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Quiero ser egoísta!

señalarQuiero ser egoísta!

Antonia quiero ser egoísta, lo más egoísta que pueda!

Todavía me resuenan sus palabras en mi cabeza, en mi cabeza y sobretodo en mi corazón. Quiero ser lo más egoísta que pueda! Era un grito al disfrute de la vida, un grito al ahora me toca a mí, una reivindicación al propio espacio, al propio Ser. Una respuesta a la necesidad de expandirse, de experimentar desde la libertad, de dejar algo para sí. Un tomar conciencia de lo que pesa y de lo que aligera. Una respuesta a la necesidad de alimentar un alma libre, de dejar salir la más pura esencia. La necesidad de amarse a uno mismo. Una reivindicación y a la vez una queja. Un grito de libertad y a la vez de dolor. Una expresión de amor.

Me pregunto qué es eso de ser egoísta. Es egoísta atender a las propias necesidades? Es egoísta ser curioso con la vida? Es egoísta atreverse a descubrir? Atreverse a cambiar? Atreverse a traspasar los límites de lo esperado? Los límites de lo preestablecido? De lo predefinido? Es egoísta romper moldes? Revisar “obligaciones”? No es egoísta mantenerlos?

Hasta dónde uno está obligado? Con qué? Y Para qué?

Personalmente, no creo en las obligaciones, ni en los sacrificios. Creo en los compromisos y en los beneficios. Nuestra esencia no se obliga, se compromete; nuestra esencia se mueve por el beneficio, por la ilusión, la pasión de lo querido, lo deseado, lo anhelado. Ese es nuestro motor, nuestro combustible natural, nuestra pulsión de vida. Ahí es donde vibramos, donde se desarrolla nuestro mayor potencial. Todo lo que no encaje con lo que queremos y deseamos, con lo que estamos libremente comprometidos, no son más que falsas obligaciones. En algunas ocasiones quizás fueron compromisos más tarde, falsamente mantenidos. En otras ocasiones se trata de obligaciones ya adquiridas, heredadas de un sistema aprendido, no cuestionado; un sistema que se considera seguro, estable, previsible… normal. Un sistema que seguramente no está mal…para quien de verdad lo desee.

Los compromisos son revisables. Nos comprometemos en un entorno de circunstancias, que resulta que con el tiempo cambian, pero resulta que la mayoría de veces no nos atrevemos a revisar el compromiso en función de los cambios sucedidos, no nos atrevemos a adaptarlos, evolucionarlos, los mantenemos rígidamente, los elevamos a la categoría de obligación, nos atrapamos en ellos, nos hipotecamos el corazón, derrochamos energías, fuerza y pasión, nos agotamos en una misión que no es que sea imposible, es que no es nuestra, ya no nos pertenece, pertenece al sistema.

De qué sirve mantener un compromiso cuando ya no lo es? De qué sirve mantenerlo como fue? Para qué nos auto convencemos de que es una obligación? Para qué no lo revisamos? Para qué llevar ese peso? Cuáles son los beneficios? Hay beneficios en ello?

A mí la única respuesta que se me ocurre es que ni tan siquiera nos lo planteamos, vamos en programado o quizás nos da miedo salirnos de una raya que una vez alguien pintó, por las presiones, porque nos señalan, porque nos salimos de lo normal. Porque quien se siente seguro en esa normalidad nos acusa de egoístas, de falta de integridad, de dejación en nuestras obligaciones, de no cumplir con el patrón, de irresponsables, “modernos”, “ligeros”…de una larga lista de adjetivos cuya única intención es proteger lo preestablecido, lo seguro, lo previsible…lo “normal” lo que da seguridad a quienes nos señalan, a quienes en algún momento dejaron de vibrar, cambiaron vivir por estar, confundieron latir con bombear. Quien señala hacia afuera en realidad señala hacia adentro, lo dice la forma de su mano, un dedo señala hacia afuera, tres hacia adentro. Quien señala a otro se señala así mismo en aquello que le falta.

Yo no creo en el sentido peyorativo del egoísmo, cada cual desde su libertad y la de los demás, sabrá cuáles son sus compromisos, sus responsabilidades y sus obligaciones. Cada cual sabrá qué elige, cual es lugar y tan respetable es uno como otro. Tan egoísta es uno como el otro.

Ojalá todo el mundo fuera lo suficientemente egoísta, porque la única manera de ser sinceramente altruista es desde la verdadera libertad del amor por uno mismo. Cuando uno se ama sinceramente es cuando de manera sincera puede incluir a los demás. Y nos amamos sinceramente cuando nos damos permiso para al disfrute de la vida, del propio espacio, del propio Ser; cuando nos legitimamos para expandirnos y experimentar desde la libertad. En definitiva cuando damos alimento al alma.

Mi queridísimo amigo, sé egoísta, sé todo lo egoísta que puedas…yo también lo intento, todos los dias.

“Ámate, respétate, sé benigno contigo mismo. A menos que seas amoroso con respecto a ti mismo no puedes ser amoroso en absoluto. A menos que cuides de ti mismo no podrás cuidar de ninguna otra persona; es imposible. Te enseño a que seas egoísta para poder ser altruista.” Osho

Un abrazo!

Os dejo con Bob Marley y Judge not (opción activar subtitulos en español)

Estando presente

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Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos de sabiduría” (Kybalion)

Es infinitamente curioso, excitante, pasmoso! Sólo podemos percibir cuando activamos los sentidos.

Supongo que todos experimentasteis en el cole, aquellos ejercicios en los que, con los ojos vendados, debíamos adivinar los sabores, el tacto de diferentes texturas, el olor de esencias entremezcladas (siempre estaba el gracioso de la pimienta que nos colapsaba el olfato en un alud de estornudos interminable, llorando los ojos!). Nos tapaban la vista para dar paso al resto de sentidos, aunque os diré que a mí me encantaba cuando nos tapaban los oídos y debíamos agudizar la vista, con esa mirada desde el interior que todo lo mira, todo lo cambia.

Si habéis iniciado mindfulness, sabéis que una de las maneras de practicar el estar presente (la única manera de iniciar) es volver a ser consciente de los sentidos, escuchar a las neuronas sensitivas, potenciarlas para que de nuevo conversen con nuestro sistema, nos manden la información, nos ayuden a tomar conciencia. Ellas nunca dejaron de recibirla, fuimos nosotros quienes las dejamos de escuchar.

Haciendo cosas tan simples como saborear un trocito de menta con los ojos vendados, oler un ramita de tomillo con los ojos cerrados, preparar una ensalada de fruta con plena conciencia, pasar las manos a medio milímetro de la piel, comer en silencio, pasear en el momento… Tomamos conciencia de los sentidos, abrimos los canales a la información, sentimos! Redescubrimos el sabor fresco de la menta, el aroma intenso del tomillo extendiéndose por nuestros alveolos, el crujir de la fruta al cortarla, la explosión de sabores en la boca, el erizarse del vello de la piel, las dimensiones de lo que nos rodea.

Estando presente, abrimos los poros, abrimos los canales y, lo interesante, lo pasmoso, es que no lo hacemos sólo a nivel físico, algo se reprograma en nosotros que nos abre accesos, posibilidades.

Estando presente se nos abren caminos que estaban cerrados, caminos que en un momento dado clausuramos porque quizás los entendimos arriesgados con tan solo intuirlos, sin tan siquiera adentrarnos. Descubrimos caminos que simplemente no estaban a la vista de nuestros ojos cerrados. Caminos de sabiduría que en su día no vimos o nos asustaron, no estábamos preparados.

Estando presente, conscientes, activados, somos capaces de percibir como se activan las ondas gamma consecuencia de nuestra actividad sincronizada, armonizada, como si de una orquesta sinfónica se tratara. Accediendo entonces a una sensación de mayor lucidez, frescura, emotividad… Se aumenta la capacidad sensorial de nuestros sentidos y se activa nuestra memoria haciéndonos disfrutar de una actividad sensorial mucho más rica que, a su vez, alimenta la generación de ondas gamma. Se abren nuevos caminos de conexión sináptica, elevamos nuestra capacidad cognitiva y sensorial.

Estando presente, accedemos a nuestro mayor potencial.

Y, es entonces, cuando los canales están abiertos, que podemos escuchar, que podemos entender. Es entonces cuando damos sentido a aquellas conversaciones, a aquellas frases, a aquellas situaciones. Es entonces cuando releyendo un libro nos parece nuevo, cuando mirando al conocido lo descubrimos. Es entonces cuando el sentido de las cosas aparece, toma relieve, vida propia, podemos verlo, se nos hace evidente. Es como correr las cortinas y que entre la luz en todos los rincones, es entonces que podemos ver lo que estaba oculto, podemos distinguir las figuras que tan solo intuíamos, poner color a las que veíamos en escala de grises. Es entonces que se nos queda la boca abierta ante tan espectacular evidencia. Es entonces que tomamos conciencia de lo dormidos que estábamos, lo apagados, lo en automático, tomamos conciencia de lo que nos hemos perdido y de lo perdidos que hemos estado, liados en pensamientos, laberintos inventados, ofuscándonos en mundos artificialmente complicados, desconectados de los sentidos y de lo sentido.

Es entonces que abriendo la mirada, somos capaces de ver lo precioso de nosotros mismos, de enamorarnos de nuestra esencia, de recorrer todos los caminos, incluso de iniciar los que  no están ni dibujados.

Es entonces que somos capaces de decidir y elegir desde la libertad interior, desde la claridad del amor.

Y todo eso empieza saboreando esa hoja de menta, con los cinco sentidos…

Os dejo con Gamma Ray  y su versión en vivo de “The Silence” (no os perdais la letra) Rock duro del sensible.

Un abrazo!

Photo credit: Pixabay mint

Alas quebradas

FullSizeRender-1El sol apenas despuntaba por detrás de las montañas, el aire fresco del amanecer entraba por mi ventana, despertándome suavemente, trayéndome de nuevo a este mundo, a través del sabor de los sueños. Me encanta adivinar el canto de los pájaros cuando estoy en ese despertar, oyéndolos cada vez con mayor claridad, ellos también despiertan.
Olor a café.
Estaba tan bonita la mañana que decidí romper mis compromisos con las tareas cotidianas y salir a pasear por el bosque cercano, buena música, buen paso. Seguro que las tareas me iban a esperar!
Un movimiento extraño entre las ramas de un árbol, llamó mi atención, no cesaba el tembleque como si alguien lo estuviera vareando…pero haber, no había nadie. No miento si digo que me asusté, osos no hay por la comarca, jabalíes tampoco…pero cómo narices se estaban moviendo de esa manera las ramas??
“Hola”
El saludo me sacó de mis pensamientos. Era fruto de mi imaginación? Seguía sin ver a nadie alrededor.
“Hola! Aquí arriba”
Con el corazón disparado alcé rápidamente la vista, antes no distinguí a nadie allí arriba… ahora tampoco, me estaba volviendo loca?
El movimiento de las ramas cesó en seco.
“Hola! Has madrugado! Estoy aquí volando, arriba!!”
Era ese pájaro el que me estaba hablando? Ese pardal tostado? Un gorrión ordinarius? Estoy despierta o soñando? Aquel pájaro me miró, alzó su cabeza hacia el cielo, el pico alineado con el infinito del universo, con un porte de nobleza, en pose de sapiencia y empezó a aletear con fuerza, sin perder la postura, mucho menos la compostura. Sin embargo…no alzaba el vuelo, las patas agarradas a aquella rama… Ahora entiendo el vareo!
Qué estás haciendo? Le pregunté
Volando, es que no lo ves?
No, no lo veo porque no lo estás haciendo
Cómo que no! No ves mis alas como se extienden, suben y baja? No ves cómo estoy dibujando en el cielo?
Es que ese bicho, no se daba cuenta de que no volaba? De que estaba siempre en la misma rama? Empezó a cantar, yo…yo no sé cómo cantan los ángeles del cielo, pero debe ser algo parecido a aquello. Era una melodía envolvente, rítmica, viva, vibrante y a la vez serena. Y allí estaba cantando, moviendo las alas, la cabeza seguía levantada…las patas en la rama.
Y… qué estas dibujando en el cielo?
Quiero dibujar un nido enorme, para encontrarnos todos los nuestros, pero no llego y empiezo a estar cansado.
Has probado a soltarte de la rama?
No puedo!!
Por qué no puedes? No lo entiendo. Eres un pájaro, no un gusano y hasta los gusanos se bajan de los árboles!
Es mi rama! Donde nací y donde me he criado. Esta rama me ha acogido en los días de lluvia, me ha resguardado del sol, me ha protegido de las rapaces y los rapaces. Ha saciado mi hambre, incluso su savia ha calmado mi sed. Es mi hogar y donde mis crías nacerán y se criarán.
Pero…entonces… Cómo vas a dibujar tu nido en el cielo?
Con mucha voluntad y esfuerzo!!
Pero si no puedes llegar!! Ya puedes esforzarte que si no sueltas la rama no vas a llegar. Y en qué nido acogerás a tus crías? Tendrás que ir a buscar ramas, ya casi nada queda del que fue tu casa.
Es suficiente, calla y sigue tu camino ya!!
Se puso a cantar de nuevo y… seguí mi camino, mientras me alejaba, su canto invadió todos mis sentidos. Era una melodía tal… que no encuentro las palabras que la describan, si las emociones que me provocaba, era un mix entre felicidad y tristeza, pasión y resignación, energía y agotamiento. Paró en seco! Casi le podía oír jadear, volví mis pasos atrás, Cómo lo iba a dejar? Parecía descansar por unos momentos, dormido? Extenuado? Me senté en una roca cerca del árbol. A los pocos minutos empezó de nuevo. Pasaron las horas y allí seguía con el mismo tesón, la misma ilusión de volar y dibujar un nido en el cielo donde encontrarse con todos los suyos. Las patas aferradas a la rama, me parecía dulce y cruel a la vez. En silencio le observaba, más horas que pasaban, caía la tarde, sus alas cada vez en un movimiento más lento, la cabeza baja, el pico mirando al suelo…ya no cantaba.
Por qué no descansas? Quizás mañana puedas verlo de otra manera.
No puedo, debo aprovechar la luz del día, de noche no veo el dibujo, me lo tapan las estrellas.
Desde aquí no creo que puedas verlas. Oye, no te gustaría llevar ese hermoso canto a otros lugares del mundo? Donde puedas alegrar y apaciguar otras almas?
Si, pero ya sabes que no puedo soltar la rama
Una lástima, harías mucho bien! Oye…no te duelen las alas? Parece que de tanto esfuerzo se vayan a quebrar y … no sé…ya no podrías volver a dibujar nunca más, sería difícil que con los tuyos te pudieras encontrar, no te parece? Oye… tu crees que esa rama que tanto te quiere, que tanto te ha dado…se molestaría porque la dejaras un rato? Tu crees que se molestaría si la dejas un ratito por tan noble acción? Tu crees que estará feliz de que renuncies a tu naturaleza de volar? Tu crees que no le gustaría presumir de que ese canto es del pájaro que crió? De que ese mismo pájaro dibujó un nido gigante en el cielo? No te parece que ser tu mejor versión fuera, quizás,  el mejor homenaje?
La noche nos arropó a los dos, cubriéndonos con el manto de estrellas más tupido que jamás habían visto mis ojos. Primero él, después yo, ambos caímos en un profundo sueño.
El aire fresco del amanecer acariciaba de nuevo mi cara, la luz tenue del sol…pájaros que cantan… Esa melodía que jamás olvidaré… Abrí los ojos y allí estaba, aquel pájaro, con ese porte de nobleza, esa pose de sapiencia, moviendo sus alas… En mi ventana!! Dí un salto de la cama, me asomé y, antes de que el sol lo rompiera, pude ver un enorme nido dibujado entre las nubes, con una gran manada de pájaros, todos con el mismo canto.
Y ante tal espectáculo… me pregunté…de qué rama me desprenderé hoy?
Olor a café.

Mi mejor deseo para ti

2015 new years illustration with christmas ballsNo sé cómo ha sido! Ni cómo ha podido ser tan rápido…vuestras felicitaciones me han despertado…ya está aquí de nuevo la navidad y ya se acaba el año. A punto de iniciar otro…me pregunto…va a ser otro más? Dejo la respuesta para el final, así la voy pensando, la voy sintiendo, la voy cuajando.

En el 2014 he aprendido que estar comprometido no es estar obligado, que la exigencia nada tiene que ver con la excelencia, que una buena conversación a tiempo salva relaciones, que una petición bien hecha alivia al corazón, que atreverse no es de valientes, que ser vulnerable no es de débiles, que ser curioso no es de mala educación, que ser generoso no trata sólo de dar y tiene mucho de recibir, que de sentirse culpable no se aprende, que lo propio no excluye lo contrario sino que son complementarios, que para tener hay que soltar y sólo se tiene lo que se da, que las renuncias no existen, que es bonito mirar atrás, que los sueños requieren de mucho esfuerzo y de andar, que no se trata de intentarlo sino de hacerlo, que al final saldrá bien y si no es que no es el final, que en la mochila además de mucho amor se necesita dosis de tristeza, de ira y de miedo, que sin humildad no hay aprendizaje, que sin ti…no puedo ser yo, que el amor si es sincero no se rompe. He aprendido lo bonito que es entender.

En conclusión, no puedo más que sentir agradecimiento y celebrar.

Sí, mi respuesta es sí, me gustaría que el 2015 fuera un año más, un año más de aprendizajes, un año más de sentir la vida en su plenitud, con sus luces y sus sombras, un año más de descubrir y compartir, de acercarme a la mejor versión de mi.

Llegar a ser lo que somos es el mayor y más trascendente acto de amor y éste es mi mejor deseo para ti para el 2015. Gracias por aparecer, gracias por quedarte.

A donde sea que yo esté,
tu corazón alcanzaré
y una sonrisa en tu mirada pintaré,
no habrá distancia entre los dos,
al viento volaré mi voz,
con mis deseos a tu alma llegaré.
Feliz Navidad, próspero año y felicidad.

Qué bonito es entender

Presentación1Hoy por la mañana, temprano, recorriendo la playa de Morro Jable, un lujo de la vida. Fuerteventura es uno de esos sitios en el que si un día me pierdo, podéis buscarme. Paseando, el sol todavía tímido, las nubes amenazantes (como todas las mañanas), las olas fuertes, las gaviotas perezosas, mi paso firme, el macizo de Jandia al fondo, poderoso. Y en todo eso una canción llama mi atención, una canción que dice algo así como:
Qué bonito es entender, que no consiga imaginarme sin tu amor, que cada paso que tú des, también yo lo daré, sin preguntarte. El destino tiene miedo de saber dónde irá a parar el tren, dónde irá a caer. No lo puedes ver, que no hay más gritos que esta voz, y va tan fuerte que también se asusta el aire. Y por el aire te daré lo más difícil de tener, la confianza que tú a mí me regalaste. Qué difícil es saber lo más sencillo y conservarlo bien, ya ves, también me lo enseñaste. El principio siempre quiere ser el que diga cómo debe ser, porque tiene tanta fe. No hay ni un día en que no quiera ser, ni un segundo en el que no aprender, ni un minuto más de ayer, no toca perder. Qué bonito es entender. Qué bonito es saber de ti Amor (Ya tu sabes de Orozco)
Qué bonito es entender, que bonito es entender. Y ahí he seguido mi paseo, pensando en eso, en lo bonito que es entender, que difícil y que necesario, entender, confiar, apostar, conservar, aprender, ser y no perder. Es una canción de amor preciosa, una canción que en primer lugar he decidido dedicarme a mi. Qué bonito es entenderme, que bonito cuando veo la luz, cuando confío en mis pasos, cuando confío en la vida, cuando me impulso con la ilusión del inicio, confiando en las paradas de la vida, confiando en mis recursos, siguiendo mis pasos sin preguntarme. Qué bonito cuando me doy permiso cada día para aprender, sin un segundo que perder, aceptando el pasado como base necesaria para mi presente, qué bonito cuando siento que no toca perder. Y me visualizo mientras me dedico esta canción y, por primera vez, me declaro mi amor y prometo no juzgarme nunca más, confiarme y quererme, mis decisiones respetar, no hacerme trampas, ser curiosa, entender, indagar, profundizar adentrándome en mi esencia, explorándola, descubriéndola, entendiendo…esos momentos de claridad, catarsis, iluminación…en los que una vez visto, ya no lo puedes negar y da paso al actuar. Y me hago una petición, no perder mi permeabilidad, conservar mi porosidad, impregnarme de mi, impregnarme de ti, impregnarme de los demás, dejar a la vida entrar, con su luz y con su oscuridad. Qué bonito saber de mi.
Y qué bonito saber de ti, entenderte, acompañar tus pasos sin preguntar, confiar porque sé, con la ilusión de quien inicia, que lo conseguirás, disfrutando el camino, sin juicio, con libertad, con seguridad, de igual a igual, respetando tu libertad, aceptando tus decisiones, aún cuando eso suponga alejarme, aún cuando no pueda imaginarme sin tu amor, respirando el aire por el que me llega tu voz, confiando en que sólo tu sabes qué es lo mejor. Y qué bonito sentir tu confianza, qué bonito sentir la apertura de tu esencia, el calor de tu corazón, tus alegrías, tus tristezas, tus ganas de salir, tu determinación por vivir, qué bonito cuando avanzas, cuando caminas, cuando corres y cuando danzas, cuando lloras, cuando desesperas, cuando parece que vas a abandonar y es sólo un momento para respirar, pensar, sentir, reflexionar y allí que te vuelvo a encontrar, nuestras miradas se cruzan en complicidad. Qué bonito saber de ti.
Y ya en la playa del Matorral, me encuentro con su faro, ese que por las noches, entrando desde lo lejos en mi habitación, me ha estado decidiendo, “no te pierdas, sigue la señal, ahora descansa que estoy yo” Desde mi balcón no parecía tan alto, 60 metros de altura…y me doy cuenta, de que solo manteniéndome alerta, presente, podré saber de mi, podré saber de ti y siento algo de tristeza cuando me descubro ciega en el pasado, ofuscada, en automático y me doy la bienvenida y me abrazo y prometo no apagar mi luz. Y este es mi grito que va tan fuerte que también se asusta el aire: Confío en la vida, honro mis valores y soy feliz.

Un abrazo y mil gracias