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Todo llega

img_1493Dicen por ahí que todo llega…yo creo que llega lo que tiene que llegar, básicamente llega lo que estemos preparados para ver, quizás no llegue, quizás siempre esté y es nuestro sentir torpe o adormecido quien no lo puede ver.
Dicen por ahí que las cosas son cuando pueden ser… Quizás las cosas siempre son y están ahí para cuando las podamos ver, para cuando estemos preparados para recibirlas, siéndonos invisibles, incoloras, insonoras, sinsaboras … en nuestro caótico recorrer.
Quizás a veces vamos tan obsesionados buscando… que no encontramos. Tan obsesionados con la búsqueda… que se nos olvida lo que estábamos buscando.
Quizás ya las tenemos y nuestra mirada elevada al horizonte de lo que queda por llegar, no nos las deja apreciar.
Quizás sin perder la curiosidad, lo que hay que hacer es dejar de buscar, para empezar a saborear.
Quizás las cosas son mucho más simples, seguro que las enredamos.
Con estas reflexiones inicio mis vacaciones que, como todo lo que esta por llegar, ha llegado.
El año pasado ya renuncié a viajar con una maleta llena de por si acasos y preparé una maleta muy especial, ligera de equipaje para “andar liviana, andar descalza, andar sin peso, empaparme de lo que haya, llevarme casi nada y traer de todo puesto” Este año, una mochila me basta, voy a casa, voy al ahora, a impregnarme, a enamorarme del lugar donde estoy, a estar con lo que me importa, con eso que no necesita espacio, porque no ocupa lugar, a percibir lo que hay, su color, su sonido, su sabor, su olor. A pisar tu arena, a respirar tu sal, a que tus caricias me acaben de sanar, a escuchar como el sol rompe en la madrugada, como el aire susurra en tu noche, como las cocinas inundan de aromas caseros tus callejones, como el duende tomas esos mismos callejones en la noche, a despertar despacito…a no dormirme más, para no necesitar buscar lo que no se ve pero está.
Nos leemos a la vuelta.
Se os quiere!

Avíso, sólo hoy es el día de la marmota…

MarmotaDos de febrero, día de la marmota!

Celebrado en gran parte de EEUU y famoso por la película “Atrapado en el tiempo”

Según la creencia, si la marmota al salir de su madriguera no ve su sombra, por ser un día nublado, dejará la madriguera, lo cual significa que el invierno terminará pronto. Si por el contrario, por ser un día soleado, la marmota “ve su sombra” y se mete de nuevo en su madriguera, significa que el invierno durará seis semanas más.

Pero no es de la tradición de la marmota de lo que os quiero hablar, sino de la expresión que, gracias a la película, ya se ha hecho tan popular. Esa expresión de “Parece el día de la marmota” y que la utilizamos cuando una determinada situación parece repetirse continuamente, periódicamente, provocándonos ese sentimiento de déjà vu, casi de pesadilla, pero oye eso ya lo hemos hablado, eso ya lo hemos discutido, eso ya lo acordamos… Cuando parece que tú lo has soñado porque el que tienes delante no tiene pintas de haberse enterado y te pellizcas, por no pellizcar al otro y otras veces es a nosotros a los que deberían pellizcar… Esa expresión cuya sensación parece que nos envuelve de manera invisible por las mañanas, nos levantamos y cada uno repetimos los mismos rituales, baño, café, autobús, trabajo; café, baño, coche; ducha, te, periódico… cada uno el que tenga. Y todo ello en realidad sin estar, en automático, ni tan siquiera vemos nuestra sombra, no salimos de la madriguera, haga o no haga sol, sin presencia. Sintiendo que vivimos en un eterno día de la marmota, sin un mañana…todo igual, sientes la angustia??

En general somos seres de costumbres, hábitos, absolutamente predecibles bajo una pequeña observación de pocos días y no es que yo tenga nada en contra, pienso que cierta rutina es necesaria para una vida saludable y menos estresada, pero hasta el punto de vibrar menos que una marmota? Hasta el punto de sólo reaccionar sin accionar?

Cómo sería hacer una pequeña cosa diferente cada mañana? Salir a saludar al sol? Alzar los brazos recibiendo el día con energía, un pequeño paseo consciente? Cambiar entre café, té y chocolate? Cambiar el orden de las cosas? El aroma del gel de las mañanas? La emisora de la radio en el coche? Decirle que le quieres?  Hacernos cada vez más presentes cambiando pequeñas cosas, atrayendo nuestra atención hacia la vida que nos rodea, estando despiertos, atentos, despertando con nuestra presencia la de los demás, disfrutando de nuestra libertad, del Ser.

Nos deseo que sólo los dos de febrero sea el día de la marmota!

Abrazos!