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Para nada…como siempre

old-door-handle-1232158Para nada como siempre, como siempre para nada… me dices y te repites como queriendo convencerte a ti misma de ello, como queriendo grabarlo a fuego intenso, como queriendo registrar el escarmiento, a fuego lento. Deseando no olvidar el dolor que sientes en estos momentos, esa sensación de menosprecio que te invade hasta el punto de provocarte nauseas desde muy adentro.

Yo creo que no hay nada que sea para nada, todo es para algo y, aunque nos parezca que repetimos y repetimos comportamientos, que tropezamos con la misma piedra…pienso que no es así. O al menos si es la misma piedra, está distinta. Si has tropezado con ella, estará en otro lugar o más hundida, o más afuera, o desplazada o desgastada por tu patada…no puede ser la misma piedra, será algo distinto al igual que tu, no puedes ser la misma que antes del primer tropiezo o del vigesimoquinto intento. Me niego a que sea así, algún aprendizaje hay seguro, quizás muy sutil, quizás no lo ves, quizás necesitas del efecto lento de la erosión para que haga efecto, pero no es para nada mi amiga, no hay para nadas.

A veces necesitamos ir a picar a la misma puerta una y mil veces, aún sabiendo desde la segunda vez, que no se abrirá o no la abrirá quien ansiamos que lo haga, o la abrirá con una intención muy distinta a la que buscábamos. Pero necesitamos ir una y otra vez, las que sean necesarias, hasta llegar a comprender que detrás de esa puerta, en realidad, no hay nada ni nadie que nos corresponda. Necesitamos recibir tantas bofetadas como sean necesarias y no pasa nada porque has de saber que algún día será la última que ya podrás no volver a esa puerta, que incluso pasarás por ella sin darte cuenta, aún cuando estuviera abierta.

A veces nos empeñamos irracionalmente en algo, porque las emociones tienen su vida propia y tratamos racionalmente de vencerlo, lo luchamos, guerreamos, nos desgastamos en ello, nos agotamos y va y resulta que cuanto más nos empeñamos racionalmente, más nos emperramos emocionalmente porque las emociones hacen su efecto y ocupan su lugar y cuando les privamos de ese lugar, se expanden con mayor fuerza, a modo de los leucocitos que son capaces de multiplicarse ante un ataque, así son las emociones, más fuertes cuanto más intentes obviarlas. Y así nos hacen caer “en las mismas” una y mil veces, hasta que sea desde la propia emoción que se recorra el proceso que sea que se requiera, hasta que se borre la última traza que la genera.

No te enfades contigo por seguir acudiendo a esa puerta, al contrario ves cuantas veces sientas, ves con la fuerza de quien recorre su camino, ves con la conciencia de quien acude a lo que desea, ves hasta que obtengas tu respuesta. Escucha al camino, escucha que te dice, si lo escuchas con el alma, comprenderás el por qué de que se cierre o se abra. En un momento dado, serás capaz de ver otras entradas, de valorar otras opciones, de apreciar la magia de sentirte liviana, esponjada. Serás capaz de ver los cambios que has experimentado en ti mientras acudías a aquella puerta una y otra vez. Serás capaz de entender que de no haber sido así, hoy no serías tan bella. Que de no haber sido así, hoy no habrías alcanzado esta otra puerta.

A veces se me antoja que la vida es como un juego de “esos de las maquinitas” que vas subiendo de nivel según superas o no las pruebas. He conocido a personas que ante el mínimo tropiezo se quedaron en aquel nivel y he conocido a quien no cejó hasta que terminó. Todos empezamos desconociendo el juego, sus pruebas, todos tenemos las mismas posibilidades, aunque diferentes destrezas, cada uno aprendemos como lo hacemos.

No existen los para nada y menos los como siempre.

Te quiero!

os dejo con Paul McCartney-The Long And Winding Road

El largo y sinuoso camino que dirige a tu puerta
Nunca desaparecerá
He visto ese camino antes
Siempre me dirige aqui, me dirige a tu puerta 
La salvaje y ventosa noche que la lluvia arrazó
ha dejado una pileta de lágrimas lloradas por el dia
¿Por qué me dejas parado aquí?Dejame saber el camino
Muchas veces he estado solo
Y muchas veces he llorado
De todos modos tu nunca sabras
las muchas veces que he intentado
Pero ellos me siguen dirigiendo atrás, al largo y sinuoso camino
Me dejaste parado aquí hace mucho mucho tiempo
No me dejes esperando aquí, dirigeme a tu puerta

 

Mil besos a todos.

Photo credit: Old door handle- everystockphoto

 

Trazas

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Me lo dices con esa serenidad… que no tengo por más que dejar que entre por mis oídos, por mis ojos, por mi piel, atravesando tejidos, membranas, partes físicas.. hasta llegar allí en donde las cosas resuenan para quedarse, para sanar, para limpiar trazas, trazas que siempre quedan, a veces del tamaño de un grano de arena, a veces de dunas enteras, en cualquier caso…trazas que impiden el deslizar del fluir por aquí. No sé exactamente donde está ese lugar, no sé si está en el alma, si en el centro del corazón , en la parte derecha del pulmón, debajo del esternón? O en un pliegue del hígado? No sé dónde está porque nunca nadie accedió. Es donde viven las trazas cuando ya no quedan capas ,cuando ya incluso el escarmiento se esfumó. Creo que no es un lugar físico, creo que está en la raíz de la emoción, no se llega demoliendo muros, ni rompiendo botijos, ni escarbando, ni tan siquiera buceando. Es un lugar que te ocupa en toda tu sensibilidad, pero no acabas de ubicar, su impacto es sutil pudiendo ser demoledor, por su sutilidad. Creo que solo se llega a pulmón con la fuerza del amor.

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Gotas de limón


“Cuando el pescado es fresco, no necesita limón. Cuando una relación es buena, no necesita espacios” (un amigo)

Creo que no me equivoco si afirmo que como seres que somos en evolución, necesitamos desarrollarnos en diferentes ámbitos de nuestra vida y necesitamos espacio para ello a fin de evolucionar de una manera equilibrada en nuestro desarrollo del Ser. Siempre sentí que disponer de esos espacios era como disponer de  libertad, de autonomía y luché mucho por ellos.
Hace unos días comentábamos, en un grupo de amigos, sobre este tema y la dificultad real de ocuparnos de todos esos aspectos incluido el espacio. Volvemos a las mismas, a que no tengo tiempo, a que me engullen las obligaciones del día a día, la presión del entorno, la presión de lo que se debe… y así nos reconocíamos cojos, como esas mesas que hay en algunos restaurantes que por más que intentamos calzarlas con un montón de servilletas de papel, no dejan de cojear, poniéndonos de los nervios, derramando la salsa de los berberechos!

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Diste todo…

surreal_imagination_branches_18305_hLloras desconsoladamente, cojo tu mano para que sientas que te acompaño, que me llega tu dolor, que vivo tu tristeza. Entre balbuceos, me dices que no pusiste todo de tu parte para que saliera bien. Con la voz entrecortada, a trompicones, te reconoces culpable del “fracaso” de vuestra relación. Hundida en la desesperación de quien siente una pérdida profunda, te reconoces no legítima de amor, criticas y enjuicias a tu persona, a tu mal hacer, a tu falta de sentir, inicias una retahíla de insultos hacia ti misma que hieren mi alma, porque te conozco y sé que eres linda, que quizás no te quieres lo suficiente, pero dime…quién lo hace en la medida justa?

Yo no sé si pusiste todo de tu parte, no sé qué es poner todo de parte de uno, porque uno no tiene final en sus infinitas posibilidades, porque los límites de cada uno, aquellos que son de verdad, son infranqueables y nadie que te ame pedirá que los pases. Sí sé que cuando se ama, uno no tiene el sentimiento de tener que poner nada, porque las cosas fluyen, cuando fluye el alma . Y sé que cuando el amor es sincero, el alma fluye sin más, la esencia surge en su versión más auténtica, bailando al mismo compás, llegando a niveles de evolución jamás imaginados. Uno con el otro el otro con el uno, sin esfuerzo, sin sacrificio, sin tengos, ni debos.

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Pasado imperfecto

ballenberg_switzerland_1219285_oNo me importa tu pasado, me interesa cómo es tu presente, me interesa que proyectas para tu futuro, eso es lo que hoy eres, eso es lo que te permitirá ser, eso es lo único que necesito saber.

Todos tenemos un pasado, desde el minuto en que nacemos. Todos tenemos un pasado, un pasado de aprendizajes, un pasado de formarnos, de irnos modelando. Un pasado de aciertos, de prueba y error, de descubrir, experimentar, curiosear. Todos tenemos un pasado de evolución si no fuera así, todavía estaríamos vistiendo pañales, mamando del pecho de la madre.

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