozco demasiado bien, quizás porque un día fuimos intimas, quizás porque un día la creí…por lo que sea pero me produce una inquina profunda!

Y me produce inquina por el significado que le damos. Cuando decimos ese yo soy así, no es por el orgullo de serlo que sería fenomenal. Con esa expresión lo que manifestamos es nuestra renuncia, renunciamos a nuestro poder, renunciamos a nuestras posibilidades de crecer, de avanzar, de aprender, renunciamos a nuestra naturaleza humana primera de realización, ya lo dijo un tal Crisipo de Soli, no se cuantos siglos antes de Cristo “ El pasado pertenece al dominio de lo necesario, el futuro al dominio de lo posible”, en lenguaje de hoy que lo pasado, pasado está y el futuro está por ver… pero… cómo lo vamos a ver si no nos dejamos mirar? Si estamos en un estado constante de reconocimiento de nuestras limitaciones, de nuestras restricciones, de nuestras imperfecciones, de lo que nos falta? Ah!! Bueno, eso no estaría mal, claro que no, no estaría mal si fuera con el objetivo de actuar, pero no, no nos engañemos, no es ese nuestro objetivo, nuestro objetivo es precisamente el contrario…acabar de convencernos de que eso, sea lo que sea, no es para mi, porque… yo soy así!! Y ese ser así no me permite ni pestañear, como si fuésemos un gas ideal, constantes a igual temperatura… y en el mundo real ya os habreis dado cuenta de que la temperatura cambia…

Construimos el yo soy así desde el juicio de que no puedo ser de otra manera, privándonos de la minima dignidad, del mínimo amor hacia nosotros mismos y…yo me pregunto… si somos incapaces de amarnos a nosotros mismos, como vamos a ser capaces de amar? Si somos incapaces de creer en nosotros mismos, como vamos a creer en los demás? Y cómo vamos a pretender que crean en nosotros? Cómo vamos a pretender que nos amen, que nos quieran?

Si tu no crees en ti, por qué me pides a mi que lo haga?, si no crees en tus posibilidades por qué voy a creer que tu lo haces en las mías? Nos han enseñado que es egoísta, narcisista, prepotente, quererse a uno mismo, pero la realidad es que las raíces del poder, del aprendizaje, la fuente de energía de la transformación está en nuestro propio amor, el respeto hacia nosotros mismos, la confianza en nuestras posibilidades, la mirada hacia un futuro lleno de posibilidades que requiere de un presente de acciones de amor, de aprendizajes, de desafiar al que fuimos para ser el que hoy necesitamos ser y que nos permitirá ser el que en el futuro necesitemos ser y seguir fluyendo en el siendo.

Y es verdad, abandonar a nuestros antiguos personajes es un acto heroico, requiere valentía…y pues a sensu contrario… dejar que se queden sin más, sólo porque un día llegaron… es peor que un acto de cobardía, es un acto de abandono, de repudia, de anulación, es un acto de huída y en la huída no está la solución.

Si te gusta como eres, si te quieres tal cual, fenomenal!! Eso es lo importante, el resto vendrá. Pero si no te gusta, no estas satisfecho, si quieres cambiar, haznos un favor a todos, a ti el primero y hazlo!!, no eres así, no somos así, somos como queremos ser, somos como nos permitimos ser, en esta historia, los demás no tienen nada que ver.

Y si eliges el camino del cambio porque así lo quieres, inícialo desde el amor a ti mismo, desde el respeto a lo que has sido, a lo que eres y a lo que quieres ser. Los antiguos personajes, los antiguos patrones querrán volver, querrán volver en esos momentos en los que la voluntad flojea, cuando las cosas se ponen difíciles, cuando la guardia está baja. Querrán volver y decirte, ya te lo dije, eso no era para ti, tu eres así y… tendrás la tentación de dejarles pasar, de que vuelvan a tomar “sus posiciones” porque los rasguños te escuecen. Y quizás ganen y entren, pero estate tranquilo porque ya no encontrarán “su lugar” quizás se instalen un par de noches pero no más, simple y llanamente ámales porque forman parte de lo que fuiste, explícales qué quieres ahora, qué necesitas de ellos y si no te lo pueden dar marcharán y si sí pueden tu mismo querrás que se queden.

“Es difícil volar cuando esperas caída, es difícil soñar cuando no ves la salida…el latir más sincero, el misterio en el que creo aún sigue aqui…la respuesta no es la huída…” (Maldita Nerea)

Así es que te invito a que pongas el volumen al máximo y berrees lo más alto que puedas esta canción!! Salta hasta que se rompa el techo y  después decide si de verdad eres así o si vas a ser lo que de verdad eres.

 

 

Yo etiqueto, tú etiquetas…

etiquetasEtiquetamos, necesitamos eticar todo, nuestro entorno sólo tiene sentido si logramos clasificar cada cosa , cada persona , cada elemento en una casilla. Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.

Etiquetamos porque nos da seguridad sobre el terreno. Si lo tenemos en una casilla, no es desconocido, si no es desconocido no me da miedo o al menos no tanto. Etiquetamos para identificar, definir, comparar, calificar, dominar, controlar. Y normalmente lo hacemos en un pis pas, es tan rápido que, si no nos observamos, no nos damos cuenta de que hemos etiquetado, somos verdaderos especialistas etiquetadores.

Yo me pregunto… y de dónde hemos sacado el conocimiento, sabiduría y osadía para hacerlo? Porque, además, nada nos frena a etiquetar,  junto al respirar es de las pocas cosas que nos atrevemos a hacer sin dudar. Todos nos sentimos con el conocimiento mas que suficiente para hacerlo…bien, mal, correcto, incorrecto, válido, inválido, Qué vértigo me da!!

Hay cosas que son de orden básico, una silla es una silla porque así hemos decidido llamarla (en castellano, claro) y todos estaremos de acuerdo en que entra en la categoría de mueble y que sirve para sentarse. Ya no estaremos tan de acuerdo en si es cómoda, bonita, útil, resistente, segura… Y llegará alguien a mi casa y le diré no te sientes ahí que es muy bonita pero muy incomoda y le privaré a mi silla de hacer su función…y no dejaré que mi invitado decida si para él es cómoda o no, la silla es incómoda, punto.

Allá cada uno lo que haga con los muebles de su casa,  pero …y con las personas? Somos conscientes de que hacemos exactamente lo mismo? Ponemos etiquetas como el que hace pompas de jabón, sin darnos cuenta de que muy probablemente le estemos privando de su función esencial como ser humano: desarrollar sus infintas posibilidades. Nosotros ya hemos decidido que la silla no es cómoda y será dificil hacernos cambiar de opinión. Fulanito es tonto, perengano es un gamberrete, menganito es serio, menganita es una snob. No esperes que zufanito acabe a tiempo, nunca lo hace. Zufana es fuerte, puede con todo no te preocupes. Los catalanes son…, los gallegos.., los vegetarianos…, los …. Todos toditos con su etiqueta.

Una vez colocamos una etiqueta ahí se queda y no nos damos cuenta del daño que hacemos, no nos damos cuenta del sufrimiento que generamos y no nos damos cuenta de que la mayoría de veces es infundado. La mayoría de veces adoptamos las etiquetas que han puesto otros en base a sus experiencias, expectativas, juicios y creencias, que lamento deciros…no son universales, son sólo las nuestras por muy extendidas que sean. Nos damos cuenta de que no nos permiten avanzar? No nos permiten avanzar a nosotros porque no nos permiten descubrir y disfrutar de otras facetas de esas personas. No permiten a esas personas evolucionar, no al menos a nuestros ojos, seguro que ellas avanzan, cambian, crecen, pero nos tienen que abandonar, tienen que alejarse de nosotros, desaparecer porque simplemente nuestros ojos no los ven, ven un algo de lo que quizas estuvieran siendo una vez, ven una etiqueta, pero no ven lo que hoy están siendo, no lo quieren ver, no está en su mirada. Yo tambien me alejo de quien no me deja crecer, de quien no me deja cambiar, de quien no me deja ir siendo, de quien no me ve…me llamaron mataperros.

Especial sensibilidad me genera cuando las etiquetas son tamaño infantil, tamaño adolescente, no sé vosotros, yo con eso no puedo. Quién es nadie para permitirse el lujo de ponerles etiquetas? Nos damos cuenta del “regalito” que les estamos haciendo? Niño eres tonto, niño eres torpe, niño no te enteras, niño eres lento, es que a ti te cuesta, tu eres de excelentes y no llegas, es la niña buena… Cuantos adultos me he encontrado que todavía arrastran “sus etiquetas” soy lento, soy torpe, a mi me cuesta, no necesito ayuda, no decepciono… Nos las hemos creido, algunas son inofensivas o menos dañinas, otras son mortales. Casos de fracaso escolar, de exclusión social, de adicciones graves, tienen su raiz en aquellas “inofensivas” etiquetas.

Y vamos a seguir etiquetando? Y vamos a seguir quedándonos con esas etiquetas? Y vamos a quedarnos tan anchos? Seguiremos jugando con nuestras pompas de jabon? Seguritos en nuestro sistema de casillas? Tu aquí, tu allí y yo tiro porque me toca. Yo aquí, yo aquí y no tiro porque me lleva la corriente…

Me llamo Antonia y etiqueto, me llamo Antonia y me dejo etiquetar y estoy aquí para superar esta tremenda adicción. Y quiero conservar mi etiqueta y quiero que escribas en mi etiqueta porque mi etiqueta es especial. En mi etiqueta está escrito lo que una vez estuve siendo y que me ha permitido hoy estar siendo, está escrito lo que hoy estoy siendo y que me permitirá seguir siendo otra cosa y hay espacio para seguir escribiendo y quiero que tú me ayudes a escribirlo, pero desde la posibilidad, la oportunidad y el respeto.

De oca a oca y tiro porque ya me toca. y tú?

 

No lo intentes!

Mario SepülvedaNo lo intentes, intentar lleva implicito dejar una puerta abierta para que no sea, dejar una salida, una posibilidad de huida, es una apuesta a medias, un no creerlo, no confiar, no estar seguro, dudar, dar marcha atrás, si pero no… es cerrar las puertas a la oportunidad, empezar pensando que si no… da igual.

Y sabes? No da igual!!

No dan igual tus sueños, no dan igual tus metas, tus objetivos, tus proyectos, tus ilusiones, tus hobbies, entretenimientos y aficiones, nada tuyo da igual. No lo intentes, no intentes hacerlo, no intentes llegar, no intentes quedar, no intentes aprender, no intentes viajar, bailar, pintar, no intentes vivir… Hazlo, llega, queda, aprende, viaja, baila, pinta…Vive!

Lo intentaré es un compromiso a medias, un veré qué puedo hacer con la boca pequeña, un grito al mundo que dice “ Yo quiero pero no sé, no sé…” y si yo dudo, por qué otro me iba a creer? Y si yo no creo, por qué otro lo va a hacer? Intentar es poner la tirita antes, por si después escuece, intentar es preaviso por si luego no cumplo, es trampa, engaño, complacencia, resignación. Intentar excluye la certeza de conseguir, te das cuenta?

Tus proyectos se merecen un algo más que eso, se merecen determinación, certeza, convencimiento, firmeza. Tus proyectos se merecen a ti al cien por cien. Tus proyectos te necesitan a ti al cien por ciento, no se sustentan con una apuesta a medias, con un compromiso velado, un susurro, un quizás, ya veremos. Tus proyectos se merecen que los grites a los cuatro vientos, se merecen tu orgullo, tu convencimiento.

No lo intentes por favor, hazlo. Prepárate, busca tus aliados y cuando sientas que ya estás preparado, incluso un poco antes, no digas voy a intentarlo… sonríe, mira a tu alrededor, levanta la cabeza, respira hondo y grita: Voy porque soy, voy porque es mio, porque es para mi. Y con ese espíritu, con esa energia, esa fuerza, recorremos el camino y, sí sabemos que es abrupto, pero es nuestro y la adversidad podría quitarme el triunfo, pero no la gloria…

“…Inútil es que con tenaz murmullo, exageres el lance en que me enredo: Yo soy altivo, y el que alienta orgullo, lleva un broquel impenetrable al miedo. Fiando en el instinto que me empuja, desprecio los peligros que señalas. «El ave canta aunque la rama cruja, como que sabe lo que son sus alas». Erguido bajo el golpe en la porfía, me siento superior a la victoria. Tengo fe en mí; la adversidad podría, 
 quitarme el triunfo, pero no la gloria…”  (A Gloria, Salvador Díaz)

Estoy buscando a Se, le has visto?

imageEstoy buscando a Se, lo has visto? Sí, claro que sabes quién es, por lo menos has oído hablar muchísimo, haz un poco de memoria…

Se ha roto, Se ha caído, Se ha perdido, Se ha dicho, Se ha hecho, Se debería…, Se tendría…

Ahora ya sabes, no? Se es el dueño de nuestras vidas, estoy buscándolo, quiero decirle que me devuelva mi espacio, mi esencia humana, que soy yo la protagonista de mi vida, que Se no hace, no decide, no vive por mí. Si le ves, avísame.

Lo reconozco, me ha sido muy cómodo, me libera de culpa, de responsabilidad, soy inocente! Me permite vivir en la fantasía de que nada depende de mí, las cosas suceden porque Se sucede, se hacen porque Se hace. Me permite tener una justificación muy clara para no  decidir, no sentir la responsabilidad del decidir, del actuar libre porque todo es ajeno a mí, son las circunstancias. Pero he despertado, me he dado cuenta de que no me gusta ese sentimiento que le acompaña, ese sentimiento de ser víctima de las circunstancias, esa resignación, las cosas pasan porque pasan y no hay nada que pueda hacer yo. Ese resentimiento que me provoca…no hay nada que pueda hacer yo… sin embargo soy la afectada y…no hay nada que pueda hacer yo? “El precio de esa inocencia es la impotencia, es un desperdicio del ser humano, nos quita el poder que distingue al ser humano” (Fred Kofman). Si justifico todo lo que me pasa en circunstancias externas (Se), me niego la posibilidad de actuar sobre ello, soy un ser vivo más, un objeto, algo al que le pasan cosas, sujeta a la absoluta inclemencia del devenir, a su capricho. Victima!!!  Es vivir en una realidad castrante.

Quiero darle las gracias a Se, pero quiero que se vaya, quiero tener la libertad de actuar, la respons-habilidad de lo que hago, sentir el vértigo de la decisión, salir de mi zona de confort, vivir en ese espacio que separa “la realidad” de mi deseo, conocerlo, perderle el miedo, cerrar la brecha, hacer frente a los desafíos que me plantea. Me hará más vulnerable y nada me garantiza que tenga éxito… O si? Qué es el éxito? Éxito es vivir y actuar conforme a mis valores, a mi propósito de vida, conforme a todo el potencial de mi naturaleza humana. “Tener éxito sin perder la noción de ser yo misma, de apreciarme como soy y de encontrar siempre una forma de expresar mis valores cualquiera que sea la actividad que desarrolle. La vida no pasa por afuera, pasa por las decisiones que tomo en base a las circunstancias” (F.Kofman). Y tendré decepciones y tendré frustraciones y caeré y también me levantaré y disfrutaré y seré lo mejor que pueda ser en mi vida.

Por favor, si ves a Se, dile que ya no lo estoy buscando.