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No hay familia perfecta…

familia Simpson navidadEn la cola de la parada de Pepe en Vilassar, hoy bien tempranito, hay muchas cosas que preparar. Al final me ha pillado un poco el carro, un poco bastante, para que me voy a engañar, pero todavia hay tiempo. Estoy repasando las cosas que me faltan para la cena de noche buena y la comida de navidad, Sant Esteban, ya veremos, si hace bueno mejor salimos. Que no se me olvide el manchego trufado, turrón sin azucar, jamón canario. Mie… el regalo! Y la ponsetia que todavia no la he comprado…. qué desastre va a ser que no voy tan bien… llamo a Marc que se pase el por la tintoreria…

Cada año es igual, en estas fechas corre que te pillo, un estres, esto si que es un estres, preparativos, menús, regalos, adornos, luces… para cuando llega el encuentro, uno está agotado y cada año me prometo que será el último, que el año que viene pongo tierra, mar, montañas y de todo por medio, que me pierdo, que no me ven, al caribe? Quizás sea demiasiado cerca…Australia? cual es la diferencia horaria? 11 horas! Sería suficiente!!

Sin embargo cada año repito.  Qué es lo que hace que? Qué tienen estos dias que tanto remueven, tanto dinamizan? La respuesta fácil es la de que es lo que toca, la navidad se pasa en familia, es lo que nos han enseñado, parece que si no lo haces asi, eres raro y además tocaria estar triste. Pero es sólo por eso? Sólo porque toca? Nos quedamos en lo superficial? Lo protocolario?

Desde bien pequeña me ha encantado el anuncio de “Vuelve a casa por Navidad”, quizás porque mi familia siempre ha estado desperdigada, quizás porque necesite sus risas, sus caricias, sus miradas y sus manos… Algo tienen estos días de especial, quizás ya es al revés y no es que nos reunimos  porque es navidad, sino que es navidad porque nos reunimos, la familia,  los amigos,  los cercanos… todas esas personas que hacen que volvamos a casa, sea o no sea navidad.

Ocurre, sin embargo, que a veces, la mayoría de las veces, nos perdemos y confundimos este encuentro con los preparativos, los regalos, que esté todo perfecto y nos olvidamos del motivo real del encuentro, estar con los nuestros y, al final, no estamos. Incluso somos capaces de distanciarnos en la discusión de lo superficial, en qué casa toca cuando, en la tensión de quien pone la mesa, en la tensión de siempre me toca a mi, mírala es que ni se levanta y Pepito no sé para qué viene, siempre se aparta y ya estamos con que si la abuela fuma… Bien conocida es la famosa parodia de la telecena de navidad de la Cubana, famosa por parodia y por cuasi-real.

Una pena no os parece? Cual es el motivo real del encuentro? Para qué queremos reunirnos? De qué queremos disfrutar? Cual es nuestro regalo real? Y si probamos a contribuir con nuestras risas, caricias, miradas y manos…algo cambiará? Sería que disfrutaríamos de lo esencial? Sería que si tengo presente esto el estres se me va?

No hay familia perfecta y la mia tampoco pero hacen mi navidad, hacen mi hogar.

Señora, señora!! Qué le pongo? Me dice Pepe (el de la parada del mercado). Manchego trufado, jamón canario, risas, caricias, miradas y tus manos.

Feliz re-encuentro!