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Agradecimientos y deseos, deseos y agradecimientos

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Empecé este post, con la intención de felicitaros las fiestas, de desearos lo mejor, de seguir teniéndoos cerca. Huyendo de convencionalismos y frases hechas, esto es lo que salió de mi corazón:

Y cómo siempre llegado este momento, te pienso, te pienso y te siento.

Y se me llenan el corazón y la boca de deseos y agradecimientos. Deseos porque sabes que nunca fui conformista y en la ilusión está la evolución, el sentirse vivo! De agradecimientos, porque, aunque creo que si soy agradecida, nunca lo he sido suficientemente, siempre hay mucho más por lo que estar agradecido de lo que nuestra conciencia ve.

Te agradezco los malos momentos, quiero empezar por estos, son los más difíciles de agradecer, casi nunca entiendo el porqué, intento descubrir su para qué y, al margen de toda teoría, al margen de toda creencia, créeme, en ocasiones renunciaría a ese aprendizaje a ese enseñarme que me brindas. A estas alturas de mi vida, tiendo a pensar que ya tengo suficiente, que maldita la hora en que te reté a enseñarme, que ya evolucioné bastante. Ni tan siquiera me siento pequeñita ya, a veces… tan sólo incapaz de más y dejo que me acompañes y poco más. Hay cosas que “simplemente” se tienen que aceptar.

Te agradezco la habilidad de aceptación. Qué difícil eso de aceptar y cuántas vueltas antes de hacerlo y qué manía con querer entender para cambiarlo, hacerlo desaparecer, qué prepotencia pensar que se puede hacer. Hay cosas que son y es aceptándolas y abrazándolas que las podemos transitar, escuchar, sentir qué nos traen, que hay ahí para mí, desde el propio recogimiento… único lugar desde el que me veo capaz de aceptar.

Te agradezco la posibilidad de recogimiento, de entrar en mi, de estar en paz y feliz con lo que encuentro allá adentro, no es perfecto, es hermoso, es tierno, soy yo, me da serenidad. Te agradezco la falta de juicio y que se haga cada vez más pequeñito el ego, ahí adentro. Te agradezco el sentimiento de serenidad, la compasión, que desde ese recogimiento siento.

Te agradezco la capacidad de con-pasión, sobre todo conmigo misma, ya se acabaron las exigencias, funciono mejor desde el amor.

Te agradezco, infinitamente,  la toma de conciencia, esa oportunidad, ese darse cuenta, esa sorpresa, ese poder reírme cuando me pillo llamando a la misma puerta.

Te agradezco, más si cabe, el agradecimiento, esa mezcla perfecta entre armonía, conciencia, amor, confianza, que genera ese sentimiento de inmensidad.

Te lo agradezco. 

Te agradezco la presencia para poder agradecer la calidez de los abrazos, la pasión de los besos, la caricia de la noche, la luz de mi luna, los mensajes de las estrellas, la música de los árboles meciéndose al viento, el frescor de la lluvia, el rugir del mar bravo, el olor de la chimenea, esa mirada que me encoje el alma, el sonido de mi casa, la danza de todos juntos, esas flores que dan color a mi jardín, esos adolescentes que me quitan el sueño, el olor a bizcocho, su guitarra, las arrugas de los más mayores y sus manos temblorosas y sus ojos brillantes, la ilusión de los que están por llegar, la presencia de los que  se fueron ya.

Te lo agradezco.

Y sé que me dejo cosas y no quiero escribir un agradecimiento general, porque estas son las que salieron y por algo será.

Y ahora Vida, ahí van mis deseos…

Que visto lo vivido, sentido lo sentido… por favor, por favor te pido que me sigas enseñando y en ese enseñarme… tráete sacos de habilidad de aceptación, posibilidad de recogimiento, sentimiento de serenidad, capacidad de con-pasión, toma de conciencia, presencia. Tráete sacos como para una boda, como si no hubiera un mañana… Con eso, no necesito saber los porqués, ni los para qués, más que transitar por ti y beberte a sorbitos… Saboreando ese aroma sabio milenario que condensas, sintiendo tu calidez en mis entrañas, refrescándome en tus escalofríos, descansando en tus pausas, vibrando en tu energía. Amando

Y con mucha ilusión espero, que me concedas mis deseos.

Se os quiere, se os agradece, se os desea!

Photocredit: Pixabay Wishes

 

Te deseo Todo lo mejor

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Como cada año por estas fiestas, me asomo a tu ventana, quiero desearte lo mejor.

A estas alturas de nuestras vidas, ya sabemos que lo mejor no es siempre lo que mas nos gusta o lo que en este momento quisiéramos…lo mejor es aquello que necesitamos para seguir evolucionando en nuestra mejor versión. A veces placentero, a veces no tanto, siempre un regalo!

Por eso quiero desearte todo lo mejor. Y todo es todo.

A veces nos empeñamos y nos convencemos de que no podemos tenerlo todo, cuando a través de esa expresión lo que pretendemos es excluir. Excluir todo aquello que entendemos nos hace sufrir, nos genera dolor, tristeza, angustia, miedo. En la, yo creo, inconsciencia de que con ese deseo, en realidad, estamos deseando quedarnos a medias, sólo con aquello que hemos entendido como bueno, placentero, con aquello que hemos entendido como felicidad, plenitud. En aquello que nos hemos inventado para evitar la parte “tortuosa” del camino.

Deseo que te atrevas, que te retes, que camines y mejor si es descalzo, sintiendo el camino.

Sé que puede considerarse un tópico de las lecturas de autoayuda, con conocimiento de causa, experiencia y plena consciencia, te digo que sólo cuando pasamos esa parte del camino, nos sentimos completos, libres, serenos, eternos. Te digo que no va a pasar nada, que no temas, que tienes recursos, que te lo creas. Te aseguro que te espera una inmensa belleza, que la Vida te acompaña si tú avanzas, que en los momentos de desesperación, sólo hay que confiar y ella te recoge en un abrazo cálido como no puede dártelo nadie más.

Por eso, deseo que sigas pidiendo a la vida aprendizajes, que nunca ceses en tu curiosidad por saber más, por avanzar. Que tengas paciencia y mucho amor por ti mismo. Que celebres tus dificultades igual que tus éxitos, tus tristezas igual que tus alegrías. Porque eso es el verdadero todo, eso es vivir la Vida.

Como cada año, quiero asomarme a tu ventana para darte las gracias, para recordarte que sigo aquí y que me alegra que tú estés cerca.

Como cada año, te envío un inmenso abrazo y te deseo Todo lo mejor.

Photo credit: Google

No hay familia perfecta…

familia Simpson navidadEn la cola de la parada de Pepe en Vilassar, hoy bien tempranito, hay muchas cosas que preparar. Al final me ha pillado un poco el carro, un poco bastante, para que me voy a engañar, pero todavia hay tiempo. Estoy repasando las cosas que me faltan para la cena de noche buena y la comida de navidad, Sant Esteban, ya veremos, si hace bueno mejor salimos. Que no se me olvide el manchego trufado, turrón sin azucar, jamón canario. Mie… el regalo! Y la ponsetia que todavia no la he comprado…. qué desastre va a ser que no voy tan bien… llamo a Marc que se pase el por la tintoreria…

Cada año es igual, en estas fechas corre que te pillo, un estres, esto si que es un estres, preparativos, menús, regalos, adornos, luces… para cuando llega el encuentro, uno está agotado y cada año me prometo que será el último, que el año que viene pongo tierra, mar, montañas y de todo por medio, que me pierdo, que no me ven, al caribe? Quizás sea demiasiado cerca…Australia? cual es la diferencia horaria? 11 horas! Sería suficiente!!

Sin embargo cada año repito.  Qué es lo que hace que? Qué tienen estos dias que tanto remueven, tanto dinamizan? La respuesta fácil es la de que es lo que toca, la navidad se pasa en familia, es lo que nos han enseñado, parece que si no lo haces asi, eres raro y además tocaria estar triste. Pero es sólo por eso? Sólo porque toca? Nos quedamos en lo superficial? Lo protocolario?

Desde bien pequeña me ha encantado el anuncio de “Vuelve a casa por Navidad”, quizás porque mi familia siempre ha estado desperdigada, quizás porque necesite sus risas, sus caricias, sus miradas y sus manos… Algo tienen estos días de especial, quizás ya es al revés y no es que nos reunimos  porque es navidad, sino que es navidad porque nos reunimos, la familia,  los amigos,  los cercanos… todas esas personas que hacen que volvamos a casa, sea o no sea navidad.

Ocurre, sin embargo, que a veces, la mayoría de las veces, nos perdemos y confundimos este encuentro con los preparativos, los regalos, que esté todo perfecto y nos olvidamos del motivo real del encuentro, estar con los nuestros y, al final, no estamos. Incluso somos capaces de distanciarnos en la discusión de lo superficial, en qué casa toca cuando, en la tensión de quien pone la mesa, en la tensión de siempre me toca a mi, mírala es que ni se levanta y Pepito no sé para qué viene, siempre se aparta y ya estamos con que si la abuela fuma… Bien conocida es la famosa parodia de la telecena de navidad de la Cubana, famosa por parodia y por cuasi-real.

Una pena no os parece? Cual es el motivo real del encuentro? Para qué queremos reunirnos? De qué queremos disfrutar? Cual es nuestro regalo real? Y si probamos a contribuir con nuestras risas, caricias, miradas y manos…algo cambiará? Sería que disfrutaríamos de lo esencial? Sería que si tengo presente esto el estres se me va?

No hay familia perfecta y la mia tampoco pero hacen mi navidad, hacen mi hogar.

Señora, señora!! Qué le pongo? Me dice Pepe (el de la parada del mercado). Manchego trufado, jamón canario, risas, caricias, miradas y tus manos.

Feliz re-encuentro!