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Mi alma tiene prisa

Hoy cumplo 50, tengo la suerte de haber llegado y espero llegar mucho más lejos! Sin embargo y aunque suene a tópico, es cierto que siento un punto de inflexión. Cada década lo ha supuesto. A los veinte el ansia de libertad, a los treinta la vena maternal, a los 40 el querer beberme la vida a borbotones… Hoy siento algo distinto, siento que entro en tiempo de descuento, aunque sea largo, lo que queda ya es menos…nunca lo sabemos, pero hoy se hace más presente. Sigo sintiendo la necesidad de libertad, pero sin ansia; quiero seguir bebiendo de la vida, pero saboreando, sin borbotones; sigo siendo madre, pero “intento” practicar el desapego. Siento, como nuevo, que mi alma tiene prisa, como en el poema de Mario Andrade (Golosinas) Que ya no me vale cualquier cosa, ni cualquier persona, ni cualquier momento, ni cualquier lugar. Que cada vez es más evidente que no quiero un lugar donde dormir, quiero un hogar. Que no quiero una persona que me acompañe, quiero a quien me hace vibrar, subir y bajar sin soltar mi mano, ni yo la suya. No quiero extraños a mi lado, quiero amigos y compañeros de camino. No quiero copias, ni roles, ni máscaras, sólo esencia, sea la que sea. No me importa si el vino no es muy bueno, si es buena la compañía. Quiero ser consciente del olor de la lavanda, del sonido de la lluvia, del tacto de las sábanas limpias,  de las caricias del sol, de los mensajes de mi luna….caminar descalza… Hoy miro hacia atrás y sonrio, miro hacia adelante y me ilusiono, miro en el presente y me encuentro…empiezo a saber quien soy y sé que quiero vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar:

“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una”

(Mario Andrade, Mi Alma tiene prisa)

Se os quiere!

Absoluta y afortunadamente incompleta

cobweb-1629374_1920Estás muy callada, En qué estás pensando?

Te oí difuminado entre otras frases que retumbaban en mí, en aquel lugar, allá a lo lejos. Me di cuenta con tu llamada de que me había quedado en el mundo de mis reflexiones, donde todo se mezcla y se cuece a fuego lento. A veces pienso que ese mundo está en otra dimensión, allí se mezclan ideas, frases, imágenes inconexas y de repente algo sale, es como si tuviera subcontratado parte de mi Ser o como si ese lugar tuviera sus propios procesadores. Allí se acumulan a borbotones las últimas conversaciones, sensaciones, imágenes de estas semanas: ¿Cuáles son tus debilidades? ¿Fortalezas? Las funciones estratégicas están desapareciendo, el PSOE se abstiene, lluvias torrenciales, premios artificiales, tristeza, tus manos, no quedan huevos en la nevera…el olor del café que estábamos tomando, vuestras risas.

Callaba porque me sentía sin criterio en esos momentos, nada me parecía tan cierto como para exponerlo, ninguna realidad me parecía de suficiente peso, ninguna como para romper ese intenso momento.

Callaba porque estaba tomando conciencia de mi Ser absoluta y afortunadamente incompleto y a la vez bello. Grandes carencias y grandes virtudes, ninguna debilidad, ninguna carencia en realidad. Todo en sí, en su conjunto es lo que soy y es aceptándome como tal que me complemento, que me doy la oportunidad de Ser más.

Somos un punto de conexión de una red infinita de puntos interconectados, sólo reconociéndome y aceptándome contribuyo de manera plena y me dejo evolucionar. No se trata de yo, se trata de nosotros, se trata de tomar conciencia para dejarse complementar, la plenitud sólo llega a través del autoconocimiento y la generosidad de los demás. Complementándonos mutuamente.

Callaba porque tomaba conciencia de que sólo podré estar completa abriendo las entrañas, dejando entrar, mostrándome.

Callaba porque tomaba conciencia de lo miopes que podemos ser cuando nos creemos completos, miopes, prepotentes, vacios. Contándonos nuestro propio cuento, escuchando sus infinitas versiones, dándoles una vuelta más…

Callaba ante la impotencia de un lenguaje, de hechos externos que no comprenden que de eso no va el cuento, que no va de banderas, de colores, de ser más listo, más rico, más guapo, más inteligente, más de to, ni de que haya huevos en la nevera o no.

Callaba porque no encontraba las palabras y me desbordaba la emoción. 

Callaba porque en la simpleza de saberse incompleto las cosas son eso, más simples, no se necesita hacer “como si”, no son necesarios los análisis de los “y si”, ni llenar las maletas con “por sí”. En la simpleza del saberse incompleto el mayor reconocimiento son las manos que te recogen, los que recogen tus propias manos. 

Callaba porque en la simpleza de saberse incompleto el amor enternece, el amor cuece, el amor te hace, te crece.

Callaba porque sentí como el sufrimiento se esfumaba, ya sin nada más que enseñar. 

Callaba porque la brisa ya no me escocía. 

Callaba porque ya no eran fuertes ni el dolor ni el miedo.

Callaba porque es cuando me reconocí incompleta que me dejé en tus manos, dejé rodar mis lágrimas, dejé que me vieras y que con mis afortunadas carencias me amaras, me quisieras.

Callaba porque ese momento mágico no merecía palabras tan solo acompañarlo con unos Tientos y tu mirada.

Callaba y desde ese silencio sabes que te digo que te Siento.

Se os quiere!

Photo credit: Pixabay gotas

Mi verdad sobre la Plenitud

signo-dibujo-ejecutivo-8985912-oPreciosa palabra que nos evoca ese estado emocional al que aspiramos, aspiramos a la plenitud. Así lo verbalizamos, queremos una vida plena, queremos sentir el estado de la plenitud, anhelamos estar allí y sentirnos plenos.

Fantaseamos con cómo sería, envidiamos a quienes creemos que han llegado a ese estado, nos desesperamos porque no hay manera de llegar, luchamos, hacemos, construimos una escalera que allí nos debería llevar, pero parece como si fuera de caracol y en sentido inverso. Por más vueltas, no parece avanzar y acumulamos y acumulamos por si se trata del que tenga más, pero lo más que obtenemos es más de lo mismo y sentimos ese vacío de no llegar y no entendemos, porque querer ser queremos ser plenos, completos.

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