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No, no pases página todavia…

file1661261181317No pases página, al menos no la pases tan rápido, no lo hagas todavía, queda mucho, demasiado espacio en blanco… Sé que tienes ganas, ganas ya de olvidarlo, de olvidar todo este tiempo pasado, ganas de saborear plenamente esa ligereza que conlleva el haberse quitado de encima un peso pesado. Sé que ahora te sientes liberado, liviano, enérgico, feliz! Ya no te acordabas de que era sentirse así. Sé que no quieres mirar para atrás ni siquiera a tu sombra, que todavía te quedan restos de sabor de derrota en tu boca, que todavía hueles en tu ropa la miseria y el dolor, que tu alma rota apenas empezó de nuevo a sentir por ti. Sé que te has sentido solo y despojado, sobretodo despojado. Sé que estás deseando descorchar ese cava, celebrar que ya todo ha pasado, hazlo! Pero no pases página, no lo dejes todo olvidado, porque entonces…para qué te ha servido todo eso que has pasado?

Ahora que ya has visto el final del desfiladero, que ya ves que el camino se ensancha, sigue andando hasta esa meseta clara, allí descansa y durante un tiempo piensa, para que te servirá todo esto mañana?

Ahora que puedes volver a confiar en ti porque pisas firme, ahora que te sientes casi invencible, que no estás a la desesperada, que puedes ponerle otra mirada…no pases todavía página y escribe, con esa letra bonita tuya, esas últimas páginas en blanco de esta parte de tu historia. Escribe un final feliz para ti que sirva de prólogo para la próxima.

Recuerda aquellos días, ponle ternura, sin juicio ni acritud y recuerda como te sentías y como varió ese sentimiento a lo largo del tiempo, qué cosas volverías a hacer y que cosas no, Para qué las hiciste? Para que no las harías? Qué es lo que te hacía seguir? Quien estaba allí? De qué tuviste miedo? Qué valores pusiste en juego? Qué valores se fueron? Cuales permanecieron? De qué te tuviste que desprender? Que has tenido que aprender? Quien eres hoy al final de este camino? Quien te ha traído hasta aquí?

Lo sé, sé que cuando nos quitamos de encima un peso, lo último que queremos hacer es recordarlo, pero no se trata de eso, no se trata de anclarse en el pasado, no se trata de revivir o releer el mismo capítulo. Se trata de descodificar, identificar, aislar y aprovechar los aprendizajes para estar seguros de que se quedan.

Los quiebros no pasan porque si, los quiebros de la vida sólo son visibles para las experiencias ausentes, carentes justo las que no tenemos. Los quiebros no vienen solos, vienen acompañados de oportunidades de aprender, de otra manera no serían quiebros, sólo serían un episodio más de la vida. Los quiebros duelen porque nos pillan sin saber, nos pillan en falso, desprevenidos, con alevosía y nocturnidad, nos ponen a prueba, a veces son pequeños empujoncitos, a veces nos llevan hasta límites ni imaginados. Sea como sea, son sabios porque saben hasta donde aguantamos, porque nos traen los aprendizajes que necesitamos, aunque a veces hasta yo misma me pregunto que para qué tanto aprender…

No los elegimos nosotros pero sería un mal negocio quedarnos sólo con su parte oscura, no te parece?

Entonces, no pases página hasta que sientas gratitud por lo vivido, hasta que puedas mirar atrás y decir con una sonrisa que pasaste por allí y explicar con alegría lo que te trajiste contigo para seguir con tu camino.

 “En mi comienzo está mi fin” (TS Eliot)

Photo credit: Morguefile book

no hay sies sin noes, ni noes sin sies

IMG_0602Qué mal empezamos tu y yo…y sin embargo cuánto te quiero, te admiro, te respiro, te agradezco…

Me dijiste que no y con tu no “viví”. Me dijiste que no una y otra vez, me lo dijiste tantas veces… que sólo veía tu no y tu no era tan poderoso… que sólo veía tu dureza…siempre en vigilia esperando tu siguiente no.  Asustada, encogida, aislada, contenida…tuve que poner protecciones, tuve que cerrar mi corazón, dejar de latir para vivir. Sin dejarme mostrar, sin dejarme salir. Aprendí a amar sin amor, a vibrar sin pasión, a llorar sin lágrimas, a abrazar sólo con los brazos, a sonreír para no caer y a caer bien. Hasta que ya con ironía te miraba y te decía, eres dura, Vida eres dura. Cuando parecía que reinaba la calma, mi alma desconfiada vigilaba porque sólo podía ver tus noes, habían sido tan dolorosos que no podía ver tus sies y si aparecían, los tomaba sólo como de paso, prestados, un engaño… el anzuelo de tu próximo no. Ahora te doy, ahora te quito, mejor no lo cojo, sin dolor si lo quita. Y así te viví Vida, así te “vivía”,  bonita por fuera, apagada por dentro.

Y entre tanto el corazón me ardía, la pasión aporreaba las cerraduras, mi pecho parecía reventar, ya no me cabía nada más ahí adentro, nada más. No me cabía la alegría, no me cabía el amor, no me cabía la tristeza, la desazón. La curiosidad quería salir, explorar! se me escapaban los besos. La mirada cómplice era su espía mayor, testigo del universo de posibilidades que ahí afuera me esperaban, que desde afuera me llamaban…mis poros se empezaron a abrir, mi esencia emanaba por ellos sin consentimiento, sin mi voluntad, al libre albedrío encontró por donde salir! Al igual que las aguas bravas que no se pueden contener, que siempre encuentran el lugar por donde bajar, siempre fluyen en su camino, erosionando la roca, arrastrando lo que se interponga…refrescando el camino, sembrando la vida a su paso… mi esencia encontró la manera de ver, la manera de dejarse ver.

Y una vez hecha la primera brecha nada la pudo contener y empecé a amar con amor, a vibrar con pasión, a llorar con lágrimas, a abrazar con alma, a sonreír con autenticidad, a caer y a no caer bien.

Y vi todos los sies que ya tenía y te sonreí como solía hacer antes de tu primer no porque sentí que eres grande y siendo grande, grande me haces, con tus noes, con tus sies y tus quizás mientras no son ni si, ni no.

Me di cuenta de que no hay sies sin noes, ni noes sin sies, incluso que a veces los noes son sies que no pueden ser y los sies son noes que no saben ser.

Supe que todo forma parte de lo mismo que es mi historia, que soy yo, aprendí que no hay muro suficiente para mi pasión, que tengo mucho por lo que amar, mucho por lo que dar, que los muros sólo añaden dificultad, que tras un no viene un si y que necesito el no para alcanzar el si y el si para superar al no y que todo en si es el baile de la vida y que me encanta bailar! Y que es difícil hacerlo si te falta un compás.

Hoy Vida, hoy puedo agradecerte quien soy,  hoy puedo aceptar tus noes y disfrutar de tus sies y si algún no me cuesta más… confiar, confiar y seguir amando, seguir devolviendo cada día un poco de todo lo que me has dado, haciendo un poquito de espacio para que lo puedas volver a llenar. Sintiendo tu caricia en mi alma, sintiendo como me enseñas cada día un pedacito de Universo más.

Qué mal empezamos tu y yo Vida …y sin embargo cuánto te quiero, te admiro, te respiro, te agradezco…

Hilo de luna, hilo de vida

Luna-crecienteQué me está pasando contigo luna? Qué es lo que me quieres decir? Ese ínfimo perfil que se vislumbra tras la luna nueva, después de una ausencia, después de la oscuridad…ese hilo de luna, apenas perceptible, casi sin presencia, casi fruto de mi imaginación y sin embargo ahora…cuanta fuerza, cada noche, cada noche un encuentro, un imán, una necesidad salirte a mirar y un sentimiento “hilo de luna, hilo de vida”, es una llamada que no puedo evitar, nunca había percibido tu presencia en esta fase lunar y sin embargo…estos días… es como un fuerte palpitar “hilo de luna, hilo de vida, hilo de luna, hilo de vida…”

Siempre me ha fascinado cuando estás llena, esa presencia, esa potencia de luz, tu magia, tu misterio, esa cara que desde aquí a lo lejos se te dibuja, sonriente, orgullosa, presumida, asertiva, coqueta…sabia, traviesa… atrevida! Pero en menguante? En creciente? Jamás, no recuerdo haber tenido la necesidad de inmortalizarte en cuartos, menos en hilos…y ahora… hilo de luna, hilo de vida.

Hoy has aparecido de nuevo ante mi ventana y aunque sigues siendo un hilo, ya te dejas adivinar, ese latir me ha llevado a meditar durante unos instantes ante tu presencia y he comprendido tu mensaje luna.

Me estás hablando de la vida, de la generosidad, de la abundancia, de cuando hay y de cuando no hay. De cuando la vida está llena de luz y de cuando la vida se vuelve oscuridad. De generosidad, generosidad en la abundancia y generosidad en la escasez, de que tan fácil o difícil es ser generoso cuando estás henchido de luz como cuando careces de ella porque no se trata del tener, sino del ser y quien es generoso siempre lo es y así tu haces brillar con tu todo tu brillo ese pequeño hilo de luz, sabiendo que esa luz no se puede apagar. Y así me dices que siempre queda un hilo mientras quede un palpitar incluso un poquito más allá.

Me estás hablando del devenir, del fluir, de que nada es permanente, de que a la luz le sigue la oscuridad, a la oscuridad la luz, de que no siempre es plena, de que no siempre es nueva, casi siempre mudando… mengua, pierde, se consume, desaparece, aparece, aumenta, engrandece, crece y siempre luna, todo es luna, todo es la misma cosa, mil caras, mil estados, mil emociones, millones de matices te definen, todos tu, todos yo.

Me dices que nada permanece y nada desaparece, que las pérdidas no existen aunque a veces duelan al corazón porque nada permanece y nada desaparece. Me dices que “como es arriba, es abajo, como es abajo, es arriba”. Que todo fluye y refluye como en tu ciclo lunar, que el deseo no me hará avanzar que no hay atajos para la transformación, que sólo vale la liviandad que a un ciclo, le sigue otro, otro, otro…hasta que se llegan a encontrar.

Me dices que todas las fases son necesarias, que tan fácil o difícil es vivirlas cuando la luz acompaña como cuando quien acompaña es la oscuridad porque no se trata de la luz que envuelve sino de la presencia que vive.

Me has llamado luna con ese hilo que ahora siento como tu cómplice sonrisa… hilo de luna, hilo de vida.