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Cómo?

rose_petal_path_724316_oMe escuchas atento, sin perderte detalle, curioso, expectante. Me miras a los ojos, me miras con esos ojos tuyos de ese azul profundo, me miras con una mezcla de cariño, admiración, asombro, añoranza. Tu mirada se pierde en tu pensamiento, por unos instantes tus ojos ensombrecen, te marchas, no sé a dónde. Cuando vuelves me preguntas Cómo. Cómo se hace eso de atreverse, de dar el paso adelante. Con la mirada crispada y el aliento cortado, casi no te salen las palabras, me preguntas Cómo se enfrenta uno a los miedos, Cómo atreverse a romper esquemas, Cómo se sale del camino de lo preestablecido, Cómo decepcionar expectativas. Con la mirada perdida me preguntas Cómo se cura el dolor del alma.

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Descalzos

image“Todos sentimos anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la mujer salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche” (Clarissa Pinkola)

 

Acaba de llover intensamente, el olor de la tierra mojada invade mis sentidos, algo me impulsa a descalzarme y pisar tierra, andar descalza, cerca de la madre naturaleza, su voz me reclama. Siento la hierba mojada en la planta de mis pies, su savia mezclándose con mi linfa. Sigo caminando, descalza, las hojas de los árboles acariciando mi cara. Enlazada a un árbol, apoyo mi cabeza y oigo el latir de mi corazón a través de su tronco. Por unos instantes, somos uno, somos lo mismo, siento como sus raíces me asientan en la tierra, siento esa fuerza poderosa, esa que me conecta con lo que soy, con mi naturaleza salvaje, mi naturaleza sabia, mi naturaleza auténtica. Sigo oyendo ese latido, ese ritmo que me recuerda que estoy viva, que vibro. Ese ritmo que me recuerda mi sentido, mi Ser.

Y manteniendo esa sensación de vida, esa energía intensa que se me antoja infinita, que me hace sentir grande, fuerte, inmensa, poderosa, sin límites… me pregunto Qué sería capaz de hacer desde aquí? A qué me atrevería? Qué sería posible? Y tomo consciencia de que desde esa energía sería capaz de cualquier cosa, que desde ahí mi brillo apaga el de Sirio, que desde ahí se desvanecen mis miedos, mis dudas, mis complejos. Desde ese lugar, la serenidad me invade, la claridad me acompaña, no hay preguntas sin respuestas sé que las sabré encontrar, desde ahí sé que podré confiar al caminar.

Cómo hemos podido dejar de lado esa fuente de energía? Cómo hemos perdido, incluso olvidado, esa conexión? Cómo hemos podido dejarnos enajenar de esta manera tan brutal? Perdiendo ese recurso que nos hace creativos, ilimitados, poderosos.

Yo insistiré, insistiré todo lo que sea necesario para recuperarlo. Me entristece cuando nos veo desconectados, me entristece cuando vamos ciegos, obcecados, cuando limitamos nuestros pensamientos a los límites de lo que alguien definió en un momento, en algún lugar como lo correcto. Me entristece cuando escondemos nuestros sentimientos, cuando dudamos de ellos y no nos atrevemos. Me entristece cuando encerramos, desechamos nuestra intuición, nos avergonzamos de ella porque no encontramos razones que la sostenga, cuando la única razón cierta es ella misma. Me entristece cuando nos enterramos en el hacer, hacer, hacer y más hacer, sin sentir, sin Ser. Cuando en realidad ya ni pensamos, cuando nos reducimos a un programa, a un mecanismo. Cuando incluso desaparece la intensidad de lo que hacemos, cuando ni tan siquiera recordamos el para qué, el sentido de lo que estamos haciendo. Me entristece cuando nos enajenamos de esa nuestra naturaleza salvaje.

No lo permitas, obsérvate e intenta recordar cuál fue el inicio, para qué te levantas cada mañana, para qué estas respirando, para qué estas en ese trabajo, para qué estas con esa persona, para qué elegiste esa carrera, para qué de ti? Revisa el sentido de lo que haces, revisa como te hace sentir, revisa hacia dónde quieres ir y si realmente es hacia donde te diriges. Lo más probable es que de inicio duela porque te hayas despistado, porque no encuentres el sentido de este momento, porque no encuentres tus respuestas, porque encontradas quizás debas acometer cambios, quizás debas tomar decisiones, quizás debas cortar lazos, romper rutinas, tirar mecanismos oxidados. Lo más probable es que no te guste lo que veas, que se te haga imposible lo que deseas, que no sepas por dónde empezar, que pienses que has perdido la cabeza y un mil de dolorosos etcéteras. Son buenas noticias!! No hay crecimiento sin dolor, no hay aprendizaje sin sarampión, no es gratuito salir de la zona de confort.

Te aseguro que después de eso tus pies pisarán firmes la tierra, tu corazón latirá con fuerza, sentirás la libertad, la liviandad, la serenidad de quien vive con sentido, de quien protagoniza su destino, de quien decide su agenda, de quien elige a sus compañeros de camino, de tu Ser.

Atrévete, camina descalzo, abraza un árbol, siente en él tu latir, siente en ello tu fuerza, tu naturaleza salvaje, que no quede recodo sin descubrir, que no quede emoción sin vivir. Que no vuelvas a quedarte descalzo si no es para bailar!

 

Un abrazo!

Al otro lado de la Libertad

swing-in-winter-1389402“Antonia, sentía que debía hacerlo, lo sentía en lo más profundo de mi ser, era como una fuerza que me atraía, como si algo me impulsara desde lo más adentro de mi ser. A ver si me explico, no me sentía arrastrado, más bien impulsado, podía sentir como las palabras se asomaban a mi boca, las podía oír. No estaba en absoluto de acuerdo con lo que mi jefe y mis compañeros estaban diciendo, sentía que estaban dejando de lado importantes detalles y perspectivas para tomar la decisión, sentía su miedo ante lo desconocido, sentía mi impulso.. Y a pesar de todo ello, no pude porque mi miedo también se apoderó de mí y empecé a convencerme de que no era mi guerra y de que si todos lo veían así, para que iba a mojarme yo, encima jugándome una posible promoción…Lo cierto es que sentí un gran vacío, sensación de fraude, quizás es lo que soy”

“…Antonia, me estaba jugando el bonus del año, sabes como ando económicamente desde que despidieron a mi pareja. Sé que no he sido honesta, no he contribuido con mi mejor saber, me hace sentir mal pero de verdad, tuve miedo.. vaya mier..”

“ Al final no fui al evento, sabía que estaría allí, que sería una oportunidad para provocar un encuentro, al menos saludarnos, poder mirar a sus ojos, ver qué asomaba en su mirada. Pero el miedo al rechazo, fue más fuerte que las ganas, el miedo a mostrarme interesada…Soy idiota…”

“…no puedo estar escondida toda la vida, angustiada, evitándolo, cuando además sé que lo que necesito es una conversación, cerrar el tema si hay que cerrarlo, pero cerrarlo bien..mientras siga abierto, siento que no puedo seguir con mi vida..me siento paralizada por el miedo a su indiferencia…”

“Me lo sabia, había estudiado fuerte, desde mayo preparándolo bien, quería lucirme, sacar buena nota, me jugaba el acceso. Pero oye eso del oral me mata y encima en sala abierta, Tu sabes la de gente que estaba? Todo el mundo pasaba por allí a ver qué se cocía… Cuando fue mi turno, me dio vergüenza ser el empollón…”

Y así podría seguir escribiendo hasta agotar la capacidad del blog. Deje de leer quien no ha sentido miedo, quien no lo siente en este momento. Deje de leer quien no ha sentido y siente el conflicto entre lo que quisiera decir o hacer y lo que dice o hace. Pero sé sincero contigo porque si vives en este mundo, sientes miedo. El miedo es inherente a nuestra naturaleza, el miedo nos muestra un déficit de capacidades para afrontar una situación concreta, el miedo nos muestra un área de aprendizaje. Pero las situaciones descritas van más allá de eso, son situaciones en las que nos vemos por los condicionamientos, no es que no tengamos las capacidades, es que nos sentimos condicionados. Condicionados por las otras obligaciones, condicionados por los criterios de actuación establecidos. Sabemos lo que queremos decir o hacer, sabemos lo que sentimos. Disponemos de argumentos racionales y emocionales y, sin embargo, no nos atrevemos, nos secuestramos en una red imposible de argumentos externos, argumentos y razones que limitan nuestra libertad interior. Alguno estaréis pensando que los argumentos de los ejemplos son de peso, claro que lo son!! La pregunta a hacerse es Cómo me siento después de tomar la decisión de? Me siento bien? Satisfecho, asertivo, coherente? Sereno? o Me siento mal? Cobarde, vacío, incoherente? Inquieto? Esa es la medición de nuestra libertad interior, a lo que hay que estar atento. Todos los días nos encontramos en situaciones de más o menos conflicto entre el entorno y nosotros mismos. Todos los días tenemos la oportunidad de ir ganando la batalla para nuestra libertad interior, de practicar, de atrevernos, de darnos cuenta que conforme más coherentes somos, más sólidos nos volvemos y de mayor libertad disponemos. De darnos cuenta de que nuestro verdadero valor, nuestra mayor contribución viene del ejercicio de esa, nuestra libertad interior, que cuanto más la alimentamos, más grandes nos hacemos para con nosotros, para con todos, mayor es nuestro valor, mayor nuestra capacidad de empatía, de amor, de creatividad, de aprendizaje, de integrar a los demás y a uno mismo.

No es fácil, lo sé, en esos momentos de conflicto, el suelo tiembla, lo sé, uno puede sentir hasta una especie de huracán, se siente en medio de una especie de torbellino, a veces dan hasta vahídos. Ese es el justo momento para tomarse unos segundos y conectar con uno mismo, centrar la atención en aquella parte de nuestro cuerpo donde sabemos que sentimos nuestra libertad interior, sumergirse allí adentro, testear cómo me estoy sintiendo, qué es lo que está pasando allí, integrar eso también en la toma de nuestra decisión, confiar en ello porque es nuestro criterio más sincero, nuestra fuente básica, libre de todo condicionamiento cultural, político, religioso, económico o del ego. Libre de todo lo que nos reprime, constriñe o diluye.

La decisión de emprender o no este viaje, es sólo nuestra, qué vas a decidir? Nos vemos al otro lado de la libertad?

Os dejo con Sara Bareilles y Brave! (No os perdais la letra, es preciosa!!)

Un abrazo!

Photo credit:Swing in winter

La Tierra es del Hombre y el Hombre es de la Tierra

REFUGIADOS1El día ya se iba apagando, los últimos retazos de sol desaparecían por detrás de los edificios y la humedad de la noche se notaba ya en el ambiente. Me dirigía a paso rápido hacia el boulevard, con un poco de suerte el “paki” todavía estaría abierto y podría comprar algo para cenar, a malas, fideos chinos instantáneos. El sentimiento de descontrol se estaba apoderando de mi, realmente, no podía seguir así, empezaba a ser prioritario poner orden en mi vida, corriendo a todas partes, sin llegar a ninguna. No era la única en esta ciudad de locura, eso lejos de reconfortarme,  me generaba un punto de amargura, me daba la impresión de que pocos eran los que se planteaban si esto realmente es vida.
Al fondo las luces del “paki”, un aroma a cena caliente invadía mi paladar y mi estómago…
Qué es ese bulto que se mueve en la esquina? Nunca me habían asaltado todavía, pensé que eran leyendas de la ciudad, pero en ese momento la alarma de peligro asaltó todos mis sentidos. Algo se movía allí en la oscuridad, algo grande, no parecía un animal. Me debatía entre salir corriendo por donde había venido o continuar hasta el “paki”, mi estomago no entendía de esos peligros. Decidí avanzar un poco más, no se porqué, mi instinto contenía la alerta de peligro.
Conforme me acercaba, pude oír un respirar profundo, casi un ronquido. Debía ser un vagabundo de los muchos que “habitaban” aquella ciudad, la crisis se había resarcido especialmente allí. Pero… qué personaje más extraño… Tenía todo el torso, brazos y piernas cubiertos de un pelo grueso, barba larguísima, lo mismo el cabello y parecía arroparse con una piel de tigre? Una lanza en un costado, bien agarrada por su inmensa mano, a pesar de que parecía dormir. Iba descalzo, los pies se me antojaron enormes. Había restos de hoguera, olía a…carne a la leña? Sin duda mi apetito se estaba desbocando… Un olor familiar que no podía identificar me invadía, un olor de la infancia que resaltaba por encima de aquel otro olor rancio… Altamira! Olía como cuando nos colábamos en las cuevas de Altamira!!
Las luces del “paki” se apagaron… otra noche mal cenando…
Divisé más bultos al fondo del callejón, no podía ser… debían ser una veintena, parecía haber mujeres y niños también. No tenía miedo, era como un estar en casa extraño, como un estar en lo que un día fue mi hogar.
Buenas noches, no te conozco, no eres de por aquí, vistes extraño, dónde está tu manada? Andas sola? No sobrevivirás. De dónde vienes? A dónde te diriges? Nosotros somos nómadas nativos de las tierras del fuego del sur, nos dirigimos hacia el norte de estas tierras, parte se han quedado en los oasis de oriente, pero nosotros queremos seguir al norte, allí hacía demasiado calor, presiento que en el norte encontraremos abundancia de recursos para vivir un tiempo.
No daba crédito a lo que estaba escuchando, definitivamente me había vuelto loca.
Tienes mala cara, acércate al fuego, hace fresco y pareces hambrienta. Queda un poco de venado si te apetece, todavía no se ha enfriado.
Aquellos ojos oscuros me miraban con curiosidad y asombro o era el reflejo de mi mirada? Me señaló unas pieles en el suelo para que me sentara, mis ganas de saber me podían y esa sensación de no ser extraña…El resto dormía. No tuve que preguntar nada, él me leía.
Somos el origen del hombre moderno, nuestra misión es la diseminación, la Tierra es del Hombre y el Hombre es de la Tierra. Así desde el fuego del sur, nos dirigimos al hielo del norte de esta tierra que vosotros llamáis Europa. Sabemos que desde la lógica de la naturaleza los recursos son ilimitados y nos dirigimos allí donde sabemos que los encontramos. Vamos dejando nuestras semillas, nuestros rastros de historia como en Altamira, para que las generaciones futuras no olviden que La Tierra es del Hombre y el Hombre es de la Tierra. Tierra y Hombre son una misma cosa, vivimos en conexión íntima con este planeta, su latir guía nuestro caminar. Nosotros no entendemos de fronteras, límites, gobiernos ni políticas, esas son cosas que en el desevolucionar y complicar del hombre, habéis inventado. Son términos de protección de un sistema artificial que alguien se inventará en un momento dado, cuando las fiebres del poder os invadan, cuando os olvidéis de la abundancia de la Tierra. Esto para ti ya es pasado, un pasado que te marca, que limita tus pasos. A nosotros no hay nada que nos limite más que la voluntad de seguir avanzando en esta nuestra Tierra. Sabemos que es grande, generosa y que nos acoge y provee. Ya algunos de los nuestros se han establecido en ellas, pero sin cercas, la Tierra no se limita, limitar la Tierra es limitar al Hombre. Cercar la Tierra es atar al Hombre. Tierra y Hombre alcanzan su máximo esplendor cuando están en comunión.
Yo no podía articular palabra, realmente esperaba que el despertador sonara en cualquier momento. El tomó de su cuello un colgante con un colmillo no sabría decir de qué y lo colgó del mío. Desde la profundidad de sus ojos miró a los míos en un gesto agradecido, en un gesto de amor que nunca antes había sentido. Era el momento de la despedida, sin palabras, sólo miradas cruzadas, no hacía falta nada más.
Mientras caminaba hacia “mi casa”, recorriendo una ciudad dormida, no dejaba de repetirme sus palabras, “La Tierra es del Hombre y el Hombre es de la Tierra”. A la vez, las imágenes de los refugiados sirios se grababan en mis ojos, almas que huyen de la violencia de una guerra sangrienta, larga y cruel. Almas que huyen de una muerte segura a una posibilidad de Vida, por rutas cada vez más peligrosas porque se levantan muros, vallas, verjas que limitan su paso. Hombres expulsados de una Tierra, Hombres impedidos de una Tierra. Hombres abocados a una muerte, Tierra de muros, Tierra de sistemas. Hombres que sienten amenazado su sustento, levantan muros y olvidan que en la Tierra, desde la lógica de la naturaleza, los recursos son ilimitados.
Cojo el colmillo entre mis manos y me siento triste, me siento impotente, vacía. Me pregunto cómo hemos podido separarnos tanto y no encuentro respuesta, más que estas cuatro letras por si nos ayudan a tomar conciencia.
La Tierra es del Hombre y el Hombre es de la Tierra. Y no podemos Ser el uno sin el otro. Y no deberíamos olvidarlo.
Un abrazo!

Photo credit: Refugiados- Hoyvenezuela