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Agradecida

24-influencers

No, no es que de repente quiera recuperar el tiempo de silencio en este blog, es que hoy me siento muy agradecida, agradecida a vosotros, a las redes, a las personas que cada día con sus contribuciones nos ayudan a ser más evolucionados, a personas que han sido y son referentes en mi trabajo diario, en mis clases, en mis conversaciones. Agradecida por el reconocimiento que, a mi propia contribución, ha realizado el equipo de Talentier a través del post  24 influencers de RRHH que deberías seguir en linkedin de Anna Sagristà.

Simple y llanamente quería escribir estas líneas de agradecimiento para todos vosotros, para todos ellos.

Photo credit: Robada a Victor Candel….;-)

 

 

Mil gracias, con todo y sin más

1000_watchers__mil_gracias__by_tamalesyatole-d5ju416Llevo ya dándole vueltas, me es difícil encontrar las palabras exactas que describan mis sentimientos, las emociones que me rondan cuando me hacéis partícipe de vuestros progresos… Vivo las emociones muy intensamente y me da la impresión de que cualquier cosa que escriba se queda corta a la hora de expresar lo que siento, tengo la sensación de que me falta añadir mi mirada, mis silencios, mi presencia, mi sonrisa, mis abrazos. Me resulta más difícil cuanto más intensa es mi emoción. O sea que de inicio os hago una petición y es que multipliquéis por tres, no cuatro, cuatrocientos, un millón! lo que hoy aquí, siento la necesidad de escribiros.

Y me vais a permitir que me pase al tu porque quiero que este mensaje sea directo para ti que ahora me estás leyendo, para ti que me estás permitiendo acompañarte en esta etapa del camino, para ti que me acompañas.

GRACIAS A TI!!!

Gracias por creer en ti, gracias por dejar que te acompañe y sobre todo gracias porque haciéndome partícipe me permites estar más cerca de quien soy.

Te cuento, mi concepto de “gracias” ha evolucionado en los últimos años. Ha pasado de ser una expresión de la categoría de lo educacionalmente correcto, de lo que se espera se diga ante la recepción de un servicio, un gesto, una información…sin más contenido, sin más sentido, sin más sentimiento. Como el que dice hola qué tal sin interrogación, sin esperar en realidad respuesta… A ser una expresión de profundo reconocimiento, de sincera gratitud. Fonéticamente sigue sonando igual, pero te aseguro que para nada tiene el mismo sentido.

Tiene que ver con el pedir y el dar, el dar y el pedir sin sentir deuda, sin sentir carga, sin sentirme deuda, sin sentirme carga. Tiene que ver con el reconocimiento de mi vulnerabilidad, de mis límites, de mi necesidad de ayuda y de mi necesidad de ayudar. Tiene que ver con el reconocimiento de lo que tu me das, de que “gracias” a tus gracias yo puedo continuar completando mi proyecto vital, permites que lo mío también sea posible…permites hacer de mi propósito de vida una realidad.

Hace un tiempo no me gustaba que me dieran las gracias, me incomodaba y seguramente era por no ser capaz de reconocer en los demás esa contribución necesaria para conmigo, yo podía sola, qué iba a necesitar? Para qué incordiar? Qué pedir? Y como yo no podía pedir, no podía recoger las gracias de los demás… gracias a qué? Siempre contestaba lo mismo: “No me des las gracias….” Era una manera de que el otro no sintiera la deuda, de que yo no sintiera la carga, de no sentir yo la deuda, de no sentirme yo la carga…

Hoy siento que “ GRACIAS” es de las palabras más bonitas que nos podemos decir, hoy he cambiado la mirada, hoy cuando te digo gracias es desde el más profundo reconocimiento a tu contribución para mi persona. Cuando recibo tus gracias lo hago desde el más profundo reconocimiento de mi contribución a tu persona. Sin deuda, sin carga, con libertad.

Y hoy necesito darte las gracias porque he recibido las tuyas. Las recibo cuando me lees, cuando me escribes en este espacio o en otro, cuando me dejas acompañarte, cuando me miras de esa manera, cuando te veo avanzar y celebras, cuando me cuentas, cuando no puedes y te acercas, cuando te cuidas, cuando te atreves, cuando en tu gesto puedo ver la revelación, la sorpresa, el cariño, cuando a tus ojos se asoma tu esencia. Siento tus gracias …con tanta intensidad… que a veces creo que mi corazón va a estallar.

Y las recojo, recojo tus gracias, las recojo desde ese nuevo lugar en el que sé que los dos nos acompañamos de igual a igual. Yo te acompaño en lo que tu hayas decidido, y como hayas decido, a través de los posts, a través de los procesos de coach, de nuestras conversaciones, de nuestras clases, de nuestros trabajos, da igual a través de qué. Te acompaño con lo que soy. Y quiero que sepas que tu también me acompañas, que cada vez que me lees, me llamas, me cuentas, te acercas… cada vez que a tus ojos se asoma tu esencia… cada vez que me reconoces, me permites estar más cerca, más cerca de mi propósito de vida, de mi esencia, de lo que soy, me permites estar más cerca de la tuya, de la autenticidad de lo que nos une.

Por eso, te pido que cada vez que sientas que necesitas darme las gracias, cada vez que sientas la necesidad de reconocerme en tu camino… me lo digas  por favor porque así yo también tendré la oportunidad de dártelas por esa mirada que nos acerca.

Hoy puedo dar y recibir un gracias exento de deuda, exento de carga, exento de ego. Repleto de reconocimiento, acompañamiento, posibilidad, generosidad, legitimidad, ternura, humildad.

GRACIAS!

Y si me permites, ahora ponte los cascos, sube el volúmen, cierra los ojos y siente esa libertad que nos une.

Y si me permites… no esperes mucho tiempo a dar las gracias a esas personas que, mientras me leías, mientras escuchabas la música, han venido a tu cabeza, han salido de  tu corazón. 

Un abrazo!