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Cabezas de Turco

eye-1710285_960_720“Me han despedido. Después de más de veinte años de carrera profesional, compromiso, creencia, apuesta, entrega, continuo aprendizaje…He sido la puñetera cabeza de turco. Antonia, esa tan temida, esa cuya llegada anuncia porque huele muy mal y, sin embargo, tan imposible de esquivar, porque cuando eres la cabeza de turco…tu cabeza ya está cortada y es solo cuestión de tiempo…huele mal.”

Atónita te escucho, cómo vas a ser tú cabeza de turco? Vamos ni tu ni nadie ya, pero… tu? Cómo a estas alturas de la película siguen existiendo cabezas de turco? O…es sólo que es más fácil ser cabeza de turco que autocrítico? No tu no, a ti no te falta autocrítica, más bien siempre te ha sobrado, entonces… qué es lo que ha pasado?

“Antonia, creí en todo lo que representa nuestra función de RRHH, creí, practiqué, empujé, enseñé…me volqué en ayudar en la transformación de la compañía, en conseguir aquella cultura necesaria para llegar a ser. Sentí el vértigo que provoca salirse de la caja, fui el primero en hacerlo, en abanderar el cambio necesario…hoy siento que fui un suicida profesional…me entusiasmé tanto que no me di cuenta de que seguían existiendo callos, callos que nada tenían que ver con las consecuencias del cambio, con su curva, callos con objetivos muy distintos a los del bien común, callos con agenda propia y suficientemente duros como para haber tropezado…callos camuflados, sutiles, callos de guante blanco…”

Escuchaba a Javier y seguía sin dar crédito, es cierto que mi vinculo con él dificultaba ser imparcial, pero aún así, era como transportarse al inicio de mi carrera, a aquellos tiempos en los que existían los “terratenientes”, los “cabezas pensante”, los “ordeno y mando” que además no necesitaban esconderse porque era el estilo del tirano donde se habían criado y donde seguían ejercitando. Pero… de eso hace ya tanto…son tantos los libros escritos sobre el new management, tanta tinta, tantos cursos, tantos cambios, que pensé que ya no eran ni una especie en extinción sino que se habían extinguido sin más. Y, es cierto, que a veces te encuentras dejes de aquellos tiempos…pero plena presencia? Cómo para hacer fracasar un proyecto de compañía? Como para hacer que parezca un accidente?

“Créeme Antonia, por un lado clamaban el cambio en la organización, por otro producían parálisis, miedo, vacío de contenido. Nadie hablaba allí, todo parecía en orden, solo que las cosas no pasaban…hasta que olían mal, hasta que algo estallaba y entonces se buscaba la culpa de quien no lo había gestionado, siendo su responsabilidad… Cuando en realidad, hacía tiempo que la habían capado… Todo bajo una suave capa de maquillaje…que no supe ver… porque a mis ojos ya les faltaba esa mirada…”

Cabizbajo añades: “Una lástima, allí hay muy buena gente”

Me atrevo a compartir hoy con vosotros la experiencia de Javier de hace ya unos meses (hoy Javier está felizmente casado con otro proyecto, en el que estoy segura le irá bien) porque estos días leía un artículo en el que por enésima vez  se hablaba de “El futuro de los RRHH” y si es una función a extinguir y de todos los cambios que debemos emprender en nuestra función. Los que me habéis leído con anterioridad o me conocéis de clase o de un café, sabéis lo crítica que soy con nuestra función, con los procesos absurdos, con el coleccionar políticas, etc… y lo apasionada que soy, uno no puede estar aquí 25 años si no siente pasión o quizás sí, pero entonces para mí ya no son profesionales de RRHH, así lo digo, alto y claro.

Pero ojo! Hoy levanto la voz porque ese artículo parecía que nos hacía responsables de todo lo que pasa, nos hacía poco menos que Dioses de la era moderna  o eso me ha parecido que pretendía. A mi modesto entender, eso es jugar al despiste, es elegir públicamente una cabeza de turco y no es un intento por mi parte de eludir responsabilidades, sino de que cada uno contribuya con su parte, desde la autenticidad, desde la colaboración, desde la comunidad, desde la humildad, desde el brillar sin maquillajes, sin callos, sin falsas voluntades. Y no pido que se allane el camino, pido coherencia, nada más y nada menos.

Pido coherencia con la visión de empresa, pido análisis, profundidad, pido no quedarse en lo que parece, pido buscar las raíces, pido evolución en todas las partes integrantes, pido una apuesta seria, pido transparencia, pido espacio para el desarrollo. Asumo y acepto la responsabilidad de RRHH en ser garante de la Cultura que se defina, en ser responsable de su desarrollo, en  nuestra propia evolución. Pero no acepto los falsos testimonios, no acepto las responsabilidades únicas, me resisto a que a estas alturas siga habiendo cabezas de turco.

Hoy leía a Ricard Lloria “CULTURA ÁGIL, EL CUARTO HÁBITO Y LAS 6 C´S”  y sus palabras sobre el Ego y la competitividad interna, también me han hecho reaccionar, me han animado a escribir estas cuatro líneas a favor de nuevo, de la cultura colaborativa, de la transversalidad, del bien común, del crecimiento conjunto.

Este es el reto que tenemos delante todos los integrantes, cada uno desde su función, desde su experiencia, desde su voluntad y contribución. Y cualquier otra cosa no es más que un canto falso al sol y a mí… de pequeñita no me quisieron en la coral…por más que me gustara y me guste cantar.

Os dejo con Lagarto amarillo y “Dejarse la piel”

“Tuve que ir y volver a la luna
Perderme y jugarme la vida
Tuve que andar al revés
y volver a aprender lo que ya conocía
Tuve que huir al volver de la luna
después de jugarme la vida
Supe que a veces tal vez, hay que dejarse la piel” (la mayoría de las veces!)

 

Se os quiere!!

 

 

Photo credit: eye pixabay

Ética si, pero… qué Ética?

1b_etica_y_moralEstos días atrás asistí a un espacio de diálogo sobre ética y empresa.

Hoy revisando mis notas sobre el evento, veo que lo único que escribí es:

“Ética es crear espacios de justicia y libertad”, “El camino más corto es el que pasa por los demás”, “Hay que poder vivir con el relato de uno mismo”, “No sólo se contagian las enfermedades, también se contagia la salud”

Curioso, nada de las empresas…quizás sea porque al final y, al prinicipio, allí donde estemos las personas (que dónde no) todo pasa por nosotros y nuestra actitud. Las empresas pueden tener sus planes, sus misiones, sus valores, sus códigos éticos, sus sistemas de responsabilidad social…Lo que quieras, pero quienes somos, somos las personas, quienes hacemos, quienes actuamos, quienes consentimos, quienes omitimos, quienes decidimos, quienes respetamos, quienes…somos nosotros.

Somos nosotros con todos nuestros colores, matices, culturas, creencias, políticas, religiones. Con nuestras experiencias, nuestro expertise y nuestras incompetencias. Nuestras expectativas, nuestras pulsiones, nuestro pasado, nuestro presente, nuestras dudas sobre el futuro, nuestras dudas sobre la imagen que de nosotros tienen los demás, nuestras falsas seguridades, nuestras falsas verdades… nuestras desconfianzas ante lo desconocido, ante lo diferente, ante lo no presente, ante lo escondido…nuestra propia imagen sobre nosotros mismos, nuestros egos… Una madeja de emociones, una madeja enredada. Madeja liada, quien te devanará?

Visto así lo de la ética parece un imposible. Lo que sea justicia para mi, mi concepto de justicia, no lo será para ti. Lo que yo considere mi libertad, quizás atente contra la tuya; lo que para mi es una verdad absoluta, para ti puede ser la mayor gil…que hayas escuchado jamás… Quizás yo puedo vivir con mi relato, pero y tu? Puedes vivir tu con mi relato?… Quizás yo tampoco con el tuyo… Quién es el sano, Quien es el enfermo? Quien es el que sabe? …Qué es lo que sabe?

Cómo nos vamos a entender? Cómo nos vamos a poner de acuerdo sobre lo que es ético o no si los puntos de partida, las creencias, las bases son tan diversas? En algún caso opuestas, a veces excluyentes. Tiene esto solución? o…no? Necesita solución o podemos seguir viviendo cada uno en nuestro salón sin espejos? Sin ventanas, sin aire fresco.

Yo supongo que no será tan fácil cuando llevamos tantos siglos hablando, escribiendo, estudiando sobre el tema y ya no digo cuando ampliamos de lo micro de nuestro día a día a lo macro de la humanidad…de mi pequeño ovillo liado a la inmensidad.

Hace ya unos cuantos años, acudí a una especie de retiro no religioso pero si muy espiritual en UK. Allí nos encontramos más de 200 personas de 90 nacionalidades diferentes, diferentes creencias religiosas, diferentes vivencias políticas, diferentes entornos vitales… con el objetivo de construir durante aquellos diez días nuestra propia organización, nuestra propia comunidad. Experimentando precisamente lo que he relatado, experimentado nuestra diversidad y cómo esa diversidad nos facilitaba o dificultaba el construir nuestra comunidad, nuestro sistema particular, un sistema en equilibrio. Allí se produjeron momentos únicos… Una cristiana australiana con todo su dolor reconocía su incapacidad para reconocer la legitimidad de otra religión, por sentir que si lo hacía dejaba de ser leal a la suya. Un sacerdote protestante americano, abrazó a una mujer palestina, pidiéndole perdón. Un mediador de Myanmar habló sobre su sentimiento de libertad. Una española un poco confusa era cargada a espaldas de un británico…dejándose llevar.

Aquella fue mi primera y más grande cura de humildad, quien sabe qué, quien está en posesión de qué verdad, qué es lo importante para vivir en comunión en comunidad? Para que un sistema funcione con todo su potencial? Se produjeron cientos de conversaciones, conversaciones a uno, a dos, a veinte, a cincuenta, a doscientos… conversaciones con el objetivo de entender, de conocer, de construir, de respetar, de convivir, de ampliar, de enriquecer, de transformar. Conversaciones sin ego, sin juicio, sin interpretar… pero primero hubo que escuchar a cada ego, a cada juicio, a cada interpretación… Buscar los puntos de encuentro, construir sobre ellos y nunca olvidar que esa era nuestra razón de ser, nuestro propósito último, construir un lugar de convivencia.

No aspiro a arreglar el mundo, hace tiempo que superé mi prepotencia, tengo mi propia madeja que desliar, que devanar, que me resulta mucho más dificultoso arreglar…Tengo mi propio ego, mis juicios, mis interpretaciones, mi pasado, mi presente, mi futuro, mucho por devanar.

Aspiro  a poder vivir con mi propio relato, siendo un relato que pase por mi y por los demás, un relato que facilite construir a mi alrededor espacios vitales de justicia y libertad, contagiándome de la salud de los demás. Quizás fuera por eso que el otro día no necesité tomar ninguna nota más. Quizás sean esas nuestras pequeñas grandes éticas las que nos lleven a la Ética de la humanidad.

Me ayudas con mi relato? Me ayudas a construir ese espacio? Tráete algún amigo más, ya sabes, cuantos más y más variados, estaremos más acertados.

Un abrazo!