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Descalzos

image“Todos sentimos anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la mujer salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche” (Clarissa Pinkola)

 

Acaba de llover intensamente, el olor de la tierra mojada invade mis sentidos, algo me impulsa a descalzarme y pisar tierra, andar descalza, cerca de la madre naturaleza, su voz me reclama. Siento la hierba mojada en la planta de mis pies, su savia mezclándose con mi linfa. Sigo caminando, descalza, las hojas de los árboles acariciando mi cara. Enlazada a un árbol, apoyo mi cabeza y oigo el latir de mi corazón a través de su tronco. Por unos instantes, somos uno, somos lo mismo, siento como sus raíces me asientan en la tierra, siento esa fuerza poderosa, esa que me conecta con lo que soy, con mi naturaleza salvaje, mi naturaleza sabia, mi naturaleza auténtica. Sigo oyendo ese latido, ese ritmo que me recuerda que estoy viva, que vibro. Ese ritmo que me recuerda mi sentido, mi Ser.

Y manteniendo esa sensación de vida, esa energía intensa que se me antoja infinita, que me hace sentir grande, fuerte, inmensa, poderosa, sin límites… me pregunto Qué sería capaz de hacer desde aquí? A qué me atrevería? Qué sería posible? Y tomo consciencia de que desde esa energía sería capaz de cualquier cosa, que desde ahí mi brillo apaga el de Sirio, que desde ahí se desvanecen mis miedos, mis dudas, mis complejos. Desde ese lugar, la serenidad me invade, la claridad me acompaña, no hay preguntas sin respuestas sé que las sabré encontrar, desde ahí sé que podré confiar al caminar.

Cómo hemos podido dejar de lado esa fuente de energía? Cómo hemos perdido, incluso olvidado, esa conexión? Cómo hemos podido dejarnos enajenar de esta manera tan brutal? Perdiendo ese recurso que nos hace creativos, ilimitados, poderosos.

Yo insistiré, insistiré todo lo que sea necesario para recuperarlo. Me entristece cuando nos veo desconectados, me entristece cuando vamos ciegos, obcecados, cuando limitamos nuestros pensamientos a los límites de lo que alguien definió en un momento, en algún lugar como lo correcto. Me entristece cuando escondemos nuestros sentimientos, cuando dudamos de ellos y no nos atrevemos. Me entristece cuando encerramos, desechamos nuestra intuición, nos avergonzamos de ella porque no encontramos razones que la sostenga, cuando la única razón cierta es ella misma. Me entristece cuando nos enterramos en el hacer, hacer, hacer y más hacer, sin sentir, sin Ser. Cuando en realidad ya ni pensamos, cuando nos reducimos a un programa, a un mecanismo. Cuando incluso desaparece la intensidad de lo que hacemos, cuando ni tan siquiera recordamos el para qué, el sentido de lo que estamos haciendo. Me entristece cuando nos enajenamos de esa nuestra naturaleza salvaje.

No lo permitas, obsérvate e intenta recordar cuál fue el inicio, para qué te levantas cada mañana, para qué estas respirando, para qué estas en ese trabajo, para qué estas con esa persona, para qué elegiste esa carrera, para qué de ti? Revisa el sentido de lo que haces, revisa como te hace sentir, revisa hacia dónde quieres ir y si realmente es hacia donde te diriges. Lo más probable es que de inicio duela porque te hayas despistado, porque no encuentres el sentido de este momento, porque no encuentres tus respuestas, porque encontradas quizás debas acometer cambios, quizás debas tomar decisiones, quizás debas cortar lazos, romper rutinas, tirar mecanismos oxidados. Lo más probable es que no te guste lo que veas, que se te haga imposible lo que deseas, que no sepas por dónde empezar, que pienses que has perdido la cabeza y un mil de dolorosos etcéteras. Son buenas noticias!! No hay crecimiento sin dolor, no hay aprendizaje sin sarampión, no es gratuito salir de la zona de confort.

Te aseguro que después de eso tus pies pisarán firmes la tierra, tu corazón latirá con fuerza, sentirás la libertad, la liviandad, la serenidad de quien vive con sentido, de quien protagoniza su destino, de quien decide su agenda, de quien elige a sus compañeros de camino, de tu Ser.

Atrévete, camina descalzo, abraza un árbol, siente en él tu latir, siente en ello tu fuerza, tu naturaleza salvaje, que no quede recodo sin descubrir, que no quede emoción sin vivir. Que no vuelvas a quedarte descalzo si no es para bailar!

 

Un abrazo!

Revisando el equipaje

imageY casi sin darme cuenta, estoy ya consumiendo los últimos pedacitos de libertad a los que me invitó la vida para estos días. Aunque el tiempo es relativo, lo cierto es que en nuestro sistema de medición corre, a veces demasiado rápido!
file271302365586Salí Ligera de equipaje y siento que es momento de volver a revisar mi maleta. Quiero saber de cuántos pedacitos de libertad todavía dispongo, quiero saber con qué he llenado los huecos disponibles, comprobar que mi maleta sigue siendo liviana, que no se coló nada que no quisiera.
Veo una primera caja, es enorme, de color verde brillante, intenso, verde esperanza. Es tan grande que no la abarco con mis brazos, subo a un taburete para poder quitar la tapa, la curiosidad me corroe! Son las caricias de las gracias! Bellas, suaves, dulces, reconfortantes y energizantes. Es cierto, en este viaje he recibido y dado muchas gracias. Me ha impresionado como aquí las personas se dan las gracias por las cosas mas cotidianas, por detalles que en mi territorio pasarían mas que desapercibidos, inexistentes y, que sin embargo nos facilitan y alegran tanto la vida. Cosas nimias, como dejarse paso, aguantar una puerta, ayudarte con una maleta, aconsejarte sobre un plato, indicarte una calle… Mil cosas cotidianas, siempre las acompañan con las gracias. Y qué gracias! No son unas gracias cualquiera, no. Es un mirarse a los ojos, es un sentir que algo nos conecta, esbozar una sonrisa e inclinar la cabeza, en respeto a la gratitud hacia eso que nos conecta y que impulsa a la generosidad de la ayuda. Es un gesto de gratitud hacia todo lo que nos rodea y es tan potente que me las he querido traer todas! Para no olvidarme de la importancia de dar esas gracias sinceras, de la importancia de reconocer ese hilo que nos une, que nos hace uno. De nuevo pongo la tapa y añado una etiqueta de frágil, este material es sensible al clima de donde vivo, todo cuidado de conservación será poco.
Otra caja llama mi atención, ésta es redondeada, cabe en la palma de mi mano, no sabría decir de qué color es, conforme la voy girando buscando la apertura, va variando. Siento en las yemas de mis dedos como un suave latir, como si esa esfera contuviera algo vivo. No sólo cambia su color conforme le doy vueltas, también su textura y diría su temperatura. Ahora fresca, ahora caliente, húmeda, arenosa, resbaladiza, viscosa, adherente! Me estoy volviendo loca! Qué puñetas es esto y cuando lo puse aquí adentro? No encuentro la apertura, no sé qué es y sin embargo es tal la atracción, que no la puedo soltar de mis manos. Cierro los ojos y trato de recordar… Veo aquella mariposa en medio de la polución de la ciudad, los pequeños jardines recuperando su espacio en el asfalto, la luna llena intentando brillar entre el entramado de rascacielos y autovías. Veo a la naturaleza siempre presente a pesar nuestro y, cuando reconozco esa esfera, siento como se me expande el pecho, siento como mi respiración se hace mucho más profunda y empiezo a recordar la inmensidad de aquellas montañas, la profundidad de las lagunas, el brillo y esplendor de la Vía Láctea, la fuerza de los rayos capaces de iluminar toda la oscuridad de la noche, el silencio que hay en la profundidad del mar, grandes extensiones de vegetación perfectamente peinadas al antojo del viento…Recuerdo que si quieres, puedes mimetizarte con la naturaleza, sentir su fuerza y su latido, sentir la energía primigenia. Que si haces el muerto en el mar, si te dejas llevar, empiezas a girar al ritmo de la tierra. Que si permaneces quieto en mitad de un banco de peces, acaban acercándose como hacen los caballos, incluso alguno más curioso, es capaz de mirarte a los ojos. Que si permaneces en silencio en medio de la Laguna Grande, puedes acabar sintiendo como formas parte de esa Naturaleza. Esta cajita también va para adentro y también con la etiqueta de frágil, es pequeña, pero guarda toda su fuerza adentro, para que no se me olvide que es en la conexión con la naturaleza donde yo me conecto, donde yo me encuentro, donde me repongo, donde pierdo todos los miedos.
Un poquito más allá, veo un reloj de arena, es muy sencillo, nada de lujos. Lo cojo y lo giro, la arena pasa demasiado rápido de un lugar a otro. Qué tipo de broma es esta? Lo giro de nuevo y antes de acabar de hacerlo, la arena ya ha pasado y así una y otra vez, no me gusta, creo que no voy a llevarme esto. A punto de tirarlo recuerdo aquella frase: ” El ego vacila entre el miedo al futuro y los lamentos del pasado” y recuerdo que el único instante que existe es el presente y que es el presente el único capaz de ralentizar el tiempo y dejarnos saborear los momentos de la vida. Se queda en la maleta!
Justo al lado, una pluma de pavo real y no porque aquí los haya visto, sino porque me recuerda el orgullo de aquellas miradas, el orgullo y la dignidad de sentir la contribución de un trabajo bien hecho, no importa “el nivel”, importa el sentido con que se hace, el saberse parte de, ese sentimiento que nos hace levantar la barbilla y mirar de frente.
Echo un último vistazo rápido y compruebo que hay mucho mas de amor, generosidad, confianza y comprensión de lo que me llevé, porque solo se tiene lo que se da!! Veo un sobre de color rojo escarlata, de color rojo pasión y allí están las sonrisas de los míos, vuestros mensajes de estos días, fotos de todos esos momentos, algunas añoranzas, algunos mensajes en blanco, otros sin respuesta….ya llegarán, no hay prisa! Veo que me quedan algunas cajitas de aventuras sin abrir y pedacitos de libertad todavía por usar.
Todavía me quedan unos días! Días que si vivo desde el presente, me dan para una eternidad de emociones. Emociones vividas que me van a acompañar en mi maleta allí a donde vaya, allí donde esté.
Te veo pronto, un abrazo inmenso!

Ligera de equipaje

file271302365586Esta mañana me levanté temprano, muchos preparativos, en pocos días salimos de viaje. Me he levantado con la intención de medio preparar la maleta, entresemana con todos los trasiegos me resulta difícil hacerlo y preparar la maleta para un viaje largo no es tarea fácil, es como no querer que falte de nada, al menos de nada de lo que creemos vamos a necesitar. Es como estar fuera de casa pero querer tener todas las cosas que tenemos en casa.

Y así me pasa siempre, que voy por el mundo con unos maletones imposibles, exceso de equipaje, arrastrando un peso enorme incluso para mi que soy grande. Con una maleta llena de por si acasos, por si acasos que siempre terminan no terminando. Por si hace frío, por si hace calor, por si llueve, por si me mancho, por si enfermo, por si me hago daño, por si se me rompen los zapatos, por si necesito coser un botón, por si se acaban las pilas, por si me pierdo, por si me encuentro… Una maleta llena de por sis, con poco espacio para lo inesperado. Una maleta que pesa con las experiencias del pasado, que condiciona las del futuro, que me imposibilita un presente pleno.

Esta mañana elegí una maleta pequeña para viajar, una maleta de esas que llaman de cabina porque decidí que estas vacaciones, sobre todo, lo que quiero es andar liviana, andar descalza, andar sin peso, empaparme de lo que haya, llevarme casi nada y traer de todo puesto.

Ha sido difícil decidir qué meto dentro, liberarse de los por sis y además dejar espacio para lo nuevo, he estado un largo rato delante de esa maleta, negociando, no cabía nada!, a penas unas mudas y ya no podía cerrarla, yo la veía vacía!! Qué es lo que estaba pasando?

Hasta que he podido verlo, hasta que he podido sentirlo, palparlo, olerlo, saborearlo. Hasta que me ha invadido la grandeza de lo que ya tengo dentro de esa maleta, hasta que he vislumbrado su dimensión…llegaba hasta donde se pierde la vista, esa maleta….esa maleta no cabe en un avión. Tiene tanto y…pesa tan poco… que la podría levantar una mariposa en un aleteo.

En esa maleta he encontrado mucho de amor, de generosidad, de comprensión, de confianza. Pedacitos sin usar de libertad, unas pequeñas capsulas de energía vital. Unas cajitas, todavía precintadas, con aventuras aseguradas. Unos mapas usados de territorios desconocidos que alguien dejó para mi, unas curiosas gafas para bucear en el universo, una pequeña linterna que tiene inscrito “para viajar hacia adentro”, unas pastillas de canela y violetas para seguir endulzando la vida. Un mini bolígrafo y cientos de postales en blanco por ambos lados, para pintarlas, para escribiros nuevos momentos. Y un diario de color rojo con infinitas hojas en blanco que en su carátula pone “Para lo nuevo”.

Y cuando ya parecía que lo había mirado todo, he descubierto un pequeño bolsillo en un lateral, con una cremallera transparente, como de gelatina y al abrirlo ha salido un holograma, un holograma en el que estaban todas vuestras sonrisas, las de todos los que me acompañáis en este viaje apasionante de vivir MEJOR esta vida. Sonrisas que me estaban deseando un buen viaje, sonrisas que me decían “A la vuelta nos contamos. Vete, vive, experimenta, exponte, arriesga, empápate, ama, ríe, llora, grita, enfádate!, besa y abraza con esos abrazos que sólo sabes dar tu. Vuelve y nos contamos, escribe si puedes y déjanos saber de ti”

Y esa es la maleta que me llevo a mi viaje, una maleta ligera con todo lo que necesito y con mucho, mucho espacio para lo que venga.

Os seguiré escribiendo, os seguiré contando, nos seguiremos acompañando.

Miles de abrazos!!

Os dejo con Benjamin Francis y SHINE: “Espero que encuentres lo que estas buscando…”

Mi querido amigo, he escrito desde las entrañas.

Photo credit: Morguefile: Anytime, anyplace

Hilo de luna, hilo de vida

Luna-crecienteQué me está pasando contigo luna? Qué es lo que me quieres decir? Ese ínfimo perfil que se vislumbra tras la luna nueva, después de una ausencia, después de la oscuridad…ese hilo de luna, apenas perceptible, casi sin presencia, casi fruto de mi imaginación y sin embargo ahora…cuanta fuerza, cada noche, cada noche un encuentro, un imán, una necesidad salirte a mirar y un sentimiento “hilo de luna, hilo de vida”, es una llamada que no puedo evitar, nunca había percibido tu presencia en esta fase lunar y sin embargo…estos días… es como un fuerte palpitar “hilo de luna, hilo de vida, hilo de luna, hilo de vida…”

Siempre me ha fascinado cuando estás llena, esa presencia, esa potencia de luz, tu magia, tu misterio, esa cara que desde aquí a lo lejos se te dibuja, sonriente, orgullosa, presumida, asertiva, coqueta…sabia, traviesa… atrevida! Pero en menguante? En creciente? Jamás, no recuerdo haber tenido la necesidad de inmortalizarte en cuartos, menos en hilos…y ahora… hilo de luna, hilo de vida.

Hoy has aparecido de nuevo ante mi ventana y aunque sigues siendo un hilo, ya te dejas adivinar, ese latir me ha llevado a meditar durante unos instantes ante tu presencia y he comprendido tu mensaje luna.

Me estás hablando de la vida, de la generosidad, de la abundancia, de cuando hay y de cuando no hay. De cuando la vida está llena de luz y de cuando la vida se vuelve oscuridad. De generosidad, generosidad en la abundancia y generosidad en la escasez, de que tan fácil o difícil es ser generoso cuando estás henchido de luz como cuando careces de ella porque no se trata del tener, sino del ser y quien es generoso siempre lo es y así tu haces brillar con tu todo tu brillo ese pequeño hilo de luz, sabiendo que esa luz no se puede apagar. Y así me dices que siempre queda un hilo mientras quede un palpitar incluso un poquito más allá.

Me estás hablando del devenir, del fluir, de que nada es permanente, de que a la luz le sigue la oscuridad, a la oscuridad la luz, de que no siempre es plena, de que no siempre es nueva, casi siempre mudando… mengua, pierde, se consume, desaparece, aparece, aumenta, engrandece, crece y siempre luna, todo es luna, todo es la misma cosa, mil caras, mil estados, mil emociones, millones de matices te definen, todos tu, todos yo.

Me dices que nada permanece y nada desaparece, que las pérdidas no existen aunque a veces duelan al corazón porque nada permanece y nada desaparece. Me dices que “como es arriba, es abajo, como es abajo, es arriba”. Que todo fluye y refluye como en tu ciclo lunar, que el deseo no me hará avanzar que no hay atajos para la transformación, que sólo vale la liviandad que a un ciclo, le sigue otro, otro, otro…hasta que se llegan a encontrar.

Me dices que todas las fases son necesarias, que tan fácil o difícil es vivirlas cuando la luz acompaña como cuando quien acompaña es la oscuridad porque no se trata de la luz que envuelve sino de la presencia que vive.

Me has llamado luna con ese hilo que ahora siento como tu cómplice sonrisa… hilo de luna, hilo de vida.